Antes de nada, muchas gracias a todos aquellos que me explicaron algunas cosillas y me proveyeron de enlaces. Ahora ya sé lo que es el CAN, un CANbus, un direccionamiento de 16 bits y un beso negro. Por fin entiendo por qué ocho bocabits hacen un bocabyte.
Como dice el anuncio de Mastercard, algunas cosas no tienen precio. Otras sí: un corte de pelo en Regensburg, 21 euros. Evidentemente puede salir más caro, pero no más barato. Describamos cómo es un corte en Alemania.
Entras y te dicen que tendrás que esperar. Dices que volverás en media hora. Vuelves en media hora y te dicen que tendrás que pedir cita. Dices que estás dispuesto a pedir cita, pero que si puede ser para hoy mejor. Te dicen que en media hora. Vuelves en media hora y comprueban que estás en la agenda. Te asignan un peluquero y te sientan. Hasta aquí todo rápido y sin traumas.
En España primero te pasan por el túnel de lavado (si así lo deseas o el peluquero lo juzga oportuno). Aquí el túnel de lavado pasa por ti. Por cada dos asientos hay una pila basculante que, inclinándose a un lado u a otro, permite el acceso de una nuca al tiempo. Vamos, que en todo el proceso no te mueves de la butaca incial.
Te visten para que no cojas pelo y te preguntan que cómo lo quieres. Digo que un arreglo general y el chico se pone manos a la obra. En España la mayoría de la gente se preocupa muy poco por su pelo. La mayor parte sólo se da cuenta de que tiene pelo cuando le empieza a escasear. Aquí la industria del fijador debe de ser la única que se mantiene pujante ahora que el país las está pasando putas. Es complicado encontrar por la calle a un chaval en edad MTV que no lleve algún tipo de sujeción capilar. Hasta yo me he animado en vista del panorama; eso sí, con mucha moderación y sin que apenas se note, no me vayan a tildar de metereosexual de esos.
Y bueno, se pagan 21 euros pero te tratan en bandeja. No deja de ser una animalada, pero por lo menos se lleva bien. El lavado con masaje y agua calentita casi me puso en los brazos de Morfeo, y nunca había visto a nadie cortar el pelo con semejante dedicación. El lema de la peluquería debía de ser "Cada pelo cuenta", porque el chaval se esmeraba retocando con maquinillas de diferentes calibres y tijeras varias. Al final, apañao. Caro pero apañao. Teniendo una entrevista de trabajo, como para ir con las greñas que me estaban saliendo. Le echaba un aire al Farruquito, pero sin atropellar a nadie a ver quién me contrata...
En el piso tenemos una colección de plantas, la mayor parte de ellas un legado de la Era Gordácica. El resultado de la herencia no se hizo esperar: las plantas que todavía vivían no tardaron en secarse como si nunca hubieran visto una gota de agua ni por la tele. Algo tremendo.
Cuando uno termina el bachillerato, la creencia general es que las plantas necesitan tres cosas: luz, agua y cariño. A falta de cariño, grandes dosis de las otras dos cosas. Cuanto más mejor. Pues no.
Resulta que a algunas plantas el agua les sienta como un tiro, y para otras el sol tiene los mismos efectos que en los vampiros. Mundo de locos.
Tenemos una palmera que la tanqueta nos dejó moribunda. Hemos llegado a la conclusión de que la ha matado un exceso de agua, según nuestras últimas investigaciones. Nos dejó también una especie de bonsai ya en plena decadencia. Con éste no ha habido que buscar muchas explicaciones: se ha muerto de no regarlo. Si ya estaba seco cuando la dueña lo abandonó, ahora es un monumento a la naturaleza muerta. El lado más blando del arbolito es la maceta, no digo más.
Nuestra Mitbewohnerin trajo consigo una planta de Basilikum (dejo encargada la traducción). Necesita más cuidados que un caniche pijo. Le tiene que dar el sol pero tampoco mucho, y bebe más que los peces del villancico. En cuanto un día se te pasa arrearle medio litro de agua, al otro se apocha de una manera que te pone en evidencia ante las amistades. De hecho, uno de los principales temas de conversación cuando hay una fiesta en nuestra casa son las plantas. "El bonsai este está hecho mierda", "¿Sabéis que la palmera está muerta?" o "¿Tenéis un poco de agua que riegue el Basilikum?" son algunas de las frases más recurrentes. Desde luego el bonsai causa sensación por encima de todo: "¡Míralo, si es que parece de coña!".
Mi madre se tiraba de los pelos cuando vinieron mis padres a verme hace un par de semanas, y todas sus plantas se llevaron su ración de cariño y de agua. Dijo que había leído en algún sitio que cuando las plantas se mueren por falta de agua, gritan. Debe de ser mentira, porque aquí se han producido homicidios en masa y los vecinos no se han quejado, a menos que se trate de chillidos inaudibles. Si no se oyen, entonces pueden gritar libremente, que más ruido hace el agua al caer en el tejado y seguimos durmiendo por las noches.
Y bueno, la palmera está muerta, pero a ver quién es el chulo que la saca del macetero y se la baja cuatro pisos, con lo bien que queda en plan exposición alternativa. Le exigiremos a la gorda que se lleve íntegra toda la mierda que nos dejó, naturaleza muerta incluida.
¿Alguien sabe más de plantas? Por si no había bastante con saber planchar camisas, ahora hay que hacer un cursillo acelerado de botánica. Esto de vivir y tener las cosas bonitas es una cruz.