Published on El Sentido de la Vida (http://www.elsentidodelavida.net)
Tragicomedia hidráulica (versión breve)
By GonzoTBA
Creado 05/02/2003 - 02:23

Tenía preparadas para esta semana unas reflexiones sobre los programas de televisión que uno ve sin saber por qué, así como un pequeño reportaje sobre mi descubrimiento del caldo (algo comparable al descubrimiento del fuego hace millones de años). Sin embargo, de nuevo la realidad llama a la puerta a dos manos y me veo obligado a traer a la palestra, como he hecho muchas otras veces antes en otros lugares, el manido tema de los exámenes bomba: ayer me estalló uno en los morros.

Y es que ayer tuvo lugar el excelso acontecimiento que se produce todos los años bajo el nombre de "Convocatoria Ordinaria de Máquinas Hidráulicas" (MH, a partir de ahora), certamen que los alumnos acogen con gran jolgorio e ilusión. Otros menos. Es uno de esos exámenes de los de las viejas glorias, porque como todo el mundo lleva la asignatura, uno acude al encuentro de viejos amigos que creía ya con la carrera acabada.

Si mi expediente fuera un caballo, tendría que rematarlo. Pero esa es otra historia. Si mi expediente fuera un álbum de cromos, MH sería el último cromo que me queda, ese que no sale en ningún puñetero sobre. Tengo ya todos los créditos de libre "erección", los obligatorios, los del banco, la hipoteca... Tengo el proyecto hecho y encuadernado, a la espera de que salga el aprobado en actas para su convalidación. Tengo... tengo... lo tengo todo, menos MH.

He estado encerrado lejos de casa, cocinándome y lavándome la ropa (léase condiciones infrahumanas) durante casi un mes, encerrado como un puto ermitaño entre libros de MH, resolviendo problemas y leyendo sobre rodetes, turbinas, instalaciones de riego, velocidades de rotación de partículas que dudo que existan... Tan sólo una pequeña pausa a media mañana para llevarme algo al gaznate y ver cómo acababa el capítulo del Equipo A del día. Ha habido jornadas en las que no he pisado la calle ni visto la luz del sol. Todo era poco ante la perspectiva de la recompensa que me esperaba: terminar la puta carrera (trotecillo en mi caso) y empezar a cobrar un sueldo digno por un trabajo precario (hombre, las dos cosas ya serían la hostia).

Llega el día del examen. Debería estar prohibido poner exámenes a las 4 de la tarde. Primero porque a las 4 de la tarde nadie es persona, y segundo porque las mañanas de examen se hacen especialmente largas. Debido a la taquicardia y al estrés de la mañana, sufrí una desaforada hemorragia intestinal que me tuvo sentado en una de las tazas del Departamento de Materiales durante 20 minutos. Qué mejor lugar que aquel departamento para aquellos menesteres, todo sea dicho. Las condiciones físicas en las que me encontraba a las 4 de la tarde cuando empezaban a repartir el examen eran lamentables, pero me senté en mi silla con la confianza que da saberse el puto amo de las bombas hidráulicas después de comerlas y respirarlas durante casi cuatro semanas de manera ininterrumpida.

El autor del examen, sin embargo y sin duda, había perpetrado el mismo bajo los efectos de alguna droga alucinógena (al menos yo aluciné). Probablemente algo entre el Ron con Red Bull y la cola de carpintero; quizá una mezcla de ambas sustancias. Algunos de los problemas violaban claramente la Convención de Ginebra, y me sorprendí de lo que había evolucionado el mundo de los exámenes de MH de un año para otro cuando parecía que ya estaba inventado. Por lo visto, los problemas modernos de MH pueden resolverse con menos datos de los necesarios, y los enunciados parece que pueden ser ambiguos y confusos. Supongo que será el coste de tanta innovación en la materia. De hecho yo al principio creía que me había metido en el examen de otra asignatura pero que era muy parecida...

Tras tres horas cagándome en el responsable de todo aquello y en mi puñetera estampa, con la bilis rampándome el esófago y los nervios destrozados, se acabó el festival, y salimos todos con los ojos como platos intentando interpretar los enunciados como hace la bruja Lola con los posos de café. Pasé por todas las fases:

  • Negación: "No puede ser, esto no me puede estar sucediendo a mí"
  • Ilusionismo: "Bueno, a todo el mundo le ha salido fatal. Alguien tendrá que aprobar"
  • Autolesionamiento: "Esa farola va a ser buena para darle patadas con la tibia"
  • Ganas de lesionar al profesor: "Dónde está, que lo mato"
  • Aceptación: "Estás jodido; acéptalo, capullo"

Bueno, y ahora, ¿qué hacemos? Supongo que tendré que ir a hablar con alguien sobre mi situación. Con mi psiquiatra no, me refiero a alguien del departamento. Hacerle notar que es la última asignatura de mi carrera y lo malo que sería tanto para mi salud como para la suya que yo suspendiera ese examen. ¿Valdrá lo de "Esta es mi última asignatura"? ¿Está eso muy visto? No estoy pidiendo que me aprueben por el morro, por el amor de dios. Simplemente un empujoncito por encima del cinco me valdría. Cada vez creo menos en dios, así que me veo obligado a encomendarme a cosas menos esotéricas.

No es que me sorprenda ver un examen de este estilo. A estas alturas, si de algo tengo el culo pelao, es de hacer exámenes. He visto absolutas tragedias, exámenes en los que la gente cogía la hoja y miraba alrededor buscando comprensión, exámenes en los que sólo la lectura del primer ejercicio acababa en el descojone general de las 100 personas que ocupaban la clase, exámenes en los que ni formando un clúster perfectamente operativo con otros dos amigos, ninguno consiguió aprobar; exámenes en los que la gente leía los problemas y se levantaba y salía... Yo sí puedo decir que he vivido. El problema es que no me lo esperaba al final del camino. Se supone que al final todo son facilidades, como cuando vas a comprar una lavadora. Al final lo de acabar mi carrera sólo se va a parecer a comprar una lavadora en el tema de los plazos.

Pero bueno, como dice el refrán: "Hasta el rabo todo es toro". No me gustan los refranes guarros, pero supongo que no vale de nada lamentarse antes de que salgan las notas. Esperemos que acaben corrigiendo las notas al alza y multiplicándolas por dos para que les apruebe un mínimo razonable de gente. Y si no, al 15 de Julio, que está ahí al lado. Pero para todo esto aún quedan más de dos semanas, no menos. Aunque claro, que han cambiado tantas cosas en ese departamento desde el año pasado que igual me sorprenden. Dos semanas sin dormir. Eso sí, tengo una curiosidad descomunal por ver el puñetero examen resuelto.

Como comentábamos la semana pasada, el mundo está loco, y reparte unas hostias de cuidado. Me encanta que los planes (nuevos) salgan bien.


Source URL: http://www.elsentidodelavida.net/categorias/tragicomedia-hidraulica-version-breve