Perdido en un mundo de caras infinitas
En el verano del 86, en el primer mundial después de Naranjito, mis padres me enviaron a Inglaterra con la sana idea de meter algo de la lengua de Shakespeare en mi infantil y maleable mollera. Yo apenas contaba once años, pero a tan tierna edad sabía, de algún modo, que un día aquel idioma bárbaro me sería de utilidad, así que aquel mes de Julio subí a un avión con una enorme maleta en dirección a la mayor de las islas de los hijos de la Gran Bretaña.
Pasé cuatro semanas en una localidad pesquera llamada Brixham hospedado en casa de una amable pareja de ancianos que vivía en la parte alta del puerto, así que cada tarde de aquellos treinta días debía ascender una angosta escalera empedrada con unos escalones de palmo. Había como unos 120 de ellos, y lo sé porque tuve tiempo de contarlos cada una de aquellas tardes en que regresaba a casa pasando revista a lo sucedido durante la jornada. Aquel verano aprendí muchas cosas.
Cuando no estaba en clase con el resto de cenutrios, pasaba el tiempo en los enormes recreativos de la pequeña ciudad. El suelo de la gigantesca sala de estilo victoriano estaba impecablemente enmoquetado, y se respiraba lujo y bienestar en una atmósfera que me resultaba incomparable para entregarme a una de mis mayores pasiones de la infancia: las máquinas recreativas. Entre aquellas paredes se consumían mis horas estivales, alimentando con monedas de diez peniques las panzas de videojuegos ahora míticos y que entonces acariciaban mis sentidos de tierno infante. Entre luces de colores y sonidos hipnóticos el tiempo dejaba de tener sentido, y cuando emergía de aquel universo el sol ya estaba muy bajo y la marea había recogido el agua y las barcas reposaban sobre el fondo yermo del puerto.
Una de las cosas que tuve que aprender aquel verano fue a gestionar un presupuesto. No recuerdo de cuánto dinero disponía para atravesar el mes, pero cuando abría la carterita en la que guardaba los billetes en el interior de la maleta debajo de la cama de mi cuarto, a mí se me antojaba que contaba con el producto interior bruto del país. En cualquier caso, los días eran muy largos y las pobres máquinas me tiraban de la camiseta al pasar junto a ellas y me sugerían al oído que les diera de comer. Me consta que no era el único que escuchaba sus lamentos, porque los corazones de otros chicos también se ablandaban al escuchar aquellos llantos y terminaban por sucumbir a sus instintos paternales más primitivos. Así pues, mi ingente presupuesto se medía en fracciones de monedas de diez peniques con el solemne perfil de la reina de Inglaterra. No tenía más gastos que dar de comer a aquellas máquinas y alimentarme a mí mismo con lo que sobrara, pero no quería dejarme llevar por la imprudencia ni por otras muchas cosas de las que había oído hablar y ni siquiera comprendía, así que procuré, en la medida de lo posible, hacer un uso responsable de aquel dinero que tanto esfuerzo había costado a mis progenitores reunir.
Estar solo en un país desconocido intentando comunicarte con los lugareños en su lengua bárbara es una situación extrema cuando tienes once años. Es curioso pensar que hay gente que no pasará por una experiencia así en su puta vida. Creo que no se aprende más que en el momento en el que te tiran a la arena del mundo en calzoncillos con un bocata y, asustado y confuso, no te queda más remedio que mirar a tu alrededor con curiosidad desde el otro lado de tus sentidos y confiar en que todo va a salir bien. Si hay algo que recuerdo de aquel verano es todo lo que aprendí de mí mismo.
Con once años, al menos en aquellos tiempos, los chiquillos no están para ir a ningún lugar. Aquello se trataba de un viaje organizado en el que chavales de toda España pasaban un verano en una suerte de inmersión lingüística. La edad media del grupo era de catorce años, que coincidía con la edad mínima recomendada por el folleto informativo. Mi padre no pareció pensar que yo fuera demasiado pequeño para semejante experiencia y yo tampoco supuse que este detalle pudiera ser óbice para mi disfrute. Probablemente a mis once años ya empleara palabras como “óbice” en mis conversaciones, lo que seguro que en algún momento estuvo a punto de costarme una tunda. De cualquier modo, yo y mis expresiones de académico de la lengua nos subimos al avión con dos cojones.
Pasé un mes como puta por rastrojo.
Por aquel entonces no debía de tener ni pelos en los huevos. Recuerdo que fue en aquel verano la primera vez que me di cuenta de que las chicas despertaban extrañas sensaciones en mi cuerpo. Mientras tanto, el resto de chavales del grupo ya debían de eyacular. Yo era el último mono de la manada. Todo el mundo parecía encontrar una diversión en tomarme el pelo y tocarme los barbilampiños cojones, así que terminé prefiriendo pasar la mayor parte de mi tiempo con las máquinas recreativas, sumergido en un mundo de píxeles parpadeantes y zumbidos eléctricos. A menudo, por no gastar el dinero de mis padres, me acercaba a las máquinas mientras nadie jugaba y éstas reproducían una partida imaginaria, y cogía el mando y pulsaba los botones y soñaba que era yo el que desplazaba a los personajes por la pantalla. Encontraba más comprensión humana en una máquina de dos metros que comía aluminio aleado que en mis compañeros de expedición. Darme cuenta de ello me producía una profunda confusión.
A pesar de todo hice un pequeño grupo de amigos. Una tarde viajábamos los cuatro en un autobús que unía las localidades de Brixham y Torquay. Era un día extrañamente soleado y el bus circulaba por la costa con presteza. En algún momento del viaje yo me quedé traspuesto, y cuando desperté me di cuenta de que mis “amigos” se habían bajado mientras dormía y yo me encontraba ahora en el final de la línea a merced de mis propias facultades. Veo ahora que la distancia entre esas dos pequeñas poblaciones es de apenas nueve millas, pero cuando me desperté con once años en una estación de autobuses de un país bárbaro lleno de personas extrañas me sentí a mil millones de kilómetros de casa. Pregunté al conductor cómo podía volver a Brixham y pagué mi billete mientras derramaba una lágrima por saber que aquellas monedas plateadas que entregaba significaban que aquel día las pobres máquinas del recreativo del puerto tendrían que pasar hambre. Aquella tarde, mientras subía los 120 peldaños de piedra en dirección a casa, me pregunté de dónde salía tanta maldad, me pregunté qué sentido tenían las acciones de aquellos que me rodeaban y que tan mal me habían hecho sentir. Me supe de nuevo confuso, incapaz de comprender a las personas con las que compartía el mundo.
El verano transcurrió entre máquinas recreativas y puteos varios. Muchas tardes más subí los escalones de piedra preguntándome por qué. El último día, la expedición hacía escala en un hotel de Londres donde el grupo pasaba la noche antes de embarcar al día siguiente de regreso a la piel de toro. Yo, que con once años debía de tener la conciencia de un notario de cincuenta, debí de decidir que, siendo que al día siguiente había que madrugar, me acostaría pronto. El resto de chavales se entregaron a los pasillos del hotel en una vorágine de excesos en la medida en que su corta edad lo permitía. Gritos y carreras me mantuvieron despierto durante un breve espacio de tiempo hasta que la oscuridad se hizo en mi consciencia.
Debían de ser las cuatro de la mañana cuando el teléfono me sacó de una profunda ensoñación. Una voz al otro lado me comunicaba que debía cambiarme y vestirme porque la expedición partía de inmediato. Yo tenía la boca pastosa y la cabeza embotada. Encendí la luz y observé la habitación a mi alrededor. No tardé en darme cuenta de que tenía los pies empapados. Alguien debía de haberme derramado un par de vasos de agua sobre los pinreles durante mi letargo. Cuando me miré al espejo me di cuenta de que me habían vaciado un tubo de pasta de dientes en la cabeza, y mi pelo lucía blancuzco y tieso y desprendía un agradable aroma a menta que me acompañaba por la habitación. Es por cosas así que puedo decir que cuando era un niño dormía como un tronco. Me puse en orden como pude y salí corriendo por el pasillo arrastrando mi maleta en dirección al descojone general más absoluto. Creo que esa noche conocí la humillación. Le di la mano y me volví a meter en la cama a remojar los pies.
Cuando evoco estos recuerdos no siento ira, no siento rabia. Soy incapaz de encontrar trazas de odio contra nadie. No puedo negar que me resulta extraño, pero lo cierto es que sólo siento confusión y estupor. Tengo once años y estoy de pie en el pasillo de un hotel londinense junto a una maleta que me llega hasta el pecho. No comprendo nada, no entiendo por qué la gente se comporta así, no entiendo quién puede tener interés o encontrar un disfrute en hacerme pasarlo mal. Doy media vuelta y empiezo a arrastrar una maleta en la que se amontonan recuerdos de un verano de niñez, y las fotos mentales de los mejores momentos muestran máquinas que imprimen fantásticos patrones de colores sobre sus sonrientes pantallas al ritmo de sonidos que disparan mi imaginación. Me siento solo, desconectado de la humanidad con tan sólo once años. Me siento confuso, incapaz de comprender a las personas con las que se supone que tengo que compartir una generación, con las que debería tener tanto en común. Me pregunto por qué soy tan diferente. Me pregunto qué me pasa. Me pregunto si estoy roto.
En mayor o en menor medida, aquel verano se repitió varias veces. Diez años más tarde marché un estío a los Estados Unidos, de nuevo, con una mano delante y la otra detrás. Al contrario que la mayoría de los que salieron de España aquel verano, yo no volaba con un trabajo en la maleta, y ni siquiera sabía en qué estado geográfico iba a desarrollar mis actividades. Todo lo que tenía era un billete a Nueva York. Después ya veríamos.
En la ciudad de la gran manzana entablé una incipiente amistad con tres chicas españolas que me contaron que se dirigían a Carolina del Sur, a un lugar llamado Myrtle Beach y que parecía ser, por lo que ellas relataban, la tierra prometida. Yo no necesitaba mucho, apenas un trabajo digno y alguien que me echara un polvo. Compré un billete en el primer avión hacia allí y me metí a vivir en un motel de la costa con aquellas tres criaturas del averno. Poco tardaron en dar rienda suelta a sus instintos más perversos y a asegurarse de que yo participaba de sus infiernos personales. Por algún motivo decidieron que tenían que hacerme la vida imposible, y durante las tres semanas que estuvimos juntos se emplearon a fondo. En aquella ocasión yo no tenía 120 escalones de piedra, pero muchas tardes me pregunté igualmente de dónde sacaban los demás tanta mierda que invariablemente se volcaba sobre mí. De nuevo sentí confusión. De nuevo sentí estupor. Tan desagradable fue el comportamiento de las tres chicas durante aquellas semanas que, algo después, cuando todos estuvimos de vuelta en Valencia, quisieron quedar conmigo una tarde en una cafetería y, mientras me enseñaban sus fotos, me pidieron perdón por haberme hecho pasar las de Caín. Yo les dije que no se preocuparan, que no pasaba nada. De alguna manera yo me había convertido en el cubo que debía recoger las vomitonas de otros, el lienzo en blanco en el que todo el mundo parecía querer pintar lo peor que llevaba dentro. Y por algún extraño motivo no me importaba. Yo quería comprender a todas aquellas criaturas torturadas, quería saber qué les llevaba a comportarse así, pero era obvio que algo no funcionaba, y lo único que yo podía hacer era poner la otra mejilla. Me sentía confuso. De nuevo sentía estupor. Me preguntaba por qué yo era tan diferente de los demás. Me preguntaba si estaba roto.
Mis disquisiciones se prolongaron durante mucho tiempo. Intentaba encontrar algo que me diera una pista sobre lo que me sucedía, al menos un hilo que me permitiera empezar a tirar y quizá algún día saber quién tenía razón, si el mundo o yo. Entonces, en Marzo de este año, escribí la columna El test de integridad. En ella pedía a los lectores que me describieran utilizando sus propios adjetivos. Tenía curiosidad por saber si los demás me veían de la misma manera en que me veía yo. Mi hermana, quien rara vez se pone en contacto conmigo (ni yo con ella a pesar de lo mucho que nos queremos), me escribió alarmada:
“A ti que te gustan tanto las proyecciones de la mente y las realidades paralelas, parece que no has aprendido nada. Los lectores tienen de ti una imagen edulcorada y llena de a prioris, porque no tienen otro remedio, ¡no te conocen! En la vida real tienes un rol diferente para cada grupo de gente; para unos eres un campeón para otros una mierdecilla. Y tú refuerzas inconscientemente cada imagen, porque con cada grupo te relacionas de diferente manera.”
Cuando leí aquellas líneas se interrumpió mi programa vital. Se había producido una excepción, había recibido un input inesperado que me iba a obligar a modificar mi programa de la vida pero todavía no sabía cómo. Necesitaba un poco de tiempo para encontrar qué era lo que rechinaba en aquellas líneas y ver cómo lo integraba en mi explicación del mundo. No tardé en descubrir de qué hablaba mi hermana.
Ella decía que las personas no tenemos una única cara, sino que mostramos una u otra en función de con quién interaccionemos. Aquello tenía sentido. Miraba a mi alrededor y veía aquel fenómeno que describía por todas partes. La mayoría de las personas que me rodeaban parecía un holograma que se reinterpretaba en función del observador. Aquella teoría de las infinitas caras que mi hermana propugnaba con tanta convicción parecía poder aplicarse de una manera consistente al mundo. Sólo había un pequeño problema…
¡Yo sólo tenía una cara!
Cuando hablaba con unos o con otros modificaba el tono de mi discurso, sí, pero no cambiaba el contenido. Escuchaba a propios y extraños con interés sincero, y a propios y extraños trataba con la misma naturalidad. Me comportaba de la misma manera con cada uno de los muchos lectores que me escribían todas las semanas, casi como si todos fueran la misma persona. Sentía una profunda e inmediata amistad con cualquiera que quisiera exponerme sus inquietudes y que se interesara genuinamente por lo que yo tuviera que contar, había una conexión sincera sin importar que apenas nos conociéramos de un par de días o que viviéramos a miles de kilómetros y nunca nos hubiéramos visto. Yo me movía por el mundo con un reducido juego de principios vitales y una sola cara. Casi veinte años después de subir las enormes escalinatas de piedra de un pequeño puerto pesquero del sur de Inglaterra me seguía haciendo las mismas preguntas: ¿Por qué soy tan diferente de los demás? ¿Estoy roto?
Este descubrimiento de la teoría de las caras me sumió en la confusión más absoluta. Me sentía extraño por no tratar a cada persona de una manera diferente, por ser siempre yo. La gente parecía mutar con cada iteración del programa de la vida mientras que yo permanecía anclado en los mismos principios que veinte años antes, cuando metía monedas con el perfil de la reina de Inglaterra en la panza de coloridas máquinas recreativas. Seguía siendo el mismo niño curioso e inquieto mientras los demás parecían tornarse en maduros adultos cada vez más seguros de la naturaleza del mundo que les rodeaba. La gente parecía estar cada vez más feliz mientras yo me iba sumergiendo en la mierda dejándome arrastrar a una vida cada vez más gris y predecible. Todo el mundo mascaba la misma mierda que yo, pero yo intentaba nadar y los demás tragaban y decían que estaba buenísima. A mí no me quedaba otra opción que pensar que yo debía de estar gilipollas.
Más de una vez he sentido que circulaba en la dirección correcta por la carretera de la vida y de repente encontraba un montón de coches en dirección contraria. Asustado, paraba en el arcén, consultaba mi mapa y mis notas y me aseguraba de que iba bien. Reemprendía la marcha y de nuevo encontraba más coches en dirección contraria. Varias veces tiré los trastos en el asiento de atrás y di media vuelta convencido de que la había cagado. Después el soniquete en mi cabeza volvía a sonar y no paraba hasta que volvía a girar y me lanzaba de nuevo en lo que yo estimaba que era la verdadera dirección correcta. Ahora sujeto firme el volante y acelero. Sólo pido a aquellos que vienen de frente que se aparten, porque sólo tengo una cara y no me importa darla con el poder de la confianza que la honestidad y la coherencia me confieren.
Hace apenas unos meses un lector me escribía hablando sobre el sintoísmo:
“Hace tiempo leí un libro de ciencia ficción de Neal Stephenson, “La Era del Diamante”. En uno de los pasajes hacía referencia al sintoísmo: el conocimiento debe ir de dentro a fuera. Primero debemos conocernos, entendernos, aceptarnos y después proyectarnos hacia fuera; conocer, entender y aceptar a los demás y al mundo para que así el mundo pueda conocernos, entendernos y aceptarnos. Esa es la vía que sigo desde entonces: conocerme a mí mismo, conocer al resto y hacer que me conozcan.”
Llevo 32 años viviendo dentro de mí mismo. He permanecido la mayor parte de ese tiempo callado, escuchando, observando lo que sucedía fuera y, sobre todo, en mi interior. Poco queda aquí dentro ya por revisar, etiquetar, catalogar y clasificar. Creía que era un pobre desgraciado por arrastrar un par de complejos estúpidos y un moderado miedo al mundo y ahora me he dado cuenta de que mis miedos y mis complejos son tan pequeños que soy el único que se atreve a ponerlos sobre la mesa. Mi sombra es mínima. Otros callan sus miedos y sus complejos, y los más ni siquiera son conscientes de ellos. Llevo toda la vida compadeciéndome de mí mismo cuando en realidad debía compadecerme de los demás. Una mañana me levanto y descubro que el mundo se ha dado la vuelta. Tras un largo periodo de reflexión, por fin han cesado la confusión y el estupor. Estoy listo.
Me conozco, me comprendo, me acepto. A partir de ahora, cada vez que suba escalones de piedra, una sonrisa se dibujará en mi rostro. No estoy roto. Está roto casi todo lo demás.
No me importa. Estoy seguro de que existe más gente que todavía está entera.
Vamos allá.
Categorias:
- Inicie sesión o regístrese para comentar
Comentarios
MarKuS
Dom, 24/08/2008 - 22:05
Enlace permanente
Espero que te vaya bien, que
Espero que te vaya bien, que el blog está un poco inactivo ultimamente.
Y porcierto, ¿Por qué cambias el título del post?
.. MarKuS .. ’ The ClocKworK OranGe ’..
admin
Dom, 24/08/2008 - 22:18
Enlace permanente
Título
Creo que este título describe mejor el contenido de la columna.
Nasón
Dom, 24/08/2008 - 23:29
Enlace permanente
Allá vamos. ¿Cuál era el
Allá vamos.
¿Cuál era el título original de la columna?
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
admin
Dom, 24/08/2008 - 23:33
Enlace permanente
El otro título
He estado un rato dudando entre un par de títulos. El que había puesto antes era “La otra mejilla”, pero me parecía demasiado mesiánico :-)
Nasón
Dom, 24/08/2008 - 23:54
Enlace permanente
Este título se ajusta un
Este título se ajusta un poco mejor al contenido, es cierto. Incluso el título “Todoposes”, con el que Fuckowski llamó a una de sus últimas columnas, le hubiese venido bien.
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
_________________________________________________________________
¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
FarmenSûl
Lun, 25/08/2008 - 16:51
Enlace permanente
Pérfido en un mundo de cabras infinitas
Total, tanto cuidado con el título para que luego llegue alguien como yo y al primer vistazo lea “Pérfido en un mundo de cabras infinitas” :D
He tenido que limpiar las gafas antes de volver a leer. AAAAAAAAHHHH, vaaaaaale, así pues sí :P
peggybundy
Lun, 25/08/2008 - 00:17
Enlace permanente
"Me conozco, me comprendo,
“Me conozco, me comprendo, me acepto”. Qué seis palabras tan conmovedoras, qué calidez desprenden…Y siguiendo con el mesianismo, recuerda que este año cumples los 33, la edad de hacer milagros ;-)
Estoy harta de ser buena
“Yo estoy en mi cabeza; mi cabeza está en el Mundo” (Paul Auster)
Estoy harta de ser buena
“Yo estoy en mi cabeza; mi cabeza está en el Mundo” (Paul Auster)
LalaAround
Lun, 25/08/2008 - 01:56
Enlace permanente
Cuando lei lo que
Cuando lei lo que escribiste, parecia que estabas hablando de mi.
Que bueno que finalmente te hayas conocido,comprendido y aceptado.
Yo estoy en esa misma busqueda.
Parece que no estoy tan sola como pensaba. Me reconforta saberlo.
Slds!
McCoy del DPA
Lun, 25/08/2008 - 05:57
Enlace permanente
No estas Sólo ...
No estas Solo, pero deberas levantar grandes piedras para encontarnos !!!
Muchos o mas que muchos de nosotros (hablo en plural pq es mas facil, parece q no lo digo yo ;-)) hemos pensado de la misma forma que tu, o hemos llegado a razonamientos parecidos … que por lo que parece, cayeron en el saco del olvido y que tu haces que volvamos a recuperarlos con nostalgia, casi con miedo a revivir esas noches en vela, esas clases de la Uni divagando porque estaba alli, las mañanas al ir al curro ….
Tu has roto el “saco”, lo has tirado o mejor dicho reciclado, q esta mas de moda, nosotros aun lo cuidamos con esmero vayase q la liemos y nuestras “maravillosas” vidas dejen de serlo, y nos despertemos en un viscosa vaina en medio de una plantacion de viscosas vainas en las que solo sirvamos como alimento para la sociedad …
Hay que estar bien preparados para dar el salto … siempre pensaremos q no estamos aun preparados, solo si saltamos lo averiguariamos ….
En cuanto a tu interes por la Para-Filosofia, te entiendo … icluso yo me lo plantee .. pero como otros te han dicho en los libros no encontraras lo que tu buscas, ahora si, como ampliacion de conocimientos nunca viene mal.
Ahora estoy a la espectativa … agarrado a la cornisa, dispuesto a dar el gran salto … pero hay espero (esperamos) para ver como te das tu la primera hostia, o por el contario te va bien, en ese caso nos volvermos a plantear saltar … ni antes ni despues, no se cobardia? pues claro que si …. q le vamos a hacer !!!
Ya lo sabes … no mires atras … jajaja … estamos alli !!!
..:: A partir de ahora ::..
..:: A partir de ahora ::..
blasfemo
Lun, 25/08/2008 - 11:09
Enlace permanente
Me alegra no estar solo
Este blog en general, y bueno, amigos que tengo son los que me libran de la locura de pensar que como es posible que yo vea a todo el mundo de una manera y yo me vea diferente.
La expresion “sentia que estaba roto” es lapidaria y reveladora. Siempre he sentido eso desde pequeño, desde que tengo recuerdos.
Pero, veo vuestros comentarios, hablais del salto.. que salto? el de ser conscientes que somos diferentes y aun asi mantener nuestra integridad? el salto de la rectitud a la integridad?
No estare haciendo un ejercicio de prepotencia al considerarme diferente a los demas? “ser el ombligo del mundo”? que en el fondo es lo que todo el mundo hace?
Ripley
Lun, 25/08/2008 - 12:12
Enlace permanente
Hola Gonzo, quiero hacerte una pregunta...
…¿de verdad, de verdad de la buena, que tú nunca has sido cruel con nadie? ¿de verdad que tú nunca has tenido tu propio Falstaff? ¿de verdad que, precisamente por haberlo sentido tan hondamente, no te has descubierto en el “otro bando” alguna vez y no te has horrorizado de ver en lo que te has convertido por un momento?… pues si así ha sido (dudo mucho que no te haya sucedido aunque solo sea “un poquito”), ya tienes la respuesta. Ya sabes de donde nace. Ya sabes quienes son “los otros”… nosotros somos las víctimas y también los verdugos.
Ni es cierto que tú estes roto y los demás no, ni que los demás estén rotos y tú entero. ¿Crees que has terminado de conocer y catálogar lo que hay en tu interior? No lo creo. Tu interior es insondable chiquillo. Es la Internet invisible. Cada persona es una fosa abisal.
Somos todos diferentes, pero caminamos por los mismos andurriales. Enhorabuena por asomarte a tí mismo y conocerte, comprenderte y aceptarte. Tu eres quien eres, el zen es el zen.
Afortunadamente para tí y para nosotros que te leemos, te queda un territorio ignoto por delante.
Un abrazo.
admin
Lun, 25/08/2008 - 12:58
Enlace permanente
Respuestas
¿de verdad, de verdad de la buena, que tú nunca has sido cruel con nadie?
Sinceramente, soy incapaz de encontrar dentro de mí recuerdos de crueldad semejante a aquella de la que he sido partícipe. Alguna vez me he sorprendido en un pequeño atisbo de algo semejante y me he sentido fatal por ello.
Sé que apenas he empezado a catalogar y a clasificar, sé que mi interior es un lugar insondable y tengo una idea de lo que se encuentra en el otro extremo. Sé que la tarea no ha terminado, pero ahora por lo menos me conozco lo suficiente para no ser un peligro ni para los demás ni para mí mismo. Y tengo la satisfacción de saber que, por el camino, he roto lo menos posible.
Ripley
Mar, 26/08/2008 - 11:45
Enlace permanente
Ni la tarea ha terminado
ni terminará en la vida. ¿Sabes por qué? porque si estás vivo siempre estarás cambiando. Tu única cara no es única. Yo quiero entender que te refieres únicamente a la honestidad en las relaciones en general y no a una actitud “monolítica” y rígida, porque entoces deja de ser una virtud (poco frecuente además), sino que se convierte en una falta de adaptabilidad que puede hacer daño a los demás, aún siendo lo último que deseas. La honestidad mas importante y la mas jodida de aplicar cuando se hace de verdad, cosa también poco frecuente dicho sea de paso, es la honestidad con nosotros mismos.
Todavía somos muy jóvenes por dentro (por no llamarnos niñatos directamente), por eso no hacemos más que hablar de nosotros mismos. Cuando seamos mayores, si crecemos bien y no nos anclamos en victimismos ni otros onanismos emocionales, simplemente viviremos, signifique lo que signifique esa palabra para cada uno.
Un abrazo.
Menocchio
Lun, 25/08/2008 - 12:28
Enlace permanente
Así es
Ya te he dicho más de una vez que hemos tenido existencias paralelas y te juro por Dios que esta entrada ha sido la más paralela de toda la historia.
Solo nos diferencian dos cosas: yo sí sabía hace tiempo que quienes están rotos son los otros, ya comprendía lo de las multicaras frente a mi unicara y eso, pero ¿Sabes que? En el país de los ciegos, el tuerto es un desgraciao. Lamento decirte que el hecho de que sean los demás quienes estén rotos (con sus caras, sus actitudes quebonito aunque sea una mierda para así autoconvencerse que es quebonito [y parece que lo consiguen, vive Dios] y todos sus complementos) no mejora mucho el asunto: ya ves, una existencia en un universo rodeado por “rotos”, una existencia condicionada por “rotos”, una existencia que tendrás que acomodar a los “rotos” en un mundo hecho por y para “rotos”.
Otra cosa en que nos diferenciamos, y que me ha extrañado LA HOSTIA por hablar claro ha sido que no sientas rabia ni odio, ni cuando te vejaban, ni cuando recuerdas las vejaciones. Te juro que no lo comprendo, literalmente no-lo-com-pren-do. ¿Como puedes no sentir rabia ni odio, ni haberla sentido en su momento? ¿Es que no tienes orgullo que herir? ¿Es que te echas la culpa de todo siempre a ti? A mi me parece que tienes una nada saludable tendencia a hacerte responsable y echarte la culpa de todo, te lo digo en serio. Y también te digo e serio que espero que en esta nueva eeeeer… ¿Como llamarlo? Etapa vital esa percepción, esa visión arrugada y dañina haya cesado. Ni es vedad, ni es bueno ¡Si por lo menos fuera una mentira beningna como las de los “rotos”! Pero es que además de mentira es injusto, injusto contigo.
kopo
Lun, 25/08/2008 - 12:42
Enlace permanente
Pixeles perdidos y horizontes de colores que no puedes imaginar
Yo me encontraba atrapado por una extraña sensacion. Acababa de salir de uno de esos “reality checks” que la vida pone en tu camino para que no te aburras, y pese a saber que estaba fuera del pozo… la sensacion de “normalidad” que conocia antes de caer al abismo no llegaba.
De hecho, la sensacion de normalidad nunca llegaria, siendo sustituida por un nuevo status equivalente.
Pero habia un problema… me sentia como un puzzle al que le faltan piezas…
¿Que haces cuando te sientes como una foto de un atardecer al que le han recortado el horizonte, y el sol se ha desvanecido para dejar paso a un vacio oscuro? ¿ Que haces cuando notas que, pese a que todo lo que puede ir mal, va bien… sigues mirando hacia adentro… y sigues sin encontrar ese relleno para ese agujero ?
Un breve analisis del comportamiento de conocidos me llevo a la conclusion de que si al resto de la gente le pasa eso… o no lo ve, o lo ignora… y que para muchos de los que no lo hacen, su tratamiento pasa por pillar un ciego 3 o cuatro noches a la semana y hacer como que el mundo, los problemas o la falta de ellos y ese misterioso hueco interior no existen. Como siempre he preferido pensar por mi mismo y buscar mi propia via, decidi que un poco de analisis no estaria de mas.
Pasaron semanas e incluso meses, y comprendi que analizando la nada no puedes sacar demasiada informacion.
Entonces redescubri a Gonzo, a Sun Tzu, al Zen y a su puta madre (la del zen).
Como Gonzo, yo habia estado viviendo, dejandome llevar por la sociedad… pese a tomar mis propias vias, seguia todavia encaminado por la sociedad, creyendo ser un individuo, alienado sin saberlo.
Entre un pequeño proceso de maduracion, comprendi que para ganar mil batallas, importaba mas conocer las debilidades y fortalezas de tu propio ejercito que conocer las del enemigo. Todavia no sabia quien era el enemigo, ni de que ejercito disponia. En un ejercicio Zen irreflexivo, habia conseguido captar el mensaje y asimilarlo sin comprenderlo, sin leer entre lineas. Solo fue mas adelante cuando al releer al viejo chino, me percate de que habi estado pasando revista personal… analizando mis grietas y mis flancos y endureciendolos… Lo que para ti fueron 120 escalones fueron para mi unas paginas de un libro escrito hace mil años y que esta resobado de tanto bombo.
Para entonces, mi forma de actuar, de expresarme, de comunicarme con los mios, habia evolucionado.
Desde entonces, muestro al mundo leves sombras de lo que soy, y me reservo a mi mismo para los que me importan. No por miedo a represalias, criticas o malignidades sociales… solo por una mera cuestion de principios.
Habia juzgado a la sociedad como un ente demasiado agresivo, voraz y desleal como para considerar a lo que se encuentra fuera de mi circulo de influencia, merecedor de conocer mi verdadero yo.
Ha sido ha raiz de tu frase: “me conozco, me comprendo, me acepto”… y tu sentencia a la misma “esta roto casi todo lo demas”, cuando he confirmado que mi teoria no esta tan desencaminada, y que esta mas enfermo el resto del mundo que los que somos distintos y no nos conformamos con el concepto de “mierda para todos”.
Yo no estoy entero… siguen faltandome pixeles de mi atardecer anaranjado… pero ahora se cuales faltan y me imagino como puedo ir llenandolos…
Y como hace tiempo lei por aqui… nuestro hipotetico oceano de posibilidades , al que nunca sabemos si lanzarnos, se presenta frente a nosotros todos los dias en una escarpada costa… y todas las mañanas mientras toda la humanidad esta como en el mito de la caverna… observando sombras de espaldas al azul y verde infinito oceano que brilla al amanecer sin estar siquiera forzados a verlos… algunos hay que se encuentran mirando al amanecer… y otros, muchos menos, se han lanzado hace ya tiempo hacia el azul-verde mar y nadan o navegan en silenciosos veleros, hacia mil horizontes, donde el cielo es de colores que ni te has imaginado…
No se donde me encuentro… solo se que ya no miro a las sombras de la realidad… solo se que deje de verlas porque comence a ver por el rabillo de mi ojo, que habia otros que no miraban en mi direccion. Uno de los que miraba de espaldas a las sombras es Gonzo.
Os veo en el horizonte
El reino de los kopos - www.kopenia.org
PD : Disculpad la fumada filosofica… ultimamente estoy dado a masturbaciones de mi ego y eyaculo en los momentos mas inoportunos…
El reino de los kopos - www.kopenia.org
Ripley
Lun, 25/08/2008 - 13:40
Enlace permanente
Eres un
leopardo con corazón de antílope
Madriles
Lun, 25/08/2008 - 15:49
Enlace permanente
QUE BLOG MAS CANSINO E INMADURO
Yo, los demas, yo, los demas, pobrecito yo, que mal lo paso, el mundo es muy injusto, pero ahora lo entiendo, tenia yo razon y los demas no….
Solo se me ocurre un adjetivo para Gonzo y la mayoria de comentaristas: inmaduros. Pareceis niños de diez o doce años a lo sumo llorando vuestras penas. Gonzo antes escribia cosas que tenian cierta gracia, a pesar de lo friqui, pero es que ahora lleva una temporada insoportable. No para de buscar explicaciones a su friquismo que le conviertan en un tipo digno de admiracion. Claro, la culpa siempre fue de los demas, que eran muy malos. Gonzo es un angel fragil y bello que del olimpo de los dioses se ha caido a este mundo sucio y cruel que no le comprende.
Tu te lo tienes demasiado subido. Nos quieres hacer ver que eres una especie de niño prodigio, pero decir ‘obice’ con once años no es inteligencia. Es pura pedanteria. Supongo que de niño pensarias que las tundas te las llevabas por ser muy listo. El dia que entiedas que no eres mas que un pringadete con blog igual se acaban tus problemas y empiezas a disfrutar un poco la vida. Todo el tiempo que sigas empecinado en separar “los demas” del “yo” para hacerte el guay con tus lectores seguiras perdido. Antes pensabas que eras el roto en el pais de los enteros y ahora que eres el unico entero en el pais de los rotos. La vida sigue, la gente la vive. Tu mientras sigues llorando tu soledad en un blog.
Adolescentes…..
peggybundy
Lun, 25/08/2008 - 16:16
Enlace permanente
Fascinante... Gonzo, ¿para
Fascinante…
Gonzo, ¿para cuándo una entrada diseccionando la envidia? (oops, ¿”diseccionando” será demasiado pedante? Cáspita…esto, vaya, sólo me salen vocablos cultos, ¿seré una pringada yo también, Señor?)
Estoy harta de ser buena
“Yo estoy en mi cabeza; mi cabeza está en el Mundo” (Paul Auster)
Estoy harta de ser buena
“Yo estoy en mi cabeza; mi cabeza está en el Mundo” (Paul Auster)
admin
Lun, 25/08/2008 - 16:34
Enlace permanente
Atención
Tu atención es tu don más preciado. No lo regales.
:-)
Menocchio
Lun, 25/08/2008 - 16:36
Enlace permanente
A pesar de lo mediocre...
“Gonzo antes escribia cosas que tenian cierta gracia, a pesar de lo friqui…” ¿Como que a pesar de lo friqui, Madriles? “Lo friqui” no es ÓBICE para que algo tenga gracia. Tu mismo te sacas de la manga lo de que era friqui, dices que eso es ÓBICE para que tenga gracia… Es decir, que lo que TU LLAMAS friqui es peor, pero bueno tu lo tolerabas porque a pesar de ello tenía cierta gracia.
“No para de buscar explicaciones a su friquismo que le conviertan en un tipo digno de admiracion.” Bueno, Madriles, es cierto que no para de buscar explicaciones a LO QUE TU LLAMAS su friquismo, es cierto. Pero… ¿Y eso de que “que le convierten en un tipo digno de admiración”? Eso te lo has sacado de la manda, madurito. Va a resultar que eres de esos malpensados que ven miseria donde no la hay. ¿De donde sacan esos malpensados esa miseria que no está donde la ponen? Bueno, si no está fuera, supongo que estará dentro.
“Claro, la culpa siempre fue de los demas, que eran muy malos.” Madriles ¿Quién ha hablado de culpa? Porqué no te lo vuelves a leer a ver si entiendes que donde lees “culpa” pone motivo, y donde lees “muy malos” pone muy distintos. Y sí, hay “muy malos” en el texto, pero no son más que síntomas de lo que a Gonzo le pasa y le pasaba. Los “muy malos” del texto no tienen mayor trascendencia ni protagonismo que ese: síntoma. Y Gonzo no da a aquella maldad (que sabe inherente) más trascendencia que la que tiene: la de ser un síntoma de algo, un síntoma muy fuerte “¿De qué?” Se pregunta el durante todo el texto. Culpa dices, Madriles…
“pero decir ‘obice’ con once años no es inteligencia. Es pura pedanteria.” Madriles, decir “óbice” con once años es pedantería, pensar “óbice” es inteligencia. Pero mira sí, decirlo es pedante, es un síntoma de falta de contacto con la realidad, que te dice que eso es pedante y tu no lo pillas y lo dices, y cae una hostia. Hay que estar en contacto con la realidad o te lloveran hostias: tienes razón Madriles. Por cierto, menuda realidad que a un niño de once años que dice “óbice” lo castiga con un aluvión de yoyas. Chico, yo preferiría que se castigaran socialmente otras cosas, como tener la mano mu larga, pero se castiga “la pedantería” y hay que apechugar. En eso, Madriles, tienes razón.
“El dia que entiedas que no eres mas que un pringadete con blog igual se acaban tus problemas y empiezas a disfrutar un poco la vida.” Por el amor de dios, Madriles, pero si Gonzo no para de hacer cosas, de moverse.
Tu dices “Adolescentes…..”
Yo digo “Mediocres…”
AnalistaPadawan
Mar, 26/08/2008 - 08:44
Enlace permanente
Igual te has sentido retratado en el bando de los que pegan
Para Madriles:
Está demasiado de moda y cada vez más gracias a la cultura yanki castigar al niño culto(o simplemente al débil) con bromas y yoyas y ser el niño guay que no tiene ni idea de nada pero es cara dura, malo y en definitiva cabrón(ahora incluso lo graban con el móvil), aunque cada vez se acentúa más esto, siempre ha existido, que gonzo fuera objetivo de los típicos niños idiotas y cabrones no lo convierte en superdotado, ni creo que lo pretenda, yo mismo he sido objeto de lo mismo simplemente por ser bajito y tímido(hasta que llegue al insti) y no me considero especial, no se porque respondes de una manera tan agresiva, quizas te sientas atacado, sientas envidia o qué se yo, pero lo tuyo no es muy normal.
Txomo
Mar, 26/08/2008 - 09:16
Enlace permanente
¿Y qué tendrán que ver
¿Y qué tendrán que ver los yankis con la crueldad de los niños? Siempre los niños se han mofado del gordito, del bajito, del flaco, del tartamudo, del de las gafas, del que sacaba mejores notas que él, del morito o del amanerado y en definitiva, de todo el que fuera diferente y consideraran un elemento débil del grupo.
Cuando yo iba a primero de EGB la cosa ya funcionaba así. Entonces no había Internet, no veíamos la tele después de las 22.00 (tres canales habría) y los yankis eran unos señores con casacas azules que perseguían a caballo a los de las plumas.
No sé qué manía hay con meter a los americanos en todo. Que “hayamos” tomado últimamente la palabra “bullying” (o como sea) para referirnos a la crueldad de los niños no quiere decir que la crueldad también la hayamos tomado de ellos.
Saludos
Sara
Lun, 25/08/2008 - 17:24
Enlace permanente
Bajo mi punto de vista...
No se trata de las caras que mostramos a los demás, nuestra cara siempre es la misma… lo que sucede es que no todos son capaces de ver lo que estamos mostrando. Las personas lo interpretan a su manera. Ven 10 minutos de la película y tienen que resumir el argumento. Nadie puede verte por completo y, por eso, su punto de vista debe basarse en actitudes o gestos que han visto y han interpretado por su cuenta y riesgo.
Todos te verán de manera subjetiva. Tus lectores verán, inevitablemente, tu parte más literaria, más irreal. Tu hermana verá tu parte familiar, íntima. Tus amigos verán tu parte más divertida, más informal…
Es evidente que yo, como lectora, no puedo verte en tu ámbito familiar. Al igual que tu madre no puede verte como yo te veo. Se trata de puntos de vista, de formas de conocer los hechos e interpretarlos. Tu no tienes mil caras, lo que tienes son mil espectadores diferentes.
Un saludo.
If I lie here
If I lie here
admin
Lun, 25/08/2008 - 18:05
Enlace permanente
Interesante perspectiva
Esa que detallas es una perspectiva que ya había considerado.
Estoy de acuerdo en que la gente ve cinco minutos de la película y no tiene más remedio que rellenar el resto del argumento con partes que salen de sí misma. Creo que mejor solución que rellenar película es quedarse sencillamente con los cinco minutos. He visto a gente completar la película y hacer un thriller de miedo.
Por otra parte, es cierto que hay mil espectadores y que cada uno hace su interpretación. Quizá ese sea el error, interpretar. Yo soy el mismo aquí que con mis amigos, con mi hermana o con mis padres. Si cada uno ve a un sujeto diferente es porque no mira bien, pero mi responsabilidad termina cuando presento siempre mi cara verdadera. El resto ya no está en mi mano.
Txomo
Mar, 26/08/2008 - 10:37
Enlace permanente
mil caras
¿Y por qué no puede tu alma estar formada por mil almas distintas? (o llámale cara). ¿Por qué hay gente con una cara y gente con varias?
Mi YO en realidad son mil YOs distintos. O mil miniyos :P Son mi Yo de hoy, mi Yo de hace 5 años, mi Yo de dentro de 2. Un Yo alegre, o divertido o triste. El confiado que se relaciona con mi familia, el que mira de reojo las sombras de un callejon a medianoche, el borracho y el resacoso.
Todas esas almas se combinan, siendo más fuerte una en un momento, dejándose apartar por otra y volviendo a enseñar los dientes cuando más le aparece.
Tú también tienes mil yos, almas, o caras. Tienes el yo culpable, el confiado, el inocente. Tienes otro yo que analiza el mundo desde una perspectiva más alejada. El yo prudente y el emprendedor. Y no son estados de ánimo: todos son tú y están presentes en mayor o menor medida.
Tal vez tu yo cruel suele estar ocupado en otros asuntos, o simplemente otras facetas de tu personalidad no lo han dejado aflorar. A otros les pasa lo mismo con su cara indulgente o amorosa.
Apartándome momentaneamente de lo de las múltiples indentidades… Me sorprende muchísimo que nunca hayas cometido una mala acción de la que te arrepientas. Si fueras católico de ahí se podría extraer que estás totalmente limpio. Si el que dijo en su momento “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” te hubiera tenido delante tal vez la historieta se hubiera escrito de otra forma xD
De verdad… me intriga! Nunca le has pegado una pedrada a nadie? ¿A ningún animal? ¿No has roto el cristal de un vecino de un balonazo y has echado a correr y a esconderte para escurrir el bulto? ¿Nunca has mentido a nadie, por miedo o por vergüenza?
El otro día leí “El niño con el pijama de rallas”. Un niño de ¿9? años de lo más inocente y bondadoso miente traicionando a su amigo… ¿Por qué? Por miedo. Miedo al dolor físico. Miedo al rechazo. Miedo a la soledad. Miedo a lo desconocido, a lo que no comprendemos. Miedo a sentirse inferior o a la marginación. ¿No es el miedo uno de los mecanismos que mueve el mundo? ¿No es una sensación primaria que hace aflorar los más básicos instintos? Todo el mundo sabe lo peligroso que es un perro asustado… ¿No es una persona asustada similar a un perro asustado? ¿Un perro asustado que temiera el rechazo de su manada atacaría a otro individuo más débil? ¿Una persona asustada no buscará una vía de escape para su miedo?
¿Has tenido alguna vez miedo?
Y ya que me pongo con el ladrillo, sigo un poco más :D ¿Por qué una de las partes (tú y el mundo) tiene que estar rota? ¿Por qué hay una parte “brillante” y otra “mediocre”? ¿Por qué el mediocre escucha “reggaeton” mientras que el brillante escucha Mozart? ¿Por qué el brillante se pregunta cuál es el sentido de su vida mientras el mediocre lo encuentra en un helado de limón en una terraza en el mes de agosto? ¿Por qué la metafísica es más divina que las pequeñas cosas?
En fin, un saludo y perdón por el ladrillo, que he acabado divagando como siempre xD
frescobaldi
Lun, 25/08/2008 - 18:24
Enlace permanente
Hola, estoy de acuerdo con
Hola,
estoy de acuerdo con lo que dices, es bastante habitual mostrar distintas versiones de uno mismo para las distintas facetas de la vida, y esto no tiene que ser algo malo. Otra cosa es que se haga como una forma de vida o responda a fines extraños, pero me da la impresión de que la persona a la que se refiere el escrito está bastante lejos de estos casos.
Por otra parte, en cuanto al texto, me llama la atención el hecho de que la afirmación de una persona implique la negación de otras (las rotas, como las llamas) o su valoración negativa. ¿Por qué no es posible una afirmación, sin más, dejando sin resolver el hecho de si los demás estén o no equivocados?
Nicotine
Lun, 25/08/2008 - 17:58
Enlace permanente
No más¡
Pues sí, puede que éste pantano sea tuyo pero debes bajarle al asunto Gonzo-centrista, que el Papa se va a enojar. Llevo leyéndote un par de años (aunque hasta hoy te estampo un comentario) y con el pasar de los eones e venido extrañando la chispa de antaño; el exeso de reflexiones ontológicas empieza a resonar como de ésos interminables allegro de Bach y acaban dejando al lector con la misma avidez con la que llegó. Hombre, que ya estuvo bien de cincelarnos “El sentido de tu vida.
Por que nunca se hizo tanto con tan poco ni tan poco con tanto.
FarmenSûl
Lun, 25/08/2008 - 19:38
Enlace permanente
Ehm...
…siendo como es infinita y sin fronteras la blogosfera, al que se pone debajo de una nube de tormenta y se queja de que llueva no hay más que invitarlo amablemente a que ande unos pocos pasos y se ponga debajo de otra nube. Por ejemplo, una en la que lluevan ladrillos, o incluso mejor, cuadernos de ortografía “Everest” :D
Fabian
Lun, 25/08/2008 - 22:44
Enlace permanente
Las maquinas
Mi infancia tambien estuvo llena de máquinas de videojuegos, el Golden Axe, Ghosts, Tetris, Rampage…etc… No se cuanto dinero habré dilapidado en aquellas fabulosas máquinas, pero creo que fue una gran inversión en mi ocio juvenil.
Tambien pude disfrutar cada verano de los campamentos, donde puse pasta de dientes a muchos y mojé a mucha gente je je je que bien lo pasabamos todos. Y yo nunca fui un niño malo, todo lo contrario, la pasta de dientes se la llevaba el gallito de turno. Y aquellas maravillosas chicas que se dejaban manosear…
Cuando escupia a la gente desde la terraza, cuando meaba en algun portal, o cuando llamaba a los timbres de las casas y me iba o rompia alguna farola o papelera, son momentos irrepetibles que me han convertido en una persona noble y de confianza.
Gonzo, eres un tio autentico, hecho a ti mismo, lo malo es que llevas 30 años haciendo lo que te han marcado, y ahora ser autentico no tiene mucho sentido no crees, se te ha pasado el arroz, ahora hay que seguir a la manada, ya no puede ir uno por libre porque la sociedad te exige madurez. A no ser que seas un eremita. Tienes que cumplir las reglas. De los 11 a los 30 podrias haber volado como un gorrioncillo en un agradable dia de primavera, ahora eres un cuervo y el invierno te acecha.
Uno no puede tener siempre la misma cara para todo, en una entrevista de trabajo por ejemplo no es lo mismo que en un bar con los colegas, tomando pastas y cafe con la abuela o un cockteil con una chati que te quieres ligar. Se trata de controlar las emociones o de que las emociones dirijan el timón. Pero claro ahora te has dado cuenta del tiempo perdido y quieres vivir lo que no has vivido cuando tenias que hacerlo…te quedabas dormido en el autobus, el ultimo dia de campamento, y dormido tambien cuando tratabas de hacerlo todo bien.
Ahora decides dejar el rumbo que llevabas y coger otro carril, cuando lo que deberias hacer es imbuirte mas en esa vida marcada.
No querrás ser a ultima hora un Pocholo no?
Menocchio
Mar, 26/08/2008 - 01:25
Enlace permanente
Sabias palabras
No estoy de acuerdo con todo lo que dices, pero en general son palabras muy sabias Fabian, muy sabias.
No estoy de acuerdo con lo que ves de pocholiano en el nuevo rumbo, lo de el arroz pasado. Lo demás todo verdad.
AnalistaPadawan
Mar, 26/08/2008 - 08:56
Enlace permanente
Imperdonable
Te olvidaste de dos de las máquinas más grades de mi infancia, el Altered Beast, juego en el cual te ibas convirtiendo en un tío cachas y a la tercera “pastilla” que tomabas te convertías en un lobo, dragon, tigre, oso, etc.. Y el grandísimo Kung Fu Master donde repartías puños y patadas a toda leche con Bruce lee :P.
Txomo
Mar, 26/08/2008 - 08:32
Enlace permanente
Ehm?
¿Y quién representa que eres tú, que invitas a alguien a irse de una casa que no es la tuya?
Editado - esto no debería ir aquí… sino debajo del “Ehm” original xD
alfayate
Mar, 26/08/2008 - 09:15
Enlace permanente
Gonzo, si no lo has hecho todavía....
tal vez deberías leer esto. Creo sinceramente que te interesará.
——————————————————————————-
La ruta de las cabezas de piedra
——————————————————————————-
La ruta de las cabezas de piedra
admin
Mar, 26/08/2008 - 10:43
Enlace permanente
Jung
Una de las cosas que deberé hacer antes o después es leer toda la bibliografía de Jung. Gracias por recordármelo :-)
alfayate
Mié, 27/08/2008 - 09:23
Enlace permanente
De nada...
Me alegro de que te pueda ser de ayuda. Si me permites, un consejo: Jung publicó bastantes libros a lo largo de su vida y en sucesivas ediciones y también en las nuevas obras, iba modificando su teoría según adquiría nuevos conocimientos y experiencia profesional con sus pacientes. Asimismo, tiene varias “monografías” sobre temas tan diversos como la alquimia, la sincronicidad o el libro de Job; que pueden resultar un tanto áridas y confusas si antes no se ha profundizado algo en su obra general.
El consejo es pues, empezar por el final, sus últimas obras que además suelen ser las más divulgativas y accesibles. Según mi experiencia, conviene empezar por el libro recomendado, “El hombre y sus símbolos” que es una obra conjunta con sus colaboradores, escrita expresamente como resumen y exposición de sus teorías para el público general, poco o nada versado en psicología. Falleció poco después de haber acabado su redacción, así que puede ser considerada literalmente como su “última palabra”.
La siguiente sería su autobiografía personal y profesional: “Recuerdos, sueños, pensamientos” (en la que tal vez descubras que tienes algún punto en común con ella) y que más que una biografía al uso es (como no podía ser de otro modo tratándose un un psicólogo consecuente) una historia de la génesis de su obra a partir de sus vivencias personales.
Y a partir de ahí, pues ya según el criterio e interés de cada cual…
——————————————————————————-
La ruta de las cabezas de piedra
——————————————————————————-
La ruta de las cabezas de piedra
fokker
Mar, 26/08/2008 - 10:30
Enlace permanente
Crítica
En mi humilde parecer esta entrada rezuma egotismo. ¿Sólo tienes una cara? Es posible. Yo no, y no me considero un hipócrita, ni tampoco estoy tragando mierda. En contextos distintos se resaltan partes de mi personalidad diferentes, y eso puede parecer, en ocasiones, contradictorio. En serio Gonzo, con este tipo de entradas estás haciendo méritos para ganar la nacionalidad argentina. Me gustaba más el estilo desenfadado, que no vacío, del blog de hace años. He escrito un par de veces y en ambas ocasiones para criticar. Es por esto que aprovecho la ocasión para agracerte todas las horas de entretenimiento que he passado leyendo este fantástico blog. Gracias.
Dyorama
Mar, 26/08/2008 - 11:23
Enlace permanente
"Todo el mundo mascaba la
“Todo el mundo mascaba la misma mierda que yo, pero yo intentaba nadar y los demás tragaban y decían que estaba buenísima. A mí no me quedaba otra opción que pensar que yo debía de estar gilipollas.”
Nunca lo habría podido describir mejor. Siempre he pensado que todos recibimos nuestra cucharadita de mierda cada mañana pero mientras yo la escupo los demás parece que se la tragan y encima sonrien. Está muy bien conocerse a si mismo, y me gusta ser así aunque me haya costado muchos disgustos. Hubo un tiempo en que también me pregunté qué es lo que pasaba conmigo? ¿qué me faltaba para ser tan guay como los otros? ¿Por qué eran tan evidentes mis diferencias con los demas? Con el tiempo he aprendido que a veces es mejor escupir la mierda disimuladamente y pasar desapercibida a hacerlo directamente a la cara de quien amablemente te ofrece la cucharada.
Por otro lado tambien me ha sido grato el descubrir que aquellos que vieron en nosotros el blanco sobre el que descargar toda la estupidez que es capaz de concentrar el ser humano en tan minúsculos cerebros, son ahora la mierdecilla que voy apartando por el camino.
Txomo
Mar, 26/08/2008 - 11:47
Enlace permanente
"nosotros" ??
Por otro lado tambien me ha sido grato el descubrir que aquellos que vieron en nosotros el blanco sobre el que descargar toda la estupidez que es capaz de concentrar el ser humano en tan minúsculos cerebros, son ahora la mierdecilla que voy apartando por el camino.
Es decir, ahora ellos son el blanco sobre el que tú descargas toda la estupidez que es capaz de concentrar el ser humano en un minúsculo cerebro. Sin duda hay una diferencia abismal entre tu “nosotros” y tu “ellos”.
Dyorama
Mar, 26/08/2008 - 21:46
Enlace permanente
ves? ahí te equivocas. Por
ves? ahí te equivocas. Por eso somos tan diferentes.
vidina
Sáb, 30/08/2008 - 19:24
Enlace permanente
Evidentemente
Todos somos diferentes y eso es lo que aporta la savia de la vida.
Pero al mismo tiempo todos somos estúpidos e ignorantes. Yo soy estúpida aunque ahora mismo me considere más inteligente que tu (no puedo decir más guapa, porque no te he visto) …. ¿Por qué?…. Craso error del ser humano, no necesitamos tratar de destacar para destacar, solo ser nosotros mismos; nacimos diferentes e iguales.
Y todos nos moriremos algún día.
Ingenius
Mar, 26/08/2008 - 12:29
Enlace permanente
Uni - Jeto
Bien, otro post sincero. Me gustan estos posts, dan juego.
Me gustaría darle una lectura más a esto de las mil caras. En mi experiencia, las personas buscan algo en concreto, “se espera” algo de tí en cada situación. Es algo de lo que no soy capaz, me cuesta cambiar quién soy, la manera en la que me expreso. Yo también soy un unicara.
Recuerdo que cuando alguien me decía: “hola, qué tal?”, yo interpretaba que debía responder honestamente cómo me encontraba, así que si ese dia estaba triste, lo decía, si había tenido un desencuentro con alguien, lo comentaba. Un dia, mi compañero de trabajo me dijo: “siempre respondes raro a esta pregunta, la gente no quiere saber cómo estás, sólo es un formulismo”. Entonces me di cuenta de por qué la gente miraba hacia otros lados cuando yo no respondía lo que buscaban. Desde entonces, respondo: “bien, ¿y tu?”.
(Inciso –> Me da la sensación de que son justamente este tipo de gente los que están criticando tu post, los que quieren a un Gonzo que les haga reír con su textos divertidos, y se olvide de decir que la burbuja inmobiliaria y el precio del petróleo nos va a mandar al carajo.).
La gente ríe mucho y dice poco. La mayor parte, al menos. Yo siempre conduje en dirección opuesta al resto, nunca he podido ser de otra manera. Sin embargo, hay un punto concretamente que aún me joroba: aquellos que conducimos en dirección opuesta, los que hemos abandonado el camino asfaltado y nos hemos lanzado campo a través, parece que también adolecemos de compañerismo, seguimos conduciendo solos en lugar de aunar fuerzas.
Me conozco. Me comprendo. Me acepto. Siempre lo hice.
Ripley
Mar, 26/08/2008 - 13:12
Enlace permanente
Tu crees que vas en dirección opuesta
pero hay tanta gente que lo hace que ha dejado de ser una excepción. Y si es una excepción que más da. Quiero decir que yo también soy una de esas que contestaba a la pregunta ¿que tal? como no debía y hacía y hago otras muchas cosas que deberían incluirme inmediatamente en el anuncio de Trina. Pero que haya un anuncio sobre eso que además es tan popular debería bastar para que esté claro que no se trata de excepciones.
Simplemente aprendí un uso social más y dejé de contestar con una descripción de mis sentimientos a una expresión que equivale a un Hola. Y no tiene más trascendencia. No considero que eso sea tener solo una cara. Creo que ser honesto o ser “auténtico” no tiene nada que ver con eso. Es un problema de habilidades sociales. Si no te relacionas bien de pequeño porque has pasado una infancia jodida pues es lógico que no las aprendas bien y luego de mayor tengas que vivir experiencias que convierten en chocante cosas que para los demás son de lo más normal.
El problema de todo esto es darle demasiada importancia. Lo pasado sucedió y ya no se puede cambiar. A aprender lo que se pueda y a vivir y dejar vivir en la medida de lo posible.
¿por qué la gente conduce sola? pues parece que es porque no confían en otra gente y porque muchas personas que han vivido estas situaciones (ojo, que digo muchas no todas)no quieren juntarse con los que son como ellos, porque no los reconocen como iguales. En el fondo siguen queriendo ser de “los otros”.
Cuando dejemos de centrarnos en nuestras diferencias y seamos tan humildes de aprender de los demás sin perder nuestra identidad iremos por ahí conduciendo simplemente y ya está.
Un abrazo.
Ingenius
Mar, 26/08/2008 - 14:15
Enlace permanente
Y eso...
Se llama adaptabilidad. Me alegra saber que te has adaptado y has aprendido usos sociales, son muy útiles.
Lo que mi ejemplo ilustraba es cómo la mayoría no dice gran cosa y hace aún menos. Buscan a los que ríen, y si hablan, miran en otra dirección. Yo eso no lo comparto, y vivo cada dia inmerso en este mundo dónde se premia la risa y la reflexión queda reprobada.
Conduzco en dirección opuesta porque (casi) nadie conduce en esta dirección. No vamos a empezar a discutir obviedades: existe un meridiano de “normalidad” y la gente trata de acercarse en mayor o menor medida a él. Si esto no es así, eres raro y distinto. A partir de aquí puedes enfrentarte a ello de diferentes maneras, y puede que tengas éxito.
Si has logrado adaptarte, te felicito. Si has logrado vivir como al estilo Lorenzo Lamas como un outlaw al margen del mundo, me alegra saberlo. Pero cuando te lanzas a buscar lo que realmente deseas, y eso no coincide con lo que el mundo espera de tí, prepárate porque te vienen dobladas, amiga mía.
Y no, la gente no es como en el anuncio de Fanta, no son tope guays y no son originales a muerte. Son borregos, y no les culpo. Si no lo fuesen, quizá habrían más artistas y librepensadores, más revolucionarios que se cagarían en todo.
vidina
Sáb, 30/08/2008 - 19:30
Enlace permanente
También deberían haber ...... gente que trabaje
Si hubiera muchos librepensadores y artistas, comeríamos nuestras propias heces. (o mierda)
eduman
Mar, 26/08/2008 - 13:06
Enlace permanente
Maestro, ha leido usté a Skinner y los conductistas
El asesor de Adsense al habla.
No se si habrá usted leido a Skinner y los conductistas, uno es un gran forofo, pero le cuento.
Basicamente esta gente dice que todo lo relacionado con la psicología humana es más simple de lo que uno cree. Ellos solo creen en conducta y que todo son asociaciones estimulo-respuesta. Aqui es donde encaja lo que tu llamas la teoría de las infinitas caras que te explica tu hermana (chica lista). Los seres humanos reaccionan dependiendo de los estimulos y las situaciones de manera diferente, por eso la gente tiene caras diferentes, porque ante estimulos diferentes (diferentes personas) y en situaciones diferentes, reaccionamos de manera diferente. Tu concluyes que esa reacción diferente es como si ellos tuvieran muchas caras, o sea, como varias personalidades al mismo tiempo.
La explicación suena bien. A mi se me hizo clara cuando fui a estudiar a una gran ciudad. Yo tenía una imagen muy clara de mi mismo, la que tenía en mi pueblo con mis amigos donde todo el mundo me trataba igual (buen chico, cortadito, timido, poco decidido…) sin embargo en la gran ciudad hice un grupo de amigos nuevos donde yo era el gracioso del grupo con mi acento sureño y tal. ¿Que paso? ¿Cambie yo tanto? En realidad ni cambie ni no cambie, simplemente los nuevos amigos de la gran ciudad me trataron diferente (diferentes estimulos) y yo respondí de manera diferente, claro, no me iba a poner a hablar de Nietzsche saliendo de copas. Y a partir de ahí se produjo lo que tu hermana comenta muy sabiamente “tú refuerzas inconscientemente cada imagen, porque con cada grupo te relacionas de diferente manera.”
Pero yendo a la raiz del problema, lo que tu llamas “caras” o personalidad, en realidad no existe, tratar de analizar el problema en base eso no funciona. Las clasificaciones psicológicas actuales basadas en las “caras” o personalidad (por ejemplo, extrovertido o introvertido) son tan poco serias como la teoría de los humores de la medicina de hace unos siglos. No existe nada así en la mente humana, las neuronas simplemente asocian cosas (estimulos y respuestas) porque biológicamente no saben hacer otra cosa que dispararse o no dispararse en base a estimulos de otras neuronas. La gracia del asunto es que la red de neuronas es tan compleja y tan flexible que hace maravillas (te recomiendo algun articulo o libro sobre Redes neuronales), pero básicamente tu mente solo hace asociaciones. Claro, esas asociaciones se extienden más allá del mundo físico (estímulos exteriores) y el sistema es capaz de hacer asociaciones por su cuenta y autoestimularse (pensamiento).
Tu tambien tienes varias caras, es imposible no tenerlas porque no todo el mundo te trata igual y nadie responde de igual modo a quien te invita a una cerveza y a quien te escupe a la cara. A unos la cara le cambia más sutilmente y otros pasan de ser un fraile franciscano a un asesino en serie. Los umbrales de creación de asociaciones son muy diferentes de persona a persona, lo podriamos llamar tu sensibilidad (termino inexactisimo). Digamos que si lo de ponerle la pasta de dientes en la cabeza se lo habran hecho a mil niños, 990 lo olvidan al dia siguiente y hay otros que siguen dandole al tarro 20 años despues. Ese evento dispara el sistema de asociaciones de esos 10 niños que deja grabado el evento y busca causas, relaciones, es decir, el sistema de asociaciones se pone a buscar asociaciones pasadas para explicarlo. Esto es automatico, un sistema de defensa, pura evolución, somos maquinitas hechas para intentar predecir el futuro.
Las filosofías vitales parten de una base errónea porque realmente “TU” no eres “TU” , simplemente no existe ese “TU” en tu cerebro ni en ningún sitio. La consciencia es algo accidental, como la pantalla de cine donde se proyectan esas asociaciones que se hacen en base al aprendizaje. Pero esas asociaciones cambian a velocidad de vertigo, a veces veras consistencias (comportamientos iguales a iguales estimulos), pero otras veces incoherencias (si cambia minimamente el estimulo, persona, situacion). Por mucho que mires la consciencia, esa pantalla de cine, no vas a sacar conclusiones muy válidas. La introspección como técnica de análisis de uno mismo tiene menos validez que una encuesta de intención de voto de La Razón. O sea, que nunca te vas a conocer a ti mismo, primero, porque no existe ese “ti mismo” y segundo, aunque existiera tu solo estas viendo en tu conciencia un reflejo limitado y cambiante. Hay un libro de Francis Crick (el descubridor del ADN) “La búsqueda científica del alma” donde habla tanto de redes neuronales (hay experimentos chulos con ordenadores) como de esa accidentalidad de la consciencia humana.
Ya lo dijo Nietzsche en su crítica a Descartes, el “pienso luego existo” conlleva un “yo” cuando en realidad es mas bien un “ello” por la falta de control que uno mismo tiene sobre su propio pensamiento.
Por cierto, hay una canción de Seguridad Social llamada “Controla tus yo-yos” que dice algo así como “No existe personalidad…” “tu vida es una pizza compuesta por miles de yos…”.
Perceban
Dom, 31/08/2008 - 17:07
Enlace permanente
Muy interesante tu post
Según entiendo de lo que dices apenas existe diferencia entre unas personas y otras, salvo por el umbral de sensibilidad a la percepción de los estímulos, por lo que no esixte un yo, tú, él. Por lo que tratar de buscar patrones de comportamiento dentro de nosotros es inutil, porque no se encuentran dentro de nosotros, si no en el contexto, en el entorno o situación de cada momento.
Personalmente me parece una explicación demasiado simplista del comportamiento humano, me parece incompleta. Sí, básicamente nuestros cerebros están formados por el mismo tipo de neuronas y en parecida cantidad, pero eso no explica las diferentes reacciones ante estímulos similares.
Decir que la clasificación de la personalidad en introvertido/extrovertido no vale para nada deja muy coja la explicación de las grandes diferencias en la respuesta de dos individuos ante estímulos muy similares.
No se, quizá los genes y la expiriencia pasada tengan bastante peso en la personalidad, si no como explicar que a unos les encante la velocidad y a otros les de miedo, que a unos les guste un alimento y a otros no, etc. Ahí los estímulos son los mismos.
Puede que no existan personas timidas o extrovertidas puramente, pero si que creo que se pueda agrupar a las personas por su manera de reacionar frente a estímulos parecidos. Por extensión si que serviría la introspección como medio de autoanalisis.
En cualquier caso, el conductuismo no es si no una corriente más de la psicología.
admin
Dom, 31/08/2008 - 19:40
Enlace permanente
La escala de la conciencia
Sí, básicamente nuestros cerebros están formados por el mismo tipo de neuronas y en parecida cantidad, pero eso no explica las diferentes reacciones ante estímulos similares.
Hace unas horas precisamente he escrito un artículo para la nueva página, pero tendrás que esperar hasta octubre para leerlo. En él analizo el problema que planteas desde la perspectiva de la conciencia.
Por otra parte, una persona es su pasado o su conducta en la medida en que así lo crea. Todo lo sucedido en el pasado no tiene por qué condicionar el futuro, y las conductas se reprograman.
Es un tema con mucha miga. Pero eso ya lo veremos con calma :-)
IngTeleco
Mar, 26/08/2008 - 13:31
Enlace permanente
dos tipos de personas...
Hola,
yo creo que a grandes rasgos, hay dos tipos de personas, las que tienen varias caras y las que sólo tienen una.
Hay gente como tú (yo me incluyo) que actuamos igual con todos, confiamos y somos sinceros, y otros que actúan así con quien les interesa y con el resto tienen una cara falsa.
El tener sólo una cara hace que te den más tortas en la vida, pero es el precio que hay que pagar por ser sincero, y creo que la recompensa es mayor, pq nunca sabes si esa persona con la que te relacionas merece la pena, y si usas tu cara falsa puedes perder un amigo…
Yo prefiero a la gente sincera y con una cara, pero para gustos los colores.
Enhorabuena por el blog, tus reflexiones me dan mucho en que pensar.
Un saludo
IngTeleco
Un saludo
IngTeleco
otroangel
Mar, 26/08/2008 - 22:32
Enlace permanente
tres eran tres
Y yo que pensaba que eran tres:
Los que sabian contar y los que no.
Y que mas da la firma?
Y que mas da?
ender.dragon
Mar, 26/08/2008 - 23:50
Enlace permanente
Al alma
Como siempre consigues llegar al alma, ya sea porque nos haces reír (como en el artículo del paraíso terminando con el voto, paja) o de modos no tan cómodos, pero igualmente cómplices.
Siempre es bueno saber que más gente sufrió un verano de infierno en Inglaterra jodido por los españoles que eran sus compañeros.
El día menos pensado conseguiré cambiar mi forma de ver la vida como has hecho tú.
Felicidades!!
Páginas