Así es Alemania. Con tres pequeñas historias que he venido viendo en los últimos días voy a describir las diferencias culturales España-Teutolandia. Así, en un pim-pam.
En España llevan haciendo furor los Kinder Sorpresa desde que yo eché los dientes. Se trata de un breve cascarón de chocolate en forma de huevo, el cual a su vez contiene otro huevo en plástico flexible que, si se lo traga el niño, la que se lleva la sorpresa es la madre. Dentro del segundo huevo, si el niño lo abre en vez de llevárselo a la boca, encontrará un sencillo juguete que en mis tiempos se montaba, pero que ahora casi siempre viene ya montado (así son los tiempos que corren, qué se le va a hacer).
El caso es que el invento debe de tener orígenes alemanes, porque todo el mundo sabe que Kinder es niño. Lo que ya no sabe tanta gente es que Sorpresa es Überraschung (vaya sorpresa, ¿eh?) y por tanto aquí el artilugio se llama Kinder Überraschung. Si no fuera que aquí en Alemania lo saben, parecería que lo que el niño se va a llevar no es una sorpresa, sino una paliza. Así es el alemán, suave como un vaso roto que te acaricia la espalda.
El otro día, antes de ver los huevos Kinder frente a la caja del súper, cruzaba los veinte pasos que separan la puerta de mi casa del mismo súper. Entre el Netto y el portal de casa hay una panadería, y en una de las mesitas que hay fuera disfrutaba un mendigo del aire de la mañana, calentándose la nariz rojiza al suave sol matutino. Aquí los pobres no son realmente pobres en el sentido de que vayan arrastrando el pellejo y las pasen putas. Simplemente son gente normal, con la ropa algo más sucia y la barba de una semana. La mayoría de las ocasiones están bebiéndose una birra y apurando un cigarrito mientras te ven pasar, así que ya digo que más que pobres parece que sean funcionarios que hacen de pobres, que a las 5 de la tarde fichan, se cambian y se van a casa.
Pasaba yo pues ante uno de éstos y vi a una señora que salía del Netto. Acababa de comprar una pequeña botellita de licor, como las que dan en los aviones y que quedan en la caja junto a los Kinder Überraschung, y salió y se la dio al hombre que hacía de pobre, el cual la recibió con algarabía. Yo me quedé de piedra. Cosas así son las que hacen grande a Alemania. Aquel señor recibió directamente lo que necesitaba: no tuvo que recibir dinero, hacer cola en el Netto y comprar la botellita de licor, sino que la señora lo aprovisionó allí mismo sin más preámbulos y eliminando intermediarios y pasos extra. Eso es eficacia, señores. Así se trabaja aquí.
A menudo el idioma nos indica cómo son las personas en este país. Las expresiones y frases hechas son un buen ejemplo. Cuando en España uno sufre un desengaño amoroso, los amigos le dicen "Hay más peces en el mar". Aquí se dice "Todas las madres tienen hijas bonitas". Aparte de que la expresión cañí es como más marítima y uno piensa en bancos de peces y atunes de gran tamaño y piensa que se va a poner morao en cuanto cambie la racha, la versión alemana tiene un deje de mala leche que hay que explorar.
"Hay más peces en el mar" es simplemente una frase sin más que no involucra a nadie. Hay muchos peces y los peces están ahí, para el que los quiera. Simplemente es un hecho.
"Todas las madres tienen hijas bonitas" es, para empezar, una mentira como la copa de un pino. No todas las madres tienen hijas bonitas, ni siquiera todas las madres bonitas. Para empezar, la expresión popular ya va extendiendo bulos, y para terminar, rezuma una mala leche que te cagas. Vamos, que se podría decir "Nena púdrete que no vales un pimiento" y, aunque sería menos romántico, vendría a decir lo mismo. Apenas hace referencia a la cantidad de peces que hay en el mar y además se palpa el resentimiento en cada palabra. Muy mal, muy mal. Así son las cosas en Deustchland.
En fin, al margen de seguir con mi tesis doctorall sobre la cultura alemana, continúo con mi búsqueda de trabajo. Parece que la paciencia va a dar sus frutos.
Hace tiempo me comentaron que detrás de muchos de los puestos que ofrecen PerryAG y similares en internet, ni siquiera hay un trabajo de verdad. Lo hacen para dar la impresión de que la cosa se mueve, de que la empresa va bien, de que se contrata gente... Y yo mandando currículums por internet como un gilipollas. Aquí las que cortan el bacalao son las consultoras, y he necesitado tres meses para enterarme.
Aquí en Alemania es muy caro contratar un trabajador. Es el problema de dar a la gente un sueldo digno y pagar las horas extra y una jubilación decente, además de un 40% de impuestos. Por eso las grandes empresas lo que hacen es contratar externos por un tiempo concreto. ¿Quién pone los externos? Las consultoras. Las consultoras hacen la selección y meten a la gente, a menudo a través de contactos que harían las delicias de los políticos españoles. A veces los puestos ni siquiera salen al exterior, sino que los pasan directamente a las consultoras, y el consultor que tiene un buen enchufe se hace de oro.
Pues bien, ahora mismo tengo tres consultoras en cartera: dos en Nürnberg (a 100km de aquí) y otra en Regensburg. La primera llegó a través de la oficina de empleo (¡funciona!). Les mandé el CV hace una semana y me dijeron que me llamarían cuando tuvieran un enchufe para mí. La segunda la conocí por casualidad en una oficina de empleo temporal. Un payo venía de Nürnberg por azar a pasar el día y se interesó por mi currículum. Estucho hablando un rato y yo hacía como que entendía, y me dijo que me podía meter en PerryAG AG en Nürnberg. Yo le dije en Alemán que dabuti, y me llamó hace algo más de 10 días para decirme que en breve me daría hora para un entrevista.
La tercera es una consultora de aquí de Regensburg, y ahora mismo están metiendo a gente a paletadas en PerryAG VDO. Según me han comentado nadie quiere venir aquí, y andan tan escasos de personal que en el departamento de motores están metiendo informáticos y algún otro ingeniero que todavía está intentando averiguar dónde van las bujías en los motores diesel (verídico). Supongo que, contra semejante competencia, tendré al menos una oportunidad. Yo sé que los motores diesel no llevan bujías y sé que un cigüeñal no es un nido de cigüeñas. Y si me dicen algo más raro ya preguntaré a Speccy, que yo también tengo mis contactos.
El caso es que este Jueves a las 10am tengo una entrevista de hora y media con el tío de la consultora. Empezaré con un suave paripé en alemán para cambiar al inglés a la primera ocasión. Ya estuve hablando con el hombre por teléfono y sé que se desenvuelve en la lengua de "Chéspir", así que no creo que haya problemas. En esta ocasión ni siquiera tendré que mentir: quiero trabajar en Alemania, a ser posible aquí, quiero cobrar un sueldo digno y comprarme una cama cuando la gorda desmantele mi habitación. Espero que todo vaya bien. Deseadme suerte y dadme consejos de última hora, si es que alguien los tiene.
Hablando de camas. Estuve pensando el otro día en la cantidad de gente que duerme aquí con un colchón sobre el suelo, y hasta qué punto puede ser perjudicial para la espina dorsal y el bulbo raquítico. Otros tantos no duermen sobre el suelo, pero lo hacen sobre un soporte similar a un palé y que se me antoja a mí peor que el suelo mismo. Yo, sin ir más lejos, duermo sobre dos hierros que se cruzan en diagonal uniendo las cuatro esquinas de la cama. Si uno puede conciliar el sueño en semejante situación, digo yo que el suelo será la leche de cómodo. ¿Creéis que es importante dormir sobre un correcto sostén de lamas? ¿Realmente es tan malo el suelo? Nuestros antepasados siempre han dormido en tierra y parece lo más natural. Vamos, la pregunta es: ¿me gasto los duros en IKEA cuando la gorda se lleve la cama?
La semana que viene sabremos cómo ha ido la entrevista. Crucemos los dedos y que sepáis que todas las madres tienen niñas bonitas.