Cuando uno se despide o es despedido de una empresa en Alemania, ésta está obligada a entregarle una carta en la que se describen las actividades que uno ha perpetrado durante su estancia y que también detalla con qué grado de satisfacción ha realizado uno sus labores. Es algo así como las notas del curro.
Yo había oído hablar del asunto. En España lo más parecido que había visto alguna vez era una carta de recomendación. Lógicamente, en las cartas de recomendación sale uno a hombros por la puerta grande y cortando dos orejas y rabo. Si la salida ha sido por la puerta de atrás y con el capote y una caja de bolígrafos bajo el brazo, lo último que uno pide a la dirección es que le redacte una carta de recomendación. Aquí en Alemania uno siempre se lleva sus notas, haya terminado la cosa bien o mal, y de hecho el Arbeiszeugnis es lo primero que te piden cuando llegas a algún sitio y no vas a pedir una cerveza.
Cuando recibí mí carta pensé que, en el mejor de los casos, describiría mis actividades de una manera neutra y aséptica, así que cuando comencé la lectura me encontré gratamente sorprendido.
De acuerdo a la misiva, yo había llegado de España y me había adaptado rápida y eficazmente al dinamismo de la empresa teutona. Luego venían una serie de frases en las que se deshacían en elogios: "Ha cumplido con su trabajo superando todas nuestras expectativas", "Se comportó siempre de una manera amigable y cordial", "Su marcha es una gran pérdida para la empresa", "La humanidad pierde un gran hombre", y de ahí para arriba. Se les había olvidado la parte en la que yo luchaba contra ejércitos ávidos de sangre con gran coraje y valor, pero por lo demás no estaba del todo mal. Tampoco decían que las camisas me quedaban de vicio.
Le mostré la carta a Pica, mi antiguo compañero en MiniPerryAG y ahora también autónomo y mi asesor personal a tiempo parcial, y me explicó cómo funciona esto de las notas del curro. Yo no daba crédito mientras me lo contaba.
Resulta que este tipo de cartas están escritas a base de frases hechas y concertadas, de manera que cada frase tiene un significado estricto y no cualquier otro. Se trata de un código que sólo entiende la gente de recursos humanos y que detalla exactamente cómo rindió el sujeto que porta el trozo de papel. Tú lo lees y te parece que eras parte imprescindible e irremplazable de tu antigua empresa, y el tipo de personal lo lee y sabe que llegabas al trabajo borracho, le tocabas el culo a la secretaria y afanabas de la caja. Y tú tan contento con tu carta de recomendación. Que a los alemanes les gustan los códigos ya quedó claro hace setenta años cuando inventaron la Enigma, pero que encima los usen para ponerte a parir, eso sí que es nuevo para mí.
Pica me enseñó la siguiente página de Arbeitszeugnis [1] en la que te desvelan las claves. Por lo visto yo no había salido mal parado, un notable o algo así, pero algunas de las frases y sus interpretaciones me dejaron de piedra. A continuación cito algunas de las expresiones que se utilizan para describir comportamientos mediocres, que son siempre las que más gracia tienen. Primero va la frase que se emplea oficialmente y luego la interpretación:
Competencia en el trabajo:
Valoración de sus habilidades sociales:
Forma en que salió de la empresa:
Fórmulas para cerrar la carta:
La criptografía del siglo XXI. ¿Alguien sabe cómo funcionan estas cosas en el resto del mundo?
Links:
[1] http://www.bachmann-berlin.de/arbeitszeugnis.htm