Fin de etapa

Los lunes es el momento en que publico la nueva columna de ESDLV. Últimamente he podido dedicar más tiempo, así que he estado probando cómo sería publicar dos columnas, una el lunes y otra el jueves. La cosa ha ido bien, y me ha permitido darme cuenta de que disolver el censor interior es la clave de la creatividad.

Llegué a estas ideas a través del libro «El camino del artista», que me proporcionó Luci (creo que ella lo escribe Luzi), una lectora con la que coincidí en Múnich en una de mis últimas visitas. Quedé con ella, le conté el Big Crunch, ella me contó algo de lo suyo y pasamos un buen rato. Además me invitó a un par de pintas de Guiness, lo cual es algo que suelo apreciar. Pero me leí el libro y en él encontré la idea de las Páginas Matutinas.

Las Páginas Matutinas consisten en tres páginas que uno escribe de buena mañana, de ahí lo de matutinas. He tenido mis discusiones con mi hermana, que afirma que las páginas deben ser escritas estrictamente nada más levantarse, pero para mí el valor de las Páginas Matutinas radica en que son escritas, preferentemente por la mañana. Lo más valioso del asunto es que se escriben cada día.

Uno podría dejarse llevar por la discusión, que sin son galgos que si son podencos, pero lo verdaderamente valioso para mí de las mismas es que uno las escribe cada día. Eso es muy fuerte.

La escritura de estas páginas otorga diversos beneficios a los intrépidos que a ella se entregan. Yo, principalmente, he logrado dos: la disolución del censor interior y la demostración del poder que tiene cualquier cosa que se haga cada día durante veinte minutos.

Comencé escribiendo tres páginas matutinas. Lo hice durante varios meses. Me funcionó muy bien, consiguiendo imponerme a esa vocecilla en mi interior que decía «Esto es una mierda», «¿A quién le va a interesar esta porquería?», «Vaya pedazo de truño», etc. Una vez consigues superar eso, entras en el reino de la creatividad sin fin. Ese es un gran reino en el que estar para alguien como yo. Si además te estás terminando una Paulaner, entonces estás en el reino de la creatividad con esteroides; pero ese es otro asunto.

La otra recompensa es la prueba del valor de veinte sencillos minutos diarios.

Abrí un fichero titulado «PáginasMatutinas2017». Era Marzo. Los pájaros trinaban y el solecillo ascendente empezaba a dar calor. Desde entonces, escribiendo veinte minutos casi todos los días, he llegado a meter en ese fichero más de 220.000 palabras. Eso son muchas palabras. De hecho, eso son más que muchas palabras. Eso es una señora novela tirando a larga. Eso me demostró que, apenas sentándome veinte minutos diarios, podía hacer algo importante. Esa fue una lección valiosa.

Incluso cuando, después de varios meses, me dije: «Mira, tres páginas son muchas. ¿Podemos renegociar esto?» y lo dejé en mil palabras diarias con la condición de seguir escribiendo, seguí encontrando un gran valor en añadir mil palabras diarias a ese fichero de Páginas Matutinas. Como digo, ya llevo más de 200.000 palabras escritas en apenas algo más de medio año, y cuando me siento mi creatividad fluye con una facilidad que todavía me resulta sorprendente. Así, se acerca el lunes, me siento y sale la columna más que fácil.

Y hablando de columnas: esta mañana fui a la osteópata. Tan valioso me resultó el masaje y la manipulación profesional de mis articulaciones y mis vértebras como el hecho de haberme pasado la hora hablando de las cosas que me salían de dentro.

Durante años escribí aquí. Fue una verdadera válvula de escape para mí. Hace algunos años empecé a aprender a hablar en público e incluso me atreví a interpretar algunos monólogos. Hablar en público siempre me había costado muchísimo. Con un poco más de introspección descubrí que, simplemente, hablar me había costado siempre muchísimo. Hablar; decir una cosa detrás de otra.

Descubrí que había muchas razones psicológicas para ello, pero cuando tras años de Uncrunching empecé a sentir el cuello, la manera en que la base estaba brutalmente retorcida y el descomunal dolor que emergía de mi garganta, comprendí por qué siempre había querido alimentarme de píldoras, como los astronautas, y por qué me costaba hablar, no tanto como un asunto psicológico sino más como un asunto puramente mecánico. Así que, mientras mi osteópata me cogía los brazos y los movía en círculos aflojando un poco más el increíble retorcimiento de las articulaciones de los hombros, yo largaba y largaba emocionado acerca de lo que fuera que me pasara por la cabeza. ¡Qué maravilloso alivio!

Y con esto llegamos hasta aquí, hasta este final de etapa, hasta este momento en el que mis actividades creativas llegan, por fin, a un punto y aparte. Y con esto llegamos a Patreon.

Como sabéis, pronto, de hecho el 30 de Noviembre, vence el hosting que tengo contratado. No se trata ya del hosting, sino de tener que ocuparme del mantenimiento del blog y de gestionar toda la parte técnica y cosas así, de modo que decidí mudarme a Patreon. Este es un movimiento arriesgado, pero oye; ya tenía ganas.

Algunas personas vendrán a Patreon; otras se irán por otros caminos. Esto tal vez funcione o tal vez no lo haga, pero por lo menos es un movimiento a favor de cuidarme y respetarme a mí mismo, de apreciarme y valorarme, y es una consecuencia directa de todo lo que estoy haciendo en el mismo sentido en diferentes áreas de mi vida.

Algunos de vosotros ya me habéis dicho que me apoyaréis en esto, y estoy encantado y deseoso de establecer una relación más cercana y más valiosa, de encontrar las maneras de serviros mejor. Es la primera vez que hago algo así, y la verdad es que estoy excitado, deseoso ya de empezar esta nueva etapa y obtener ingresos por lo que disfruto y me encanta hacer. Como sabéis quienes me habéis seguido durante años, esta ha sido una parte importante de todo este asunto, Big Crunch mediante.

La otra parte me parece que consiste en la apreciación, en la valoración y el respeto de lo que siempre estuvo ahí. Esto es verdad a diferentes niveles, y el trabajo es uno de ellos. Por ejemplo, sigo sintiéndome atraído, tanto como abocado, hacia los coches. También me encantan los drones y los vehículos-dron y el otro día vi un tipo que se había hecho el enésimo jet-pack; pero sobretodo hacia los coches como una realidad actual establecida, tal vez a un nivel industrial. Así, me sigo sintiendo atraído hacia Alemania y hacia la ingeniería automovilística. En ese sentido, al menos aquello lo acerté, y es importante que lo aprecie, lo valore y lo respete.

Cuando el Big Crunch estuve a punto de partirme en dos, y en cierto modo me encuentro todavía reconciliando dos grandes partes de mí, y esto es parte de un proceso que se extiende a través de varios niveles. Y no se trata tanto de elegir sino de conciliar; de optar por una u otra cosa sino de encontrar los puntos medios y la manera de conjugar adecuadamente las necesidades de estas dos grandes partes de mí: mi parte ingenieril y mi parte creativa. Así, en mi futuro, surgen Patreon y mi regreso a Alemania para hacer cochecitos. La cosa está muy interesante.

Patreon me permite obtener unos ingresos por mi trabajo creativo. De momento he creado dos «cosas» (a falta de una palabra mejor) a las que, como seguidores y patrones, os podéis suscribir: el «ESDLV básico» y el «Bilo y Nano básico». Los llamo «básico»s porque es lo mínimo que puedo ofrecer y lo máximo a lo que me quiero comprometer ahora, en este momento de final de etapa de total incertidumbre. Se trata de mi visita semanal a estos dos lugares creativos. En el futuro, a medida que vaya dilucidando las cosas, ajustaré convenientemente.

Soy consciente de que, en esta nueva etapa, os estoy pidiendo que hagáis algunas cosas, entre ellas apuntaros al Patreon este. Yo estoy apuntado, pero como creador. Por congruencia máxima, quisiera apuntarme también como… tal vez patrón a falta de una palabra más apropiada. Es decir, hacer yo primero lo que os pido que hagáis. Con tal objetivo he estado revisando Patreon a la búsqueda de algún autor al que apoyar y suscribirme. He dedicado algo de tiempo al asunto pero no he encontrado a nadie que satisficiera mis inconscientes criterios; así que, si conocéis a alguien a quien pueda apoyar, hacédmelo saber.

Por lo demás, he publicado un par de posts de prueba para familiarizarme con el funcionamiento de las herramientas de publicación y comentarios y la verdad es que tiene buen aspecto, resulta sencillo de utilizar y cumple su función, lo cual ya es mucho. Aquí es donde dudo en si compartir ya la página o si demorarlo un poco más, pues todavía queda tiempo hasta final de mes y para qué correr cuando puedo hacer esto a un ritmo confortable, agradable y placentero y asegurándome de que hago las cosas tan bien como puedo.

Así que, poco más. Gracias por estar ahí, gracias por apoyarme en esta nueva etapa y compartir una vez más mi excitación por lo que está por venir. La verdad es que, con tan poquito dolor y retorcimiento ya, vivir me resulta algo fácil y agradable. ¡Así también vivo yo!