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La Odisea de Homero
By GonzoTBA
Creado 20/12/2004 - 09:28

Acaba de terminar el lunes. Los LEDs ya no dan más de sí. El siguiente paso sería encenderlos y apagarlos vía CANbus, pero las únicas dos tarjetas de CAN que tienen por aquí están ocupadas en proyectos bastantes importantes, así no está el patio como para dejárselas al último mono para que juegue con ellas. Mientras alguna de ellas queda libre, ando buscando información de cómo menear los LEDs por el puerto serie. La cosa parece interesante, pero he estado todo el día mirando en internet y no he sacado mucho en claro. A ver mañana alguien me puede echar una mano.

Hoy me he ido al Burger King mano a mano con el Marius. El Marius tiene un Fiat Stylo de esos, y es el descojone del departamento porque tiene el coche más cutre. Yo digo que vengo en autobús, y que en España tengo un Twingo, pero conmigo no se meten. Los que se ríen del Marius tienen un BWM king size cada uno, ambos en color negro agresivo. Aparte de la falta de ingenio de meterse con alguien simplemente porque tiene un coche de gama más baja que uno, su falta de creatividad no aporta mucho más a las bromas..

El Stylo del Marius será una carraca de coche (a mí me parece de lo más decente), pero viene equipado con más gadgets que el buga de Austin Powers. De entrada trae navegador. En España no he visto muchos coches con el artilugio, y mucho menos integrado. El cacharro te va diciendo por dónde tienes que ir. En vez de una voz femenina metálica, podían haber puesto al Luis Moya berreando "A doscientosmetrosderechacerradarrrrrrrraaaaaaaas!", pero supongo que estas cosas aquí no llegan. Estaría bien que cuando se subiera el tío al coche le gritara "¡Arráncalo, Marius, por el amor de dios, arráncalo!". Ahí está la idea, el que quiera que se monte la historia con su reproductor de MP3.

El Stylo del Marius también trae teléfono incorporado en el coche. Es la repera verlo llamando con un par de clicks en el volante, y escuchar al interlocutor rateando en teutón por los altavoces del coche. Tampoco he visto nada semejante en España. Seguro que los hay, claro, que tampoco estamos en la edad de piedra, pero desde luego en mi Twingo no viene. Es de esas cosas como el sexo a tres, que se dice que existe pero rara vez uno tiene ocasión de verlo en directo. Y menos de subir.

El Stylo del Marius viene con cambio secuencial. Por supuesto también se puede poner en automático para, mientras el navegador te dice que gires y tú hablas por teléfono sin manos, te puedas rascar las bolas cómodamente con el garfio izquierdo. También hay coches automáticos en España, claro, sobre todo los caros, pero es la primera vez que veo palancas para cambiar la marcha de esas que vienen en la parte de atrás del volante. Las había visto en el coche de Fernando Alonso y en los volantes que venden para jugar al ordenador, pero nunca en la vida real. Y todo en la mierda de Stylo de Marius (al que insistentemente llamo Marcus en mi manía de cambiar los nombre a la gente). Probablemente los dos chavales de los BMW no tienen ni aire acondicionado en sus carros, pero oye, son BMW.

Después de dos semanas todavía no conozco a mis vecinos, lo que en Alemania es bastante normal. Aquí la gente puede vivir durante años en la puerta de enfrente y no verse. De hecho es común que, si sales y el vecino te oye, se espere a que pases de largo para evitar el traumático trance de un enfrentamiento verbal.

Un amigo estuvo en una residencia en Clausthal, un pequeño agujero a 1.500 metros sobre el nivel del mar en el centro de Alemania, y contaba que el año anterior se había suicidado un chaval allí. La gente aquí se suicida, no es algo especialmente sorprendente, y el suceso no habría pasado de ser una anécdota si no fuera porque nadie echó en falta al chaval hasta casi una semana después. Los lazos sociales son tan estrechos aquí que la gente se puede ahorcar con ellos.

A uno de los lados de mi habitación creo que no tengo a nadie. Al otro hay una pareja de abuelos. Digo que son una pareja porque al abuelo lo he visto y por las noches lo oigo hablar, aunque bien podría ser que hablara solo. A veces al salir me lo encuentro parapetado en la oscuridad tras la puerta abierta, fumando un pitillito. Digo yo que la mujer no le deja fumar en otro sitio, porque con el frío que hace aquí está la cosa como para ir disfrutando del aire fresco porque sí. Por la noche oigo al abuelo toser como si estuviera dando los últimos estertores, que probablemente sea a lo que se dedica. Si no lo veo durante esta semana llamaré a la policía. Cuando pongo la música alta dan golpes en la pared, pero eso es todo. Por lo menos no los tengo que oír follar, ya que sería un suplicio pensar que un abuelo de 80 años se concede más alegrías que yo.

Aquí empieza a hacer un frío serio. Por el día nos mantenemos a uno o dos grados, pero en cuanto cae el sol entramos en números rojos. Y eso que hasta el día 21 no se inaugura oficialmente el invierno y todo el mundo insiste en decirme que el frío todavía está por venir. Supongo que cuando venga ya me avisará el Payo Pork.

Hoy ya es Jueves. Ayer fue un día grande. Cuando conseguí que mi pequeño micro hiciera aparecer caracteres en la pantalla del hyperterminal de windows, la excitación fue tal que creía que me había meado los pantalones. No creo que, si un día los del SETI reciben una señal extraterrestre en sus monitores, salten de su silla tal y como yo lo hice. Pasé el resto del día indagando cómo podría ahora comunicar a mis animalillos en sentido contrario y reponiéndome de la emoción que me había extasiado por la mañana.

Hoy por fin he conseguido hacer que, el coche fantástico en que he convertido mi juego de LEDs, cambie de dirección al pulsar una tecla. Todo a base de interrupciones y mucha mano izquierda, ahí es nada. También ha sido emocionante, pero ya se sabe que no hay nada como la primera vez. Por la tarde ha venido una señora que se ha presentado como la especialista en calidad, y me ha explicado en alemán las bondades del modelo en V de gestión de proyectos. Tras la serenata, me ha conminado a escribir algo de documentación sobre mi coche fantástico, así como un planning de lo que había hecho y me quedaba por hacer, de manera que he terminado la tarde escribiendo una especie de introducción al maravilloso mundo de los LEDs en alemán. Para cagarse y no limpiarse.

No sé si la gente no se hace cargo de lo mi limitado de mi alemán o si forma parte de mi proceso de formación a garras del Payo Pork, pero el caso es que todo el mundo me habla a toda pastilla incluso cuando me repiten las cosas. Cuando hablo con un extranjero en español, procuro hablar en voz alta, claramente y todo lo despacio que la paciencia me permite. Aquí todo el mundo me habla como si llevara diez años chapurreando teutón. Todos menos la secretaria, quizá más amable o quizá más acostumbrada a tratar con gente de cortas entendederas, como sus jefes.

Las cosas han ido lentas porque el resto de mis compañeros andan terminando proyectos que tienen que presentar para ayer. La gente está tensa y hay pocas bromas, como para encima ir preguntando por qué no me compila un programa de 15 líneas. Para mañana espero recibir por fin una de las tarjetas CAN y un poco de ayuda por parte del Marius, que parece que ha terminado ya con la furgoneta de Famobil.

And now, for something completely different!

LA ODISEA DE HOMERO

Llevo ya algún tiempo deseando embarcarme en la escritura de un nuevo libro. Habiendo ya casi olvidado el sudor y lágrimas y los tres años que me costó el anterior, ya casi me he convencido a mí mismo para empezar de nuevo. El personaje principal está decidido, el esqueleto de la historia también, pero necesito ayuda para aclarar un poco más las cosas. A ver si alguien puede echarme un cable.

Al contrario que la otra vez, esta vez el título es lo que más claro está: "La odisea de Homero". Es un título con gancho, que evoca a los clásicos y que jamás ha sido utilizado con anterioridad. Por lo menos a mí no me suena..

Homero es un personaje cercano a los 30 años y peligrosamente orondo, con una enorme barriga que hace que el simple gesto de atarse los zapatos se convierta en toda una aventura. Admirador de la belleza y obseso indomable, se entrega con devoción al onanismo, aunque hace tanto tiempo que no se la ve que la podría declarar clínicamente muerta. Pero ni mucho menos.

Homero lo ha leído todo, desde Corín Tellado hasta Marx pasando por los clásicos griegos , siempre tiene una opinión en el bolsillo y su insolencia no conoce límites. En vez de pensar lo que dice, dice lo que piensa, y no le importa en absoluto. Se cree siempre en posesión de la verdad absoluta y en sus discusiones no tiene cabida la recapitulación.

Por algún motivo que me gustaría que alguien me ayudara a encontrar, Homero tiene que partir a alguna parte (trabajo, viaje al extranjero, tesoros, búsqueda personal; me da igual) y alejarse de la comodidad y la calidez del hogar paterno que siempre conoció. Por el camino encontrará todo tipo de variopintos personajes y provocará toda clase de catástrofes, desgranando a lo largo del libro su curioso punto de vista sobre el mundo, la vida, la muerte, el amor, el sexo, la belleza y cualquier otro tema que quien quiera pueda tener a bien sugerir. Si alguien, por cualquier motivo no quiere dejar sus comentarios en ESDLV, puede escribirme al respecto a jmalonda@gmail.com. Acepto todo tipo de sugerencias sobre el asunto, así como teléfonos de chavalas interesadas en un papel en la obra.

Considero que un libro no debe publicarse hasta que está acabado, y que un libro está acabado cuando está acabado, pero quizá sería interesante emplear otro método. He pensado que se podrían ir publicando los capítulos a medida que fueran estando terminados, de manera que cualquiera pudiera dar su opinión al respecto e incluso se podrían reescribir algunas partes para mejorar el resultado. Desgraciadamente, no podría comprometerme con ningún tipo de plazo fijo. Esto es un hobby, no una condena.

Dado que tengo ya algunas ideas, y podría escribir una introducción para que conozcáis al personaje sin comprometer demasiado la historía, quizá empiece ya y os presente un preámbulo en un par de semanas si encuentro el tiempo y el ánimo. La intención final tendría la forma de un cruce entre La conjura de los necios y una novela de Bukowski, salpicada con una buena dosis de filosofía sobre El sentido de la vida.

En fin, ¿qué os parece la idea? Probablemente termine embarcándome solo aunque nadie se anime a colaborar, pero 500 mentes piensan más que una y apreciaría cualquier tipo de sugerencia. Así pues, muy a mi pesar (porque sé dónde me meto), queda inaugurada La Odisea de Homero. Espero sus propuestas.


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