Hace poco hablábamos de la iglesia católica en un debate airado que generó más de 100 comentarios. El tema de las religiones es un tanto peliagudo; hay un montón y todavía no está claro cuál es la buena. El resultado está más abierto que la Fórmula 1 este año. Y lejos de convencerse de que, siendo imposible ponerse de acuerdo y de que sólo puede haber una religión verdadera, siguen con el tema. De Industrial Disease de Dire Straits: "Two men say they're Jesus, one of them must be wrong".
Todos los años salen nuevas religiones. Sin embargo, son muy pocas las que triunfan. Como le confiesa Dios a Homer en "Homer the heretic" [1], Nueve de cada diez religiones fracasan en su primer año de existencia. Y es que para fundar una religión y que arraigue uno ha de estar hecho de una pasta especial.
Aprovechando el tirón de la tira ecol y de ESDLV, creo que voy a aprovechar para fundar mi propia religión. Al fin y al cabo hoy en día, con un ordenador y un dominio en Internet se puede hacer cualquier cosa. Una vez montado el chiringuito, podría echar mano de mi capacidad mediática e intentar sacar los euros a los posibles adeptos masculinos, así como reinstaurar el derecho de pernada sobre las adeptas en edad de merecer. A éstas últimas también se les podría sacar pasta, que no vamos a darles ventajas sólo por estar buenas.
Podría coger el slogan de El Sentido de la Vida y vender que lo conozco, que sé de qué va todo esto y que además lo puedo explicar. Eso lo hacen ya, por ejemplo, aquí [2] y aquí [3]. El primero de los enlaces incluso aborda El Sentido de la Vida de una manera ponderada y razonable. El segundo... no. En Castellano también hay material, pero esta página ya sale en primer lugar en Google, así que ni siquiera tengo que aportar más contenidos para reinar en Internet, que es después de todo donde se corta la pana.
Necesitamos un ídolo, un personaje que dé la cara, un tío con gancho: Gonzo, un bicho de felpa que llega a la gente. Su color azul transmite credibilidad, tiene un perfil griego resultón, viste con estilo y lleva corbata. ¿Qué más se puede pedir? Jesucristo era un muerto de hambre escapado de una fiesta-toga, con barba de semanas y las malas lenguas dicen que no usaba desodorante. Si alguien así pudo llegar hasta nuestros días, ¿de qué no será capaz un bicho suave de simpáticos ojos saltones?
Existe un precedente mediático: Coco. Era de felpa, color azulado y sonrisa permanente. También trabajó en el mundo del espectáculo. Saboreó el éxito y amontonó paletadas de dinero. Se casó y divorció de dos modelos para, tras pasar por una clínica de desintoxicación alcohólica, sentar cabeza con una prostituta de lujo a la que sacó del arroyo. Ahora vive feliz y disfruta de la vida plenamente. Si semejante personaje fue ídolo de masas, hasta dónde puede llegar Gonzo, que va vestido y calza zapatos. Ya tenemos mesías. Una conexión de 512 kpbs y un poco de jeta y a vivir. Sí, tenemos más medios que Jesucristo, pero hay que tener en cuenta que tenemos el pequeño handicap de que queremos hacernos ricos antes de morirnos. De la misma manera, no queremos alcanzar la inmortalidad a través de nuestra obra, sino que queremos alcanzar la inmortalidad a través de no morir.
No, en serio, vamos a fundar una religión decente. No habrá cuotas de suscripción, no hay que asistir a molestos actos sociales que nos joden el fin de semana y las inconveniencias serán mínimas.
Para empezar descartamos el geocentrismo. No sólo descartamos el geocentrismo, sino que nos alejamos de las corrientes heliocentristas más moderadas: lo nuestro va a ser el egocentrismo. De aquí extraeremos el primer mandamiento:
1. Te amarás a ti mismo sobre todas las cosas. Eres una criatura única e irrepetible en el Universo, así que debes tratarte con el respeto que mereces. Esto significa que, dentro de unos límites razonables, harás en cada momento lo que te venga en gana.
Este mandamiento es difícil de cumplir, pero ya se sabe que las religiones exigen su esfuerzo; no te vas a ganar el cielo rascándote las bolas. Vaya, se me olvidaba comentar que en esta religión no tenemos cielo. Vamos, si quieres se pone, si por ganas no va a ser, pero que es opcional. Lo que sí que se te puede asegurar desde ya es que no hay infierno. Bastante vas a tener en vida como para encima ir purgando pecados en el más allá. El mismo Papa ya anunció hace tiempo que el infierno no existía, al menos no como muchos lo concebíamos, con las tías en bolas en calderas llameantes gritando en cavernas (vaya, así al menos lo concebía yo); el Papa dijo que más que un lugar era una situación. Bien, la iglesia católica se aproxima a nuestros postulados. En unos pocos siglos se completará la convergencia.
El objetivo de este mandamiento es el de ser feliz a toda costa. Sólo cuando uno es plenamente feliz en su parcela personal e intransferible puede entonces dedicarse a alegrar la vida a los demás. Si lo que queremos es que todo el mundo goce, como diría Celia Cruz, habrá que empezar por el goce personal.
2. No pecarás, más que nada porque el pecado no existe.
Sí, señoras y señores, no hay pecados en mi religión. Se puede adorar dioses y estrellas de rock, tomar el nombre de cuantas cosas y personas se quiera en vano, se te anima a santificar todas las fiestas que puedas, honrarás a tus padres cuando se lo merezcan, cometerás el adulterio que te venga en gana y te permitan, echarás mano del falso testimonio cuando lo creas necesario, y codiciarás la mujer del prójimo, su siervo, su criada (sic), su buey, su asno, su casa o cualquier otra cosa que pueda poseer, Pleisteison incluida. La codicia es, al fin y al cabo, uno de los pilares de la condición humana. Por otra parte, el consentimiento de pensamientos o deseos impuros no es que no esté desterrado, sino que se puede considerar prescripción religiosa.
Evidentemente, todo debe tener un límite, lo que nos lleva a tomar prestada una de las pocas cosas buenas que postula el catolicismo:
3. No harás a los demás lo que no quieras para ti mismo.
Sí, esto te va a imponer algunas limitaciones, pero es el precio de vivir en sociedad y poder acceder a los beneficios de la cohabitación, copulación incluida. Una de las pocas barreras serias que se te alzan es el famoso "no matarás", ya que en la mayor parte de los casos es algo que no querrías para ti mismo. Pero por lo demas, con un poco de manga ancha y una moral flexible, puedes hacer prácticamente lo que te venga en gana.
No hacen falta más mandamientos, no hay que escribirlos en tablas ni bajarlos de montes, no hay que adorar a figuras de cartón piedra, no hay que madrugar ni Sábados ni Domingos por la mañana ni ponerse corbata; todas las ventajas de las religiones modernas pero desde la comodidad del hogar.
Y todo por 9.99$ (que noooooo :)
Links:
[1] http://www.snpp.com/episodes/9F01.html
[2] http://sysopmind.com/tmol-faq/meaningoflife.html
[3] http://pespmc1.vub.ac.be/MEANLIFE.html