Amor entre dientes

Estaba en el dentista y aquella era una de las sesiones más desagradables que podía recordar. Llevaba casi una hora de reloj con la boca abierta. Por allí habían circulado artilugios de todas las formas y colores. En menos de noventa minutos tenía que estar tomando el tren, y todavía tenía que pasar por casa a hacer una pelota de calzoncillos y meterla en la maleta. Pero todo me daba igual. Se me cerraban los ojos.

La noche anterior me había quedado despierto hasta tarde bebiendo más vino del que debía y ahora, medio dormido en aquel potro de tortura, un tío calvo y con bigote me hurgaba los dientes. Pero me daba igual.

Estaba completamente fundido. Se me ocurrió pensar que la vida se observa mucho mejor desde el sopor. El cansancio es una espesa niebla que amortigua el ruido de la vida diaria. Desde el cansancio, sólo las cosas importantes son realmente importantes. El resto son eso, cosas.

A veces, sin que venga a cuento, sin estar en un entierro o en la sala de un hospital, se saborea esa sensación de saber discernir entre lo especial y lo trivial. Son pequeños momentos que apenas duran pero que, por unos minutos, te ponen en paz con el mundo y contigo mismo. Luego desaparecen igual que llegaron.

Ella me llamó desde la sala de espera. Yo tenía los ojos cerrados y la cabeza recostada contra la pared. Me incorporé, sonreí y me levanté.

Era más o menos como la recordaba: delgada, con el pelo rizado, la nariz respingona, los labios de fresa y un aire atractivo moviéndose en aquella túnica blanca. Debía de tener unos veintipocos. Me pregunté por qué solamente la había visto una vez. Probablemente ella trabajaba por las tardes, y yo siempre tenía tortura a primera hora de la mañana.

Me colocó el babero y supe que lo iba a pasar mal. No me equivoqué. Después de cuatro años de ortodoncia uno aprende algunas cosas. Me colgó del labio inferior el tubo aspirador de babas como quien deja un paraguas en un recibidor y tomó la fresa.

En los países avanzados no existen los aparatos que se llevan por la noche cuando termina el tratamiento ortodóncico, sino que te pegan un hierro a la parte interior de los dientes que hace que se mantengan en su sitio. Algo así era lo que me estaba sucediento a mí, sólo que aquello no era ni mucho menos el término del tratamiento ortodóncico.

La operación exige atención y buen pulso, y además hay que estar cerca de los dientes que se fresan, así que llegó un momento en el que nuestras bocas estaban a escasos centímetros de distancia. Podía sentir su aliento sobre mí.

En otras ocasiones hubiera temblado como un flan. Hubiera sudado como un cerdo. Hubiera tenido escalofríos en la espalda y hubiera sentido vergüenza propia y ajena. Tenía dos rollitos de algodón separándome los labios de las encías y un tubo de color rojo que me sorbía las babas colgando del labio inferior, y el tubo ni siquiera hacía bien su trabajo. Hubiera podido desear que se abriera el suelo de la consulta y me tragara, pero, con el aplomo y la tranquilidad de quien se sabe en la cresta de la ola, cerré los ojos y pensé: “Bésame, nena”.

Al minuto vino el calvo y me metió un enorme trozo de goma en la boca. Lo empujó hasta el fondo y me dijo que lo mordiera con fuerza. Siempre había querido hacer un trío, pero desde luego aquello estaba a mil kilómetros del peor escenario posible. El doctor Zoidberg se reclinó sobre mí. Nuestras bocas quedaron a escasos centímetros de distancia. Podía sentir su aliento sobre mí.

El trozo de plástico me empujaba la lengua contra la campaneta y me hacía cosquillas en el paladar. Al poco tiempo apenas podía respirar. Por lo menos, sobre el hombro del calvo, podía ver el rostro de mi amada siguiendo la operación atentamente. La miré y ella se ruborizó y miró a otra parte. Quizá podría pedirle el teléfono o preguntarle a qué hora salía. Se notaba que allí había química.

El sistema parasimpático es aquel que controla todos los mecanismos fundamentales para la supervivencia del cuerpo humano. Regula la tensión arterial, la temperatura corporal, mantiene el corazón latiendo y, en general, lleva a cabo una serie de funciones básicas para la vida de manera totalmente involuntaria.

El trozo de plástico se precipitó finalmente sobre la campaneta activando los mecanismos de supervivencia. Empecé a hacer ruidos extraños con la garganta y en menos de quince segundos el ojo derecho empezó a llorar. Una enorme lágrima rodó por mi mejilla y terminó desintegrándose en su camino por el cuello. Mis manos agarraban con fuerza los bordes del sillón. Aquella era, de nuevo, una de esas ocasiones en las que uno se ve despojado de toda su dignidad.

El doctor Zoidberg me preguntó si me molestaba el trozo de plástico que me estaba impidiendo respirar. Le dije que no se preocupara, que yo lloraba incluso viendo Bambi. Me dijo que se daría prisa. Pasaron unos quince minutos hasta que terminó de darse prisa.

Quién sabe, quizá mi amada estomatóloga todavía me encuentre atractivo de alguna retorcida manera. La fase uno es pasarme al horario de tarde. De todas maneras, por mucho que quiera engañarme, las ocho y media de la mañana tampoco es “a primera hora de la mañana”.

Eins, Zwei, voto, paja, zumo…

Comentarios

OLEEEE OLEEEEEOLEEEEEE

Besos Stef, Besos Rubia xD

Y ánimo esas pajillas :o

Second?

Me recuerda mi, por el momento, primera endodoncia: joder, me tenían que desvitalizar un diente porque estaba generando una infección en el hueso que poco a poco iba perdiendo “su dignidad”. El caso es que el pavo estuvo cerca de 100 minutos urgando allí, y yo con la boca acierta. Alcanzas un punto en el que los músculos mandibulares ya prefieren seguir abiertos.

Esto fue hace ya dos añitos, casi. Pues tengo que volver el día 2 de enero. ¿Se os ocurre algo mejor para recuperaros de la resaca de Nochevieja que pasar otra hora larga con la boca abierta?

A mi no…

Tercero…

YA en el podio me pasan por pinches 2 minutos,
no sé pero se me viene el recuerdo recuerdo Raikkonen en la última vuelta: ZAS un Speccy lo pasa.
Será otra..
Nota: mensaje editado

Si es que el amor puede llegar en cualquier sitio… en la cresta de una ola o en la consulta de un dentista…

Pues nada, a cambiarte al horario de tarde machote! y mira si hay alguna ola salpicando!

(Insertar aqui tu frase favorita)

Por alguna extraña razón, la mayor parte de las veces en que algo me sucede en los dientes es culpa de una corona que se cae.

La desgraciada corona apareció una noche en lugar de la cobertura natural de mi segundo molar inferior izquierdo y desde entonces, con precisión de reloj suizo, se cae cada día 20 de marzo, 21 de junio, 22 de septiembre y 23 de diciembre a las 9:45 de la noche. Por qué, nadie lo sabe, ni mi dentista. Otra corona, ubicada inmediatamente arriba, y colocada al mismo tiempo que la original, jamás se ha caído.

Tras una charla con mi dentista, que tras seis años de repetir el proceso ya empezaba a fastidiarse, desde hace cuatro años yo personalmente hago el cemento dental, limpio el muñón de la muela, retiro el cemento viejo, coloco el nuevo y coloco la muela. Total, para el 20 de marzo se va a caer otra vez la desgraciada…
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Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero, ¡pero cuestan tanto!
42, ¡Ahora con Foro!

¡Feliz navidad a todos!

Eins, Zwei, voto, paja, polvorón…

Votos de diferencia.

Y a los tramposos: tanto votar, tanto votar para que en vez de ganar el concurso os vayáis a quedar con el sindrome del tunel Carpiano >:-)

A ver si con la resaca vamos a estar votando por error a la Miss en vez de al Gonzo, que se van recortando distancias a velocidad de vértigo.

Salta a la vista que la competencia está votando legalmente con kilo y medio de cuentas al día. Yo solo por el esfuerzo que hacen ya les daba el premio, oye… :-D

Yuju!

Yuju!

Como el Ave Fénix. Así da gloria, oiga.

Ahora mismo son casi 700 votos de diferencia.

¡Aupa Gonzo!

Lo de ligar en el dentista tiene que ser jodido, a no ser que sea en la sala de espera y tal :-P


Bitácora de Carlos García :-)

Pues eso que aprovecho para felicitaros la navidad antes de que tenga que esconder a mis pequeñuelos por la llegada de cierto familiar mío destroyer, y para desearos un próspero año nuevo :D
Bueno os lo deseo desde aqui o desde el foal world con una postalita que he hecho XDDD (Gonzo, feliz navidad, y te dedico la postal navideña por los posts que has hecho este año y porque sigas posteando igual de bien que siempre ;) )

http://www.foalworld.blogspot.com

CaRpE DiEm y el concurso ya es nuestro ;)

Alguien alguna vez me ha dicho que el peor sitio para ligar es una discoteca. Yo nunca he dicho nada al respecto porque la verdad es que no tenía ningún dato contrastable al respecto. Ahora tengo un argumento de peso.

El peor sitio para ligar es en la consulta del dentista. Si consigues ligar con la boca abierta y babeando en el dentista, porqué no se va a poder en una discoteca con la boca abierta y babeando… XD


FidoX: http://fidillomuchacho.blogspot.com

Tras mi amplia experiencia con ellos, le tengo panico al dentista, y al detector de metales del aeropuerto, que con la histeria antiterrorista y la de empastes q llevo, un dia le da al aparato por pitar y me arrancan la dentadura a pelo…

Yo que tu le echaba huevos y la invitaba a salir, dejar que te torture el dentista sale caro, doloroso, y encima no puedes hablar con ella. Por supuesto, la pinta que tiene uno alli espatarrado no es la mas adecuada…

http://druida.bitacoras.com