Pues no, ya se acabó la primavera. Ha durado exactamente una semana. De repente se ha puesto todo gris y no para de caer agua. Todavía no se sabe cuándo acabará la cosa. Mejor, a ver si se tapan las teutonas un poquito, que el otro día leí que producimos 1.000 espermatozoides por segundo y la verdad es que no sé qué hacer con tanto excedente. Ya podía producir euros, hay que joderse.
Con el mes de Abril he comenzado la puesta en forma. El lunes salí a correr y el miércoles jugamos a fútbol. Al hacer un mal gesto para cornear un balón se me enganchó la espalda y al día siguiente llegué tarde al trabajo porque no me podía poner los calcetines. Esto de hacerse viejo es una putada. Viejo y encima verde; lo que faltaba.
Estas semanas se ha puesto de moda palmarla. Por si alguien no se ha enterado, el papa se ha reunido por fin con dios, el pobre. Luego el Rainiero de Mónaco, y ahora el hígado del Ernesto de Hannover ha venido a pedir cuentas por violencia de género. Justo antes había espichado el Joaquín Luqui. A ver si aprovechando la ola la palma alguno de los que se lo merecen de verdad, que bien cierto es que mala yerba nunca muere.
De todos lo que han dejado de fumar en las últimas semanas, el que se lleva la palma ha sido el Joaquí Luqui, muerto por complicaciones hospitalarias tras caerse por un tramo de escalera. Lo que realmente marca paquete es morir de un tiro, o empotrarse contra una farola con un coche robado, pero lo de caerse por las escaleras es de lo más chungo. La muerte es una caja de bombones, y uno nunca sabe si le va a tocar uno de café o uno de esos de mierda que llevan mermelada dentro o algún otro tipo de perversión. También estaba aquel que se partió el cuello intentando chupársela.
El trabajo va bien. Al final parece que voy a terminar todo a tiempo y estoy empezando a pensar en añadir la palabra competencia a mi diccionario. Cuando Gorrino me dice que mire las señales que tengo que utilizar para un modelo ya ni siquiera me equivoco de proyecto. Eso sí, cuando empiecen a flotar los cagallones que he ido soltando el primer mes va a haber que ponerse a cubierto.
Esta semana a Gorrino se le ocurrió una estrategia para la evaluación de la influencia del acelerador en el par que igual hasta es patentable. Sólo de pensar que participé vagamente en la elaboración se me pone tiesa. A ver si le dan la patente y me compra un ramo de flores.
Poco voy identificando los personajes que describe Fuckowski en sus historias de currito en una gran empresa. Ya distingo a las ratas, trajeadas, con su escoba en el culo, con sus cafés de hora y media en los que resuelven los problemas del mundo y se cuentan a quién le han lamido el pijo esta semana en su carrera frenética hacia la intendencia.
Natalí está en un "training course" de Perry AG. Se trata de una selección de la élite de la empresa, a la que llevan por todo el mundo trabajando en diferentes puestos y cuando acaban los hacen jefes de algo. Según lo que cuenta, de la veintena que son sólo se salvan dos o tres, el resto son cretinos terminales. Natalí llegará lejos porque tiene ambición, tiene un par, habla inglés, francés, español y alemán, y además toca el piano y el acordeón. El precio de estar en el "training course" es que hay que andar trajeado todo el día y pasarse el tiempo tomando café rodeado de ratas. Yo sería incapaz: no soporto ni los trajes ni la ratas ni el café, y mi única ambición en la vida es ser feliz. Pero cómo dice Fuckowski, las ratas disfrutan juntando pedacitos de mierda y son felices así. ¿Quién se ha llevado mi queso? Fácil, un hijo de puta retorcido.
En mi dominio, de cuatro internos y cuatro consultores, ya tengo identificado a Minglanillas.
Se llama Maier, que viene a ser López, lo que le viene a huevo. Lleva dos años en el dominio y desconoce aspectos del par motor que yo aprendí hace ya varias semanas. Lleva la incompetencia por bandera y se hace el tonto, de manera que las papeletas las tienen que resolver los otros tres. Éstos, por supuesto, están contentillos. Gorrino trina con Minglanillas.
Gorrino es una persona intrínsecamente buena por naturaleza, y cree en algunos preceptos que también yo considero interesantes. Uno de ellos es "Siempre se puede aprender algo de todo el mundo". Una de las cosas que se puede aprender de López es que no se le debe pedir una opinión técnica. Vas a preguntarle su punto de vista sobre las limitaciones de par y le tienes que terminar explicando que el tamaño del retrovisor interior no influye en la eficiencia de la combustión.
Para hacer nuestros modelos utilizamos un programa que junta diagramas de bloques en plan Matlab/Simulink. De hecho debió de ser su predecesor, causando furor en los tiempos en los que el papa tomó la primera cumunión. A día de hoy sus limitaciones se hacen obvias, y el salto a Simulink está a la vuelta de la esquina. De hecho en la mayoría de los dominios es lo que se usa. Es lo suyo, que diría Farruquito.
López decidió un día que lo de hacer modelos no era una labor digna de su persona, y se erigió en ayudante de coordinación de gerente de la transición a Simulink. Eso significa que se pasa el día hablando por teléfono, mandando e-mails y montando reuniones en las que discuten sobre el sexo de los ángeles y la nomenclatura de las señales. Realmente no sé cuánto hace por la famosa transición a Simulink. Cuando habla por teléfono y se ríe como una hiena, a Gorrino le rechinan los dientes. Yo lo mataría con la grapadora.
Hace unos días rodeé la mesa para preguntarle si la señal se tenía que llamar LV_OYE_QUE_VOY o LV_OJO_QUE _ESTOY_AQUI. Estuvo una hora de reloj explicándome los pros y los contras de ambas opciones y versando sobre la importancia de la nomenclatura en los ámbitos de desarollo. Al final llamé a la señal como me dijo Gorrino. No dudo que sea importante ponerse de acuerdo en cómo se llaman las cosas, pero cuando el tío demuestra más incompentencia que yo y encima tengo al jefe de proyécto mordiéndome el culo para que termine la especificación, López no resulta más que un engorro.
Me dijo "Oye, esta especificación que es pequeñita, ¿no podrías hacerla en Simulink?". Pensé en el jefe de proyecto y mi culo.
No todo es tan fácil como hacerlo en Simulink, sino que tendría que pasar dos días con López en el hombro explicándome las 100 reglas para hacer modelos en Simulink y que luego se puedan aprovechar, que por lo visto no es tan trivial. Me lo intenté quitar de encima pero se aprovechó de su superioridad hablando alemán y me acorraló. Afortunadamente, Juanito, el jefe de dominio, vio la reyerta y le dijo: "López, deja en paz al chaval, que eso tiene que estar para hoy". De momento me he salvado, pero la transición a Simulink es cosa de meses y López ya está salivando.
A mi derecha se sienta Björn, algo así como Osito en sueco. Es un tío alto, con gafitas, desgarbado y calvorota, de unos treinta y tantos. Es un tío curioso. Llega todos los días a la hora de comer porque pasa las noches mirando las estrelllas. El tío es una máquina, pero algo rarito. A veces se trae una lente de telescopio y la pule con un papelito mientras lee otras cosas. Ñiqui ñiqui, ñiqui ñiqui, ñiqui ñiqui...
Osito es un fanático de la ecología. Modificó su coche para que andara con aceite de girasol, o de patatas, o qué se yo. Luego le puso un segundo depósito para no tener que parar en los McDonalds a repostar. Ahora se está haciendo un coche nuevo desde cero, algo acojonante. A veces trae dibujos de la carrocería y comenta contrariado que no le van a traer el cambio de marchas hasta el mes que viene, como quien dice que mañana va a llover o que el papa se ha muerto.
El tío es sencillo y dicharachero, y eso que es doctor. Aquí lo último que hacen cuando le dan a alguien el título de doctor es ponerle un chip de estupidez. Se les sube el pavo que no veas, y tienes que pedirles audiencia para hablar con ellos. Y todo porque han pasado tres años currando a su marcheta en un interesante proyecto de investigación sobre la cría del calamar o han comprado el título de doctor de CEAC, guitarra incluida. Aquí si eres doctor se te abren todas las puertas, menos las de las discotecas.
La Tanqueta ha anunciado una vez más su advención. Tiene más vidas que el clásico mechero renqueante que al final siempre termina por encenderse una vez más. En esta ocasión dice que va en serio y que a finales de mes viene a llevárselo todo, y que a ver si somos tan gentiles de echarle una mano. Menos mal que ahora tengo dinero para comprarme una cama.
La semana pasada alguien pedía unas fotos de Regensburg [1], así que ahí dejo un enlace. No temáis, está en español. Además he comprado por fin cuatro pilas recargables y voy a empezar a hacer fotos, algo que no he hecho en el último año. A ver si alguien me puede aconsejar algún sitio para colgarlas cómodamente.
Seguiremos informando...
Links:
[1] http://www.regensburg.de/tourismus/international/spanisch/index.shtml