De vez en cuando Farruquito vuelve a tierras patrias por unos días. Normalmente suele ser para asistir a una boda, ya que está en esa edad en la que todos los amigos se casan.
Contaba Farruquito una anécdota de su última estancia en una boda.
Iba él completamente trajeado, luciendo melenas y probablemente con un par de copas de más. Se puso a hablar con una chica que rondaba por allí. Farruquito no especificó, pero imagino que la nena iba emperifollada hasta la médula. Tras unos primeros compases inocentes, Farruquito tuvo una de esas que él llama "ideas de bombero".
---¿Qué harías si te tirara el cubata por encima? ---preguntó como quien pregunta por el tiempo para mañana.
---Te tiraría yo el mío. ¡Jajajaja!
---Vale ---respondió Farruquito, y le vació la copa en el escote.
Farruquito se quejaba de que la chica se había puesto hecha una furia sin motivo, y la verdad es que tenía razón. Él había preguntado el precio y lo había aceptado. Ella también. Sin embargo al final la cosa se había torcido. Lo único cierto es que la gente no asume las consecuencias de sus actos.
Y es que, por mucho que nos empeñemos, la vida es mucho más complicada de lo que debería ser.