Mi empresa podría organizar un viaje a la luna y yo pensaría que viajábamos a Münich hasta el momento en que viera la rampa de lanzamiento.
---Un momento, ¡esto es un cohete! ¡Creía que nos íbamos a Münich!
---Calla, gilipollas. Y ponte el casco que conduce la Rascafigas...
Al principio pensaba que la culpa era mía, que oía campanas y creía que se me estaba pasando el arroz, pero la frecuencia con la que se vienen repitiendo estos episodios de confusión me empieza a asustar.
Hace unas semanas el Payo Pork nos avisó de que el día 15 de Diciembre había una cena de navidad de la empresa. No es que estuviera precisamente entusiasmado con la idea, pero como hace tiempo llegué a la conclusión de que no me iba a poder librar de todas, me pareció una buena ocasión para cumplir con la condena social.
Días más tarde, cuando en un email nos dan a elegir lo que vamos a cenar, me entero de que el evento tiene lugar en Wiesbaden. Toma paseíto. Yo soy de los que no haría trescientos kilómetros ni para ir a cenar con la Schiffer.
Hoy me termino de desayunar con el último email: no sólo la cena es en Wiesbaden sino que nos quedamos a dormir allí. Haría más de trecientos kilómetros para dormir con la Schiffer, pero desde luego no es el caso, y además tampoco hubiera estado mal que la Schiffer me lo hubiera explicado desde el principio.
Todavía quedaba una posibilidad: la cena era un jueves y mi jefe de PerryAG tenía que dar el visto bueno para que no trabajara el ni el jueves por la tarde ni el viernes por la mañana. En cuanto le vi le expliqué el caso. La cena, los kilómetros, la Schiffer... Todo muy detallado. Estaba seguro de que no me iba a permitir dejar de trabajar un día. Miró la agenda y dijo:
---Vale, te puedes ir.
Aquello no podía estar sucediendo. Le expliqué que en realidad no era la Schiffer y que yo no quería ir.
---Ah, joder ---vino a decir---, no te había entendido. Manda un email diciendo que esa semana estás muy ocupado y me pones en copia.
Una buena manera de saber cómo quiere uno pasar su tiempo es hacer lo siguiente:
En un lado de la balanza se pone la actividad con la que nos han tentado. En el otro lado se pone un día de trabajo. Si el día de trabajo te resulta más atractivo que la actividad que te han propuesto, entonces es que te están tomando el pelo.
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[1] http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/votar/2108/1/