Published on El Sentido de la Vida (http://www.elsentidodelavida.net)
Miedo a morir
By GonzoTBA
Creado 19/05/2008 - 21:15

Hace unas semanas un lector me escribía sobre el tétrico momento en el que se dio cuenta de que un día iba a morir. Tenía 19 años y estaba levantando pesas en un gimnasio. Normalmente en un gimnasio uno piensa en tetas y culos, pero algo preocupaba a nuestro amigo y fue en aquel terrible instante, levantando una mancuerna con el brazo derecho, cuando comprendió que un día moriría y se dio cuenta de lo que aquello significaba. Salió corriendo del gimnasio para pasar los siguientes años peregrinando por las consultas de psiquiatría.

Puede resultar ridículo, pero enfrentarse a la muerte, aunque sea sólo de una manera conceptual como ejercicio de imaginación, es una experiencia espeluznante que te cambia la vida. Sobre todo si tienes una imaginación tan fecunda como la mía.

Debió de ser hace cinco o seis años. Era una de esas largas noches de verano en las que no podía dormir. Mirando el techo, tumbado en la cama con las bolas sudadas, me pregunté qué significaría la muerte para mí, qué iba a sentir estando muerto y cómo sería la vida cuando dejara de existir. Llegar al final de la paradoja a través de la reflexión lógica no me debió de llevar más de dos segundos, pero reconstruir las sensaciones en mi cabeza llevó como el triple de tiempo. En esos interminables segundos empecé a experimentar una serie de sensaciones que se aceleraron de una manera tan rápida que podía oír el ruido que hacían al sucederse. Y al final, la nada más absoluta; la completa comprensión de que un día no existiría. Y no sólo que un día no existiría, sino el hecho de que tampoco volvería a existir después. Jamás.

Es la negrura, el vacío más absoluto que uno pueda lograr concebir, la sensación es la resultante de lograr, conceptualmente, dividirse uno mismo por cero. Es difícil evocar todo esto, pero de algún modo es posible.

Como tengo los huevos cuadrados, ese día me levanté de la cama y seguí mi vida de una manera completamente normal. Me lo tragué todo, como siempre he hecho con mi propia mierda, y seguí hacia adelante. No lo había pensado hasta ahora, pero estoy seguro de que a partir de aquella experiencia yo fui otra persona, una persona mejor. Hay gente que tiene un accidente con el coche, o que se cae de un tejado arreglando la antena, o que se le rompe el condón follando con la novia, y tiene la oportunidad de mirar a la muerte a los ojos. Se trata de experiencias que cambian una vida. De alguna manera yo tuve mi propia experiencia próxima a la muerte, y aquello también cambió mi vida.

En repetidas ocasiones, por practicar el ejercicio, volví a sumergirme en tales piruetas mentales. Tan relativamente común llegó a ser la práctica que un día se lo conté a mi padre. Me miró con incredulidad y me dijo "¿Pero tú por qué piensas en esas cosas?". Para mí era natural, era un proceso nacido de la necesidad de aprehender el concepto de la existencia y de todo lo que conlleva. No fue hasta mucho después que supe que los pensamientos se pueden controlar. O al menos atontar, como hace la gente cuando enciende la tele para pasar canales o bebe hasta que se va a la cama a dormir la mona. Para no pensar.

Dicen que si hay algo cierto en esta vida es que todos, antes o después, moriremos. Desde "el irse al otro barrio" hasta los ríos que confluyen en el mar, la muerte es un tema que ha apasionado a todos aquellos que son lo suficientemente conscientes de su propia existencia como para saber que un día van a morir. La perspectiva de la muerte, sobre todo cuando se siente cerca, aumenta vertiginosamente la lucidez de las personas, y tiene la virtud de dar a los problemas la importancia que realmente tienen. Sin embargo, igual que en los sueños lúcidos es fácil dejarse llevar de nuevo por el sueño y caminar por el mundo onírico sin mayor voluntad, en la vida real es igualmente fácil dejarse atrapar por cosas irrelevantes y pasar por la vida inconscientes de nuestras propias posibilidades, de las posibilidades del sueño y del milagro de la propia existencia.

Todos dejaremos de existir algún día. Cada semana mueren un millón de personas en el mundo. Una de estas semanas será mi semana. No dejo que este hecho me amargue la vida, pero sería irresponsable por mi parte dejar de tenerlo presente.

Steve Jobs [1] dio hace años un discurso [2] durante la clásica ceremonia de graduación de una universidad norteamericana. Ante miles de personas, desgranó varias historias plagadas de consejos vitales que me parecen brillantes. De todas las palabras que pronunció me quedo con estas:

"Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a “Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto”. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo."

Mi respuesta ha sido "No" durante muchísimo tiempo. Cada día de oficina de los últimos dos años ha sido hacer algo que no quería hacer, y a pesar de todo me he seguido llevando la cuchara a la boca. Un día tras otro. Cuando lo pienso detenidamente me avergüenzo.

Si me meto en la boca algo que sabe mal, lo escupo inmediatamente. Si escucho una canción que no me gusta, salto a la siguiente. Si hace frío me pongo una chaqueta. El tiempo que soporto sensaciones que me resultan desagradables es mínimo, y sin embargo he pasado años con una repugnante bola en el estómago sin hacer nada. Lo único que puedo expresar, ante este reconocimiento, es sorpresa y vergüenza.

Si hay algo que puedo leer en las caras de mucha de la gente que me rodea es que su respuesta ante el espejo ha sido "No" durante muchísimo tiempo. Reconozco el lugar porque he estado ahí. No puedo hacer mucho por ellos, pero puedo identificar esa sensación y describirla para que todo el que me lea se dé cuenta, si tiene los cojones necesarios, de que lleva mucho tiempo haciendo el primo. Y luego, si quiere, se haga un favor.

Todos moriremos algún día, y sólo hay una manera de celebrarlo.


Source URL: http://www.elsentidodelavida.net/miedo-a-morir

Links:
[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Steve_Jobs
[2] http://video.google.com/videoplay?docid=3014637678488153340