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[EDT] Enfilando la última semana
By GonzoTBA
Creado 22/11/2004 - 06:15

150 Km. en tren para diez minutos de entrevista. Así se podría resumir mi Lunes en Nürnberg.

Después de algo más de una hora de tren y varias caras raras al preguntar por Hottentoteplatz, me entero de que una de las palabras que no había entendido en las intrucciones sobre cómo llegar a la entrevista era el nombre del pueblo. Resulta que el meeting no era en Nürnberg propiamente dicho, sino a unos 30 Km. de allí, en una pequeña ciudad llamada Erlangen. Vuelta a la estación de trenes y a hacer averiguaciones. Total, que a las 16:00 en punto entraba yo por la puerta hecho un pincel, como siempre. Menos mal que había ido con tiempo y buena compañía.

Me recibe una bella señorita que se extraña cuando le digo que tengo una entrevista. Se me ocurre pensar que a alguien se le ha olvidado que tenía una cita y me hierve la sangre. Tras un intercambio de palabras con alguien al otro lado del teléfono, me hace pasar a una pequeña habitación, donde me da un cuestionario a rellenar para tenerme entretenido. Me pregunta si quiero un café. Acababa de tomar uno, pero hubiera bebido ácido sulfúrico sólo por tener algo que hacer con las manos. Me da miedo que el segundo café pueda provocarme incontinencia intestinal, gases, o todo junto. Aun así me echo el mejunje al gaznate mientras hago tiempo.

Al cabo de unos minutos viene el interfecto. Resulta ser el hombre que me preguntó, hace cinco meses en una agencia de trabajo temporal, si estaría interesado en trabajar para PerryAG en Nürnberg. Cómo pasa el tiempo. ¿Qué tendrá para mí? Con razón no entendí entonces el nombre de su empresa: Tinschln. Nunca había visto tanta consonante en una misma palabra. Me la apunto para el Scrabble, que como caiga en triple tanto de palabra finiquito la partida.

Me sienta y me dice que hay una empresa, a unos 40 ó 50 kilómetro de Regensburg, que está buscando a alguien sin experiencia pero que pilote de ProEngineer. Soy su hombre, le digo. ¿Todavía estás buscando trabajo, piltrafilla? ---inquiere. Bueno, he tenido un par de contactos con el payo Pork y estoy pendiente de que fructifiquen las negociaciones, le contesto. Me explica que esta empresa, probablemente con una vocal y 5 ó 6 consonantes, busca a alguien para empezar lo más pronto posible. Consciente de lo relativas que son las cosas, le pregunto qué quiere decir exactamente "lo más pronto posible". "El lunes que viene" me contesta. Un escalofrío me recorre el espinazo.

Me dice que puede ser una buena oportunidad para mí, y que me lo piense si el payo Pork se raja. Añade que pasarán mis datos a la empresa de las consonantes y que ellos se pondrán en contacto conmigo. ¿Ellos se pondrán en contacto conmigo? ---pregunto para dejar las cosas claras. Ellos se pondrán en contacto con usted. Perfecto. Buenos días. Vuelta a Nürnberg, vuelta a Regensburg y vuelta a casa desde la estación. El día ha sido largo, pero mi abanico hace clic en una posición más. El Lunes se acaba.

El martes por la mañana me levanto confuso pero a la expectativa. El contrato del payo Pork tiene que llegar de un momento a otro (ya va siendo hora), y los del ProEngineer no creo que tarden en ponerse en contacto conmigo si quieren que empiece el lunes. Bien.

La realidad es que ahora mismo es Jueves por la mañana, del payo Pork todavía no sé nada y los de la otra empresa deben de habérselo pensado mejor, porque todavía estoy esperando que se pongan en contacto conmigo. Abro el buzón cada mañana como si estuviera esperando la carta de mi amada, y como me encuentre al cartero le doy una paliza. Esta mañana me ha dado un vuelco el corazón cuando he visto una carta sospechosa para mí. Casi me mojo los pantalones de la excitación. Pero no, era la nueva tarjeta del Deutsche Bank. Mi Gonzo en un pozo.

Pero no todo iban a ser malas noticias, no. Ahora, con mi nueva tarjeta del Deutsche Bank, ¡¡puedo cambiar el PIN!! Según reza la publicidad, ahora tendré que ser más gilipollas para olvidar el PIN aleatorio que me han dado, ya que podré poner el que yo quiera. Menos mal, porque cada vez que te lo olvidas te cobran 8 euros por mandártelo a casa (yo todavía no lo he olvidado, aunque ganas me han entrado). Pero eso no es todo ya que ahora, al realizar una operación, puedes ver el dinero que te queda en la cuenta. ¿No es acojonante? Ya no tienes que meter la tarjeta en otra máquina enorme que te imprime el saldo en un folio, sino que ahora te aparece en pantalla. Sencillamente increíble. La revolución de la banca llega a Alemania. El otro día incluso vi un cajero desde el que podías recargar el móvil. ¿Cómo es posible que aquí anden tan desfasados, cuando todo eso lo podías hacer en España desde que los cajeros son cajeros?

Pero no todo iba a ser tan limitado aquí. Hay una operadora de móviles que se llama O2. Lo normal sería que la gente la llamara "ou-tsvai", pero se llama "ou-tu" porque aquí no cagan duro con la importación de términos ingleses. El caso es que me he hecho un contrato la mar de curioso con esta operadora.

Te ofrecen en un sólo contrato de móvil dos números, el móvil de toda la vida y un fijo asociado al móvil. Les dices dónde vives y, en un radio aproximado de un kilómetro, puedes recibir llamadas a tu móvil como si se tratara de un fijo, haciendo también llamadas más asequibles. La zona en cuestión se llama, cómo no, homezone. Cuando te mudas de sitio, porque aquí la gente muda como las serpientes, dices dónde vas a vivir y te cambian el homezone de sitio por el módico precio de 7 euros. Está curiosa la cosa.

Por otra parte, esta tarde tiene que venir Ulrich a ver el piso. Espero que le guste y que se la quede durante el tiempo que espero estar fuera. Al chaval en plena pubertad ya le di largas el lunes, cuando llamó para preguntar qué había de lo suyo.

Así que, resumiendo, es Jueves por la mañana y estoy en casa más aburrido que la Chati, esperando noticias del payo Pork o de los otros. Creo que voy a empezar a fumar. No, mejor: pegamento. Cierro aquí la entrada y seguiré informando con el resto hasta el domingo.

El otro día me contaba una amiga que su compañera de piso, una treintaymuchosañera a la que se le va a pasar el arroz y se desespera con la idea, discutía con ella sobre la silicona y demás remedios antiedad. La conversación vino a raíz de un programa que hacen aquí y que se llama "El cisne" en el cual, una bandada de patitas feas (muchas de ellas feas sin remedio), se someten durante tres meses a un "embellecimiento". Este proceso incluye, como plato principal y fuerte, el bisturí y el relleno cual pavo navideño. El resultado después de los tres meses es que no sólo siguen siendo feas, sino que se convierten en engendros deformes y rellenos con mal gusto. Quizá de ahí los gritos cuando se ven por primera vez en un espejo tras la transformación.

Por lo visto una de las mayores preocupaciones de las mujeres es no tener unos labios carnosos. Me refiero a los labios que lucen sobre el careto. Las revistas de mujeres les dicen que los hombres nos pirramos por unos labios como los que ostenta un boxeador en el cuarto asalto, cuando personalmente yo estoy encantado con labios de todo tipo. Para tener unos morros mullidos, la mayor parte de las veces se recurre a implantes de silicona o de propia grasa de la paciente, que en esos casos se puede encontrar en cantidades abundantes alrededor de la cintura.

El caso es que la vecina tiene una técnica infalible que dice que proporciona unos labios carnosos y protuberantes: chupar pollas. Y lo dice tan tranquila. No creo yo que chupar pollas desarrolle los labios más allá de lo que la propia musculatura labial dé de sí, pero desde luego no seré yo quien le quite la idea de la cabeza. Le he dicho a mi amiga que, por un módico precio, le puedo ofrecer sesiones diarias de unos diez minutos. El tratamiento se puede prolongar hasta que la vecina alcance el tamaño labial deseado, aunque me temo que se cansará antes. Estos alemanes...

Recordadme que hable otro día de por qué se dice que una chica es una golfa o una puta cuando se dedica con cierta regularidad a hacer lo que todos estamos deseando que nos hagan. Se lo dicen las amigas, pero también se lo decimos nosotros. Es lo que se llama tirarse piedras sobre el propio tejado. Así nos va.

Ayer me corté el pelo otra vez. Me han dejado recién salido de los 60, algo tremendo. Podría hacer de extra en una película de Austin Powers. Creo que es la primera vez que voy a una peluquería y me hacen exactamente lo que quiero, en vez de pelarme y dejarme como si fuera a hacer la primera comunión cuando les había explicado que quería parecer el chico malo que no soy. Aquí lo de cortar el pelo se lo toman muy en serio. Por 21 euros, ya pueden.

Estamos a viernes y sigo sin saber nada de nadie. Ayer por la tarde llamé al payo Pork y me dijo que no era normal que no tuviera todavía el contrato, que precisamente ahora iba hacia los "headquarters" y que investigaría el tema al llegar. Que dios nos asista.

Nuestra compañera de piso tiene un amigo de la otra acera. Tiene un novio la mar de cachondo y cuando salimos por ahí se dan unas palizas de cuidado. Kiss-boxing. A uno le dan ganas de entrar en el armario para después salir, porque yo nunca había visto tanta pasión junta. Supongo que tendrán una cama con el colchón de lona y tres cuerdas elásticas alrededor del perímetro. A ver si me da una paliza equivalente una lugareña. Eso sí, la mayor parte compiten en categorías superiores a la mía, peso mosca. A mí me da igual, pero habrá que ver qué opina el comité.

El sábado por la noche anterior estuve hablando con una teutona en un bar. Tuvimos una conversación sobre la vida y la muerte y al final me acabó dando su móvil. Normalmente te dan su nombre y un número de móvil falso (las teutonas son asín), pero esta me dio un móvil correcto y un nombre falso. Con razón nadie conocía el nombre de Risal, que pienso registrar para un antigripal que dé cagaleras. El caso es que quedé ayer con ella de nuevo en el mismo bar y me di cuenta de que no me acordaba de su cara. Normalmente olvido los nombres, pero esta vez la olvidé a ella entera. Así que llegué y, si ella estaba allí, no la supe reconocer. Había pensado que lo de las cámaras de los móviles era una chorrada, pero me lo voy a tener que replantear. Últimamente el panorama está tan movido que me voy a tener que confeccionar una teuto-agenda multimedia. Y no es por fardar, por el amor de dios ;)

Estamos a Domingo por la noche y sigo sin saber nada del Pork en lo que debería ser mi última semana en Regensburg. Mañana se impone llamada al payo y a ver qué se cuenta. Si todavía no me han hecho el contrato, no sé en qué estado se encontrarán los trámites para buscarme una habitación. Voy a ir recogiendo cartones que las noches son frías.


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