[1]El inicio de la Tira ECOL en su nueva ubicación ha resultado especialmente interesante, entre otras cosas, porque permite a los lectores exponer sus opiniones en forma de comentarios. Para mí esto ha supuesto una nueva dimensión: he podido llegar a apreciar la belleza del silencio, esta vez en su versión escrita.
Aunque todos estamos de acuerdo en que hablar requiere mucho más esfuerzo que callar, lo cierto es que la mayoría de las personas abren la boca cuando no tienen nada que decir.
Esta es una de las conclusiones a la que llega uno al leer la mayoría de las opiniones vertidas en los millones de foros que nutren a la Internés diariamente en todo el mundo. Me pregunto por qué el matrimonio se contrae y las opiniones se vierten. En la próxima vida estudiaré Etimología.
Siempre he sido especialmente sensible a la opinión ajena. Afortunadamente la mayor parte de las observaciones de los lectores en ESDLV han sido siempre positivas. Supongo que se debe al hecho de que tener que emplear diez minutos en leer un texto es una acción que tamiza al 90% de las personas con una talla de zapato mayor que su cociente intelectual. Aun así, debo reconocer que siempre he llevado mal las críticas negativas.
Con el paso del tiempo me he terminado curando. No sé exactamente a qué se debe. Quizá he madurado, o he cambiado de actitud, o he superado algunos de mis complejos. Probablemente una mezcla de todo. He llegado a tal punto que disfruto leyendo las críticas más voraces que se vierten en el foro de la Tira ECOL. Mientras unos encuentran la gracia en el cómic, yo que ya lo he visto he llegado a disfrutar sanamente releyendo los comentarios más encendidos.
El único tipo de crítica negativa que comprendo y con el que puedo llegar a empatizar es el de "¿Esta tira no hablaba de Linux? Ya no tiene gracia". Entiendo la postura, pero en esta vida todo evoluciona. Hace más de dos años que no compilo un kernel y más de uno que no arranco un Linux. Si continuara hablando de Vim y Emacs sería un farsante o un tipo con una imaginación prodigiosa. O las dos cosas y estaría en política.
Una de las mejores maneras de ejercer la libertad de cerrar la boca es, por tanto, hacerlo cuando uno es un ignorante en el tema del que quiere hablar. Eso es lo que vengo haciendo en la Tira ECOL de un tiempo a esta parte, pero mi virtuoso acto ha pasado desapercibido a mucha gente.
Llámenme desviado, pero en la tira de esta semana yo sólo veo un chiste sencillo e ingénuo surgido de una inocente conversación entre amigos que han llegado a un punto en el que saben reírse de muchas cosas, empezando por ellos mismos.
Tuve la suerte de crecer en un grupo de grandes amigos en el que sólo se hablaba para insultar a alguien. "A ver si un día te comes el bocadillo antes de que te den un guantazo y te lo quiten", "Te han salido antes pelos en los pezones que en los huevos", "Te estás quedando calvo como mi culo", "¿Cómo llevas la hernia, hijo de puta?", "Dile a tu novia que esta noche no me puedo pasar, pero que ya me dará lo que me debe"... Los mejores amigos hacen los mejores chistes. Sólo ellos saben dónde pica. Después unas risas y a otra cosa.
Reconozco que al principio puede resultar algo chocante, pero luego uno se pregunta por qué pica y lo arregla, y con el tiempo se convierte en una persona mejor y comprende que no se trata más que de una broma: llega, alegra un minuto del día y se vuelve a marchar; como todas las cosas en la vida.
Y luego voy y lo dibujo para ver a cuánta gente cabreo.
No sé si me estoy volviendo un hijoputa redomado o si he alcanzado un nuevo nivel de consciencia. En cualquier caso me gusta.
Entonces llega el primero.
COMO Puede hacer gracia lo de "Seropositivo".
Espero que , aunque tarde 5 meses en hacer una nueva tial Ecol, que por lo menos tenga algo de gracia, y no esa gracia absurda que suelen tener las de ahora. la verdad burlarse de esa forma es pesimo.
El que cree que no se deben hacer chistes de mal gusto.
Estoy seguro de que el oficio más antiguo del mundo es el de puta. El segundo oficio más antiguo del mundo es, probablemente, el de gracioso de turno. Y desde luego, con toda seguridad, el primer gracioso de turno hizo un chiste sobre putas. Millones de años de evolución después seguimos en el mismo sitio, pero algunos no saben apreciar la cara amable del estancamiento evolutivo.
Y llega otro.
Yo no hubiese puesto seropositivo, hubiese puesto "infectocontagioso" o algo semejante. El tema de seropositivo hace referencia a un colectivo y puede sentirse ofendido aunque sea algo real que existe gente que hace eso. Yo hubiese pasado de polémica y para hacer un chiste se puede poner una expresión general como infectocontagiosos o algo semejante y ya no ofende a nadie y sí que tiene gracia la tira de esa forma. (...)
Este es el que va a salvar el mundo sacrificando el humor mientras protege a millones de colectivos minoritarios con lo políticamente correcto en una mano y un zapato viejo en la otra. Tiene la bendita creencia de que los problemas desaparecen cuando se les cambia el nombre. Los negros no son negros sino personas de color, los cojos son seres humanos de movilidad limitada y un gatillazo es un momento transitorio de incapacidad sexual masculina. Opina que el chiste hubiera quedado muchísimo mejor con la palabra "infectocontagioso", y que la gente se habría sin duda descojonado al cerrar el diccionario. O quizá sólo ha sido un momento transitorio de ausencia de raciocinio, lo que antaño se conocía como soltar una soplapollez.
Y otro.
tanto quejarse de lo del seropositivo, pero nadie se queja de que este tema se cachondea de un tema tan delicado como el abuso a las mujeres.
En realidad lo que sucede es que a cada uno le pica la paja que se le mete por el culo, no el resto del pajar. A este (esta) le importan un carajo los sidositos pero le enciende el abuso a las mujeres, que sin lugar a duda alguna es el tema subyacente central de la tira cómica (no sólo de esta en concreto, sino de la serie completa). Esta persona ha conseguido profundizar en mi mente y ha terminado por descubrir que lo mío es el abuso a las mujeres, que llevo a un maltratador latente en mi interior y que probablemente lo más seguro sería encerrarme. Ante la policía añadiría que se trata de un tremendo complejo infantil derivado del hecho de que jamás conseguí follarme a mi padre, y yo acabaría por reírme a pesar de lo serio del tema, lo cual no haría sino agravar la situación.
Lo que habría que hacer es ponerle otro nombre al colectivo de mujeres maltratadas, a ver si así desaparece el fenómeno. O mejor todavía, no hablar del tema.
Cuando vas al psiquiatra te sientan en una silla y te empiezan a pasar dibujos con formas extrañas. Lo sé porque tengo un tremendo complejo infantil derivado del hecho de que jamás conseguí follarme a mi padre. Un dibujo tras otro, el psiquiatra te pide que cuentes lo que ves. Siempre es lo mismo: las lesbianas abrazadas fuertemente en la cama, una pareja haciendo el 69 a la orilla de un río, dos personas realizando sexo anal en las gradas del estadio de fútbol municipal de Huelva... Al final sales como una moto. El objetivo de la prueba es evaluar al paciente y saber qué es lo que le sucede.
El concepto subyacente al proceso es que, para un martillo, todo son clavos.
Estoy considerando seriamente montar mi propia consulta para explicar a la gente cuáles son sus miedos más oscuros, sus miserias y sus complejos. Los sentaré en una silla y les iré pasando tiras cómicas hasta que su retorcida mente criminal salte en el momento menos esperado. Con la práctica me está resultando incluso obvio. Y mientras tanto seguiré viviendo la vida. Cuando me quede calvo me reiré de los calvos; y si me quedo cojo, haré bromas de cojos; y cuando no se me levante, le contaré un chiste de píldoras azules al farmacéutico.
Es creencia común que hablar, expresar una opinión, exige un fuerte esfuerzo de raciocinio. El cerebro echa humo recorriendo el vasto diccionario contenido en la mente, tomando palabras de aquí y de allá a un ritmo vertiginoso, hilvanando pensamientos y dando forma comprensible a conceptos que la mayoría de las veces ni siquiera existen de una manera tangible. Todo un prodigio de la naturaleza.
El único problema es que semejante milagro cósmico se encuentra al alcance de cualquiera. Lo tremendamente difícil, lo que en realidad exige un verdadero esfuerzo intelectual, es callar. Mantener la boca cerrada resulta tan complicado que la mayoría de las veces es un acto de virtuosismo que, lamentablemente, pasa desapercibido debido a su naturaleza heroica.
Durante muchos años la gente ha luchado en todo el mundo por la libertad de expresión de la que disfrutamos hoy en día. En España, mi generación conoce lo que es tener que estar callado por lo que cuentan sus padres. Los adolescentes de ahora creen que la libertad de expresión y el sufragio universal venían de regalo en la caja de un Bic Mac que alguien compró hace millones de años, justo antes de que se inventara el teléfono móvil. Muchos de nosotros ya nos hemos olvidado de aquellos maravillosos regalos de la humanidad y yacen olvidados bajo la cama junto al sentido común. Ahora que todo el mundo habla sin que le tiemble la voz, ahora que disfrutamos todos los días de la libertad de expresión sin concederle al hecho la menor importancia, ha llegado el difícil momento de ejercer una de las verdaderas facultades del ser humano: el privilegio de callar.
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[1] http://www.tiraecol.net/modules/comic/comic.php?content_id=269