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Comprar barato
By GonzoTBA
Creado 26/03/2006 - 20:48

Cuando era pequeño y tenía que comprarme algo de envergadura, iba siempre acompañado de mi padre. Esto se debía a que yo era extremadamente joven y a que la compra era mucho más grande que mi bolsillo. Generalmente la situación siempre ofrecía dos opciones: la que yo tenía en mente y otra algo más cara.

Yo, no sé por qué, desde pequeñito he sido muy moderado en mis gastos. Curiosamente, al contrario que muchas otras personas, cuando el dinero no me pertenecía era cuando más comedido me mostraba . El tiempo ha demostrado que cuando el dinero sí que es mío lo trato con mucha más soltura, e incluso se lo regalo al primero que pasa por eBay. Supongo que, al margen de lo de regalar el dinero, mi postura mantiene una cierta congruencia.

Como digo, soy una persona parca en gastos. Afortunadamente necesito muy pocas cosas para vivir cómodamente, y la mayoría de ellas ya las poseo. Hubo un tiempo, sin embargo, en el que tuve que ir haciéndome con todas esas cosillas, y entonces siempre lo hice pagando a la baja, mirando los duros, comprando barato.

No voy a engañar a nadie; en realidad estuve comprando barato hasta la semana pasada.

Hace dos años tuve que adquirir un portátil para comenzar mis andanzas. Mi presupuesto era holgado porque llevaba tiempo ahorrando, pero tenía grandes planes por delante y no quería dilapidar mi modesta fortuna en la primera curva.

Si hay algo que me atraiga con pasión y que no tenga tetas, probablemente hablamos de un ordenador. Hago esta confesión para que quede claro que comprar un portátil era un paso importante en mi vida. Valoro la robustez, la calidad de la pantalla, el acabado general, los altavoces, el ruido que haga... Al final me compré un EliteGroup por setecientos euros. La vida es pura ironía.

Ojo, no me puedo quejar. Después de dos años sigue funcionando casi como el primer día, con sus dos pixels fundidos y su ventilador rugiendo. No se le han caído las teclas ni se ha desmontado la pantalla. Estoy muy agradecido por los servicios prestados, pero cuando estoy usando un rato el Mac Mini y luego enciendo el portátil, me da la impresión de que me están gastando una broma. Dicen en la publicidad que el Mac Mini lleva un tigre dentro. Mi portátil sí que lleva un tigre dentro, que lo oigo cuando se cabrea

Estos días estoy de vacaciones, así que entre formulario y formulario me dedico a devolver todas aquellas cosas que compré barato y que se han roto por el camino.

Hablando el otro día con el Sonrisas intentábamos echar luz sobre mi cambio de actitud sobre las cosas que tienen precios. Yo le estaba explicando que me estaba volviendo un tanto selectivo a la hora de realizar mis compras, y que prefería pagar un poco más por ese punto de calidad extra.

---Pero es normal ---me decía---, hasta ahora no tenías un duro y tu única opción era comprar mierda. Ahora puedes elegir, y es normal que lo hagas en ese sentido.

Hace casi un año compré un disco duro externo de la marca Tekstor. Era de un tamaño respetable y dentro cabían 140 gigas de música, porno y alguna otra cosa. Ya no tenía que filtrar nada de lo que llegaba a mis manos, simplemente iba todo al saco. En sus tripas había decenas de películas que nunca vi o jamás volvería a ver y canciones que nunca escucharía.

Resulta tan cómodo no tener que tomar decisiones que lo llevamos hasta el punto de lo que guardamos en el disco duro. Lo elegimos lo más grande posible de manera que no tengamos que descartar nada, de manera que siempre esté todo ahí. Por si acaso. Tenemos miedo de que nos sobrevenga una crisis por haber borrado una canción que quizá algún día podríamos haber oído, almacenando mierda y temiendo perderla. Resulta espeluznante.

Después de diez meses renqueando, por fin el disco y sus 140 gigas de cosas sin las que podía vivir se fueron al carajo. Curiosamente, una semana después sigo vivo. En la tienda me devolvieron el dinero y con treinta euros más me compré un disco duro nuevo de 80 gigas.

---Muy bien, Pozziolo ---Ratuza me llama ahora así---, creo que eres el único tipo del mundo al que le devuelven el dinero un año después y pagando más se compra un disco duro más pequeño. Tú no eres normal.

Hay dos cosas que Ratuza dice a menudo. Una es "Me encanta este tipo", y suele decirla entre risas cuando consigue cabrear al Chano. La otra es "Tú no eres normal", y suele decirla cuando le comento que he tomado una decisión respecto a algo. Donde Ratuza ve comportamientos erráticos, yo veo decisiones acertadas. "Tú no eres normal" suele ser la frase que me confirma que he tomado el camino correcto.

Este disco duro sólo tiene 80 gigas, pero es rápido como un demonio, cabe en un bolsillo y no necesita fuente de alimentación. Además es de una marca respetable y cuando uno lo toma en la mano se da cuenta de que está sosteniendo un producto excelente. Hay cosas que se saben a la primera, que se notan. Los discos duros son como las amantes: sólo por el tacto uno ya sabe si la relación va a ser gratificante.

Otra de mis compras estrella de los últimos meses fue un conjunto de teclado y ratón inalámbricos de la marca Vivanco. No suelo comprar cosas con nombre de gángster, pero cualquiera que haya visto los precios de los teclados sin cable sabrá por qué lo hice. Esto estaba en oferta por 25 euros. Teclado negro y funcional junto con un ratón retro salido de una de las primeras películas de James Bond. Ojalá hubiera leído la reseña en una revista en casa de Alberto antes de haber cerrado la transacción: "Una compra, cuando menos, arriesgada". Amén.

Las pilas del ratón duraron cinco días y sus cinco noches. Con el ordenador apagado, y mientras yo intentaba conciliar el sueño, el roedor sin cable trabajaba frenéticamente intentando saber si había una mano sobre su lomo. El siguiente juego de pilas duró un día más que el anterior. Luego volví a enchufar el ratón con cable ante la imposibilidad de construirme una pila nuclear para alimentar al otro.

El teclado, por su parte, se comportó desde el principio de forma errática. Vapuleaba el cursor del ratón lanzándolo de una parte a otra de la pantalla. Estaba escribiendo un texto y de repente se seleccionaba completo. La siguiente pulsación de tecla lo mandaba todo a la mierda, y yo me iba a la cama cabreado y teniendo que recomponer un email al día siguiente. Cómo un teclado inalámbrico puede afectar a un ratón con cable es algo que sigo intentando dilucidar mientras escribo estas líneas y veo el cursor seleccionando iconos de manera aleatoria.

Ayer fui a la tienda Apple a encargar un teclado inalámbrico de calidad. En realidad es bluetooth, lo que le da puntos extra. Cuesta casi sesenta euros, pero después de todo a final de año lo podré desgravar y no se crea usted que los teclados bluetooth de otras marcas cuestan menos.

Quiero un producto de calidad que dure y que no me dé problemas. Quiero una garantía y un servicio eficiente. Quiero llegar a casa y que las cosa funcionen. Antes no tenía dinero pero tenía tiempo para coger un destornillador e irme a la tienda a amenazar al vendedor. Ahora tengo dinero pero no tengo tiempo, y prefiero gastarme un poco más comprando tranquilidad.

El Chano lo comentaba anoche.

---Ya lo decían nuestros padres: "Comprar barato es comprar dos veces".

Si a todo esto añadimos la luz para la bici que tuve que devolver la otra tarde, cada vez me quedan menos dudas: comprar barato es comprar dos veces.


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