Este fin de semana ha sido Brükenfest; lo más parecido a las Fallas que se ha visto por aquí en Regensburg desde que puse los pies en esta antigua colonia romana ahora en manos germanas. En cada plaza se ha montado una verbena en la que tocaban grupos sin descanso, y por todas partes había gente y puestos de chucherías. Sólo se podía ir en bici llevándola por el manillar.
Delante de nuestro pequeño palacete en las alturas, dominando Arnulfsplatz, montaron lo que se nos antojó el centro de la fiesta: un escenario en el que no paraba de tocar gente las más diversas músicas, y un desparrame de mesas y puestos en los que se vendían especialidades teutonas de alto contenido energético. Aquí básicamente todas las fiestas son iguales: una excusa para sentarse en mesas e ingerir tremendas cantidades de cerveza. Hace poco montaron una feria y lo que más éxito tuvo fue la carpa al más puro estilo Oktoberfest.
Al principio del Brückenfest estuvimos encantados de tener tan privilegiada vista. Las mesas se desparramaban a nuestros pies y nos descojonábamos cuando caía una tromba de agua y la gente se dispersaba como si sonaran sirenas antiaéreas. La música era buena y se podía disfrutar desde la ventana como si se tratara de un palco VIP. En fin, todo parecía bueno hasta que el Domingo por la mañana nos despertaron a las nueve afinando una tuba. Decidimos que ya estaba bien, cerramos todas las ventanas y se acabó la puta Brückenfest. Es que esta gente no tiene medida. Mientras haya cerveza que ingerir entonces todavía hay algo que festejar.
Muchos anuncios insertados en revistas, como parte de una campaña para favorecer el consumo, dicen que un vaso de cerveza tiene menos calorías que la cantidad equivalente en zumo de naranja. Como a estas alturas todavía no se ha conseguido saber si lo que engordan son las calorías o los años, yo estoy elaborando mis propias teorías. Aquí se estila una cerveza de mucho cuerpo y poco gases, hecha de trigo mediante artes especiales. Es lo mejor que uno se puede echar al gaznate, la Weiss Bier, pero me temo que se sube a las caderas que da gusto. En un par de meses de consumo moderado me ha salido un aviso de flotador que jamás había visto, y no puede ser la edad así tan de repente. Comentando la jugada con alemanes me han dejado saber que parece existir una relación directa entre mi principio de flotador y mi ingesta de cerveza, y que de hecho uno de los nombres que tiene la barriga aquí es Weizenmuskel (el músculo Weizen, de la cerveza, vamos). Así pues será cosa de moderar el consumo, como dicen en los anuncios.
Nuestra nueva Mitbewohnerin (compañera de piso) ha resultado ser una cachonda de mucho cuidado. Nos fuerza a hablar en alemán todo el tiempo y mis dotes han mejorado sorprendentemente en apenas una semana de convivencia. Incluso mi amigo se tira a la piscina y formula sus primeras frases Chispas, y a veces hace como que entiende. Esta semana a estado aquí el novio de nuestra vecina, un tipo también muy cachondo, y nuestra casa ha sido centro neurálgico de operaciones y botellones varios, así que nos hemos visto rodeados de alemanes por todas partes y hemos podido pasar varios días hablando teutón de manera intensiva, como debe ser. Como sigamos a este ritmo, en un mes hablamos los dos por los codos. Yo ya formulo frases con cierta soltura y cuando no entiendo algo, ese algo es una palabra identificada, y no una sentencia completa. Esto es seguro una gran señal.
Mi búsqueda de un empleo temporal a la espera de tener internet en casa y poder centrarme en el bombardeo a BMW está siendo algo infructuosa. El otro día pasé por la Oficina de Empleo y completé por fin mis datos con un CV en alemán. Me dijeron que ya me llamarían. Como todos los que me tienen que llamar se pongan de acuerdo me van a colapsar la línea. También pasé por el Manpower y llené un par de formularios con lo que sabía hacer y lo que quería hacer. Me costó un poco explicarle a la señorita que si se terciara limpiaría letrinas, pero al final creo que se hizo cargo de mi situación. También pasé por una oficina de traducciones y por una escuela de idiomas. En la primera me dijeron que sólo contrataban a traductores profesionales, y en la segunda me han mandado un email que tengo que volver a leer, pero en el que creo que todavía no me rechazan.
Por otra parte, el viernes tuve un "training" en la Konditorei. Estuve trabajando durante unas tres horas, lo que me dio tiempo a aprender a preparar Latte Machiatos, otras artes cafeteras, a llevarlos con manos temblorosas a las mesas y a despachar trozos de pastel que la gente designaba con el índice. Todo se saldó con el vuelco de un trozo de tarta de chocolate que cayó estrepitosamente sobre el aluminio y se incendió posteriormente. Me divertí mucho, aunque tenía los nervios a flor de piel por ser mi primera responsabilidad en alemán y porque, como se puso a llover, el garito rebosaba. Cuando terminé la jornada pregunté cuándo empezaba pues, y me dijeron que de momento no había sitio para mí, que quizá en Agosto alguien contrajera la viruela y pudiera yo cubrir su baja. Vaya, con la ilusión que me hacía a mí el tema de la Konditorei. En fin, otra lección a la mochila. Y ya van...
Por fin ha terminado el Europa Meisterschaft con la victoria de Grecia. Aquí la gente se alegró un huevo, porque el entrenador del equipo griego es alemán, un tal Otto. Se alegraron por eso o porque palmó Portugal vete a saber, porque había que ver cómo se rompían las manos de aplaudir el día que cayó Francia. Creía que la jornada siguiente sería declarada fiesta nacional.
Por fin hoy estrenamos intenetes. Y con modem wireless nada menos, por la puerta grande. Esto de leer las últimas noticias de la piel de toro sentado cómodamente en la taza del váter mientras los bajos del portátil te abrasan los muslos es una maravilla. Hoy aún quiero visitar una empresa de trabajo temporal más, pero mañana empiezo a golpear a los de RRHH de BMW. Se van a enterar.
Mi último cartucho es entregarme a un Praktikum o a un Studentwerk. Los primeros son prácticas en las que se supone que te forman, y por tanto recibes algo menos de dinero, y los segundos son más que nada de becario puro y duro, y como no recibes formación te pagan algo más. Un español está haciendo 20 horas semanales en uno de estos últimos por 800 euros al mes. Igualito que en España, vamos. El problema es que para acceder a uno de estos dos puestos hay que ser estudiante, así que debería matricularme de algo, lo cual no es más que un sencillo problema burocrático. La opción es matricularme en España de cualquier cosa y luego acceder a uno de estos puestos. La temporada empieza en Septiembre y suele durar unos seis meses. Dicen que es la mejor manera de meter cabeza, y que luego una vez dentro ya tienes más opciones. Suena bien. Creo que en uno de esos puestos de baja responsabilidad podría incluso trabajar en alemán y todo. Y es que vengo de un crecido últimamente...
Poco más. Cierro el chiringuito que tengo muchas cosas que hacer hoy. Nos vemos la semana que viene. Saludos cordiales desde Alemania, donde todavía no se han enterado de que ha llegado el verano.