Tengo la tarde de viernes aburrida, así que vamos allá.
Escribe Joyce en los comentarios:
¿Por qué quieres ganar el concurso?
¿Es sólo por el dinero? Vale, 3000€ es una cantidad bastante estupenda, pero tampoco es TANTO.
Tus post sobre votaciones y paranoias Nepomuk-ianas son ABURRIDOS.
Ponte las pilas, anda.
El chiste dice:
---Me gusta jugar al poker y perder.
---¿Y ganar?
---¡Buah, ganar debe de ser la hostia!
A mí no me gusta perder a nada. Vamos, es que no le veo ni la gracia ni el sentido. Cuando le gané 20 partidas seguidas al Chano al mini-racing-online, supe que si le ganaba 10 más el Chano nunca volvería a jugar. Aun así volví a ganar las 10 siguientes sin contemplaciones. Ahora jugamos a elegir una nueva compañera de piso.
No me gusta ganar fácilmente, pero tampoco me gusta perder. Me gusta la competición y me gusta la competencia. Siempre que he hecho algo grande ha sido con el agua al cuello.
A mí me parece que el par de posts que he escrito arengando a las masas han sido bastante imaginativos. No han sido exactamente cuatro líneas del tipo "ay, vótame que me da la crisis". Si encuentras a alguien que haya pedido el voto de una manera más creativa que yo en todo el concurso, por favor preséntamelo porque creo que tiene un gran talento.
Y sí, me he puesto las pilas. La Odisea playera se escribió durante dos noches en las que salí a las tantas de PerryAG. Intento encontrar un equilibrio entre mantener un blog y mantener una vida. Una de las dos tardes, además de escribir y releer, dibujé la tira ecol de la semana. La otra rechacé un plan de birras al calor de una de las últimas noches de verano que veremos por aquí.
Quiero ganar el concurso. Quiero saber hasta dónde puedo llegar. Estoy, como me gusta vivir, buscando mis propios límites y viendo de lo que soy capaz. Estoy aprendiendo.
Algún filósofo dijo: "Conócete a ti mismo". Opino que es una labor de toda una vida. El arte está en concerte y no acojonarte de lo que termines encontrando. Cuando acabe la experiencia del concurso estaré un paso más cerca de la meta, gane o pierda.
Y también, nos ha jodido, me atraen los 3000 euros. No por lo que vaya a comprar con ellos (necesito muy pocas cosas) sino porque, si esta semana renegocio el contrato y mi jefe me intenta tomar el pelo, 3000 euros me pueden permitir mandarle a tomar por culo y seguir sobreviviendo una temporada mientras me vuelvo a buscar un sustento. Aspiro a ser consciente de que en cualquier momento puedo hacer lo que deseo en la vida. Quiero saber que soy mi propio dueño. Aspiro a descubrir que no tengo miedo a la libertad.
Eso sí que es un subidón y no 3000 euros.