Published on El Sentido de la Vida (http://www.elsentidodelavida.net)
Vivir sin noticias
By GonzoTBA
Creado 25/10/2006 - 08:28

Una de las cosas que percibo cuando vuelvo una temporada a España es la cantidad de noticias a la que me he visto expuesto al final de la jornada. No me refiero a los asuntos en los que mis amigos me ponen al día (Fulano lo ha dejado con Menganita, Zutanito ha salido del armario) sino al bombardeo mediático al que me veo sometido en lo siempre ha sido mi hogar.

En mi casa siempre hemos estado "muy informados": Se compra el periódico todos los días y se ven todos los telediarios. Cuando estamos cenando viendo la edición nocturna de las noticias, me doy cuenta de que nos estamos tragando la misma información que ya comimos al mediodía, y me pregunto si no podríamos apagar la tele y centrarnos en contarnos un poco más de nuestras vidas. Al fin y al cabo, los políticos que ya habían trincado diez millones de euros esta mañana no pueden haber trincado mucho más durante el transcurso del día.

Con la llegada de internet la cosa no ha hecho sino ir a más. Todos los días llegan hasta nosotros miles de titulares que intentamos asimilar con la mayor eficiencia posible. Lo peor de todo no es que las noticias lleguen a nosotros, sino que la mayor parte de las veces salimos a buscarlas activamente. Somos incapaces de establecer una línea entre las novedades que realmente son importantes y las que son superfluas, así que terminamos abriendo la boca a todo lo que llega e intentamos tragar sin que haga bola. El resultado, por lo menos en mi caso, es estrés informativo.

Hace ya algunos meses encontré en la página de Steve Pavlina [1] un artículo titulado Superando la adicción a las noticias [2] en el que precisamente hablaba del tema.

El amigo Steve tiene un sistema de experimentación que se basa (aunque no lo admita) en mis investigaciones sobre los hábitos. Considera que el tiempo necesario para establecer un hábito es de unas tres semanas, incorporándose después de manera completamente normal a nuestra vida. Yo en realidad estoy más por la regla de los 90 días, según la cual, después de 90 días haciendo algo parece que ese algo haya estado ahí desde que por primera vez vimos la luz del día.

En cualquier caso, él da un margen a sus tres semanas y las convierte en un mes, que es una medida redonda y más fácil de manejar. Los treinta días se convierten entonces en lo que llama 30 day trial period. Este lapso de tiempo lo utiliza para tantear nuevas maneras de vivir la vida, probándolas durante un mes y después evaluándolas para ver si la experiencia es digna de ser integrada en su día a día de manera permanente. Así fue como pasó a dormir de manera polifásica durante más de un año, dejó de ver la televisión, terminó haciéndose vegetariano o, en el caso que nos ocupa, decidió dejar de leer los periódicos.

Tengo previsto pasar el mes de noviembre sin leer un periódico y sin ver las noticias, así que en diciembre estaré en disposición de comentar la experiencia de primera mano. De momento, me voy a tomar la licencia de traducir las conclusiones del señor Pavlina después de vivir 30 días sin noticias.

De acuerdo a su experiencia, los primeros días fueron muy difíciles. Tuvo que borrarse los periódicos de la lista de Favoritos porque se encontraba abriendo las páginas prácticamente sin darse cuenta. Consiguió superar las primeras crisis pero no sin titánico esfuerzo. Casi una semana después se dio cuenta de que seguía desesperado por saber lo que pasaba en el mundo. Fue entonces cuando se le hizo obvio que no estaba tratando con un hábito, sino con una adicción.

Según él, las adicciones son una forma de hábito mucho más poderosa porque cumplen la finalidad de satisfacer una necesidad. Esa necesidad es a menudo importante y no debería quedar sin satisfacer, pero lo que convierte a una adicción en peligrosa es su lado destructivo. Su adicción a las noticias satisfacía su necesidad de sentirse en contacto con lo que sucede en el mundo. El efecto secundario negativo era que le estaba predisponiendo a pensar de una manera más negativa y basada en el miedo.

El método básico para sobreponerse a una adicción consta de dos etapas: control y sustitución. Primero te haces con el control temporal de la situación, por ejemplo sometiéndote a un periodo de desintoxicación de 30 días. Después, identificas la necesidad que cubre esa adicción y la intentas sustituir por una manera alternativa y no destructiva de satisfacer esa necesidad.

Después de aproximadamente dos semanas, Steve notó que comenzaba a superar la adicción a las noticias. Desde esa perspectiva privilegiada en la que uno se eleva por encima del laberinto en el que se encuentra y lo ve en perspectiva, confeccionó una lista de observaciones:

  • Las noticias son predominantemente negativas: ¿Qué titular atrae más tu atención?: ¿"Otro día maravilloso" u "Otro tiroteo mortal en la Ostra Azul"? Para conseguir tu dispersa atención, las noticias tienen que golpearte. En la práctica significa que tienen que asustarte o preocuparte. El encargado del márketing en el mundo informativo se llama Miedo.
  • Leer noticias es adictivo: Si crees que no, intenta dejarlo durante treinta días. Incluso cuando sólo quieres echar un vistazo a los titulares, terminas leyendo artículos sensacionalistas que carecen de cualquier tipo de valor.
  • Las noticias son miopes: Los informativos presentan una ilusión de completitud. Uno ve un telediario y tiene la sensación de estar al día de todo lo que ha sucedido en el mundo, pero lo cierto es que esta cobertura es ridículamente pequeña. Existen cada día acontecimientos fascinantes que nunca van a llegar a los periódicos. Después de haberte dado tu empacho de prensa escrita y de informativos televisivos tienes la impresión de estar al tanto de lo que pasa en el planeta. Con millones de personas en el mundo, estás equivocado. No tienes ni idea.
  • Las noticias son márketing: Piensa esto, no pienses esto otro; ten miedo de esto, preocúpate por esto otro. Sí, todos vamos a morir. Asústame para que compre el producto del patrocinador y me sienta mejor. El calentamiento global no parecerá tan demoledor cuando esté conduciendo mi coche nuevo y enchufándome antidepresivos. Acojóname y luego véndeme la cura.
  • Las noticias son superficiales: Temas complejos son reducidos a un par de palabras que suenan bien y que llenan el espacio del reportaje. Cualquiera que tenga un cierto conocimiento de un tema en concreto y lo haya visto abordado por una publicación o un telediario se habrá llevado las manos a la cabeza al ver los innumerables errores de bulto en los que se incurre. Un periodista es un experto en todo, algo que por definición no existe. Si te interesa un tema, ahórrate las noticias y compra un libro escrito por alguien que sepa de verdad.
  • No se puede confiar en las noticias: Empieza a buscar la presión de los grupos políticos y los intereses de las grandes empresas detrás de cada noticia. Es imposible encontrar informativos masivos independientes y con opiniones neutrales.
  • Las noticias condicionan tu manera de pensar: Esto es de lo que se va a hablar ahora, esto es lo que se va a vestir, así son los guapos y guapas de hoy... Haz lo que te decimos y encajarás perfectamente en esta sociedad que estamos creando. Los telediarios moldean tu opinión.
  • Las noticias no son importantes: Lo que se te presenta como importante generalmente no lo es. ¿Cuántas de las noticias de hoy recordarás en un año? ¿Puedes siquiera recordar las noticias de hace un mes? El cerebro descarta la mayor parte de las noticias porque en realidad no tienen el más mínimo interés para ti. Lo único que queda es la seguridad de que has de tener miedo, aunque todavía no sabes muy bien por qué.
  • Las noticias son repetitivas: La mayoría de los informativos son repetitivos, redundantes y dicen lo mismo una y otra vez. Repiten las cosas hasta que las convierten en verdades.
  • Las noticias son irrelevantes: ¿Cuántas de las noticias que aparecen en la tele son personalmente relevantes para ti? En la práctica, virtualmente, ninguna.
  • Las noticias no ofrecen interactividad: ¿En la resolución de cuántos de los problemas que te ha presentado la prensa hoy podrías participar activamente ahora mismo?
  • Las noticias sólo se centran en los problemas: A los informativos les encanta sacar los problemas a la palestra. Te darán detalles de todo lo que va mal con una profundidad pasmosa. ¿Cuántos de los desastres presentados en un telediario has resuelto a lo largo de tu vida? ¿En cuántos de ellos te encuentras trabajando activamente ahora mismo? Los telediarios y los periódicos te impulsan a preocuparte por los problemas pero no a solucionarlos. Si dejas las noticias una temporada te darás cuenta de que dedicas más tiempo a resolver problemas que a preocuparte por ellos.
  • Las noticias son una pérdida de tiempo: Compara la utilidad de las horas que dedicas a ver y leer noticias con otras actividades y te darás cuenta del poco valor de ese tiempo. Si empleas 30 minutos diarios a informarte en periódicos y televisión, al cabo de un año habrás dedicado a ello un mes laboral (unos 23 días de ocho horas). ¿Realmente resultó tan valioso ese tiempo que dedicaste el año pasado? ¿No lo hubieras podido emplear en hacer nada mejor? ¿Qué tal un mes más de vacaciones?

¿Vale la pena dedicar tiempo a ver telediarios y a leer periódicos? Nuestro amigo plantea algunos escenarios con noticias que en principio no deberías dejar pasar:

Se descubre una nueva cura contra el cáncer. No tengo cáncer, nadie que yo conozca tiene cáncer en la actualidad. Si tuviera cáncer y estuviera siendo tratado ahora mismo, me enteraría del descubrimiento de una nueva cura de fuentes mucho más informadas el periodista experto en todo y que hoy es un oncólogo con barba. La cobertura de los medios en temas médicos es demasiado superficial, y se encuentra tan maleada por la industria farmacéutica, que apenas resulta de utilidad.

Se descubre un nuevo planeta. No soy astronauta ni astrónomo, así que desde mi perspectiva se trata de información poco relevante para mí. Seguro que la noticia es de gran interés para la NASA, pero lo que es de interés para la NASA no tiene por qué serlo para mí. Si de verdad tuviera interés en mejorar mis conocimientos sobre el espacio, adquiriría un par de libros escritos por astrofísicos. Los telediarios ofrecen astronomía para preescolares.

Un nuevo aparato electrónico. Los nuevos gadgets están muy bien, pero próximamente veré a gente con ellos por la calle o en los escaparates de las tiendas. No vale la pena remover toneladas de estiércol en forma de noticia para saber más sobre un cacharro que algún día quizá esté interesado en comprar. Si de verdad alguna vez lo quiero adquirir, entonces empezaré una investigación proactiva.

Actualización sobre el estado de la guerra (la que sea en ese momento). Los combatientes involucrados en la guerra no son ni mis aliados ni mis adversarios. Saber quién ha matado a quién y cómo en un momento particular no es una información necesariamente relevante para mí. Las guerras son asuntos complejos, y la cobertura que el telediario me pueda proporcionar no hace justicia a las verdaderas intenciones y motivaciones que realmente generaron el conflicto en primer lugar. La información que me llega por la televisión y la prensa es demasiado tendenciosa como para que pueda considerarme informado.

Un desastre natural. El huracán Katrina acabó con la vida de algo menos de mil personas. El Tsunami en el océano Índico se llevó por delante casi trescientas mil almas. Grandes desastres, grandes cifras. Lo cierto es que en una semana normal mueren en el mundo un millón de personas, la mayoría de ellas por causas ---hambre o una enfermedad ya olvidada en el primer mundo--- que podrían tener fácil solución si en vez de utilizar el tiempo en preocuparnos por el problema lo empleáramos en resolverlo. ¿Qué importancia tienen unos cientos de muertos por un huracán en comparación con el millón de personas que mueren cada semana por causas evitables? ¿Por qué debería importarme más una persona que muere en Nueva Orleans que otra que muere en algún lugar de África? ¿Porque lo dice la tele?

Después de leer esta exposición realmente uno deja de creer que los informativos tengan alguna utilidad en nuestras vidas. Las noticias frescas vienen ya podridas cuando las compras, y realmente nadie necesita estar al tanto de problemas que no puede resolver. Prefiero ubicar mi cuota diaria de preocupación en los asuntos que yo considere importantes, no en los que me digan que lo son. Si hay un terremoto en mi ciudad, los periodistas estarán tan sorprendidos como yo.

Recuerdo la gripe aviar. De repente estaba en todas partes. El telediario y los periódicos nos bombardeaban a todas horas con noticias de última hora sobre la evolución de la epidemia. Algunos lo comparaban con la peste. De un mes para otro todos íbamos a morir de manera inminente. Los gobiernos se cagaron encima y compraron cantidades ingentes de vacunas falibles a alguien que hizo un gran negocio. Luego, la calma. Todo había pasado, estábamos todos a salvo. Ya no sale en las noticias, ya no existe. Si nunca hubiéramos sabido nada de la gripe aviar, el estado actual de las cosas sería el mismo, sólo que hubiéramos dormido tranquilos por la noche.

Ya no hay SIDA, ya no hay guerra en Irak, ya no hay gripe aviar... Todo eso ya no existe. Bueno, quizá de vez en cuando.

En cualquier caso estoy seguro de que no habré comprendido realmente el alcance de este tema hasta que lo experimente por mí mismo. Es por ello que voy a consagrar el mes de noviembre a vivir sin noticias. Borraré mis Favoritos y me desharé de mis feeds de prensa. A principios de diciembre contaré cómo ha sido la experiencia.

Que alguien me envíe un email si hay que evacuar el planeta :)


Source URL: http://www.elsentidodelavida.net/vivir-sin-noticias

Links:
[1] http://www.stevepavlina.com/
[2] http://www.stevepavlina.com/blog/2006/09/overcoming-news-addiction/