Hay algunas que las coges y no puedes parar. Y terminas y después llega otra. Y después de esa otra, y luego otra, y otra. Es lo que tienen las buenas novelas. Estoy en la cresta de una ola literaria hasta que lo arruine el próximo ladrillo que me caiga entre las manos. Sólo pienso en leer, esto del sexo es tremendo.
Compré High Fidelity (Alta Fidelidad) junto con El club de la lucha antes de navidad. La verdad es que no sé por qué. Se ve que un día me levanté y me dije "Voy a comprar libros de películas que ya he visto". Me levanto con antojos tan extraños que ya ni me detengo a sopesarlos.
Como alguien comentó en su día, lo malo de leer un libro después de haber visto su adaptación cinematográfica es que no te puedes quitar de la cabeza las caras de los personajes y las escenas de la película. Me pasó con El club de la lucha y me ha pasado con Alta fidelidad.
Para el que no lo sepa, Alta fidelidad es una película de amor y pop protagonizada por ese tío que se parece a Eduard Norton pero que no es Eduard Norton sino John Cusack. El tipo regenta una tienda de discos abocada a la ruina y pasa sus días entre vinilos haciendo all-time top five lists junto con el par de frikis musicales que trabajan para él (o contra él, casi). La acción comienza cuando al protagonista, ya en sus 35 años, le deja la novia. Entonces hace su top cinco personal de rupturas sentimentales y empieza a largar sin dejar títere con cabeza.
La película es una adaptación brillante, pero en este caso el libro bate por goleada ya que nos permite meternos en la cabeza del protagonista y saber lo que estaba pensando en cada una de las escenas que presenta la película, algo que no tiene desperdicio. Algunos pasajes son sencillamente brillantes, como cuando habla de la etapa en la que el protagonista (y todos los de su edad en general) lucha, a sus catorce años, por tocarle una teta a su novia:
"Ataque y defensa, invasión y repulsión... era como si los pechos fueran pequeñas piezas de propiedad que habían sigo ilegalmete anexionadas al sexo contrario. Eran nuestras por derecho y las queríamos de vuelta."
"Lee cualquier revista de mujeres y verás una y otra vez la misma queja: los hombres no tienen arreglo. No muestran ningún interés en los preliminares; no tienen el deseo de estimular las zonas erógenas del sexo contrario. Son egoístas, torpes, nada sofisticados. Estas quejas, no puedes evitar pensarlo, son bastante irónicas. Hace diez años lo único que queríamos eran preliminares, y las chicas no estaban interesadas. No querían ser tocadas, acariciadas, estimuladas o excitadas de ninguna forma; de hecho nos daban un capón si lo intentábamos. Pasamos dos o tres largos y extremadamente formativos años en los que se nos explicó que ni se nos ocurriera intentarlo. Entre las edades de 14 y 22, los cambios en los preliminares fueron de ser algo que los chicos querían y las chicas no, hasta ser algo que las chicas querían y que a los chicos les daba igual. Si me preguntas a mí, la pareja perfecta es una mujer 'Cosmopolitan' y un niño de catorce años"
De alguna manera no puedo dejar de sentirme identificado con el protagonista, incluso aunque a los 14 años yo estuviera jugando a fútbol con una lata chafada en vez de intentar averiguar qué era eso de los preliminares.
En este caso aconsejo ver primero la película y luego leer el libro. Vale que no estamos hablando de El club de la lucha, pero ahora que he doblado la esquina de los 30 me he puesto blandito y me puedo permitir admirar libros que cuentan historias sobre el miedo al compromiso y todas esas sandeces. Si además está escrito de manera ingeniosa, ¿qué más se puede pedir? Música.
"En la sociedad actual la gente se preocupa porque los niños están expuestos a contenidos sexuales o violentos. ¿Y qué hay de la música pop? Llevo toda la vida escuchándola. En los últimos treinta años he oído miles, literalmente, miles de canciones que hablan de rupturas, desamores, rechazo y dolor. ¿Qué llegó primero, la música o el sufrimiento? ¿Escucho música pop porque me siento desgraciado o me siento desgraciado porque escucho música pop?"
Venga, un all-time top five list de las películas que se puede enchufar uno en vena en un fin de semana para volver a amar la vida. Ahí va el mío:
1. Fight club
2. American beauty
3. Alta fidelidad
4. Regreso al futuro
5. La sirenita (lo siento, tengo debilidad por el cangrejo, y Ariel está de toma pan y moja)
Links:
[1] http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/votar/2108/1/