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Entrevista con el vampiro
By GonzoTBA
Creado 07/09/2005 - 22:50

Cuando entré por la puerta a las cinco en punto de la tarde, el Payo Pork me estaba esperando frente a un puñado de folios. Se trataba de la entrevista del término del Probezeit. El Probezeit suele ser el periodo de prueba, pero a mí no me había parecido otra cosa que el tiempo de ser probe. En aquellos momentos en mi cabeza sólo cabían palabras como sueldo, dinero, aumento, gratificación. Le saludé y nos sentamos.

Es lo que tiene trabajar en una empresa que está en el nivel tres de certificación de algo, que todo está estandarizado y programado. No recuerdo si en qué nivel exacto estábamos, pero ya tenemos cuestionarios como los de empresas grandes.

---¿Cómo calificaría su nivel de comunicación en el puesto de trabajo?

A perro flaco todo son pulgas. ¿A qué se refiere usted exactamente? La verdad es que estoy todo el día con los auriculares puestos y no hablo mucho. Bueno, con Gorrino sí.

---¿Cree que ha abordado usted con satisfacción los retos que se le han presentado?

¿A usted qué le parece? ¿Ha venido alguien a quejarse? Pues eso.

En cuanto recitó la tercera pregunta se dio cuenta de que aquel cuestionario no estaba hecho para un empleado que trabajara a más de dos kilómetros de él, así que esa batería la terminamos rápido.

Pensé que entonces hablaríamos de dinero, pero sacó un par de folios más.

---¿Qué expectativas tiene usted del futuro?

Vaya, ya empezamos con el futuro. Tuve que sincerarme:

---Creo que no comprendo su pregunta.

---Sí hombre ---se explicó---, que en qué dirección le gustaría a usted expandirse.

El Payo Pork parecía mi madre, que me expandiera. Seguro que él también me encontraba delgado. Si tener michelines es estar saludable, entonces se puede guardar la salubridad para usted. Y el futuro se lo pongo de regalo.

---No, que qué le gustaría a usted hacer en el futuro ---intentó aclarar---. ¿En qué dirección le gustaría desarrollarse?

Me gustaría desarrollarme en la dirección de más dinero, pero creo que más que una expansión sería un gradiente, si usted me permite la apreciación.

Habían sido tres preguntas sobre lo mismo. De un momento a otro iba a tener que expandirme en una dirección determinada. Me sentía como un gas lleno de ideas adiabáticas. Mil posibilidades de desarrollo me cruzaron la cabeza. Muchas de ellas ni siquiera tenían que ver con la ingeniería.

---Creo que lo mío es la dirección de proyectos. Me gusta la responsabilidad.

Lo de la responsabilidad había leído que era bueno decirlo en las entrevistas de trabajo. Lo de la dirección de proyectos fue lo que apareció cuando la rueda dejó de dar vueltas, junto entre la sandía partida por la mitad y las dos cerezas.

---Projektleitung ---murmuró para sí mismo---. Interesante. Le diré lo que vamos a hacer.

Yo me preguntaba en qué momento aquella entrevista había dejado de girar en torno a lo que yo iba a cobrar de ahora en adelante.

---Se va a comprar usted un libro de dirección de proyectos antes de final de mes ---dijo garabateando una fecha sobre el papel.

Houston, tenemos un problema.

---Lo paga la empresa, no se preocupe ---añadió antes de que yo pudiera preguntar si me lo iban a descontar del sueldo en cómodas mensualidades.

Asentí con la cabeza lentamente.

---Lo tendrá que leer, claro ---adjuntó.

No se preocupe, que yo soy de los que se leen los libros que se compran. Es más, soy de los que saben leer. Tranquilo que ya le digo que está usted en manos de un profesional.

---Y a principios de año le buscaremos un proyecto interno, aquí en la empresa.

Despresurización en cabina. Perdemos altura. Treinta segundos para el impacto.

---Podría usted, por ejemplo, ocuparse de supervisar el proyecto de fin de carrera de algún chiquillo que eventualmente tuviéramos por aquí.

Con lo bien que había empezado el día. Hacía tan solo media hora esperaba un aumento de sueldo del 20% y apenas un rato después mi mundo se estaba desmoronando. ¿Qué iba a pasar con mis funciones? ¿Y mi Delorean?

---Por supuesto, sería un pequeño extra. Usted seguiría con su trabajo normalmente y, al terminar, podría pasarse un par de veces por semana a tocarle los cojones a un niñato que terminará odiándole ---vino a decir más o menos.

Vi una imagen. Era como una gota de mercurio flotando en el espacio. De repente la gota se estrechaba por el centro y se separaba lentamente en dos esferas plateadas más pequeñas. Una de ellas tenía mi cara y llevaba un fajo de currículums en la mano.

Pero quizá lo hiciera, por qué no. Siempre había querido aprender las grandes técnicas de la dirección de proyectos de la mano de un libro de tapas duras. Si los billetes se apilaban en número suficiente, era capaz de dirigirle el proyecto de fin de carrera al chiquillo y sacarle los mocos si se terciaba.

---¿Tiene usted alguna pregunta más? ---espetó interrumpiendo mis tribulaciones.

---No, la verdad es que no.

Yo no tenía ni preguntas ni nada de nada. Ni siquiera tenía palabras.

---Bien.

Se levantó y caminó hasta su mesa. Entonces vino el momento que ambos habíamos esperado. Habíamos salido a tomar siete cafés, habíamos cenado juntos. Yo le había invitado a subir a ver mi colección de discos. Puse algo de música lenta y me recosté sobre la silla.

Se suponía que yo estaba en una posición de ventaja. En el último mes, de sus seis efectivos en PerryAG, dos de ellos habían dejado la empresa, y un tercero lo haría en breve y no era yo. Esperaba que me dijera algo así como "Tiene que comprenderlo. Somos una empresa pequeña". Yo tenía pensada la respuesta ya, después de varias noches viendo la película:

"Sí, y van a ser una empresa más pequeña todavía como sigan pagando un 15% menos que en otras consultoras"

Pero el cabrón no dijo la frase. Él ofreció un aumento del 10% y yo le dije que esperaba un 20%. Los siguientes minutos los pasó revolviéndose en la silla en lo que se me antojó una agonía interminable. Pensé que le había roto el corazón. Después de 200 segundos de resoplidos me dijo que podía ofrecer 1.000 más, y yo le dije que bien, pero que debía saber que en otros sitios pagaban más. Prometió que mi sueldo y yo nos expandiríamos de la mano en un brillante futuro cercano.

Después del acuerdo explicó una serie de detalles bastante importantes pero que no conseguí entender. Le di la mano y nos despedimos. Al día siguiente estaba mirando ofertas en PerryAG.

No sé si me compraré el libro de dirección de proyectos. No tengo ni idea de si lo llegaré a leer. No creo que le dirija un proyecto de fin de carrera a nadie. No esperaré su cesta de navidad.

Qué manía con el futuro. ¿Qué le parece si disfrutamos el presente?

Eins Zwei... [1]


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