¿Quién comprende al que comprende?

—Doctor, tengo un problema.

—Cuénteme.

—Tengo la necesidad de escuchar y comprender a todos.

—Caray, eso es algo extraño. ¿Desde cuándo le sucede?

—No sabría decirle. Desde que tengo uso de razón. A veces necesito escuchar y comprender a las mujeres y acostarme con ellas, pero la mayor parte del tiempo es algo que me pasa con todo el mundo.

—Vaya, es la primera vez que oigo algo así.

—Pues ya ve.

El doctor se frota la barbilla. Lleva en la cabeza uno de esos cacharros con luz. Y bigote debajo de la nariz. Se sigue frotando la barbilla. Yo le miro con las cejas levantadas. El silencio se empieza a hacer incómodo, sobre todo para él, que termina por decir:

—Y, aparte de eso, ¿le sucede algo más?

—No, por lo demás estoy bien. Gozo de buena salud, se me sigue levantando más de lo que quisiera y creo que estoy en buena forma. Pero dígame, doctor, ¿qué es lo que me pasa?

—Pues, si quiere que le diga la verdad, no lo sé. Esto no viene en los libros de medicina. ¿Ha probado a ignorar a la gente, a hablarles de cualquier cosa aleatoria aunque usted sepa que no les importa una mierda?

—Lo he intentado, pero se me da fatal.

—Debería intentarlo con más ahínco. Mucha gente lo hace y les va muy bien.

—No sé, supongo que estoy hecho de otra pasta. A mí eso no me vale.

—Debe de estar usted bastante jodido, en esos términos.

—La verdad es que no es fácil, no. Imagínese tener la sensación de que nunca termina de entender completamente a nadie.

—Me lo puedo imaginar. Estoy casado.

—Pues eso. ¿Le gusta a usted el fútbol?

—Sí, claro. Barça, Barça!

—Pues eso. Imagínese, doctor, esa sensación de no entender a nadie. Es como si nadie tuviera jamás el tiempo suficiente para explicarse con completa claridad, o como si hubiera un algo que usted no puede comprender.

—¿Qué es lo que no entiende?

—No entiendo en qué cojones piensa la gente. Supongo que no puedo entender que la gente no piense como yo. Soy un déspota.

—¿No le faltará a usted una pieza? Ya me entiende…

—No una, doctor, me faltan muchas.

—¿Se sienta usted a veces en su casa y escribe diálogos sin sentido?

—Sí, doctor. Evitan que me masturbe mentalmente.

—Interesante.

—Interesante. Me alegro de que coincidamos en algo.

—¿Entiende usted a las mujeres?

—En absoluto. Y mire que presto atención. Preciosas criaturas de la creación.

—Y usted que lo diga.

—¿Qué sería de mí sin ellas?

—Eso suena muy catastrofista.

—Qué quiere que le diga; soy un hombre.

—¿Alguna vez ha pensado usted en la absurdidad de la existencia?

—Continuamente, doctor. Creía que aquí usted era el psiquiatra y yo el paciente. ¿Le puedo ayudar en algo? Cuénteme su historia. Siento la necesidad de comprenderle…

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Comentarios

Pues eso, que ya era hora de pillar oro después de 6 ó 7 años leyéndote. Abrazos.

Me ha pasado en infinidad de lugares con personas totalmente distintas.

He sentido la necesidad de analizar el estado de ánimo de un revisor de metro al mirarle a la cara.

Me imagino la vida del comercial que tengo delante en el semáforo y que va con cara de mega-estresado, acelerando y frenando constantemente.

Intento comprender qué es lo que experimenta dentro de su cabeza una persona cuando escribe su blog. Me pasa con el taxista de nilibreniocupado, con Wardog e incluso contigo, querido paisano.

Siento la necesidad de ponerme en el pellejo del camarero que nos está sirviendo cervezas un domingo… y así con todas las personas que me encuentro algún día de mi vida.

Cuando conozco a alguien o lo veo por primera vez, siempre existe ese instante en el que me intento poner en su pellejo y tratar de comprender cómo es su vida, cómo se siente. Es algo delirante, casi diría que absurdo, enfermizo… pero he aprendido que es un modo de vida. Me interesan todas esas personas. Me importan. Y ya no concibo la vida sin intentar tener empatía con todo el mundo. Se podría decir que guardo en mí una parte de todo el mundo que se cruza en mi vida.

Fíjate que hace unos meses hasta me intenté poner en el pellejo de esa amable chica que me estaba arreglando los papeles para empezar a cobrar el paro…

Y aún así, con todo lo raro que parece, yo soy la mar de feliz.

Saludos, excepcional post.

le estabas viendo el escote a esa chica que te arreglaba los papeles del paro. No me vengas con historias ni con osos azules.

Malonda, folló usted en esas playas paradisíacas? o se puso a intentar comprender?…vamoshombrevenga.

Y ahora un momento musical:
 http://www.goear.com/listen/4c29f64/l.-a.-woman-the-doors

Malonda, folló usted en esas playas paradisíacas? o se puso a intentar comprender?”

Pues mire usted, lo uno y lo otro, que lo describe usted como si fueran cosas divergentes y sin embargo son más bien como la estupidez y las estupideces: van de la mano.

Las mamellas (bien lozanas, por cierto) de la joven y amable oficinista del Servef (Inem valenciano) no son un obstáculo para sentir empatía por ella e intentar ponerse en el lugar de su persona, que no de sus mamellas. Sólo es cuestión de organizarse. Faltaría más.

Saludos!

Y yo tenía que mirar qué significa… :D

Ya sé un término que no voy a usar para referirme a los pechos femeninos :) Si le cuelga del cuello es un tumor.


Ta otro post…
Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)


Ta otro post…
Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)

Es un apelativo muy usado en el levante y en la parte más oriental de castilla la mancha.
Es una palabra que me encanta y pensaba que todo el mundo lo entendería. Sorry amigo. Un placer

Ya había oído el término en boca de los de “Muchachada Nui” (o su encarnación previa, “La hora chanante”), pero no me había acordado de buscarlo. Úsalo sin reparos, que estaba de cachondeo en el comentario anterior (pensé que los emoticonos serían suficientemente indicativos).


Ta otro post…
Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)


Ta otro post…
Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)

Lo que describes es muy similar a lo que me sucede a mí, y me resulta muy agradable saber que hay otras personas a las que les pasa lo mismo. Gracias por contármelo.

Me interesan todas esas personas. Me importan”

Antes de escribir esto he estado un rato en modo “escritura automática” en una especie de diario que empecé hace un par de meses y, haciendo algo de introspección sobre mi relación con los demás, he escrito palabras muy similares. Es posible que seamos de una pasta muy similar. Y me alegro.

Un abrazo.

Viniendo de alguien con el talento para pensar y escribir que tú tienes, tus palabras son una gran alegría. Si tú supieras las bonitas reflexiones que tus textos me han inspirado mientras la suave brisa de la Malvarrosa me acariciaba…

Ahora ya sabes que tienes al otro lado de la pantalla a un Filósofo Loco enganchado a tus textos, y que siente, como tú, la necesidad de escribir todos estos sentimientos a través de un blog para que no se amotinen en la cabeza y causen peores daños aún.

Eres un genio, paisano.

Interesante y llena de oscuras ideas, quizá sean razones para explicar algunos comportamientos. ¿Quién siente la necesidad de comprender y no comprender lo que siente?

… que defiendo al 100% la teoría de que somos la suma de las circunstancias en las que vivimos a lo largo de nuestra existencia, este post (y todos en los que describes situaciones personales, en cuanto a circunstancias que forman parte de tí y no en cuanto a vivencias puntuales tipo viaje veraniego, no sé si me explico) me ha ayudado a entender otros muchos que has escrito anteriormente y que no había conseguido “descifrar”.

Cuando entiendes (o crees entenderlas, al menos encuentras una respuesta que te parece convincente) las circunstancias de algo o de alguien, es como si derribases algunos ladrillos del muro que tod@s somos y que se descubre con el tiempo…(o nuestra propia disposición a mostrarnos, que esa es otra).

En mi caso, ¿comprendéis a la que comprende? ;)

Muy bueno, pero el exceso de empatía es un arma de doble filo… corres el riesgo de olvidarte de cómo empatizar contigo mismo.

Nada es verdad, nada es mentira: todo depende del color del cristal con que se mira.

Nada es verdad, nada es mentira: todo depende del color del cristal con que se mira.

Pues eso, nuevo, aunque “conozco ” a Javier desde hace años con el Diario de Nantes.

Como te dicen por ahí, tu estilo ha cambiado mucho, si a ti te gusta, pues todos contentos, a mi me gustaba más el que tenías hasta tu vuelta de Alemania. No offense. Yo personalmente no entiendo nada del post anterior y no mucho de este, pero bueno, yo soy una alma sencilla. :)

Personalmente me ha preocupado un poco la deriva que has tomado hacia ese carril intimista, mezclado con toques de gurús de la Autoayuda, pero ya eres mayorcito, y además ¿quien puede asegurar que cosas que uno considera comecocos y sacaperras no serán algo de lo que en realidad uno pueda aprender? No sería la primera vez.

Muy pero muy bueno. A mi me suceden cosas similares.
Saludos y sigue escribiendo así :D