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La prueba de esfuerzo
By GonzoTBA
Creado 08/09/2003 - 06:49

Mi búsqueda de trabajo en Alemania comienza a ser desesperante. Entre otras cosas porque soy de los que se desesperan rápido. Soy de los de "Dios, dame paciencia; ¡PERO DÁMELA YA!".

Llevo unos 15 curriculums enviados y las respuestas no hacen presagiar perspectivas demasiado halagüeñas. Para empezar, a pesar de que escribo en inglés, los emails que recibo son todos en alemán, como para ir dándome en los morros. Sólo unos tuvieron la decencia de emplear el inglés para decirme que no me querían. El resto de respuestas, siempre en alemán, se dividen en varias categorías:

  • Respuesta negativa automatizada: "Desgraciadamente a día de hoy no existe ningún puesto que se ajuste a su perfil, caballero/señora" o "Si hubiera una catástrofe y usted fuera el/la último/a trabajador/a en la tierra..."
  • Respuesta negativa personalizada: "Desgraciadamente a día de hoy no existe ningún puesto que se ajuste a su perfil, caballero" o "Si hubiera una catástrofe y usted fuera el último trabajador en la tierra..."
  • Respuesta neutra automatizada: "Sentimos comunicarle que en estos momentos no andamos buscando a nadie. Piérdase. Saludos cordiales"
  • Respuesta positiva automatizada: "Estamos estudiando su currículum, oiga, tenga paciencia y dénos unos días"
  • Respuesta positiva: "Pues igual tenemos algo para usted, pero antes le vamos a putear"

Así todo, hasta el momento sólo he recibido una respuesta positiva y ha sido esta mañana. Desgraciadamente, creo que se quejan de dos cosas (y digo creo porque hay algunas limitaciones de comunicación debido a que, como digo, responden en alemán probablemente sólo para joder):

  • Dicen que mi solicitud es corta (Kurzbewerbung): Si un email más una carta de presentación de una página contándoles mi vida y un CV completito les parece algo corto, no sé qué van a pensar cuando me vean la minga.
  • Me piden una copia de una cosa que se llama Zeugnisse, y no sé si se trata del título o del expediente. En cualquier caso estoy jodido: si es el título, porque no lo tendré hasta de aquí dos años y de momento sólo tengo un papelote mugriento que me da vergüenza enseñar; si se trata del expediente, estoy seguro de que nunca han visto tanto 5 puesto en fila. De tantos "no presentados" que aparecen, mi expediente académico tiene más hojas que el presupuesto del estado. A ver cómo les explico que son manías de la escuela. En fin, de todas maneras son papelotes que me vendrá bien tener, así que los he pedido y me los tendrán para la semana que viene. En España todo es para la semana que viene, aunque sea por internet.

A ver si algún lector alemán me explica qué es lo que quieren estos tíos y, ya puestos, por qué no me hablan en inglés. Ya es duro que te digan que te pires, como para encima tardar varios minutos en cogerlo.

En cualquier caso, la semana que viene parto hacia Alemania para buscar algo de primera mano. Nada como un periódico que no se entiende, un traje y una sonrisa ortodóncica para triunfar. Se avecinan días de actividad febril.

Pero el suceso curioso de la semana ha sido que he ido con un amigo a hacer una prueba de esfuerzo. Algún cazurro pensará que una prueba así consiste en que te toman la tensión mientras das de vientre, pero no, tiene más miga: te hacen un electrocardiograma, te miden patas y brazos, te miran la cantidad de agua que te cabría en los pulmones si te ahogaras, y finalmente te ponen a correr en una cinta como un hijo de puta mientras respiras por una mascarilla llena de tubos. ¿Qué por qué querría alguien hacer algo así?

Llevo años haciendo deporte, y de vez en cuando cometo algún que otro exceso. Si hubiera tenido que darme un ataquito en plena carrera ya me hubiera dado a estas alturas, pero así me aseguro de que el corazón me va fino, que con tanto alimento transgénico y tanta película de sobremesa de serie B nunca se sabe. Ahora ya sé que no tengo arritmias ni el corazón me va a ritmo de cha-cha-chá, así que hubiera tenido que hacer la mili si no me llego a salvar por los pelos. Mi amigo y yo teníamos ganas de hacernos una especie de chequeo por si las moscas, pero nunca nos habíamos decidido.

Al final hablamos con un amigo cuyo padre es médico deportivo, así que a las 4 de la tarde estábamos en la clínica para un rápido reconocimiento rutinario y un sencillo test de esfuerzo. O eso pensábamos. Casi 4 horas más tarde salíamos de allí. De sencillo poco, y de rutinario menos.

Nos recibe una chica la mar de mona y nos pregunta, básicamente, la edad, si dormimos bien y si cagamos duro. Nos pone de corto, nos quita las camisetas y nos dice que nos va a depilar. Le digo que me haga las ingles, que ando algo descuidado últimamente. Dice que no, que sólo un poco del pelo del pecho, lo justo para poner unos electrodos. Momentos después nos saca un electrocardiograma a cada uno en el que parece que todo está bien. Nos mide y nos pesa. Mi amigo comenta su sobrepeso evidente, y más tarde el médico le dice que tiene que perder 10 kilos. Del resultado de las mediciones de altura se desprende que he encogido un centímetro en los últimos diez años. A este paso me podrán enterrar en una caja de zapatos.

Después aparece el padre de mi amigo, el doctor, y nos hace unas mediciones de michelines y huesos varios para sacar la masa ósea y los porcentajes de músculo, magro y derivados. Finalmente nos explica la prueba en sí.

La prueba se lleva a cabo sobre una cinta de correr o sobre una bicicleta. Sabiendo que si nos sube a una bici nos mata, nos lleva hasta la cinta. Antes de subir a la misma, te ponen una serie de aparejos y mordazas, como si de un burro se tratara. Básicamente se trata de electrodos varios y de una máscara por la que te suministran y devuelves el aire. El bicho pesa un cojón y te impide respirar, y como uno no suele salir a correr con máscara, pues como que acaba incordiando.

La prueba consiste en ir dándole caña a la cinta y aumentando la inclinación hasta que llega un punto en el que echas el bofe. Ese es el punto máximo, o punto yuyu en terminología deportiva. Un poco antes está el punto AT, que es el umbral anaeróbico. Uno cruza el umbral ese cuando el oxígeno que le proporciona la sangre no es suficiente y tiene que tirar quemando otras cosas. Pero bueno, no os voy a aburrir con términos médicos. El caso es que estuve allí corriendo un cuarto de hora y creía que me moría. Después una ducha y a esperar resultados.

Mi amigo venía, básicamente, a por un plan para perder esos 10 kilos que le sobran y a ponerse en forma. Como yo ya estoy en forma y no tengo kilos que perder, no sabía muy bien a lo que iba. En pocas palabras me dijo que me iba a poner como una moto, pero que tenía que correr una hora diaria 6 días a la semana. Efectivamente, pensé yo, como una moto pero en sentido literal. Conozco motos que hacen menos kilómetros a la semana. Plan de 12 semanas. Pero no fui el peor parado: mi amigo tenía que correr cinco días a la semana, pero más de una hora, y además tenía una dieta disociada que me la ponen a mí y la tengo que comer con cuchillo de plástico para no cortarme las venas.

Algunos datos médicos:

  • No tengo ningún problema físico evidente, lo cual no deja de ser un alivio para los tiempos y los Ford Escort que corren.
  • En general, estoy en bastante mejor forma que la gente de mi edad, dato que tampoco me sorprende en demasía teniendo en cuenta que corro como un descosido (o al menos eso creía, ahora que voy a saber lo que es correr).
  • Mis 72 kilos de peso se descomponen de la siguiente manera: 7.5 kilos de grasa, 38 kilos de músculo, 9.2 kilos de huesos, 17.2 kilos en "residuo", y 64.5 kilos en "masa corporal magra". El porcentaje de grasa es del 10%, lo que dijo que estaba muy bien. La masa corporal magra creo que es todo lo que se podría aprovechar y comer como cecina con algo de vinito, y en los 17.2 kilos de "peso residual" no sé muy bien qué órganos se encuentran. Así a bote pronto se me ocurren los genitales y el cerebro, que alguno considerará como "vísceras complementarias" o identificará sencillamente como el mismo órgano.
  • En los pulmones me caben 6.45 litros de aire. Parecían bastantes menos cuando hinché una colchoneta de matrimonio este verano...
  • En el punto yuyu estaba trajinando 4031 litros de aire por minuto, a 189 pulsaciones, y producía una potencia de 162 Watios, suficiente para iluminarle la clínica y encenderle el aire acondicionado al vecino. En ese momento, corría a 14 kilómetros por hora por mucho que a mí me parecieran cien.

Así que, con el nuevo pulsómetro, a correr 6 días a la semana (los domingos puedo ir a misa) y a volver de aquí 12 semanas con un meado mañanero en un bote de plástico. Aquí se plantean muchas dudas: ¿Aguantaré 12 semanas a ese ritmo? ¿Las aguantará mi amigo? ¿Qué pasará cuando esté en Alemania una semana y luego en la Hispalinux? ¿Saldré a correr? ¿Descubriré una voluntad y una entereza desconocidas e insospechadas en mí? Hombre, cuando se me mete algo entre ceja y ceja...

Y si lo consigo... ¿Qué se sentirá al correr 6 días a la semana? ¿Qué piensa alguien al final de la semana con 70 kilómetros en las piernas? ¿Piensa algo? ¿Ganaré por fin un partido de fútbol?

Se admiten apuestas. Ahora por lo menos tengo algo que hacer y una meta en la vida. Al menos a 12 semanas vista...


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