Una de las historias más famosas en español que circulan por el Internet es, sin duda alguna, la Carta del estudiante erasmus en Helsinki. Leyenda épica donde las haya, en ella un chaval exiliado en el extranjero escribe dos cartas separadas en el tiempo a sus amigos. En la primera de ellas el protagonista describe las maravillas del clima Finlandés que acaba de descubrir: la nieve, el hielo, los animales hasta entonces para él exóticos. En una segunda y última comunicación, el chico da rienda suelta a toda la furia que ha ido amasando en el largo periodo invernal. En Alemania es ahora mismo muy fácil identificarse con el chaval, cuando hace una semana estábamos encantados de ver caer la nieve como si fuera azúcar de confitería y ya estamos hasta los cojones de caminar por las calles pisando chapapote.
Para el que no haya leído nunca la historia, la adjunto seguidamente tal y como apareció publicada originalmente:
10 de Octubre
¡Hola! ¿Cómo va todo por ahí? Yo fenomenal. Hace un par de días que llegué a Helsinki. Tendríais que estar aquí, ¡esto es una pasada! Bajé del avión y estaba nevando. ¡La nieve es tan bonita! Parece algodón blanco. Esto está precioso, todo nevado. Eso sí, aquí hace bastante frío, pero me he comprado un abrigo fenomenal. ¡Es tan calentito!
Ya estoy instalado en casa de Fruder. ¿Sabéis lo que me pasó? De camino aquí apareció por la carretera un reno. ¡Qué cosa más bonita! En mi vida he visto animal más majestuoso. Parecía sacado de un cuento. Al llegar aquí resbalé con el hielo bajando la maleta del taxi. ¡Ja ja ja! Está todo helado, ¡es tan divertido!
Decía que estoy en casa de Fruder. Me ha dejado un coche para que vaya todos los días a la universidad., ¿no es fantástico? Ayer por la mañana, cuando fui a sacar el coche del garaje, me encontré con que había nevado por la noche, y tuve que quitar el montón de nieve con una pala. ¡Era tan auténtico! ¡Me sentía Doctor en Alaska!
Esto es fenomenal, me encantaría que estuvieseis aquí. Os envío una postal para que podáis admirar el paisaje, que parece salido de un cuento de Dickens. Creo que me he reconciliado con el mundo. Besos.
Volveré a escribir.
20 de Marzo
Esto es una mierda. Estoy hasta los cojones de este sitio. Esto es como el infierno pero con el aire acondicionado a toda hostia. ¿Quién coño me mandaría meterme aquí? ¡Te lo dije, mamá! Aunque os parezca mentira, aquí el termómetro no sube de cero. ¿En qué cabeza cabe? Por cierto, ¿qué tal las fallas? Bien ¿no? cabrones… Aquí no hace más que caer nieve todo el puto día. ¿Qué digo nieve?; mierda blanca, porque esto es mierda blanca.
Esta mañana, después de media hora de intentar arrancar el jodido coche (se había helado hasta la dirección), abro la puerta y ¿qué me encuentro? Pues lo de todos los mismo putos días: una tonelada de mierda blanca. El médico me ha dicho que me deje de jugar con la palita, que como se me vuelva a enganchar la espalda me voy a quedar paralítico. Desde que hace un mes pequé un resbalón en el hielo (mierda transparente) y me saqué una vértebra del sitio, lo estoy pasando fatal.
Luego, de camino a la universidad, he atropellado un puto reno. El cabrón se ha cruzado sin avisar. El reno, en mi vida he visto animal más hijo de puta… Y encima, ¡que te crees tú que me lo he cargado! El cabrón ha salido por patas mientras yo me quedaba en mitad de la nada con el radiador reventado. Los veinte kilómetros andando por la nieve me han dejado bien jodido. Los mocos se confunden con las lágrimas que ruedan por mis mejillas mientras os escribo estas líneas. No sabéis las ganas que tengo de volver. Estoy hasta los cojones de este puto lugar. Tengo ganas de llegar a casa y quitarme la mierda de abrigo que llevo encima desde Octubre y que ya empieza a apestar. Un abrazo a todos. Os quiero.
PD: Estoy pensando en suicidarme.
Desde que se escribió esta historia a finales del 98 ha ido emergiendo y volviendo a enterrarse, poniéndose de moda y siendo objeto de reenvíos masivos para volver a caer en hibernación algo más tarde, a la espera del momento adecuado para volver a la carga. Casi diez años después todavía me encuentro a gente que, cuando pisa nieve y se hunde hasta la rodilla, se ríe y me pregunta si conozco la Carta del estudiante Erasmus en Helsinki. Y tanto que la conozco; como que la escribí yo. Si me hubieran dado un euro por cada persona que ha leído la esa historia, ahora estaría escribiendo esto desde algún país con playa en el que el ron fuera barato. Desgraciadamente, el destino es despiadado.
En Septiembre del 98 yo ya llevaba un tiempo metido en BIELA, la revista de la escuela de ingenieros industriales de Valencia. Básicamente el panfleto se perpetraba entre yo y mi mentor, y ambos compartíamos un cubículo durante varias horas al día en las que discutíamos sobre líneas editoriales y fórmula uno a partes iguales. Hacía unos cuantos números yo había escrito un artículo en el cual se destripaba la correspondencia de un estudiante erasmus que las pasaba putas pero no se lo contaba a sus padres sino a los amigos. Una mañana mi compañero de revista entró por la puerta y dijo que acababa de escuchar una historia buenísima en el programa de radio de Gomaespuma. Trataba sobre alguien que viajaba desde un cálido lugar hasta otro mucho más frío y sufría un tremendo choque meteorológico y cultural. Por algún motivo, en aquel momento no me quedé con el nombre de ninguno de los dos sitios, así que más tarde ubiqué al protagonista saliendo desde Valencia con destino a Helsinki, que por aquellos tiempos debía de ser lo más frío que yo podía imaginar. Supongo que además pensé que Helsinki era un nombre con gancho.
En aquella historia metí básicamente todo lo que recordaba del asunto: el frío, la nieve, el reno y la depresión in-crescendo. Lo dividí en dos partes porque quería realizar un ejercicio en dos tiempos como el que había escrito algunos números antes, y aunque me pareció bastante bueno cuando lo terminé, desde luego jamás pensé que llegaría a convertise en el best-seller más conocido que nunca se vendió.
Después, con el tiempo, me enteré de los detalles de la que parece ser la historia original que se leyó por la radio en el programa de Gomaespuma: un desgraciado, un país frío, la mierda blanca, el reno, y todo dosificado en una especie de capítulos cortos de unas pocas líneas. Por lo visto es complicado ubicar la historia original. En Microsiervos ya hicieron una investigación [1] sin mucho éxito. Con buscar "mierda blanca" en Google uno encuentra varios calcos de la historia en los que alguien parte de Uruguay, Cuba, España o Colombia para ir a sufrir las mismas peripecias en Oslo, Toronto o Quebec.
El Chano me critica porque en ESDLV siempre fusilo sus mejores frases, y Ratuza todavía insiste en que le debo la mitad del premio 20 Minutos que gané el año pasado. Algún otro dirá que en su momento copié descaradamente la historia. En realidad lo único que hago es subirme a hombros de gigantes, y desde allí intentar atrapar esos momentos de genialidad que de otra manera se perderían para siempre sin que nadie los pudiera aprovechar.
Para terminar, la Carta del estudiante en el extranjero a sus padres, publicada en el número 60 de BIELA y que más tarde daría lugar al estudiante Erasmus en Helsinki. Tal y como se publicó, con la palabra "nano" luciendo una docena de veces. Arqueología literaria moderna en El Sentido de la Vida.
Carta del estudiante en el extranjero a sus padres
Queridos padres:
He llegado sin problemas a xxxxxx (=país extranjero). No os he escrito antes porque he estado muy ocupado, ya sabéis, la matrícula y todo eso. Ha sido una primera semana muy ocupada.
Todo esto está muy bien. Tengo una habitación para mí solo con todas las comodidades, y la gente me trata muy bien. Tengo ya un montón de amigos y son todos muy simpáticos. Por cierto, mandad más dinero porque he tenido muchos gastos imprevistos. La comida aquí es un poco rara (no tan buena como la que haces tú, mamá), pero poco a poco me voy acostumbrando. Ya sabéis, cuando hay hambre…
La otra tarde salí sin bufanda y me constipé un poco: ya sabéis el frío que hace aquí en xxxxxx. He estado con el cuerpo un poco mal pero ya estoy mucho mejor. Mañana voy a ver si voy a la universidad porque tengo que hacer unas prácticas. Hay un grupo de amigos que me están esperando. No sabéis cómo os echo de menos. Os escribiré en cuanto pueda.
Besos.
Carta del mismo estudiante en el extranjero a un amigo
¡¡Eeh tíoo!! ¡¿Qué pasa?!
Ya estoy en xxxxxx. No te he escrito antes porque ya sabes cómo son las xxxxxxesas, joer, es que no paro en todo el día. La mujer de la farmacia me saca la caja de condones cuando me ve entrar. Pero no te creas, nano, que sólo hay dos o tres que están buenas, lo que pasa es que ya sabes que no se me resisten. Joder, tío, es que aquí las feas tiene bigote y ladran, tío.
Nano, qué chungo es el sitio en el que me han metido. Menudo cuchitril. Duermo en una tabla con paja encima y no veas la peña que hay por aquí. Eh, nano, pero que te cagas de verlo. Joer, y huele fatal. Las ratas se me han comido los calzoncillos y como me dieron de hostias y me mangaron la pasta no me he podido comprar más. He tenido que pintarme el culo con Tippex. Tío, el otro día creo que comí perro muerto. Nadie me dijo qué era pero estuvieron toda la cena descojonándose…
No veas, nano, nada más llegar me pillo una borrachera de que te flipas, ¿sabes? Acabé a las cinco de la mañana en pelotas bañándome en una fuente (se me borró el Tippex) y hacía un frío que te cagabas, porque ya sabes el frío que hace en xxxxxx. He estado una semana debatiéndome entre la vida y la muerte en el establo en el que vivo, apartando a estacazos las ratas que venían a comerse las sandalias que llevo ahora y, nano, ¡creo que estoy tuberculoso! Estoy todo el día tosiendo y con mocos y me pican las pelotas. Estoy hecho una mierda.
A ver si mañana puedo acercarme a la universidad y me meten otra paliza, que por lo menos eso me hace sentir vivo, y luego me entretengo viendo los dientes que me faltan. Joder, qué ganas tengo de que se acabe esto. Tío, ya veré si puedo escribirte otra vez antes de que me rompan las muñecas.
Nano, te quiero. Hasta siempre.
Links:
[1] http://www.microsiervos.com/archivo/juegos-y-diversion/diario-de-un-castizo-en-oslo.html