Published on El Sentido de la Vida (http://www.elsentidodelavida.net)
Estimados y estimadas lectores y lectoras
By GonzoTBA
Creado 20/10/2003 - 05:22

La semana ha sido trepidante después de descubrir a tanto aficionado al vuelo sin motor (y sin avión y sin...) entre los lectores de ESDLV. Encima, digo que soy un fanático de los simuladores de vuelo y me invitan a dar una vuelta en avioneta. Añadir entonces que también soy muy aficionado a los simuladores de Fórmula 1, y que además compré una de las primeras versiones para ordenador del Strip-poker, allá por los tiempos del Atari ST. A ver si alguien recoge el guante.

Pero ese fue el tema de la semana pasada. En esta ocasión quiero traer un tema de actualidad (vaya, todas las semanas digo lo mismo, habrá que renovar el repertorio). Esta semana, por motivos diversos, he venido oyendo la palabra jueza a diestro y siniestro, casi siempre en telediarios y en espacios similares en los que, por su naturaleza poco educativa, el lenguaje no necesita ser especialmente cuidado. Patadas al diccionario en pro de la igualdad entre hombres y mujeres.

La cosa viene de largo. Las mujeres lograron el sufragio universal en 1889. Claro, que no tiene demasiado mérito, porque en el 1857 ya habían dicho que no hacía falta saber leer para poder votar, así que pocas excusas les quedaban ya a los gobernantes. No pueden quejarse las mujeres tampoco, porque creo que a los negros aún les costó más tiempo lograr el derecho a voto. Pero bueno, el caso es que ya desde hace un par de siglos se vienen reduciendo las distancias hombre-mujer, en la mayoría de casos para bien.

En otros tantos casos, las mujeres no sólo están consiguiendo ponerse a la altura de los hombres, sino también superarlos: las mujeres ya fuman más que sus equivalentes sin cola, se beben hasta el agua de los floreros y las hay que conducen de una manera ampliamente más temeraria. Eso en términos judiciales se llama exceso de celo.

Total, que las mujeres estaban en esto de la igualdad de sexos cuando van y se ponen los políticos. Dejar las cosas en manos de las señoras ya es arriesgado, pero que se ocupen los políticos ya es una temeridad. Es entonces cuando empieza a oírse lo de los vascos y las vascas, los compañeros y las compañeras y, en las últimas elecciones, el slogan resultón de "Un alcalde para todos y todas".

La lengua no se hace ni se deshace, se moldea a través de cientos de años de uso. No se puede llegar y pretender cambiarla en un año, y menos cuando se hace por cuenta y riesgo, como actuaba El Equipo A.

El castellano de toda la vida dicta que si hay nueve mujeres en una habitación, uno se dirigirá a ellas como "¡Yep, golfas!" digooo... "vosotras", se dirá "vosotras". En el momento en que entra en la estancia un sujeto con cola, la cosa cambia, y uno pasa a arengar a las masas hablando de "vosotros". Probablemente sea injusto, pero es práctico y ha venido funcionando desde hace cientos de años sin que nadie se lleve las manos a la cabeza. Evita situaciones como el caso en el que haya 5 mujeres y 5 hombres, y uno tenga que hacer recuento antes de dirigirse al grupo. También evita situaciones en las que uno no sabe si alguno de los interfectos es hombre o mujer (estos casos se dan a menudo, la llamada "dicotomía sepia o calamar". Y por fin, no menos importante, economiza. Uno dice "vosotros" y todo el mundo sabe a quién se está hablando sin necesidad de decir "vosotros y vosotras", que nunca han estado los tiempos para ir gastando saliva. Será injusto, pero el mundo es así. También se sigue cazando ballenas y es una putada, por no hablar de la desaparición de los cines X.

Todo esto viene por lo de compañeros y compañeras con los que a los sindicalistas se les llena la boca. "Compañeros y compañeras, estamos todos y todas aquí reunidos y reunidas para, juntos y juntas, hallar una solución al problemo y problema". Otra cosa es que para ser sindicalista haya que gastar barba a lo Fidel, pero eso ya es harina de otro costal. Además, cuando se dice "compañeros y compañeras" se está incurriendo en una nueva injusticia, ya que siempre se nombra a los seres masculinos antes que a los femeninos, cuando siempre se ha dicho "señoras y caballeros", quizá de manera también un tanto discriminatoria. Lo suyo sería empezar por un "compañeras y compañeros", por aquello de una cierta deferencia, y luego decir "todos y todas", de manera que en las equivalencias pares se pusiera primero a los hombres y en las impares se antepusiera el análogo femenino. Yendo aún más lejos, lo que habría que hacer sería lanzar una moneda al aire al comienzo de la frase, de manera que la charla resultara del todo equitativa. En el caso de que al final de la misma se hiciera un recuento de referencias masculinas y femeninas y hubiera un desequilibrio fascista y discriminatorio, se debería rematar la conversación con un "todos todos todos" o "todas todas todas", de manera que la cosa quedara en paz y el Universo pudiera proseguir su camino en equilibrio.

Eso en cuanto a conversaciones discriminatiorias. Lo de las profesiones ya es demencial. Esta semana ha habido una juez que ha llevado algún caso importante, porque se me ponían los pelos de picos pardos cada vez que oía que la "jueza" había hecho tal o había dicho Pascual. La "jueza"; hay que tener un buen par de cojones para decirlo y quedarse tan tranquilo (perdón por lo de los cojones, que este será un weblog porno pero muy digno). Ahora resulta que todas las profesiones tienen equivalentes femeninos aunque haya que meterlos a hostias. Siempre en pro de la igualdad, claro. Las mujeres podrán seguir siendo apaleadas por los maridos, driscriminadas en el trabajo, podrán cobrar menos... pero si luego pueden ser "arquitectas" o "juezas" en la tele, entonces sí que se quedarán mucho más tranquilas. Y ya cuando les digan lo de "todos y todas" se van a mear de gusto. Es por cosas como esta que el feminismo hace tiempo que, como las lentejuelas, ha muerto.

Porque si hay "abogadas", "arquitectas" y "juezas", tendrá que haber "pilotas de rallies" o "médicas"... Desde aquí, en pro de la igualdad una vez más y bajo la bandera de la convergencia, a partir de ahora habrá "atletos", "astronautos", "taxistos", "analistos", "estadistos", "tenistos", "quintacolumnistos", "pediatros", "medio-fondistos", "gimnastos", "revanchistos"... en fin, lo dejo que me meo de risa...

¿Y qué me decís de todos esos sustantivos intencionada y maliciosamente neutros en género? ¿Para cuando cantantes y cantantas, votantes y votantas, aspirantes y aspirantas, ponentes y ponentas, militantes y militantas, gerentes y gerentas? Todo llegará...

Vamos, que lo que las mujeres necesitan es cariño, comprensión e igualdad de verdad, y no tanta palabrería oportunista y de medio pelo. Lo que tiene que cambiar es la sociedad, no el lenguaje. Cuando se habla de una ama de casa todo el mundo se imagina a una señora con un pañuelo en el pelo dándole a una fregona. Cuando se nombra a un amo de casa, a uno le viene a la mente la imagen de un tío viendo un partido de fútbol con un bocata en las manos y los pies encima de la mesa. ¿De verdad el problema está en la lengua? ¿Vale de algo diferenciar amas y amos de casa?

Y con estas reflexiones os dejo, que me voy a ver el partido.


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