Te echaremos de menos Javi, menos mal que los Valencianos estamos en fallas y no notaremos tanto la morriña, jeje. A ver si nos vemos por ahí, un abrazo nene.
Encuentro digital con Javier Krahe (de 2006). Pregunta 21:
21. Querido maestro, últimamente me apetece acostarme con casi todas las mujeres que veo. ¿Qué me recomienda?
Propónselo seductoramente. Siempre habrá alguna piadosa.
_________________________________________________________________ ¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
_________________________________________________________________ ¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
¿Qué tal Gonzo? ¿En qué andas metido últimamente? Te pregunto porque ya no actualizas tanto como antes :(. ¿Serán las fallas? ¿Será que andas de fiesta en fiesta? Ya estaba empezando a preocuparme :D. Bueno, un saludo y anímate a contarnos tus aventuras, ¡que si no nos falta nuestra pequeña ración semanal de ESDLV!
Lograr estados entrelazados de fotones es más difícil conforme el número de partículas crece, siendo el récord actual de sólo 6 fotones entrelazados. Utilizando dos grados de libertad, la polarización y el momento, es posible crear estados con 10 cubits entrelazados utilizando solamente 5 fotones.
Estos estados hiperentrelazados han permitido la demostración experimental, por primera vez, de un estado tipo gato de Schrödinger de 10 cubits. Un nuevo récord para los investigadores que ya lograron en 2007 demostrar este tipo de estados con 6 fotones. El récord anterior, un estado gato de Schrödinger con 8 cubits, se había obtenido con otra tecnología, el uso de iones atrapados.
La tecnología de los computadores cuánticos fotónicos avanza con paso firme y las técnicas de hiperentrelazamiento, en las que se entrelazan múltiples grados de libertad de un sistema cuántico, prometen futuros incrementos en la dimensionalidad del espacio de Hilbert de estados cuánticos en los próximos años.
Ya se logró, gracias a la llamada tomografía de estados fotónicos, un espacio de Hilbert de dimensión 144 utilizando 4 detectores y 36 estados cuánticos medibles, aunque con sólo 2 fotones hiperentrelazados (144 = 4×36 = 4×2×2×3×3).
Lo dicho en varias ocasiones en este blog, la tecnología de los ordenadores cuánticos avanza, lenta pero segura.
Otoño de 2005. Un servidor se va a Valencia a ver cómo está allí la cosa para encontrar trabajo (eran los tiempos de falsa bonanza) y hacer vida. Durante el proceso, le alquilaba una habitación a una señora con la que hice buenas migas. La susodicha tenía un hijo varios años menor que yo que se había independizado y vivía en un piso compartido. No recuerdo exactamente su edad pero supongo que rondaba la veintena. Era algo parecido a un cani pero no llegaba a serlo, o sea que me llevaba vestimenta un poco poligonera y escuchaba rap hispano hecho por grupos cuyos nombres eran desconocidos para mi pero no tenía la chulería y el encefalograma plano, requisitos imprescindibles para ser poligonero homologado. Era buen tío si obviamos las veces que llamaba a casa a las tres de la mañana en fin de semana porque había salido por ahi y le quedaba más cerca la casa de la madre para dormir la mona que la suya propia, y el pequeño pero molesto hecho de que, una vez en el piso, me chuleaba las cosas de la nevera en un tiempo en el que no andaba boyante de pasta, precisamente. En horarios donde se es persona, hablábamos de todo un poco. Recuerdo que él trabajaba de repartaca en el Kentucky Fried Chicken así que sus experiencias se parecían a las mías de cuando curraba en el mismo gremio pero en el sector pizzero. El que haya repartido comida rápida es consciente de lo que une a la gente algo asi. A este personaje lo llamaremos Brian. No es un nombre real ,evidentemente pero a efectos de contar esto vale.
Un día Brian llegó y comentó:
- Tengo el ordenador chungo, no sé que pasa que no arranca.
- Si quieres te lo miro yo.- contesté
Es apasionante cómo las personas no nos conocemos a nosotras mismas. En serio. Yo había dejado una vida de estudiante en Gijón atrás. Una vida que, como ya he comentado en el podcast, no echo de menos para nada porque por muchos motivos me pareció una mierda como el sombrero de un picador. Eso sí, una de las cosas que aprendí para evadirme fué de ordenadores e informática. Como no tenía donde caerme muerto, debía aprender cómo reciclar piezas de ordenatas y ensamblarlas yo mismo y, como la necesidad agudiza el ingenio, llegué a aprender mucho de montar y reparar esas máquinas del infierno. Como también soy gilipollas, conseguía atraer la atención de todo el que tenía un ordenador chungo para que fuera a arreglárselo. Lo irónico del caso es que siempre me ofrecía voluntario y la conversación siempre era la misma:
- No sé que le pasa a mi ordenador que no va bien- me comentaba la víctima
- Si quieres te lo miro yo - contestaba un servidor invariablemente
Sólo cuando estaba mirando la máquina de turno era cuando me arrepentía y mi mente evocaba posibles alternativas que podría estar haciendo en ese momento como cascarme los cojones con dos piedras, por ejemplo. Me prometía siempre que sería la última vez pero era engañarme vilmente: siempre volvía a decir “Si quieres te lo miro yo” a la siguiente ocasión que se me presentaba.
Pues ahi estaba yo acompañando a mi amigo valenciano a su casa - porque esa es otra, siempre iba yo al sitio del siniestro en vez de quedarme en casa a esperar que me trajeran el chisme damnificado - intuyendo que el desaguisado iba a ser más complejo de lo que creía y que tendría que hacer formateos e instalaciones varias, a pesar de que conocía perfectamente la biblia del pringao que tantas veces había leido. “Bueno” pensaba “no pasa nada, tampoco tengo algo más importante que hacer. Pasamos un rato arreglando el ordenador, hablando, riendo…” Lo que no sabía era que lo que iba a acontecer iba a ser peor de lo que me imaginaba.
- Ya hemos llegado - dijo mientras cogía las llaves de su bolsillo - No te asustes por lo que vas a ver ¿eh?
- Tranquilo. Ya he estado en otros pisos de soltero. Estoy acostumbrado.
La puerta se abrió. Lo primero que nos recibió fue un carrito de la compra de esos del Carrefour lleno de cosas que no recuerdo, como si perteneciera a cualquier oligofrénico con síndrome de Diógenes. Creo que le comenté algo al respecto y la verdad es que ver eso de primeras hizo que mi sentido arácnido zumbara. “Cuidado” me dije “esto puede ser peor de lo que crees”
Lo era.
Entramos en un habitáculo del que deduje fue una salita en tiempos mejores. Ahora era la habitación de un pastor alemán (por el tamaño bien podía ser un wargo de Mordor) que dejaba a su amo dormir con él. Literalmente. Los dos estaban en una ¿cama? ¿jergón? lo que fuera. Brian me presentó al ocupante del cuarto… y a su amo, también, un rubio fanegas y blanquecino cuyo nombre no recuerdo. Lo de blanquecino lo digo porque, por alguna razón, Fanegas (ya tenemos nombre para el caballero) estaba orgulloso de su blando torso y lo exhibía con orgullo. Con la excusa de que quería ver más de cerca unas figuras de “El Señor de los Anillos” que adornaban las estanterías del cubículo, examiné mas de cerca mi derredor. El polvo se acumulaba creando estratos desde la época del Cretácico Tardío, el olor a perro nauseabundo (que no es lo mismo que olor a perro a secas) se me clavaba en el sistema límbico y amenazaba con no salir de alli nunca más, los pelos del cánido habían creado una suerte de alfombra en manta, cama y se estaba extendiendo inexorablemente por el suelo. Su próximo objetivo: el mundo.
Tras la presentación de rigor, Brian me condujo a su cuarto donde estaba el ordenador. Enfrente había una puerta cerrada. “Esa” me dijo ” es la habitación de mi otra compañera. Creo que está con el novio”. Como si nos hubieran oido salió la parejita de su nido (más bien cubil) de amor. Se me presentaron y cuadraron para después de hacer una pequeña incursión al baño, volver a entrar.
Esta escena hizo que me tuviera que replantear varias cosas en mi cabeza. Para empezar, el mito de que los tíos eramos unos cerdos y ellas no, acababa de saltar por la ventana en caída libre ya que ella parecía disfrutar en aquel lugar como un gorrino en un maizal (jamás esta expresión encajó mejor en un contexto dado) Para continuar, el tío debía estar con un calentón de tres pares. No porque su novia fuera poco agraciada, que lo era, sino porque hay que tenerlos cuadrados para follar ahí y pretender salir vivo o, al menos, sano. Además, llamenme exquisito si quieren, pero yo tengo una novia que me invita a su piso por primera vez, veo lo que muy a mi pesar estaba viendo y salgo por piernas. Lamento no haberme quedado con la cara y nombre del fulano porque su acción tiene mérito. En cosas como estas es donde se diferencia a los verdaderos hombres de las nenazas como yo.
A pesar de todo lo que estaba viendo, me sorprendí a mi mismo observando que aun no había perdido la compostura. Ya en la habitación de Brian (no recuerdo que estuviera especialmente guarra. Supongo que lo estaría pero debía palidecer con el resto de la mansión) me di cuenta de que ahí no se podía operar con el ordenador porque no había espacio y se lo hice saber.
- Pues vamos a la cocina - resolvió
- Miedo me da… - mascullé
- ¿Qué?
- No, nada. Que vamos p’allá.
Entramos en la cocina. Estaba a oscuras. Brian enciende la luz. La barra fluorescente parpadea un par de veces y muere.
- Vaya. Parece que vamos a tener que usar la luz de la campana -dice Brian
Se acerca a la campana y es entonces cuando observo un ruido con cada paso que da: una especie de “scratch, scratch”. Me preparo para lo peor. La luz se enciende y miro a mi derredor again.
La vitro tenía una mezcla de todo: aquí un trozo de huevo, allá un poco de salsa de tomate… en fin, lo típico. Por supuesto la pila de platos y cacharros que estaban esperando a ser lavados desde el anterior siglo, se amontonaban en un difícil equilibrio que desafiaba la más elemental mecánica newtoniana. Con que se posara un mosca (quiero decir, otra más, pues seguro que había unas cuantas haciéndose fuertes entre el cazo de la leche y la fuente de las patatatas) todo se derrumbaría a tomar por culo.
Yo hasta ese momento había permanecido en la entrada de la sala con la caja del ordenador en los brazos. Avancé hasta el centro de la cocina donde la luz era algo más fuerte dentro de que no se veía gran cosa. “Scratch, scratch” gemían mis playeros. Noté que me costaba un huevo despegar las suelas de la superficie como si la gravedad en aquel puto lugar hubiera aumentado en un 150% con respecto al resto del planeta. Mire debajo. El suelo estaba cubierto por una superficie limosa, amarillenta y con un alto índice de viscosidad. Ya no me sorprendía, empezaba a desarrollar inmunidad. Lo que si me preocupaba es que si tenía que permanecer mucho rato en aquel lugar, en cuclillas (porque ahí no había una cosa tan elemental como una silla y una mesa y porque en la encimera se iba a poner Clifford) toqueteando el ordenador pisando aquel limo, que en aquel momento se me antojaba vivo e incluso inteligente, podría quedar pegado y no se me ocurría muerte más horrenda que morir encerrado en aquel piso por inanición.
Empecé a desnudar la placa base aunque concentrarse en aquellas circunstancias era altamente crudo pero ya sólo quería arreglar aquello y salir de ahí. Actuaba a toda leche a ver si sacaba algo en claro pronto pero mi memoria se negaba en rotundo a dejarme trabajar y de repente me hizo una asociación de ideas jocosa:
En una ocasión un compañero repartidor me comentó que un primo suyo se estaba cepillando a una en el piso de ella y, en pleno jolgorio, llegó la compañera, les pilló y a la fémina no se le ocurrió otra cosa que decir “¡Eh! ¡Yo también quiero!” para alegría del afortunado hijo de puta ¿Por qué a mi no me ocurrían esas cosas nunca? ¿Qué castigo kármico, o como se diga, era el que me empujaba a mi a hacer el pringao rebozado en mierda que amenazaba con comerme en cualquier momento mientras a otros les iba de puta mulder en esta carrera que es la vida? ¿Por qué ¡oh, Dios vengador!?¿Por qué?
Con esfuerzo dejé de llorar y volví a centrarme. Encendí el ordenador, aquello pitaba de manera descontrolada. Quita un cable, pon otro, desconecta el disco duro, vuelve a encender. El ordenador se vuelve a lamentar. Yo ya estoy de los nervios, levanto un pie para asegurarme de que aun hay esperanza de salir de ahí. Recibo una respuesta positiva en forma de onomatopéyico “scratch”. Se acabó, me largo.
- Man, no sé que le pasa a esto, pero en estas condiciones no puedo echarle el tiempo que necesito. En cuclillas acabo cansándome y la luz esta no me ilumina una mierda. Llévalo a una tienda de informática, a ver.
- Bueno, no te preocupes. Gracias por intentarlo.
Salí de alli vivo y me sorprendió que Brian no me insistiera en que le echara más tiempo a intentar un diagnóstico para su ordenador. Supongo que se hizo cargo de la situación y tuve suerte de que no se cabreara y me sacrificara a la criatura El Limo Amarillento Que Todo Lo Come. Aprendí una valiosa lección y fue que nunca más dije a la ligera eso de “Si quieres te lo miro yo”
decadenciaoccidental.blogspot.com
Porque en el fondo todos somos gilipollas
Macho, tronchante. Haberle mandado la historia a Gonzo, que te la hubiese publicado en portada (si es que todavía acepta colaboraciones).
_________________________________________________________________ ¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
_________________________________________________________________ ¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
Como tantos otros, he reparado el ordenador a familiares, amistades, vecinos, desconocidos, etc. El trabajo no es muy grato que digamos, hay que pasar largas horas conversando con gente desconocida mientras el SSOO, los drivers, etc. se instalan. Además la mayoría de la gente, salvo destacadas excepciones, es muy desagradecida.
En fin, que al final decides no hacerlo nunca más. Pero hasta esto es difícil. Eres el pringao oficial y no vas a perder el título en un día. Mi método para resolver esta situación resultó infalible. Hice lo siguiente:
- Nunca me negué a reparar ordenador alguno. Eso si, no me desplazaba al lugar del interesado. Tenían que traerme la torre o el portátil a casa.
- Localicé un rincón en mi humilde morada donde el aparato no molestaba. Pedía al dueño que lo dejase ahí.
- La máquina permanecía en su rincón durante semanas sin que la prestara ninguna atención. Si el interesado me preguntaba siempre respondía como Anzar “estamos trabajando en ello”.
- Transcurrido un mes le pedía al dueño que viniese a recoger su ordenador. Durante su visita le explicaba que había sido totalmente incapaz de reparalo. Le invitaba a una cerveza y tan amigos.
Ahora tengo fama de ‘el pobre incapaz que estudió informática pero no sabe ni reparar un ordenador’. Evidentemente me da igual.
Lo que pasa es que, o yo no entiendo muy bien cómo va el perfil aquí, o cada vez que quiera poner la firma tengo que escribirla porque no veo la opción de ponerla en el perfil. Lo que no deja de ser una putada.
decadenciaoccidental.blogspot.com
Porque en el fondo todos somos gilipollas
Es cierto. Parece que desde que Gonzo actualizó la versión de Drupal esa opción ha desaparecido.
_________________________________________________________________ ¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
Y son reales. Por no ponerlas todas aquí, dejo mi blog: decadenciaoccidental.blogspot.com ahi expongo en el apartado “crónicas decadentes” las cosas que me han pasado (aun tengo que escribir unas cuantas) Creo que en concreto esta: http://decadenciaoccidental.blogspot.com/2009/10/cronicas-decadentes-shit-war.html no le anda a la zaga a la que he puesto aquí. Normalmente no lo hubiera hecho pero como Gonzo puso “escribe lo que quieras” pues ahí que va.
decadenciaoccidental.blogspot.com
Porque en el fondo todos somos gilipollas
Dios. Grandiosa, grandiosa la historia de la mierda.
_________________________________________________________________ ¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
Ya iré escribiendo más, ya. Sugiero que de vez en cuando eches un vistazo al blog ¿saben ustedes, mis queridos compañeros de ESDLV, eso que dicen de “podría escribir un libro sobre lo que me ha pasado en la vida”? pues en mi caso es cierto y no creo que sea un rara avis. Estoy seguro de que toda persona que haya vivido en varios lugares, viajado y trabajado en distintos gremios tiene un pasado trufado de divertidas anécdotas como estas.
decadenciaoccidental.blogspot.com
Porque en el fondo todos somos gilipollas
Adaptación de Paco Ibáñez de un fragmento del Libro del buen amor
Las ranas en un lago cantaban y jugaban,
ningún temor tenían bien tranquilas estaban,
hicieron caso al Diablo muy mal se aconsejaban,
pidieron rey a Júpiter mucho se lo rogaban.
Envíales Don Júpiter la viga de un lagar,
la más grande que pudo cayó en aquel lugar,
hizo el golpe en el fuste a las ranas callar,
más ven pronto que no era rey para dominar.
Se suben a la viga cuantas pueden subir,
diciendo “esto no es rey que queramos servir”,
y dijeron las ranas cual solían decir,
Don Júpiter con ira túvolas que oír.
Envíales Don Júpiter cigüeña carnicera,
que recorría el lago por toda la ribera,
con el pico entreabierto y con gran tragadera,
de dos en dos las ranas se comía ligera.
Quejándose a Don Júpiter dieron voces las ranas,
“señor, señor, socórrenos, tú, que matas y sanas,
el rey que tú enviaste por nuestras voces vanas,
nos da muy malas tardes y peores mañanas”.
Quien tiene lo bastante dese por bien pagado,
el que quiera ser libre no busque estar atado,
no desee inquietudes quien vive sosegado,
ser libre, independiente, no es con oro comprado.
_________________________________________________________________ ¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
El viento llamaba con insistencia a la ventana, como un Romeo que intentara colarse en sus corazones. Cerraron todas las persianas, apagaron todas las puertas y entornaron suavemente las luces, cortando cualquier estímulo exterior, cortando alas de realidad transgresora. Su habitación se convirtió en un refugio ante las inclemencias del destino.
En el aire flotaba un ambiente a sexualidad contenida. Se miraron y el tiempo dejó de tener sentido, modificaron todas las leyes físicas con media sonrisa. Delante uno del otro, mientras el mundo seguía girando a su alrededor.
La rabia les quemaba en la garganta y un cúmulo de pasiones hacían estragos en su interior. Durante eternidades de tres o cuatro segundos contemplaron sus cuerpos, analizando cada detalle, mintiendo con cada palabra sin pronunciar y engañándose con cada pensamiento que cruzaba sus conciencias, en una dulce agonía con el silencio como medio transmisor de sensaciones. A veces no hace falta decir nada.
En una mágica coincidencia, los dos avanzaron al unísono en un momento determinado de aquella canción sin final. Lentamente, los dos se fundieron frente a un gran espejo, herencia de sus abuelos y desde siempre omnipresente en sus vidas. Él pasó sus manos por la cintura de Ella, en un gesto suave y dulce, midiendo con cuidado sus movimientos y disfrutando con cada centímetro de su piel. Ella le dio la espalda, apoyando su cabeza en su pecho, y quedando los dos frente a frente con sus reflejos.
Volvieron a cruzarse sus miradas, esta vez con el espejo como mediador pero sin esconderse nada mutuamente, dejando al descubierto sus miedos y sus sueños, sus ambiciones más ocultas y miles de noches en vela, recuerdos de ojos rojos que ansían lágrimas y piernas temblando ante un precipicio sin final.
Pudieron contemplar en el espejo sus verdaderas intenciones. El juego ya se había acabado y la luna volvía a reclamarlos desde un cielo sin estrellas.
Te quiero, susurró Él casi a trompicones, como si hubiera tenido que arrancar cada letra de la parte posterior de su alma.
Ella quiso gritar hasta que les acechara la madrugada, quiso morir frente a aquel espejo, quiso ser consumida por las llamas de su pecho, quiso ser pluma que se eleva mecida por la brisa para no volver jamás a posarse en sus pestañas. Pero en lugar de eso, una lágrima traicionera, una única lágrima aventurera, surcó su mejilla siendo consciente de que un pequeño universo estaba pendiente de sus hazañas.
Sigue lloviendo.
P.D: Llevo leyéndote mucho tiempo, pero curiosamente esta ha sido la entrada que me ha animado a dejarte un comentario. Haces que me sienta un puto egoísta. Te dejo mi blog, a expensas de que no encontrarás calidad literaria por aquí:
Con una camisa de fuerza El se encuentra postrado delate del medico en su despacho.
El medico sin preámbulos muestra una cartulina con un dibujo abstracto en blanco y negro. Y espera la contestación de El que tiene los ojos clavados en la cartulina.
“Ella”
El medico no apunta nada, y bajo la luz del fluorescente de la habitación muestra otra cartulina con un dibujo simétrico en blanco y negro.
“Un suspiro de ella”
El medico empieza la hoja del cuaderno escribiendo unas pocas palabras. Y enseña la siguiente cartulina del taco que había empezado.
“Lo que ella quiera.”
Comenta “interesante” y escribe un par de palabras más en el cuaderno. Entonces coge todo el taco, y busca entre ellas una cartulina especial. La busca con esmero y al rato la encuentra. Esta vez no la sujeta. La deja sobre la mesa muy cerca de El
El la ve, está no es un dibujo negro. Es un dibujo lleno de colores degradados cuya imagen llega hasta el margen de la cartulina.
El se mueve como intentándose quitar la camisa de fuerza. Se levanta y estira el cuello como intentándose desatar, mientras el medico impasible espera que le conteste sobre la cartulina.
Finalmente en un movimiento rápido El se acerca al medico y le grita con todas su fuerzas a escasos centímetros.
“¡¡¡¡¡Pero que quiere sino se que quiera ella.!!!!!”
Entonces el medico sobresaltado llama al los enfermeros y les grita que se le lleven a su cuarto. Y ya en calma escribe en la última fila de la hoja.
Diagnostico del problema. «El no entiende a ella »
Quizá yo soy muy cuadriculado, pero… ¿no podías haber cuidado un poco más la factura del texto? Entre los puntos que faltan, los acentos mal colocados y los que no están, hay que leerlo dos veces para empezar a enterarse de lo que dice :)
–
Ta otro post…
Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)
Comentarios
Jaar
Mié, 17/03/2010 - 11:20
Enlace permanente
Lo que quieras.
Lo que quieras.
ZoeRavenclaw
Mié, 17/03/2010 - 11:20
Enlace permanente
De nada
De nada
Valmont
Mié, 17/03/2010 - 11:22
Enlace permanente
Las Fallas, eh?
Te echaremos de menos Javi, menos mal que los Valencianos estamos en fallas y no notaremos tanto la morriña, jeje. A ver si nos vemos por ahí, un abrazo nene.
sentoki
Mié, 17/03/2010 - 11:36
Enlace permanente
Esto es una prueba
Para ver si es cierto “El teorema de los infinitos monos”????
Nasón
Mié, 17/03/2010 - 12:30
Enlace permanente
Encuentro digital con Javier
Encuentro digital con Javier Krahe (de 2006). Pregunta 21:
21. Querido maestro, últimamente me apetece acostarme con casi todas las mujeres que veo. ¿Qué me recomienda?
Propónselo seductoramente. Siempre habrá alguna piadosa.
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
Lunae
Mié, 17/03/2010 - 12:34
Enlace permanente
Gran maestro el Sr. Krahe
Gran maestro el Sr. Krahe
Nasón
Mié, 17/03/2010 - 17:38
Enlace permanente
Lo dicho, un crack
Lo dicho, un crack:
Abajo el alzheimer
Como Ulises
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
pavaro
Mié, 17/03/2010 - 13:22
Enlace permanente
Lo que quieras
¿Qué tal Gonzo? ¿En qué andas metido últimamente? Te pregunto porque ya no actualizas tanto como antes :(. ¿Serán las fallas? ¿Será que andas de fiesta en fiesta? Ya estaba empezando a preocuparme :D. Bueno, un saludo y anímate a contarnos tus aventuras, ¡que si no nos falta nuestra pequeña ración semanal de ESDLV!
XTReX
Mié, 17/03/2010 - 16:03
Enlace permanente
Cuidado con las anfetas.
Quería decir el café.
___
pavaro
Mié, 17/03/2010 - 22:38
Enlace permanente
Demasiado directo
Y tal vez demasiada pregunta…
XTReX
Jue, 18/03/2010 - 15:35
Enlace permanente
;)
Bromeaba para sobrellevar lo mejor posible la usencia de Gonzo…, que me está matando…
___
Fabian
Mié, 17/03/2010 - 13:44
Enlace permanente
El gato
Lograr estados entrelazados de fotones es más difícil conforme el número de partículas crece, siendo el récord actual de sólo 6 fotones entrelazados. Utilizando dos grados de libertad, la polarización y el momento, es posible crear estados con 10 cubits entrelazados utilizando solamente 5 fotones.
Estos estados hiperentrelazados han permitido la demostración experimental, por primera vez, de un estado tipo gato de Schrödinger de 10 cubits. Un nuevo récord para los investigadores que ya lograron en 2007 demostrar este tipo de estados con 6 fotones. El récord anterior, un estado gato de Schrödinger con 8 cubits, se había obtenido con otra tecnología, el uso de iones atrapados.
La tecnología de los computadores cuánticos fotónicos avanza con paso firme y las técnicas de hiperentrelazamiento, en las que se entrelazan múltiples grados de libertad de un sistema cuántico, prometen futuros incrementos en la dimensionalidad del espacio de Hilbert de estados cuánticos en los próximos años.
Ya se logró, gracias a la llamada tomografía de estados fotónicos, un espacio de Hilbert de dimensión 144 utilizando 4 detectores y 36 estados cuánticos medibles, aunque con sólo 2 fotones hiperentrelazados (144 = 4×36 = 4×2×2×3×3).
Lo dicho en varias ocasiones en este blog, la tecnología de los ordenadores cuánticos avanza, lenta pero segura.
JPelirrojo
Mié, 17/03/2010 - 17:23
Enlace permanente
Esto...
Esto… Mu!
No vengáis a canadá a no ser que sea en verano. En serio. Y si decidís no hacerme caso, no os quedéis todo un año. Los inviernos son deprimentes.
Se esperan nuevos escritos!
___________________________________________________________________________________
Yo existo en http://www.jpelirrojo.com
ruboslav
Mié, 17/03/2010 - 18:26
Enlace permanente
Crónicas decadentes: pisito de soltero
Otoño de 2005. Un servidor se va a Valencia a ver cómo está allí la cosa para encontrar trabajo (eran los tiempos de falsa bonanza) y hacer vida. Durante el proceso, le alquilaba una habitación a una señora con la que hice buenas migas. La susodicha tenía un hijo varios años menor que yo que se había independizado y vivía en un piso compartido. No recuerdo exactamente su edad pero supongo que rondaba la veintena. Era algo parecido a un cani pero no llegaba a serlo, o sea que me llevaba vestimenta un poco poligonera y escuchaba rap hispano hecho por grupos cuyos nombres eran desconocidos para mi pero no tenía la chulería y el encefalograma plano, requisitos imprescindibles para ser poligonero homologado. Era buen tío si obviamos las veces que llamaba a casa a las tres de la mañana en fin de semana porque había salido por ahi y le quedaba más cerca la casa de la madre para dormir la mona que la suya propia, y el pequeño pero molesto hecho de que, una vez en el piso, me chuleaba las cosas de la nevera en un tiempo en el que no andaba boyante de pasta, precisamente. En horarios donde se es persona, hablábamos de todo un poco. Recuerdo que él trabajaba de repartaca en el Kentucky Fried Chicken así que sus experiencias se parecían a las mías de cuando curraba en el mismo gremio pero en el sector pizzero. El que haya repartido comida rápida es consciente de lo que une a la gente algo asi. A este personaje lo llamaremos Brian. No es un nombre real ,evidentemente pero a efectos de contar esto vale.
Un día Brian llegó y comentó:
- Tengo el ordenador chungo, no sé que pasa que no arranca.
- Si quieres te lo miro yo.- contesté
Es apasionante cómo las personas no nos conocemos a nosotras mismas. En serio. Yo había dejado una vida de estudiante en Gijón atrás. Una vida que, como ya he comentado en el podcast, no echo de menos para nada porque por muchos motivos me pareció una mierda como el sombrero de un picador. Eso sí, una de las cosas que aprendí para evadirme fué de ordenadores e informática. Como no tenía donde caerme muerto, debía aprender cómo reciclar piezas de ordenatas y ensamblarlas yo mismo y, como la necesidad agudiza el ingenio, llegué a aprender mucho de montar y reparar esas máquinas del infierno. Como también soy gilipollas, conseguía atraer la atención de todo el que tenía un ordenador chungo para que fuera a arreglárselo. Lo irónico del caso es que siempre me ofrecía voluntario y la conversación siempre era la misma:
- No sé que le pasa a mi ordenador que no va bien- me comentaba la víctima
- Si quieres te lo miro yo - contestaba un servidor invariablemente
Sólo cuando estaba mirando la máquina de turno era cuando me arrepentía y mi mente evocaba posibles alternativas que podría estar haciendo en ese momento como cascarme los cojones con dos piedras, por ejemplo. Me prometía siempre que sería la última vez pero era engañarme vilmente: siempre volvía a decir “Si quieres te lo miro yo” a la siguiente ocasión que se me presentaba.
Pues ahi estaba yo acompañando a mi amigo valenciano a su casa - porque esa es otra, siempre iba yo al sitio del siniestro en vez de quedarme en casa a esperar que me trajeran el chisme damnificado - intuyendo que el desaguisado iba a ser más complejo de lo que creía y que tendría que hacer formateos e instalaciones varias, a pesar de que conocía perfectamente la biblia del pringao que tantas veces había leido. “Bueno” pensaba “no pasa nada, tampoco tengo algo más importante que hacer. Pasamos un rato arreglando el ordenador, hablando, riendo…” Lo que no sabía era que lo que iba a acontecer iba a ser peor de lo que me imaginaba.
- Ya hemos llegado - dijo mientras cogía las llaves de su bolsillo - No te asustes por lo que vas a ver ¿eh?
- Tranquilo. Ya he estado en otros pisos de soltero. Estoy acostumbrado.
La puerta se abrió. Lo primero que nos recibió fue un carrito de la compra de esos del Carrefour lleno de cosas que no recuerdo, como si perteneciera a cualquier oligofrénico con síndrome de Diógenes. Creo que le comenté algo al respecto y la verdad es que ver eso de primeras hizo que mi sentido arácnido zumbara. “Cuidado” me dije “esto puede ser peor de lo que crees”
Lo era.
Entramos en un habitáculo del que deduje fue una salita en tiempos mejores. Ahora era la habitación de un pastor alemán (por el tamaño bien podía ser un wargo de Mordor) que dejaba a su amo dormir con él. Literalmente. Los dos estaban en una ¿cama? ¿jergón? lo que fuera. Brian me presentó al ocupante del cuarto… y a su amo, también, un rubio fanegas y blanquecino cuyo nombre no recuerdo. Lo de blanquecino lo digo porque, por alguna razón, Fanegas (ya tenemos nombre para el caballero) estaba orgulloso de su blando torso y lo exhibía con orgullo. Con la excusa de que quería ver más de cerca unas figuras de “El Señor de los Anillos” que adornaban las estanterías del cubículo, examiné mas de cerca mi derredor. El polvo se acumulaba creando estratos desde la época del Cretácico Tardío, el olor a perro nauseabundo (que no es lo mismo que olor a perro a secas) se me clavaba en el sistema límbico y amenazaba con no salir de alli nunca más, los pelos del cánido habían creado una suerte de alfombra en manta, cama y se estaba extendiendo inexorablemente por el suelo. Su próximo objetivo: el mundo.
Tras la presentación de rigor, Brian me condujo a su cuarto donde estaba el ordenador. Enfrente había una puerta cerrada. “Esa” me dijo ” es la habitación de mi otra compañera. Creo que está con el novio”. Como si nos hubieran oido salió la parejita de su nido (más bien cubil) de amor. Se me presentaron y cuadraron para después de hacer una pequeña incursión al baño, volver a entrar.
Esta escena hizo que me tuviera que replantear varias cosas en mi cabeza. Para empezar, el mito de que los tíos eramos unos cerdos y ellas no, acababa de saltar por la ventana en caída libre ya que ella parecía disfrutar en aquel lugar como un gorrino en un maizal (jamás esta expresión encajó mejor en un contexto dado) Para continuar, el tío debía estar con un calentón de tres pares. No porque su novia fuera poco agraciada, que lo era, sino porque hay que tenerlos cuadrados para follar ahí y pretender salir vivo o, al menos, sano. Además, llamenme exquisito si quieren, pero yo tengo una novia que me invita a su piso por primera vez, veo lo que muy a mi pesar estaba viendo y salgo por piernas. Lamento no haberme quedado con la cara y nombre del fulano porque su acción tiene mérito. En cosas como estas es donde se diferencia a los verdaderos hombres de las nenazas como yo.
A pesar de todo lo que estaba viendo, me sorprendí a mi mismo observando que aun no había perdido la compostura. Ya en la habitación de Brian (no recuerdo que estuviera especialmente guarra. Supongo que lo estaría pero debía palidecer con el resto de la mansión) me di cuenta de que ahí no se podía operar con el ordenador porque no había espacio y se lo hice saber.
- Pues vamos a la cocina - resolvió
- Miedo me da… - mascullé
- ¿Qué?
- No, nada. Que vamos p’allá.
Entramos en la cocina. Estaba a oscuras. Brian enciende la luz. La barra fluorescente parpadea un par de veces y muere.
- Vaya. Parece que vamos a tener que usar la luz de la campana -dice Brian
Se acerca a la campana y es entonces cuando observo un ruido con cada paso que da: una especie de “scratch, scratch”. Me preparo para lo peor. La luz se enciende y miro a mi derredor again.
La vitro tenía una mezcla de todo: aquí un trozo de huevo, allá un poco de salsa de tomate… en fin, lo típico. Por supuesto la pila de platos y cacharros que estaban esperando a ser lavados desde el anterior siglo, se amontonaban en un difícil equilibrio que desafiaba la más elemental mecánica newtoniana. Con que se posara un mosca (quiero decir, otra más, pues seguro que había unas cuantas haciéndose fuertes entre el cazo de la leche y la fuente de las patatatas) todo se derrumbaría a tomar por culo.
Yo hasta ese momento había permanecido en la entrada de la sala con la caja del ordenador en los brazos. Avancé hasta el centro de la cocina donde la luz era algo más fuerte dentro de que no se veía gran cosa. “Scratch, scratch” gemían mis playeros. Noté que me costaba un huevo despegar las suelas de la superficie como si la gravedad en aquel puto lugar hubiera aumentado en un 150% con respecto al resto del planeta. Mire debajo. El suelo estaba cubierto por una superficie limosa, amarillenta y con un alto índice de viscosidad. Ya no me sorprendía, empezaba a desarrollar inmunidad. Lo que si me preocupaba es que si tenía que permanecer mucho rato en aquel lugar, en cuclillas (porque ahí no había una cosa tan elemental como una silla y una mesa y porque en la encimera se iba a poner Clifford) toqueteando el ordenador pisando aquel limo, que en aquel momento se me antojaba vivo e incluso inteligente, podría quedar pegado y no se me ocurría muerte más horrenda que morir encerrado en aquel piso por inanición.
Empecé a desnudar la placa base aunque concentrarse en aquellas circunstancias era altamente crudo pero ya sólo quería arreglar aquello y salir de ahí. Actuaba a toda leche a ver si sacaba algo en claro pronto pero mi memoria se negaba en rotundo a dejarme trabajar y de repente me hizo una asociación de ideas jocosa:
En una ocasión un compañero repartidor me comentó que un primo suyo se estaba cepillando a una en el piso de ella y, en pleno jolgorio, llegó la compañera, les pilló y a la fémina no se le ocurrió otra cosa que decir “¡Eh! ¡Yo también quiero!” para alegría del afortunado hijo de puta ¿Por qué a mi no me ocurrían esas cosas nunca? ¿Qué castigo kármico, o como se diga, era el que me empujaba a mi a hacer el pringao rebozado en mierda que amenazaba con comerme en cualquier momento mientras a otros les iba de puta mulder en esta carrera que es la vida? ¿Por qué ¡oh, Dios vengador!?¿Por qué?
Con esfuerzo dejé de llorar y volví a centrarme. Encendí el ordenador, aquello pitaba de manera descontrolada. Quita un cable, pon otro, desconecta el disco duro, vuelve a encender. El ordenador se vuelve a lamentar. Yo ya estoy de los nervios, levanto un pie para asegurarme de que aun hay esperanza de salir de ahí. Recibo una respuesta positiva en forma de onomatopéyico “scratch”. Se acabó, me largo.
- Man, no sé que le pasa a esto, pero en estas condiciones no puedo echarle el tiempo que necesito. En cuclillas acabo cansándome y la luz esta no me ilumina una mierda. Llévalo a una tienda de informática, a ver.
- Bueno, no te preocupes. Gracias por intentarlo.
Salí de alli vivo y me sorprendió que Brian no me insistiera en que le echara más tiempo a intentar un diagnóstico para su ordenador. Supongo que se hizo cargo de la situación y tuve suerte de que no se cabreara y me sacrificara a la criatura El Limo Amarillento Que Todo Lo Come. Aprendí una valiosa lección y fue que nunca más dije a la ligera eso de “Si quieres te lo miro yo”
decadenciaoccidental.blogspot.com
Porque en el fondo todos somos gilipollas
Nasón
Mié, 17/03/2010 - 22:08
Enlace permanente
Macho, tronchante. Haberle
Macho, tronchante. Haberle mandado la historia a Gonzo, que te la hubiese publicado en portada (si es que todavía acepta colaboraciones).
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
Nasón
Mié, 17/03/2010 - 22:10
Enlace permanente
.
.
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
Jaar
Jue, 18/03/2010 - 09:27
Enlace permanente
Muy bueno.
un auténtico prigao-howto metido en una cochiquera.
fokker
Jue, 18/03/2010 - 09:28
Enlace permanente
Remedio para no reparar ningún ordenador más
Como tantos otros, he reparado el ordenador a familiares, amistades, vecinos, desconocidos, etc. El trabajo no es muy grato que digamos, hay que pasar largas horas conversando con gente desconocida mientras el SSOO, los drivers, etc. se instalan. Además la mayoría de la gente, salvo destacadas excepciones, es muy desagradecida.
En fin, que al final decides no hacerlo nunca más. Pero hasta esto es difícil. Eres el pringao oficial y no vas a perder el título en un día. Mi método para resolver esta situación resultó infalible. Hice lo siguiente:
- Nunca me negué a reparar ordenador alguno. Eso si, no me desplazaba al lugar del interesado. Tenían que traerme la torre o el portátil a casa.
- Localicé un rincón en mi humilde morada donde el aparato no molestaba. Pedía al dueño que lo dejase ahí.
- La máquina permanecía en su rincón durante semanas sin que la prestara ninguna atención. Si el interesado me preguntaba siempre respondía como Anzar “estamos trabajando en ello”.
- Transcurrido un mes le pedía al dueño que viniese a recoger su ordenador. Durante su visita le explicaba que había sido totalmente incapaz de reparalo. Le invitaba a una cerveza y tan amigos.
Ahora tengo fama de ‘el pobre incapaz que estudió informática pero no sabe ni reparar un ordenador’. Evidentemente me da igual.
ruboslav
Jue, 18/03/2010 - 13:00
Enlace permanente
Yo me retiré
Así de claro. Sólo arreglo puntualmente algún ordenador de algún amigo muy cercano. Nada más. Y aun así a veces me hago el loco.
decadenciaoccidental.blogspot.com
Porque en el fondo todos somos gilipollas
XTReX
Jue, 18/03/2010 - 16:06
Enlace permanente
Una sugerencia:
Pon en tu firma la dirección de tu blog, para que podamos visitarlo.
Realmente a mi me da igual, porque ya te tengo en mi RSS.
___
ruboslav
Jue, 18/03/2010 - 16:36
Enlace permanente
Tienes razón
Lo que pasa es que, o yo no entiendo muy bien cómo va el perfil aquí, o cada vez que quiera poner la firma tengo que escribirla porque no veo la opción de ponerla en el perfil. Lo que no deja de ser una putada.
decadenciaoccidental.blogspot.com
Porque en el fondo todos somos gilipollas
XTReX
Vie, 19/03/2010 - 10:18
Enlace permanente
Tienes razón.
Creo que ahora mismo no es posible firmar.
___
Nasón
Vie, 19/03/2010 - 10:42
Enlace permanente
Es cierto. Parece que desde
Es cierto. Parece que desde que Gonzo actualizó la versión de Drupal esa opción ha desaparecido.
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
ruboslav
Mié, 17/03/2010 - 22:20
Enlace permanente
Tengo más
Y son reales. Por no ponerlas todas aquí, dejo mi blog: decadenciaoccidental.blogspot.com ahi expongo en el apartado “crónicas decadentes” las cosas que me han pasado (aun tengo que escribir unas cuantas) Creo que en concreto esta: http://decadenciaoccidental.blogspot.com/2009/10/cronicas-decadentes-shit-war.html no le anda a la zaga a la que he puesto aquí. Normalmente no lo hubiera hecho pero como Gonzo puso “escribe lo que quieras” pues ahí que va.
decadenciaoccidental.blogspot.com
Porque en el fondo todos somos gilipollas
Nasón
Mié, 17/03/2010 - 22:32
Enlace permanente
Dios. Grandiosa, grandiosa la
Dios. Grandiosa, grandiosa la historia de la mierda.
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
ruboslav
Jue, 18/03/2010 - 12:57
Enlace permanente
Then stay tuned
Ya iré escribiendo más, ya. Sugiero que de vez en cuando eches un vistazo al blog ¿saben ustedes, mis queridos compañeros de ESDLV, eso que dicen de “podría escribir un libro sobre lo que me ha pasado en la vida”? pues en mi caso es cierto y no creo que sea un rara avis. Estoy seguro de que toda persona que haya vivido en varios lugares, viajado y trabajado en distintos gremios tiene un pasado trufado de divertidas anécdotas como estas.
decadenciaoccidental.blogspot.com
Porque en el fondo todos somos gilipollas
Nasón
Vie, 19/03/2010 - 21:23
Enlace permanente
Las ranas en un lago
Adaptación de Paco Ibáñez de un fragmento del Libro del buen amor
Las ranas en un lago cantaban y jugaban,
ningún temor tenían bien tranquilas estaban,
hicieron caso al Diablo muy mal se aconsejaban,
pidieron rey a Júpiter mucho se lo rogaban.
Envíales Don Júpiter la viga de un lagar,
la más grande que pudo cayó en aquel lugar,
hizo el golpe en el fuste a las ranas callar,
más ven pronto que no era rey para dominar.
Se suben a la viga cuantas pueden subir,
diciendo “esto no es rey que queramos servir”,
y dijeron las ranas cual solían decir,
Don Júpiter con ira túvolas que oír.
Envíales Don Júpiter cigüeña carnicera,
que recorría el lago por toda la ribera,
con el pico entreabierto y con gran tragadera,
de dos en dos las ranas se comía ligera.
Quejándose a Don Júpiter dieron voces las ranas,
“señor, señor, socórrenos, tú, que matas y sanas,
el rey que tú enviaste por nuestras voces vanas,
nos da muy malas tardes y peores mañanas”.
Quien tiene lo bastante dese por bien pagado,
el que quiera ser libre no busque estar atado,
no desee inquietudes quien vive sosegado,
ser libre, independiente, no es con oro comprado.
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
Sonia
Sáb, 20/03/2010 - 00:19
Enlace permanente
Pues escribamos pues
Pues yo, haciendo caso al señor Gonzo, he decidido hacerme un blog y aprovecho la ocasión para darme publicidad jeje.
http://soysonia.wordpress.com/
Se aceptan visitas.
Un saludo.
Skan
Sáb, 20/03/2010 - 22:29
Enlace permanente
El viento llamaba con
El viento llamaba con insistencia a la ventana, como un Romeo que intentara colarse en sus corazones. Cerraron todas las persianas, apagaron todas las puertas y entornaron suavemente las luces, cortando cualquier estímulo exterior, cortando alas de realidad transgresora. Su habitación se convirtió en un refugio ante las inclemencias del destino.
En el aire flotaba un ambiente a sexualidad contenida. Se miraron y el tiempo dejó de tener sentido, modificaron todas las leyes físicas con media sonrisa. Delante uno del otro, mientras el mundo seguía girando a su alrededor.
La rabia les quemaba en la garganta y un cúmulo de pasiones hacían estragos en su interior. Durante eternidades de tres o cuatro segundos contemplaron sus cuerpos, analizando cada detalle, mintiendo con cada palabra sin pronunciar y engañándose con cada pensamiento que cruzaba sus conciencias, en una dulce agonía con el silencio como medio transmisor de sensaciones. A veces no hace falta decir nada.
En una mágica coincidencia, los dos avanzaron al unísono en un momento determinado de aquella canción sin final. Lentamente, los dos se fundieron frente a un gran espejo, herencia de sus abuelos y desde siempre omnipresente en sus vidas. Él pasó sus manos por la cintura de Ella, en un gesto suave y dulce, midiendo con cuidado sus movimientos y disfrutando con cada centímetro de su piel. Ella le dio la espalda, apoyando su cabeza en su pecho, y quedando los dos frente a frente con sus reflejos.
Volvieron a cruzarse sus miradas, esta vez con el espejo como mediador pero sin esconderse nada mutuamente, dejando al descubierto sus miedos y sus sueños, sus ambiciones más ocultas y miles de noches en vela, recuerdos de ojos rojos que ansían lágrimas y piernas temblando ante un precipicio sin final.
Pudieron contemplar en el espejo sus verdaderas intenciones. El juego ya se había acabado y la luna volvía a reclamarlos desde un cielo sin estrellas.
Te quiero, susurró Él casi a trompicones, como si hubiera tenido que arrancar cada letra de la parte posterior de su alma.
Ella quiso gritar hasta que les acechara la madrugada, quiso morir frente a aquel espejo, quiso ser consumida por las llamas de su pecho, quiso ser pluma que se eleva mecida por la brisa para no volver jamás a posarse en sus pestañas. Pero en lugar de eso, una lágrima traicionera, una única lágrima aventurera, surcó su mejilla siendo consciente de que un pequeño universo estaba pendiente de sus hazañas.
Sigue lloviendo.
P.D: Llevo leyéndote mucho tiempo, pero curiosamente esta ha sido la entrada que me ha animado a dejarte un comentario. Haces que me sienta un puto egoísta. Te dejo mi blog, a expensas de que no encontrarás calidad literaria por aquí:
www.deliriosdeunalma.blogspot.com
Un abrazo
SOYunDAVID
Lun, 22/03/2010 - 00:43
Enlace permanente
Locura de problema
Con una camisa de fuerza El se encuentra postrado delate del medico en su despacho.
El medico sin preámbulos muestra una cartulina con un dibujo abstracto en blanco y negro. Y espera la contestación de El que tiene los ojos clavados en la cartulina.
“Ella”
El medico no apunta nada, y bajo la luz del fluorescente de la habitación muestra otra cartulina con un dibujo simétrico en blanco y negro.
“Un suspiro de ella”
El medico empieza la hoja del cuaderno escribiendo unas pocas palabras. Y enseña la siguiente cartulina del taco que había empezado.
“Lo que ella quiera.”
Comenta “interesante” y escribe un par de palabras más en el cuaderno. Entonces coge todo el taco, y busca entre ellas una cartulina especial. La busca con esmero y al rato la encuentra. Esta vez no la sujeta. La deja sobre la mesa muy cerca de El
El la ve, está no es un dibujo negro. Es un dibujo lleno de colores degradados cuya imagen llega hasta el margen de la cartulina.
El se mueve como intentándose quitar la camisa de fuerza. Se levanta y estira el cuello como intentándose desatar, mientras el medico impasible espera que le conteste sobre la cartulina.
Finalmente en un movimiento rápido El se acerca al medico y le grita con todas su fuerzas a escasos centímetros.
“¡¡¡¡¡Pero que quiere sino se que quiera ella.!!!!!”
Entonces el medico sobresaltado llama al los enfermeros y les grita que se le lleven a su cuarto. Y ya en calma escribe en la última fila de la hoja.
Diagnostico del problema. «El no entiende a ella »
Sabia que te gustaria leerlo________
Lo mejor de un DvD
_________________________________
Lo mejor de un dvd
XTReX
Mar, 23/03/2010 - 12:02
Enlace permanente
Cuestiónate las cosas que sabes.
La verdad suele estar en la duda.
___
MaGaO
Lun, 29/03/2010 - 00:05
Enlace permanente
Difícil de leer
Quizá yo soy muy cuadriculado, pero… ¿no podías haber cuidado un poco más la factura del texto? Entre los puntos que faltan, los acentos mal colocados y los que no están, hay que leerlo dos veces para empezar a enterarse de lo que dice :)
–
Ta otro post…
Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)
XTReX
Lun, 22/03/2010 - 13:30
Enlace permanente
...
…
___
XTReX
Lun, 22/03/2010 - 13:36
Enlace permanente
Por no usar la previsualización.
Editado.
___
Fennomeno
Lun, 29/03/2010 - 19:53
Enlace permanente
«Cuatro años. Vamos.»
Subtitulado al castellano el vídeo de la última entrada de Pavlina, el de «Four years. Go»:
http://www.youtube.com/watch?v=mgVnkxCTpC0
Recomendable.