Published on El Sentido de la Vida (http://www.elsentidodelavida.net)
[EDT] Tercera semana
By GonzoTBA
Creado 26/04/2004 - 05:39

El supermercado no deja de fascinarme. Como casi todo el mundo trabaja menos yo, aprovecho las mañanas para hacer mis quehaceres diarios. Tras haber recuperado mis carreras matutinas, la compra en el supermercado es uno de mis entretenimientos mañaneros. Como digo, en las primeras horas del día la gente está levantando el país, así que en el Markt comparto pasillo con jubilatas, handicapped varios y estudiantes haciendo pellas. Eso sí, mucho levantar el país pero las terrazas a las 11 están que no cabe un alfiler, así que se ve que es un levantamiento de país a distancia. Algo psicoquinético...

El caso es que la gente va a comprar con mochilas, algo que ya había observado yo con anterioridad. Yo, estudiando mi consumo semanal y aplicando la regla de Pareto o del 80-20, había descubierto que lo que me hacía acudir al super con mayor asiduidad era mi alto consumo de cereales y leche, así que he decidido esta mañana acudir con una mochila de montaña pero de las grandes. Y nada, oiga, kein Thema que dicen aquí; sin problemas. Entra uno, se coge un carro previa fianza de un euro al uso español, y procede a seleccionar los productos del Netto, una suerte de Mercadona del Regensburg. El supermercado es malo, pero es relativamente barato para lo que es esto.

He descubierto unos cereales marca El Coyote que están cojonudos. En España, cuando uno compra un sucedáneo de Smacks, no es que estén malos, es que apenas se los puede uno llevar a la boca. Aquí compro unos que también tienen una rana en la caja y que están casi mejores que los originales. Por supuesto, valen la mitad. Otra cosa sorprendente es que aquí las cajas de Smacks varían en tamaño, llegando a haber envases de 600gr. A uno le da la impresión de que está comprando pienso para animales, pero no tiene más que mirar alrededor para darse cuenta de cuál es el motivo de que aquí las cajas de Smacks sean un 20% más grandes que en España.

Si uno no quiere coger carro, no está obligado a ello: puede ir metiendo las cosas en su propia mochila y luego ir desenvainando en caja. Huelga decir lo fácil que resulta que un artículo se quede "olvidado" en el fondo de una mochila de 60 litros a la hora de pagar. Eso sí, el cajero/a levanta el culo del taburete para asegurarse de que no te llevas nada en el carro sin que ellos lo vean, como si el resto de alemanes de la cola fueran a permitir semejante infracción de la ley.

Una vez has puesto tus artículos sobre la banda deslizante y es tu turno, todo se reduce a una competición de velocidad entre la cajera (una abuela a la que ya le tengo pillada la medida) y tú. Ella pasa los trastos a la mayor velocidad posible por los infrarrojos y tú los vas cogiendo a toda leche y depositando de nuevo en el carro, evitando en la medida de lo físicamente posible que se acumulen artículos en el "buffer" intermedio. Siempre gana ella, pero cada vez me quedo menos a la zaga. Luego ya uno se retira a una de las mesitas que hay cerca de la salida y lo mete todo como puede en la mochila en vistas del viaje a casa.

La universidad queda lejos, pero ahora estoy usando la bici del chico cuya casa ocupo. En realidad no es suya, sino que es de la vecina de una amiga, que por lo visto tiene muchas bicis. La uni queda a unos buenos 20 minutos en bicicleta, y además es todo cuesta arriba. ¿Y qué hay en la universidad que tanto pueda interesar a este chico? dirá el lector. Dos cosas: alemanas King Size y la Mensa, el comedor universitario. Hace dos días me saqué el carné de la Mensa diciendo que estudiaba allí y que, siendo Erasmus y recién llegado, todavía no tenía la tarjeta de la escuela. Tras una fianza de 8 euros, te entregan una tarjeta magnética que recargas con pasta y con la que pagas la comida. Como en el Sim City, todo el dinero es virtual menos el que sale de tu bolsillo. Es la bomba, y lo que hará la universidad con todo ese dinero que hay ahí metido y que aún tardará en gastarse. En la Mensa se come bastante bien por entre dos y tres euros, sobre todo siendo supuesto estudiante como yo. Uno come variado, se alegra la vista y además no se tiene que preocupar de qué se hace hoy para comer.

Sobre las mujeres en la uni, aquello es tremendo. Se esconden todas allí. Bueno, bien es cierto que todas no, pero una buena representación. Las hay de tamaño normal, grandes y muy grandes. Y hay para todos. La mayoría no consiguen mover su osamenta de más de 1.80m con soltura, pero las que consiguen cierto garbo infunden respeto y admiración sin medida. Ahora con los primeros calores las alemanas se urgen a enseñar las primeras carnes, lo cual ya es mucho que ver en la mayoría de los casos. No quiero ni pensar lo que va a ser esto cuando el verano nos impacte de lleno. Esta semana el sol ha brillado todos los días, los árboles están en flor y el aire es fresco. La mayor parte del día puede uno pasar en manga corta, poniéndose una chaquetilla para pasar la tarde-noche. Esto es el puto vergel, yo no sé para qué se van los tuetones a Mallorca a quemarse la chepa en hoteles para guiris, hacinados como cerdos, cuando pueden estar en sitios como este disfrutando de la naturaleza y remojándose las bolas en el lago más próximo o en el mismo Danubio, que pasa por aquí mismo, a dos pedaladas de mi casa. Que lo hagan en invierno, cuando hay que pisar nieve, me parece normal, pero esto de cara al verano es el Edén. Supongo que esto terminará como el estudiante Erasmus en Helsinki, pero de momento Alemania es cojonuda y los renos son preciosos.

Aquí en la vida normal se hace un ejercicio físico del carajo. Un día normal puede incluir:

  • Carrerita matutina. Vale, esto no cuenta, que lo hago por vicio.
  • Paseo al super, a casa de amigos, a la lavandería: Pongamos unos 45 minutos de pateo diario.
  • Carreras en bici: Sólo la Uni ya está a unos 5 ó 6 kilómetros, todos cuesta arriba, y luego hay que volver. Ayer por la tarde me aburría y me fui a pasear por el borde del Danubio mientras veía a las teutonas trotando por el parque (todo el mundo corre aquí). Cuando me di cuenta de dónde estaba y lo que me quedaba de vuelta, me temblaron las piernas.
  • Escaleras. Aquí lo más típico es vivir en un tercer piso. Entre unas cosas y otras, se puede hacer medio millar de escalones en un día sin ningún problema.

Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿Por qué están fondones los alemanes? ¿Será la alimentación, será la cerveza? Desde luego falta de ejercicio no es. Una cosa que me ha llamado la atención es que aquí todo el mundo tiene una buena papada, y si no la tiene la está cultivando. Y eso que toman sal yodada (jodes Salt creo que se llama). ¿A alguien se le ocurre qué le sucede a esta gente con todo el ejercicio que hacen?


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