Antes de levantar el auricular ya sabía quien llamaba (son las ventajas de los teléfonos inteligentes con pantalla): era la secretaria de MiniPerryGmbH. Me entró curiosidad por saber qué papel me había llevado por error esta vez a casa.
---Hallo Herrrr Gonzo! ---redoblaban las erres al otro lado de la línea.
---Buenas tardes. ¿Qué puedo hacer por usted?
Me explicó que esta vez se trataba de un tema personal. Por lo que pude entender en la primera pasada, su hija tenía que traducir algo del español, una carta de amor o algo así. El bávaro de la secretaria era ininteligible por teléfono.
Dije que no lo había entendido bien y me lo repitió con más calma. Su hija había estado en México hacía un tiempo y ahora había recibido una carta de amor de un galán con nombre compuesto. Por lo visto ahora se iban a volver a encontrar y la señora quería saber de qué pie cojeaba el amante. Le dije que si disponía del material en formato electrónico no habría ningún problema, que podría sacar cinco minutos para desfacer el entuerto.
---Son cinco páginas ---me dijo.
Las hostia puta, cinco páginas, nos ha salido prolífico el chamaco. Bueno, no pasa nada, mándemelo a esta dirección. Al poco recibí las cinco páginas escaneadas.
Me enfrentaba a un dilema moral. No sabía si esta señora operaba en beneficio propio a espaldas de la hija o si la hija estaba en el ajo y era la primera interesada. Hmmmm, ¿qué haría Confucio en mi caso? Lo que estaba claro era que tenía que tratar el asunto con mucha delicadeza y discreción. Pies de plomo.
---Gorrino, tienes que ver esto... ---le dije desde el otro lado del monitor tras una primera lectura.
"Hola mamacita mamacita" era el encabezamiento de la primera página. Estuvimos llorando de risa durante una hora.
Se trataba de cinco páginas garrapateadas en papel de libreta de ese de rayas horizontales para no doblarse. El texto violaba con alevosía todas las normas gramaticales conocidas y algunas que todavía no se conocen. Los tachones y borrones eran una constante. La palma se la llevaba la página tres con la palabra "vevida", aunque tuvimos que discutir al "rrespecto" con gran intensidad.
Le escribí inmediatamente a la madre un análisis preliminar:
"Su hija ha causado tal impresión en este chico que me veo en la obligación de preguntarle cuántos años tiene su hija y si usted cree que haríamos buena pareja".
Gorrino dio su opinión tras haberse sumergido en aquella prosa de mil canciones de Luis Miguel pasadas por la coctelera:
---Dile a la madre que este güey es un pendejo de cuidado, que lo que está haciendo es prepararse el terreno.
Cuando llegó Natalí a casa por la tarde ya estaba al cabo de la calle:
---¡Enséñame la carta de amor, enséñamela! ---gritaba alborozada.
Se puso a leerla en voz alta:
---¡Te extraño mamacita! ¡Te extraño mamacita! ---la tía imitaba el acento mucho mejor que yo. Por un momento creí que Natalí iba a sufrir un colapso durante la lectura.
Ambos reparamos en lo que consideramos uno de los highlights del comunicado emocional:
(...) para ser honesto quisiera que vinieras y te quedaras para siempre a mi lado (...)
Sí señor, hasta el fin del mundo por ese amor que te impide dormir por las noches y que hace que te levantes emancipado como el rocío de la mañana aunque sólo lo hayas conocido cuatro días.
En fin, uno no debe reírse de estas cosas. Las faltas de ortografía son normales si no se ha tenido la suerte de ir a un colegio, y quién no ha escrito nunca una carta de amor más o menos desafortunada. De todo se puede aprender, y yo me guardo un par de pasajes de este Romeo güey que quizá sean de provecho en el futuro.
Es duro tener una ética, porque lo suyo en este caso sería colgar la carta en internet para el disfrute de todo el mundo, que estas cosas son para compartir. Esto es carne de yonkis.com. Podría decir que es mío y revalidar la gloria de la "Carta del estudiante erasmus en Helsinki", pero no, tengo que morderme la lengua y privar al mundo de esta impresionante joya del humor. Qué dura es la soledad del escritor responsable.
¿Hablamos de declaraciones de amor ensobradas?