Nuestro nuevo compañero de piso es un tío enrollado. Es agradable y es fácil vivir con él. Ha supuesto un soplo de aire fresco en nuestas existencias comunales.
Esta noche él estaba viendo una película en la que los aliados bombardeaban Dresden y un par de cosas más. Por lo visto ha sido algo bueno, una película actual de calidad y en plan documental, una de esas cosas que en España hubieran puesto en "La Dos" a las cinco de la mañana.
Yo salía de lavarme los dientes del cuarto de baño y él venía del comedor.
---¿Qué tal la peli?
---Buf... Han perdido los alemanes.
La respuesta fue tan estúpida que por supuesto me hizo gracia. Luego pensé en los alemanes.
Siempre que hay que hacer una película en la que se necesite un malo de entidad y la acción no se desarrolle en el espacio, allí estarán los nazis. Todos los detalles, la simbología, los desfiles, los uniformes, los campos de veraneo... todo ha quedado en la conciencia colectiva. Ahora te sale un alemán por una ventana gritándote porque llevas ahí diez minutos tirando bolas de nieve, y te cagas encima. Piensas que lo siguiente que sabrás al despertarte es que vas en tren en dirección a unas duchas en algún lugar. Pero no, todo eso ya ha pasado. Para casi todos.
Los españoles descubrimos América y los hijoputas de los alemanes casi exterminan Europa. Por ejemplo. En realidad ellos casi hacen Europa jirones y nosotros casi arrasamos América. Menos mal que se nos acabaron las pilas.
Pero es así de fácil es hablar, colgar etiquetas: tú exterminas, yo conquisto, nosotros descubrimos, vosotros gaseáis, ellos...
Habrá quien diga que debería sentirme orgulloso de ser español, u orgulloso de ser del terruño en el que por casualidad he nacido. Que debería saber que desciendo de sangre valerosa que dobló el cabo de Magallanes, que combatió en Trafalgar, que inventó la pólvora o que casi puso un pie en la luna.
Habrá quien diga que debería saber que mis antepasados expoliaron tierras lejanas y aniquilaron razas. Que tengo que ser consciente de que desciendo de salvajes, de gentes sin escrúpulos ni moral, personas que se mancharon las manos de sangre por oro y diamantes.
Pues oiga, ni lo uno ni lo otro. Y por eso a veces da gusto leerlo en negro sobre blanco.
Entérate: [1] no existen naciones, no existen confesiones, no existen corrientes de opinión, no existen credos... Existen el individuo y su responsabilidad. No te equivoques: con tus obligaciones ganarás tus derechos.
"Las cosas que más excitan a la gente poco reflexiva son las que no existen"
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[1] http://www.elpais.es/articulo/elpepspor/20060305elpepspor_1/Tes/portada/apuesta/individuo