A estas alturas ya es obvio que el verano está aquí: el cielo está azul la mayor parte del tiempo, el Lorenzo casca que no veas y las titis pierden lastre como un globo intentando batir un récord de altura. Pero no hay que engañarse, se trata sólo del precalentamiento veraniego. No hay bikinis, no hay playa, no hay canción de Georgie Dann... No es todavía verano, pero conviene ir calentando motores.
Hoy trataremos dos temas de fundamental importancia y que se descuidan mucho: el ligoteo con guiris y la elección de las gafas de sol como instrumento de sinvergüenza.
Como hemos podido comprobar, somos muchos los tímidos redomados que visitamos este lugar. Nos suda hasta el cielo del paladar cuando estamos junto a una gachí. Es por ello que este verano haremos nuestras primeras prácticas con guiris, las cuales son más accesibles a nuestra timidez por motivos que ahora veremos.
A pesar de que la economía alemana se hunde y las vacas adelgazan en toda Europa, este año a las costas llegará una nueva oleada de guiris de buen ver. A las francesas las conoceréis por su dulzura y sus movimiéntos gráciles, a las alemanas por sus mejillas coloradas y sus amplias espaldas, y a las inglesas... a esas ya las conoceréis, ya.
Decía que las guiris son más accesibles a los tímidos recalcitrantes por un par de motivos básicos: el primero, porque ya no estarán aquí dentro de un mes, y el segundo más importante porque se les puede entrar siguiendo un patrón que se renueva año a año y que nunca pasa de moda.
Como algunos comentarios apuntaban la semana pasada, los tímidos planeamos las conversaciones al dedillo, y cualquier salida del guión nos desbarata los planes. "¡Una napolitana!, "¿De chocolate o de jamón y queso?"; ya está, ya la hemos liado: tembleques y sudores fríos. "De... de jamón y cocholate, por favor", toooooma cagada. Desgraciadamente, el panadero (o peor aún, la panadera) seguirá ahí dentro de un mes, y cada vez que entremos recordaremos lo torpes e inútiles que somos, incapaces de pedir una napolitana sin crear un conflicto internacional.
Pero esto no nos va a pasar con las guiris. Rubias, morenas, rojas como tomates; todas están pidiendo la misma conversación, estúpida e insulsa, pero funcional.
Bien, ella está ahí, en la playa, en la terraza, en la disco. Está sola. Si está con amigas no entres o te despedazarán. Ten en cuenta que, como buen tímido, tu autoestima está bajo mínimos, y como reza El Manual, las mujeres en grupo son temibles. Así pues, si no estás seguro de que está sola, aborta la maniobra. No estamos como para encajar un fracaso de cara al verano. Recuerda que la última vez tardaste medio año en reconstruirte.
Total, que ella está ahí y tú te acercas y le dices algo para romper el hielo. Esta es la parte más complicada y la única que exige algo de creatividad e iniciativa. Si pasas el bache el resto será cuesta abajo. Sabes que ella es guiri porque la has oído hablar antes en algún idioma extraño, porque lleva un libro en francés, porque tiene los carrillos colorados por la mano de Lorenzo o porque es evidente, cojones, que a algunas se les ve venir. Algunas sugerencias para romper el hielo:
En cualquier caso, una vez roto el hielo se establece un periodo de negociación en el que, tras algunas gesticulaciones, nos ponemos de acuerdo en el idioma en el que se va a desarrollar la conversación. A menos que domines su idioma natal, procura decir las estupideces en un lenguaje en el que te manejes con soltura. Con lo tímido que eres, no querrás encima estar pronunciando mal las cosas y sintiéndote todavía más estúpido.
Si has llegado hasta aquí, ya está en el bote. A partir de este punto todo viene rodado, la próxima media hora de rollo ya está escrita. Tú lo sabes y ella lo sabe, y eso va a poner las cosas más sencillas. Veamos el menú para hoy:
En este momento ya llevaremos al menos un cuarto de hora de cháchara. Si todavía no ha aparecido un teutón 2x2 con tracción a las 4 patas y la chica nos sigue la corriente, es el momento de pasar a una fase más creativa. En esta etapa entran las fantasías del tipo "Ah, pues yo quería ir a trabajar a XXX" o, si le echamos un par, algo como "Pues yo estuve en XXX el año pasado". Todo depende del estado de ánimo, de lo bien que haya ido la cosa hasta el momento y del lingotazo que coñac que nos hemos metido antes de entrar al quite.
Tímidos que buscáis el sentido de la vida, las guiris, a pesar de su apariencia inexpugnable, son como las demás. Si además os digo que podéis entrar con el guión en la mano, sólo hará falta un poco de convicción y otro tanto de suerte.
Seguro como estoy de dejaros con una guiri potente entre los brazos, paso a centrarme en el segundo tema: las gafas de sol. Muchos de vosotros tendréis ya gafas de sol de otros años. Probablemente tengan certificado europeo y os protejan la vista, pero casi seguro que no son las gafas que necesitáis. Como aprendices de sinvergüenza que vamos a ser este verano, necesitamos material de primera, así que tirad esa mierda a la basura y ahora os explico las características técnicas mínimas. Antes os pongo en situación:
Imaginad que vais por la playa y, con las manos recogidas en la espalda en posición "jubilata en paseo matutino", evolucionáis por la arena. El agua que os traen las olas os remoja los pies y rebaja la temperatura interna. Unos pocos metros para playa arriba las nenas toman el sol en bandadas de 10 y en top-less, que es peor. Vosotros camináis por el borde del mar con la vista en el horizonte, cual mirando al tendido, pero en realidad bajo las lupas ahumadas estáis forzando la vista hasta ver chiribitas. "Soy un fiera, no se dan cuenta de nada" pensáis en vuestro anonimato ojeril. Evidentemente, mientras se untan crema en sus prietas carnes las tías están al loro de todo, pero esa no es la cuestión. El problema aparece cuando queremos mirar de cerca el escote que pasaba por allí [1].
Si hablas con una de esas gachís de cerca, de escote generoso lógicamente tal y como pega ahora el calor, estarás tentado de comprobar el material. No me refiero a palpar, desgraciado, me refiero a la clásica inspección técnica visual o ITV. La experiencia nos ha enseñado que las mujeres agradecen las caricias visuales (algo hemos aprendido en todo este tiempo de weblog), pero un magreo con ambos globos oculares no será bien recibido. Así pues, deberemos estar parapetados bajo unas gafas de sol de sinvergüenza en ciernes, que deben reunir dos características fundamentales:
Con unas gafas en condiciones, nos lanzamos a la calle. Encontramos una amiga exuberante con un bajo ratio ropa/carnes y entablamos conversación. El sol casca de lo lindo y nosotros llevamos nuestras lupas ahumadas 'extreme', así que nos ponemos a discutir sobre lo divino y lo humano mirándole a la cara pero con los ojos clavados en los famosos cerros de Úbeda. Oiremos sus palabras como quien oye llover, siempre concentrados en el espectáculo que ofrecen la naturaleza y esta chica más concretamente. Comprobamos que nuestras gafas funcionan de vicio, nunca mejor dicho.
Por otra parte, cualquier persona con dos dedos de frente y un mínimo de cultura sabe que es de mala educación (¿qué es eso?) hablar a alguien con los ojos cubiertos. Los ojos son el espejo del alma, y deben ser expuestos al escrutinio público en todo momento. Así lo marcan las normas de buena conducta.
Mucha gente desconoce esta medida básica de urbanidad, pero vosotros sois unos caballeros de alta cuna, así que, con el Lorenzo en la chepa y con toda la solemnidad que la visión de aquellas carnes os permitan reunir, diréis: "Perdona, sé que es de mala educación hablar con alguien con las gafas de sol puestas, pero es que el astro rey me resulta tremendamente molesto". Ella, lógicamente, te dirá que te comprende en toda tu inmensidad, habrás quedado como dios (tm), y podrás seguir admirando el paisaje con la connivencia de la propietaria y hecho todo un caballero. ¿Se comprende ahora la importancia de la perfecta estanqueidad lumínica de nuestras gadgeto-gafas de aprendiz de sinvergüenza?
El verano viene fuerte. Agarrarse que vienen curvas. ¿Alguna técnica suplementaria que me haya dejado en el tintero?
Links:
[1] http://bilo.homeip.net/weblog/article.php?story=20030505205040980