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En aquel momento pareció buena idea
By GonzoTBA
Creado 08/05/2005 - 17:35

---¿Tú te lavas las manos después de mear? ---me preguntaba Gorrino el otro día durante el café. Me detuve a reflexionar unos instantes. Otra de esas preguntas filosóficas---me dije---, algo así como lo del árbol que se cae en el bosque y nadie lo oye.

---Depende ---contesté---. Si me las meo, sí.

---Eso es lo que digo yo ---replicó satisfecho volviendo al café.

---En todo caso me las lavo antes si las llevo muy sucias, por aquello de la higiene.

---Por supuesto ---dijo removiendo el negro elemento..

Son esas cosillas que uno nunca comenta porque luego lo llaman guarro, pero no nos engañemos: todo el mundo se mea en la ducha. Pocas cosas más placenteras hay, así de gratis. Y sí, si no están sucios, a veces repito calzoncillos y calcetines. No he venido al mundo para pasarme el día poniendo lavadoras.

No debería tomar café. Cuando estoy torrado y surge la oportunidad, me dejo embriagar por el aroma del café y sus promesas de una mañana más despejada. Pocas cosas me dejan el estómago peor por tan sólo 50 céntimos. Quizá una cucharada de lavavajillas. Todo el día de retortijones y a veces incluso malestar, pero sigo repitiendo. Y de despejarme nada; sigo mirando la pantalla con cara de profunda concentración pero sin enterarme de la misa la mitad. Eso sí, los ojos como platos, a cuatro parpadeos por minuto. Tengo que dejar el café, sus falsas promesas y sus traiciones estomacales.

Hoy ha sido un día terrible. Ayer fue jueves festivo y todo el mundo ha hecho hoy Brückentag, o sea, puente. Éramos cuatro gatos y yo tenía Delorean a primera hora de la mañana para validar un par de funcioncillas.

Cuando uno va a a coche a validar son tantas las cosas que pueden salir mal que siempre pasa algo. Alguien se puede haber dejado la batería conectada y te la encuentras descargada, alguien puede haberse llevado la centralita, el coche puede no arrancar por un bug desconocido... Si consigues salir del garaje, es fácil que no consigas conectar el portátil a la centralita. Puede ser el cable, puede ser la tarjeta, puede ser que tengas en el portátil un software diferente al que hay en el coche. Por supuesto también puede suceder todo a la vez. Hoy ha sido uno de esos días.

He podido sacar el Delorean del garaje, pero luego no conseguía conectar con la centralita. Nunca sé si hay que hacerlo con el coche en marcha o sólo con el contacto puesto, así que he estado probando todas las posibilidades. Después de una hora de indagaciones por varios departamentos me he enterado de que me han dado una centralita con un software diferente al que había pedido. Búscate ahora un softie, en pleno Brückentag, que te pase la versión correspondiente. Media hora más trotando por los pasillos desiertos.

Vuelta al coche y quince minutos más de infructuosos intentos de conexión. Al final se ha conseguido enchufar sin hacer nada especial. Bueno, vamos allá. Al ir a dejar el portátil en el asiento del copiloto me ha salido un mensajito diciendo que tenía demasiadas variables en el experimento y la centralita no iba a ser capaz de proporcionarlas todas en los intervalos de tiempo deseados. Venga, no pasa nada.

Normalmente basta con quitar algunas variables que no son imprescindibles y pasar otras de 10 milisegundos a 100, o mejor todavía sincronizarlas con la combustión de algún cilindro en concreto, que consume menos cpu a menos que subas de 2500 vueltas. He aparcado y me he dirigido a la cafetería, donde he reorganizado el experimento a la sombra de un café traicionero. Luego he vuelto a la carlinga.

El bicho seguía quejándose, así que he seguido quitando variables hasta que apenas veía en la pantalla del ordenador el número de revoluciones del motor y el porcentaje del recorrido del acelerador. Ha llegado un momento en que, hasta para alguien lego en la materia como yo, aquello apestaba a problema diferente al esperado.

Después de una hora bregando con el asunto, me he dado cuenta de que el cable que sale de la pcmcia estaba defectuoso, y de que cada vez que lo movía y hacía mal contacto, salía el mensajito de marras. Cojonudo, ponte a buscar un cable de esos en tal día como hoy. ¡Sereeenoooo! (palmas mirando al Entwicklungszentrum).

Tras andar dos kilómetros abriendo y cerrando puertas y cargándome y descargandome electrostáticamente de arrastrar los pies por moqueta y luego tocar un pomo después de otro, me he hecho con un cablecito. He bajado a la cafetería a comer porque hoy la cantina estaba cerrada, y me he dado un banquete compuesto por un plátano, un donut y un Snickers. Eso y otro café.

Pruebas de tracción en un pequeño descampado lleno de gravilla. Operarios observando el espectáculo. Control de tracción nulo. Función con más agujeros que un queso gruyere. De puta madre. Siguiente.

Cruise Control dando vueltas a los almacenes. A la tercera me he cansado y me he subido con el portátil a ver si con las medidas que había tomado era suficiente. Pues no, no era suficiente; a la mitad de las variables les ha dado por desaparecer a mitad de experimento. La madre que las parió a todas. Ocho pisos para abajo y de vuelta al Delorean. Tres vueltas más y a dejar el coche en el garaje.

Vaya, no se abre la puerta del garaje. Ya se me había olvidado que mi tarjeta no me da acceso al Tiefgarage y que siempre tengo que pedir a alguien que me mande en el ascensor como un mono en una cápsula espacial, portátil en ristre. Bueno, voy a devolver la llave y les digo que lo guarden ellos, que yo ya estoy hasta los cojones.

Vaya, las cuatro y media y ya no queda nadie en el despacho en el que dan las llaves. Bueno, voy a devolver el cable al chaval que me lo ha prestado tras firmar un recibo. Vaya, ya se ha ido...

Copia las medidas al directorio común y vete a casa. Vaya, como llueve, se me había olvidado. Un buen día para haberme quedado en la cama.

El otro día Minglanillas andaba trasteando y tenía un libro de PHP sobre la mesa. Gorrino corregía a ritmo trepidante un par de especificaciones para Perrygeot.

---PHP ---le dije a Gorrino señalando el libro. Gorrino salió de su mundo y miró el ejemplar confuso.

---¿Y eso qué es? ---preguntó.

---Un lenguaje de programación para hacer páginas web dinámicas.

---De puta madre ---contestó Gorrino volviendo a la pantalla---. Otra mierda más para no pegar un palo al agua.

Supongo que siempre hay dos puntos de vista para una misma situación.

Empiezo a estar hasta las nacires del PPS, mi jefe en MiniperryAG. Las reuniones de cada dos semanas se convierten en una ocasión cojonuda para demostrar que el tío está tan capacitado para llevar a un equipo de gente como el capitán del Titanic para llevar un barco. Sus habilidades sociales en España le habrían rajado las ruedas del coche varias veces.

En la penúltima reunión, cuando después de estar tragando rollo en alemán durante tres cuartos de hora y cuando la cosa parecía estar llegando a su fin, una de sus frases sin sentido me sacó de mi sopor.

---El señor Gonzo hace dinero mientras está en la cafetería ---dijo.

Mi cabeza se convirtió en un torrente de pensamientos mientras intentaba interpretar qué carajo había querido decir con semejante estupidez. Por un momento se me ocurrió que incluso podía no haberle entendido bien. Ante mi estupor, repitió:

---Sí, el señor Gonzo gana dinero mientras está en la cafetería.

Sí, le había entendido bien, debía de tratarse de otra de sus gilipolleces de órdago a la grande. Una de esas en clave con las que cree que se luce.

---Mi no comprende ---dije con cara de póker. Entonces fue cuando lo explicó.

---Hoy he ido a PerryAG y estaba el señor Gonzo en la cafetería tomándose un café ---expuso con su cara de retrasado crónico y una de sus mejores sonrisas del tipo \"ahora es cuando todos me ríen la gracia\". Desgraciadamente para él, una vez más, nadie le rio la gracia.

Le podía haber contestado muchas cosas, pero es que él mismo se desacredita. No se le puede dejar en evidencia porque siempre se adelanta. Es un auténtico fenómeno de la naturaleza. Le podía haber preguntado qué coño hacía él en la cafetería haciendo mucho más dinero que yo; le podía haber explicado que mis colegas de MiniperryAG no toman café porque se llevan un coche para validar, lo sacan del recinto, lo aparcan y se van a echar un kiki o a tomar unas bravas por ahí; le podía haber dicho que...

La segunda fue en la última reunión. Le había pasado una hoja con los dos días de vacaciones que me quería tomar ese mes y me dijo que le tenía que pasar el Nachstundenleistung. Hay veces que no sé si es que no entiendo alemán o es que el tío se explica como mis cojones. Le pedí que me lo aclarara, porque no sabía si se refería a la hoja de cálculo que relleno todos los días con lo que se supone que he hecho o a la lista que me mandan a final de mes con lo que se supone que he hecho.

Como el PPS veía que no nos terminábamos de entender, me llevó frente a un calendario enorme en la pared y, sacudiendo los días a palmotazos frente a alucinada la secretaria, me explicó que si mis vacaciones iban más allá del fin del mes, tenía que enviarle la hoja de cálculo con lo que se supone que hago antes de irme. Me dieron ganas de decirle que no era que yo fuera gilipollas, sino que simplemente no entendía bien alemán, o al menos su alemán. Hasta las narices estoy de sus soplapolleces. Como me prolonguen el contrato en PerryAG y en MiniperryAG me tengan que hacer fijo, le voy a exponer bien clarito que o me paga el alquiler del piso o le va a tener que explicar al cliente por qué su consultor le deja un proyecto a mitad. Anda que no soy yo nadie cuando me pongo farruco.

Fin de semana por fin. La Natalí en casa de sus padres, Gorrino y el Chano en Granada en una boda, Ratuza haciendo gestiones en España para sacarse el carné de moto, el Farruquito y Sonrisas en los Alpes desde el jueves por la mañana, y toda mi cartera de posibles ligues en desbandada fuera de la ciudad. Menos mal que hay fórmula uno, si no sería para pegarse un tiro con el tiempo que pronostican. (Nota para mi madre: no estoy depre ni nada por el estilo. Stop. Esto es una dramatización de los hechos en pro de la comicidad. Stop. Me cambio los calzoncillos todos los días).

He retomado el jogging esta vez en serio. Llevo ya varios días seguidos saliendo a correr, pero los inicios son duros. Me duelen las piernas de trotar despacio como un cochinillo, pero si acelero un poco paso de las 150 pulsaciones y no es plan. Paciencia y constancia y en un mes volveré a ser el que era.

El martes disfrutaba de la tarde corriendo junto al Danubio entre árboles y abuelos en calzas que me adelantaban sin siquiera resollar. Ahora corro unos cinco kilómetros, lo que significa llegar hasta una pista de atletismo que hay a la vera del río y volver. Había un grupo de gente haciendo salto de altura, el deporte de mi juventud. Como ya he comentado alguna vez, era una auténtica máquina y con 15 años llegué a saltar 1.80, un listón más alto que yo por aquellos tiempos.

Me acerqué a la valla y pude comprobar que, de las quince personas que tiraban el listón situado a media altura una y otra vez, catorce eran mujeres y tan sólo uno era varón, al margen del entrenador. Las chicas, de diversas edades pero todas de merecer, eran altas y esbeltas. Alguien las había convencido de que para saltar altura lo mejor eran las mallas ajustadas y aquello era un espectáculo para los ojos. Nalgas prietas trotaban de aquí para allá golpeando el listón una y otra vez mientras otras tantas esperaban a hacer lo propio. Me entraron unas ganas tremendas de hacer salto de altura de nuevo y alguna que otra cosa extra. Concluí que tengo que enterarme de cómo apuntarme a esos entrenamientos. Antes de que termine el verano tengo que haber sacado tajada de semejante nicho de mercado, vergel de nalgas tersas y licradas. La semana que viene sin falta tengo que estar federado.

Se me ha olvidado comentar que ya tengo la moto desde la semana pasada. Un tío cuyas carnes desbordaban por todas partes (todas) me la trajo en una furgoneta a la puerta de PerryAG. Estaba tan contento que le di 10 euros de propina para que se enchufara un par de Weizen al llegar a casa. Esa tarde Farruquito me perdió por los pueblos de la contornada hasta que se fue el sol y empezó a hacer un frío que pelaba. Desde entonces sólo la he usado para ir al trabajo y la mayoría de veces bajo la lluvia. No veo el momento de que deje de llover para salir a dar una vuelta en condiciones.

Tengo un dilema con el seguro y la matrícula. Por lo visto hay que matricular el bicho con placa teutona si lo tienes aquí más de tres meses. Puedo decir que estoy de paso, pero la moto está siempre debajo de casa, y la Polizei es bastante meticulosa. Por otra parte, el seguro español me cubre hasta noviembre, más que suficiente para cubrir la temporada, luego ya veremos, pero no sé hasta qué punto la cobertura en el extranjero es suficiente. Estas cosas son como todo, que falta que nunca pase nada hasta que va y pasa. Cambiar la matrícula son 10 euros, y el seguro de temporada lo podría sacar por unos 200 mortadelos, cobertura en caso de robo incluida (aquí no se roban ni la vez). A ver si alguien puede asesorarme al respecto..

No deja de sorprenderme que, a pesar de todas las animaladas que escribo aquí cada semana, todavía haya lectoras que muestran interés por mi persona y que incluso se lanzan a escribir que de buena gana compatirían mi lecho (al menos eso es lo que me gustaría interpretar a mí). Será que también se mean en la ducha y que les resulta atractiva mi campechana sinceridad. Por supuesto, si alguna quiere visitar Regensperry este verano, que sepa que está invitada cordialmente. Ni que decir tiene que su visita pasará completamente inadvertida a los lectores de El sentido de la vida, como tantas otras historias sórdidas que se han perdido por el camino. Otra cosa no, pero soy un perfecto caballero.

Y poco más. Menudo rollo he largado esta semana. Lo que hace la lluvia. Os dejo con una de esas frases de oro de la vida que leí el otro día por casualidad::

\"En aquel momento parecío buena idea...\"


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