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Grandes cagadas de ayer y hoy
By GonzoTBA
Creado 02/02/2004 - 07:13

En el capítulo de grandes cagadas de todos los tiempos, traigo esta semana un reportaje periodístico de primer nivel. Se trata de un email íntegro, completamente veraz hasta la última coma, que envié a uno de los profesores del Departamento de Transmisión de Calor de mi escuela hace unos años con motivo de una revisión de la que no salí del todo contento, y presa de la desesperación al verme de nuevo, un año más, estudiando Transmisión de Calor con todo lo que ello conlleva.

Resulta que al salir las notas comprobé que tenía un 4.25, y corría a voces el secreto de que habían aprobado a partir de 4.5. Fui al trote a la revisión para ver si podía rascar algo, ya que después de cinco convocatorias, llorar en una revisión era, junto con la proposición de abusos deshonestos, una de las posibilidades que empezaba a barajar.

Al llegar allí comprobé con desagrado que se trataba de una revisión tipo ?mercadillo?, en la que cada profesor corrige una cuestión y los alumnos van pasando por la piedra, pero todos en la misma habitación y a la vez. El principal problema en estos casos es que el profesor no sube a nadie, por mucha razón que el alumno pueda tener, ya que hay 6 pares de ojos atentos a cada correción. Un movimiento en falso y el profesor tendrá a 6 alumnos dándole el coñazo durante 3 semanas.

Comprobé que tenía un 1 sobre 10 en la cuestión número 3, que yo creía haber resuelto con bastante acierto. Normalmente creo resolver las cosas con acierto y termino sorprendiéndome de mi falta de tino, pero en aquella ocasión mi respuesta tenía mucho de correcto, así que intenté hacerle ver al profesor que era del todo injusto que tuviera aquella pregunta tan brutalmente infravalorada, con las trágicas consecuencias que aquello implicaba. El amigo quería números y yo todo lo que había hecho era una explicación en versión letra. Muy completa, sí, pero no había números. Le hice notar que el enunciado no pedía números explícitamente, y a pesar de releerlo con detenimiento, me volvió a mirar fijamente y me dijo que eso de que yo pensaba que tenía razón era ?solo mi manera de verlo?.

Evidentemente, ante semejante aseveración, uno poco puede decir. Estaba claro que era mi manera de verlo, pero lo que faltaba era que él se diera cuenta de que era la manera correcta de verlo y que el ejercicio estaba moderadamente bien ejecutado. Siempre con mucho tacto, operé y maniobré dialécticamente durante varios minutos pero golpeándome la cabeza contra la pared una y otra vez. Al cabo de ese tiempo, con la vena de la frente hinchada y unas tremendas ganas de arrancarle la nariz de una certera dentellada, decidí que cualquier otro movimiento no haría sino empeorar las cosas, y pensé que la mejor estrategia sería cogerlo por banda más tarde con calma y sin que hubiera testigos que pudieran negar que había sido un accidente.

Pasé más tarde y lo vi con tal cara de mala leche que preferí abortar la operación y volver tras la comida. Para el que no lo sepa, después de una revisión de examen los profesores huyen en desbandada para evitar represalias, y así fue que no encontré a nadie en el departamento. Fue por ello que, al día siguiente, ya más calmado pero con una úlcera descomunal, decidí redactar la misiva electrónica que reproduzco a continuación sin poner ni quitar una coma. Dejaré bien claro que estaba escribiendo a un profesor importante del Departamento de Calor, y aunque era un tipo presumiblemente simpático, no dejaba de tener el futuro de mi carrera en sus manos. Reitero también que todo lo que viene a continuación es completamente verídico, y que lo encontré el otro día haciendo limpieza en un ordenador viejo.

Esto fue lo que leyó el pájaro al abrir su buzón de correo:


Hola. Soy uno de los alumnos que pasó por la tercera cuestión durante la revisión del examen de Calor, concretamente Javier Malonda, el que tenía hecha la cuestión pero sin números. No sé si te acordarás.

Pasé varias veces después de nuestro cara a cara pero la revisión duró hasta la hora de comer, y ni yo podía quedarme hasta tan tarde ni tú parecías estar de demasiado buen humor para debatir el tema, como pude comprobar en una de las ocasiones en las que me dejé caer por allí de nuevo.

Me pasé también por la tarde por el Departamento, pero allí no había nadie, así que he pensado en escribirte este email porque no voy a estar aquí en los próximos días y me imagino que las actas no tardarán en caer y entonces habrá poco que hacer.

Me gustaría, en primer lugar, disculparme por mi impertinencia durante la revisión, si es que realmente existió. Realmente no entiendo la finalidad de las revisiones "mercadillo", en las que doce pares de ojos acechan a cada profesor esperando a que suba una décima para lanzarse sobre él en el instante posterior con la excusa de que "si a él le has subido...". No digo que sea mi caso, pero a menudo esto obliga al profesor a mostrarse inflexible en su postura, destilando mala leche, contagiándola y, desde luego, saliendo todos perdiendo. Creo que las revisiones de Calor deberían cambiar de estrategia. No es el único Departamento que hace estas absurdas revisiones, pero eso tampoco dice nada a favor.

Bueno, al grano. No estaría escribiendo esto si no fuera esta mi quinta convocatoria de Transmisión de Calor y tuviera un 4.25 cuando es un secreto a voces que se ha aprobado con 4.5 por motivos más que obvios.

Llevo haciendo exámenes de Calor más que algún profesor del Departamento corrigiéndolos, concretamente desde la temporada 96/97. Ni siquiera los del "Toro enamorado de la luna" soñaban con reeditar su viejo éxito cuando yo hice el primer examen de Calor, así que sé más o menos cómo funciona la cosa: siempre hay una convocatoria en la que se os va la mano, ponéis un examen de vértigo y os fundís a la mitad de los examinandos. Luego, la siguiente convocatoria, suele ser un regalo. Un amigo mío sacó un 4.2 símplemente ojeándose el libro la tarde de antes. Me pregunto dónde estaba yo entonces. En este examen de Junio y en el de Enero, quizá mi amigo, el del día de antes, hubiera sacado un 4.2 también, pero sumando las notas de los dos exámenes y añadiendo las del compañero que se sentaba delante.

Debo de ser bastante desgraciado, porque en las cinco convocatorias a las que me he presentado, los problemas eran alucinógenos. He pasado por el radiador aquel que salió en el BIELA, por una tubería larguísima que intercambiaba calor en el desierto, por el cazo que era una aleta (toma ya) de Enero de este año y, por supuesto, por la habitación de una casa de Teruel que intercambiaba más calor que un mono en celo. En cinco años he tenido la desgracia de encadenar solamente las convocatorias más jodidas, aquellas en las que la gente cogía las hojas con los problemas y se miraba las caras con estupor. No es algo especial de vuestra asignatura; lo de encadenar sólo grandes eventos también me ha pasado en otras. Será que simplemente soy un poco desgraciado. Pero bueno, eso es otra historia.

El caso es que me he plantado en mi quinta convocatoria, sólo me queda esta asignatura del primer cuatrimestre, el año que viene me voy a Nantes a hacer el proyecto y además se cumple mi quinto aniversario en lo que a años haciendo exámenes de Calor se refiere. Comprenderás que cuando he visto que tenía un 1 sobre 10 en la cuestión número 3 he visto un rayito de luz en mi amarga trayectoria por la transmisión de calor. Pensaba que podrías subirme 2.5 en puntos en la cuestión y que con eso podría aprobar, poniendo un broche de oro a mi carrera en la asignatura. A fin de cuentas, la cuestión no está tan mal. Personalmente no creo que un 3.5 en esa cuestión sea una situación ventajosa o una aberración para el resto de mis compañeros, sobre todo teniendo en cuenta que a veces, cuando os conviene, a la gente le ponéis un 3 en un problema sólo por poner el dibujo, aún cuando la resolución del mismo lleve 4 hojas mecanografiadas.

Si tengo notas bajas en los problemas es debido a la estrategia de este año de repartir cuestiones y problemas juntos. Como no podía ser de otra manera, me cebé con las cuestiones hasta que me di cuenta de que apenas iba a tener tiempo para hacer los problemas. Lo menos que esperaba, pues, era tener las cuestiones poco menos que perfectas. De hecho he sacado un 10 en la del cubito de hielo y otro 10 en la del bote de Nesquick con cinta aislante, cuestiones en las que la gente ha mordido el polvo de mala manera. No sé si esto tendrá algún mérito especial, pero para mí sacar dieces en cuestiones de Calor es, ya a estas alturas, poco menos que orgásmico. Y la verdad es que me he quedado hecho polvo cuando he visto que tenía un 1 en la cuestión número tres.

Supongo que, después de todo esto, podrás entender mi malestar cuando he visto que no me ibas a subir ni una sóla centésima en la cuestión de marras por muchas explicaciones que intentara darte. Imagino que yo tampoco lo hubiera hecho si hubiera tenido cinco alumnos mirando, preparados para saltarme en la chepa en cuanto subiera la nota un pelo. Por eso tampoco he querido insistir demasiado, no quería que ninguno de los dos nos encabronáramos y todo el mundo acabara perdiendo. Además, he ido a clase contigo (ha llovido ya) y sé que ese no es tu estilo, por eso confiaba en poder hablar contigo más tarde.

Me gustaría pues que reconsideraras mi nota en esta cuestión, dado mi grado de desesperación y la grave erosión psíquica y moral que esta asignatura me está causando. Yo, te lo digo sinceramente, no voy a saber más calor del que sé ahora. Te aseguro que después de cinco años ya conozco mis límites. Si no le quieres ni echar un segundo vistazo, entonces supongo que tendré que esperar a una convocatoria un poco más asequible, aún a riesgo de prolongar mi ya de por sí dilatada y brillante carrera.

Como me imagino que lo de aprobarme será prácticamente imposible (al fin y al cabo las navidades quedan todavía lejos), me gustaría pedir un segundo favor algo más asequible. Supongo que esta carta acabará siendo uno de esos emails que la gente se reenvía para reírse un rato, así que, ya que voy a ser el descojone del departamento, me gustaría como último deseo que en vez de mi patético 4.25 constara en actas un algo más digno No Presentado. Sé que estas cosas se hacen todas las convocatorias, así que me imagino que será algo factible. Sinceramente creo que, después de 5 años de fructífera relación con el Departamento, sería un buen regalo de aniversario de lustro.

Si tampoco esto es posible, entonces sólo me queda pedir una convocatoria asequible para Enero del año que viene. Prometo que estudiaré en Nantes, pero tendréis que poner algo de vuestra parte. Yo, como ya te he dicho, poco más puedo dar.

Nada más. Siento el rollo; he intentado hacerlo entretenido porque de otra manera esto sería infumable. Además, he llegado a la conclusión de que o me tomo esto a coña o me hago el Hara-kiri. Evidentemente, prefiero la coña, va más con mi estilo. Como ejemplo, decir que ni siquiera guardo rencor ahora mismo, un rato después de la revisión. Me pregunto si estaré gilipollas o si será algún tipo de cualidad estúpida e inútil de esas que la naturaleza concede. La verdad, preferiría tocar el violín o no ser miope, pero me ha tocado esto. Igual a la larga hasta le saco partido...

En fin, un saludo afectuoso.


Minutos después de mandar semejante desaguisado vía módem, me llamó un amigo para comunicarme que habían salido las notas revisadas de Calor y que aparecía como aprobado. Probablemente el buen hombre había tomado nota mental de su error y había enmendado mi nota, pero quién sabía de qué sería capaz cuando leyera mi simpática misiva.

Afortunadamente, quizá por pereza quizá por simpatía, el profesor no se molestó en cambiarme mi nuevo y lustroso aprobado, y así fue como puse punto y final a mi larga trayectoria en la Transmisión de Calor.

¿Este tipo de cosas sólo me pasan a mí?


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