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Fallecimientos famosos
By GonzoTBA
Creado 22/12/2003 - 07:13

Cientos de visitas atestiguan el éxito creciente de El Sentido de la Vida, el weblog porno más marchoso del panorama, y en el que, según Google, se puede encontrar desde la cura para las hemorroides hasta la manera de provocarlas. Sin embargo, un lugar de opinión no alcanza entidad y credibilidad hasta que tiene un troll propio. Y creo que a ESDLV ya le ha llegado el suyo. Lo esperaba envuelto en un navideño lazo rojo, pero se ha adelantado a Papa Noel y a los Reyes.

En los últimos días he tenido que borrar una serie de comentarios en los que nuestro entrañable personaje contribuía con perlas del tamaño de "gilipollas". Ah, cómo echo de menos los tiempos de trolls como Reginaldo Martínez, cuando montar bulla en un foro era elevado a la categoría de arte. En fin, a quien lo da todo no se le puede exigir más. Si lo veis por aquí no entréis al trapo, que ya iré yo recogiendo sus cagadas.

La señora de la estafeta de correos está como loca por saber qué demonios es eso que mando en sobres tamaño cuartilla cada dos o tres días. Son los libros de Bilo y Nano, que vuelven a casa por navidad, pero ella daría el brazo derecho por saberlo. Hace unos días le pedí sobres, y me dio unos de papel de fumar seguro que con la intención de ver el preciado contenido de los paquetes que mando. Ahora, cuando le llevo un sobre con un libro dentro, a poco que se fije puede ver en letras grandes "SE LO MONTAN". Acojonada debe de estar. Seguro que primero pensó en drogas; ahora porno. Un día llego a la estafeta y me espera la Guardia Civil. Pero bueno, vayamos con el tema de la semana.

Parece que últimamente la gente se muere. Será que el día acorta y que hace frío, pero parece como que casca más gente. Aunque esto no deja de ser más que un detalle curioso, no deja de tener su gracia.

Curiosa es también la manera en que hablamos de la muerte. En vez de decir que fulanito la ha palmado, la espichó, ha estirado la pata, se ha ido al otro barrio o ha dejado de fumar, decimos que ha fallecido. Al menos eso se dice en los círculos del fiambre. Una muestra más de lo hipócrita del lenguaje social. Con lo bien que queda decir que "se ha muerto" o, sobre todo en accidentes de tráfico que tanto se llevan ahora, "se ha matado". Después de todo, en estos últimos casos, a menudo hace falta la intervención directa y decidida del fallecido. "Se ha matado; se dio una hostia que no veas" se dice fuera de los círculos más íntimos. "Hay que ver", contesta el otro.

En fin, tampoco eso tiene mayor importancia. Decía algún escritor de esos cuya obra intentaban infructuosamente inculcarme en colegio, que las vidas son ríos que desembocan en el mar. Así dicho de mi pluma como que tiene menos gracia, probablemente por el hecho de que no recuerdo si se trataba de uno de la generación del 98 o de la otra, o de si era uno de esos románticos que terminó volándose la tapa de los sesos porque los tiempos siempre han sido complicados para los románticos y otras gentes con expectativas de la vida. Si empleara la memoria en recordar aquellos vericuetos de la historia de la prosa española que me enseñaron, quizá podría rememorar la cita, pero por lo visto tengo otras cosas en que ocupar la cabeza. En todo caso decía algo así que las vidas son ríos que terminan en el mar, y que el mar es el mismo para todos. Vamos, que la muerte a todos iguala, a los ricos y a los pobres, a los grandes y a los pequeños.

Como frase ingeniosa para añadir a un fichero de fortunes no estaría mal, pero el mundo nos recuerda que los pobres son miserables incluso en su muerte. No ya por el hecho de que el rico descansará en El Parque de la Paz con vistas al valle, y tendrá cámara en el interior del ataúd por si le da por levantarse a mear mientras que el pobre se pudrirá debajo de un puente, sino por la repercusión social que uno y otro tendrán. Los ricos y poderosos podrán tener grandes esquelas y amplios ataúdes con pista de tenis, pero no tendrán mi compasión. No rogaré por su santa alma ni me impresionará que haya recibido hasta el último de los sacramentos. Para mí será un fiambre más, como todos.

Y es que algunos la palman a lo grande. Abres el periódico por la página de las esquelas y puedes saber de cuánta pasta gozaba el fulano que ha pasado al otro barrio. Una esquela pequeñita: normal, clase media. Varias esquelas y una a toda página: pasta por un tubo y varias empresas detrás. "La plantilla de trabajadores de Perry S.A. acompaña a la familia en este trance tan desagradable". Sí, y una mierda. Los habrá que sí y los habrá que no. Más de uno estará bailando de contento, extremo que tampoco aplaudo pero que ilustra que de todo hay en las viñetas del señor.

También se puede ver algo parecido en la tele cuando la palma algún grande. Quizá un escritor, un cantante, un jefe de estado... Oh, qué gran pérdida, cómo tenemos que llorar todos hoy porque fulanito, con quien jamás he cruzado una palabra en mi vida, ha dejado de fumar. ¿Lloraría él mi muerte si inversos fueran los papeles? Lo dudo. Y será una gran pérdida para la humanidad, pero oiga, yo me tengo que seguir levantando mañana a primera hora; y le aseguro que conozco a más de diez personas que también serán en su día una gran pérdida para la humanidad, así que voy a ir ahorrando llantos.

Un gran ejemplo de lo que quiero decir se puede ver en la película de Amèlie. Amèlie está buena y además dice lo que piensa, así que tiene todos los papeles para caerme bien. El caso es que en una de las escenas se acerca a comprar el periódico y resulta que en las portadas de todas las revistas viene la muerte de Lady Di a todo color. La quiosquera dice: "Qué lástima, con lo joven y guapa que era" (o algo así). Amèlie le contesta: "¿Qué quiere decir, que si hubiera sido vieja y fea hubiera sido menos grave?". Vamos, que la gente tiene una forma extraña de ponderar las pérdidas.

"¡Ha muerto Camarón!", "¡Ha fallecido Freddy Mercury!", "¡Antonio Flores!". Pues muy bien, y de postre natillas.

Lo mejor de todo es que siempre los fallecidos eran "bellísimas personas", muy amigos de sus amigos, auténticos dechados de virtudes. Y más virtuoso es el fallecido cuanto más caliente está el cadáver. Nunca la palman cabrones para el regocijo de la sociedad. Hasta en eso somos desgraciados los que nos quedamos.

De ahí la famosa expresión:

He oído hablar tan bien de ti que creía que estabas muerto.


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