Te quiero. Yo tampoco

Ah, el amor, esa nominalización.

Conocemos el amor por las películas románticas. Conocemos el amor por las portadas de las revistas del corazón. En esta cultura hemos crecido, y de aquellas pajas estos lodos. Esas son nuestras referencias del amor.

Los seres humanos somos monos evolucionados. Aprendemos por imitación. Miramos, copiamos y hacemos, a ver qué tal va la cosa. Las películas románticas suelen acabar en la terminal del aeropuerto, cuando él se da cuenta de lo mucho que la quiere y corre a interceptarla antes de que suba al avión y salga de su vida para siempre mientras se come un menú de cinco euros de lata de cerveza y chapata de jamón. Lo que no vemos es lo que viene tras los créditos. Lo que viene tras los créditos es lo que sale en las revistas del corazón y en los programas de salsa rosa. Esas son nuestras referencias culturales del amor.

Hace años salía con una chica. A veces ella tenía súbitos cambios de humor que yo no sabía como atajar. En ocasiones yo hacía algo aparentemente inofensivo y ella montaba en cólera y se alejaba al galope. Yo me sentía confuso e impotente, incapaz de darle lo que fuera que ella quería en aquel momento. Y es que, oiga, aquella chica tenía muchas necesidades.

En uno de aquellos episodios, mientras ella daba vueltas como loca por la habitación y yo la miraba confuso, mi mente debió de acceder a alguna película romántica que guardaba en archivo y decidió que probaría algo nuevo. Puse mis ojos en los suyos y le dije:

—Quiero pasar contigo el resto de mi vida.

Por supuesto, esta es una afirmación contundente, aunque lamentablemente falsa como demostré apenas unos meses más tarde. El caso es que funcionó como la seda. Ella se calmó inmediatamente y respondió:

—Oh, eso es muy bonito.

Algunas mentiras funcionan de puta madre, y supongo que es por eso que hay quien las utiliza en su repertorio habitual. Yo me sentí como el culo, y todavía me avergüenzo cuando recuerdo el episodio.

Quiero pasar contigo el resto de mi vida” es una mentira porque no hay voluntad que sea capaz de garantizar eso. El resto de mi vida viene a equivaler a la eternidad, y la eternidad es mucho tiempo. Mucho más que una tarde en el dentista. Nadie puede garantizar eso; ni la mejor empresa de seguros. “Quiero pasar contigo el resto de mi vida” es una frase que sólo un moribundo puede respaldar.

Y así vivimos, diciendo mentiras que de alguna tácita manera se sabe que lo son, pero que son bonitas porque un día fueron dichas en una película de Disney. Si eso es el amor, que paren el mundo de golpe para que el agua de los océanos arrase con la vida en la tierra.

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Comentarios

Cuando el mundo gira enamorado. Un buen libro, sí señor.

Hay veces en las que ves una película en la que expresan algo que tú has sentido, pero que no has sabido expresar anteriormente con palabras…qué hay de malo en eso? es una forma de ponerle nombre a un sentimiento, creo que no hay más…
Lo malo es cuando lo utilizas por salir del paso sin sentirlo…

Yo también he tenido esa sensación de decir según que cosas y algo en mi interior se revuelve como reacción a no creerselo, pero llega un día en el que encuentras a esa persona que hace que digas las cosas con la más pura sinceridad que hayas experimentado nunca.

Excelente, ya extrañaba tus entradas rápidas pero certeras.
 Saludos!

Stevenson R.C.

¿Algún bache? ¿algún problemilla? ¿o es simplemente una reflexión?

simple curiosidad sana

muy buen articulo, ahh que bonito era cuando no sabia el rollo de nominalizacion y daba y recibia frases de pelucula frases de amor como tarjetas de hallmark

saludos desde México
 fer

Quiero pasar contigo el resto de mi vida” es una frase que sólo un moribundo puede respaldar.

Oye, esta frase es muy buena.

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¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.

Lo que sientes a las 1:02 no tienes porque sentirlo a las 1:15 y lo que es verdad a la 1:02 no tiene porque ser verdad a las 1:15, pero puedes sentir y decir con certeza Quiero pasar contigo el resto de mi vida! aunque despues el resto de mi vida se resuma a 2 meses. Pero tu lo dijiste sin sentirlo, por salir del paso, eso esta mu feo amigo.

Hoy te querré para siempre… Mañana, ya veremos…”

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Yo existo en http://www.jpelirrojo.com

Lo peor no es creer que las seudoreferenciasculturalesalodisney (de ahora en adelante, ‘Eso’) es amor, sino que sólo Eso es amor. Muchos lo creen. Y los demás las usan/mos (véase el ejemplo del post) para recrear una ficción dramática inexistente con los primeros sujetos.
No, lo peor tampoco es eso, sino que algunos lo consiguen..por lo menos tú te has dado cuenta, bravo.

Quiero pasar contigo el resto de mi vida” es una frase que sólo un moribundo puede respaldar.

No me parece una buena frase, al menos no si se la juzga como afirmación universal.
Puede que sea válida para Gonzo pero no tiene porque serlo para todos.
Como alguno ha apuntado ya en el momento de emitir esa sentencia uno puede creer en ella con absoluta convicción, puede hasta luchar por que sea así oponiéndose a los vaivenes del destino, esos acontecimiento que no dependenden de uno mismo y, hasta un punto que sólo puede decidir cada indivíduo, seguir sintiendo lo mismo.
En mi caso quiero, amo y respeto a la misma y única pareja desde hace ya 13 años y seguiré amándola, queriéndola y respetándola aún cuando ella dejara de hacerlo lo propio conmigo, algo que sólo en parte sería culpa mía. No piensen que caigo en el masoquismo: en ese supuesto no seguiría a su lado pero profesaría esos sentimientos, al menos, por la persona que ella un día fué. Redundaré: siempre estaré enamorado de esa persona y no de esa hipotética nueva versión que, en realidad, ya no es la persona de quiero hoy.
En mi opinión tendemos a confundir el efímero atractivo sexual con el verdadero amor, ese que nace de la admiración y el respeto. Según como de sujetos estemos a las bajas pasiones nos importará más lo uno o lo otro.
Nosotros creamos nuestros Universos y nuestras realidades y en la matriz que habito esas son las reglas, si no las comparten lo veo muy bien pero no caigamos en la presunción.

Un abrazo para todos.

Quiero pasar contigo el resto de mi vida” es una frase que sólo un moribundo puede respaldar.

Al fin y al cabo todos somos moribundos.

Algunos viven esperando el momento, otros viven el momento mientras esperan.

Nice : )

Es lo de siempre, cuando dejamos que la tele nos eduque acabamos pensando que lo normal es estar requetebuen@, ser ingenioso y llevarte siempre el gato al agua. Eso sí, es imprescindible que sea en el último momento y después de algún malentendido y/o metedura de pata.

A lo que iba, que me ha gustado mucho la imagen de los océanos arrasando la tierra cuando la Tierra se para. Me ha recordado las olas que hacíamos en la bañera cuando éramos pequeños. Entrañable. Se podría hacer una película sobre el tema donde chico conoce chica…..