Dicen que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Si escribir es un poder, se puede decir que la responsabilidad la aprendí desde el minuto cero. Cuando uno se inicia en la revista de la escuela y su pasatiempo favorito es poner profesores a caer de un burro, los pies de plomo vienen de serie.
Me tiré una buena temporada trasegando docentes sin que nadie pudiera echarme nada en cara. Caminaba sobre la delgada línea que separa la mofa del insulto con la soltura de un habilidoso equilibrista. Durante años hice de la ironía y la mordacidad mis mejores aliados para conservar la cordura en una institución en la que se empeñaban en convencerme con periodicidad trimestral de que era imbécil en varias dimensiones. Durante todo aquel tiempo sólo supe escribir con la espalda contra la pared, protegiéndome de todo lo que me acechaba con lo único que mi entorno me inspiraba: odio. No supe hasta mucho después que había otras maneras de escribir.
Uno de los modos de compensar las interminables horas que llevaba confeccionar la revista de la escuela era obteniendo pasta de la publicidad que incluíamos en sus páginas. La mayor parte de los ingresos provenían de las academias a las que los universitarios nos veíamos obligados a acudir para solventar la incompetencia de nuestros profesores locales. Ellas nos pagaban una cierta cantidad de dinero y promocionaban sus negocios a página impar completa. Como nuestra tirada la costeaba rectorado, al final siempre había para una buena cena y algún que otro extra.
Recuerdo la academia Perrymus. En ella se impartían clases de prácticamente todo. Se suponía que era la punta de lanza de la enseñanza extrauniversitaria: clases modernas, secretaria con sonrisa de marfil, un amplio plantel de especialistas en diversas materias... Siempre pensé que los profesores estaban altamente cualificados hasta que ficharon al Juli para impartir Transmisión de Calor, pero eso no sería hasta muchos años más tarde. Los docentes hacían más horas que las putas y cobraban mucho menos. El dueño era un Minglanillas de aquel universo paralelo a la universidad, un tipo pequeño y amargado que disfrutaba mirándose el ombligo en el pequeño mundo que regentaba. Cada vez que editábamos el anuncio para la revista nos llamaba tres veces para que le cambiáramos el tipo de fuente, y otra más para que incluyéramos el nuevo logo que había vuelto a retocar. Después siempre pagaba a regañadientes, y se quejaba de que los nombres de las asignaturas habian quedado demasiado prietos o de que el papel no era lo bastante blanco. A mí me parecía que lo que en realidad sucedía era que sufría un complejo de picha corta y que además estaba mal follado.
La academia de la competencia era un piso antiguo en el centro de la ciudad en la que un tipo cachondo con mostacho daba clases. Las mesas eran viejas, no había secretaria de sonrisa profidén y un tío mayor de mejillas rosadas y aspecto bonachón lo hacía todo. Acceder a aquel lugar era como haberse arrastrado por la madriguera del conejo para aparecer en un universo de academias paralelas.
—Armando, ¿te parece bien el anuncio así?
—Puta madre. Eso sí, acuérdate de que ahora en el segundo cuatrimestre las ecuaciones diferenciales son en derivadas parciales.
—Coño, cierto. No te preocupes que lo corrijo antes de que salga.
Creo que esa fue la conversación más acalorada que llegamos a tener por el asunto de la publicidad.
Puedo decir que conozco la diferencia entre el día y la noche porque hice Cálculo II en Perrymus y me trajiné las derivadas parciales en la academia Armando.
Durante mi trayectoria universitaria hubo varias ocasiones en las que en el camino creí encontrar muros infranqueables. Sencillamente pensé que jamás podría aprobar ciertas asignaturas. Al final siempre encontraba la manera, pero hubo momentos en los que realmente pensé que, si tenía que aprobar aquella materia para terminar la carrera, aquello simplemente no iba a suceder.
Uno de esos momentos de absoluta certidumbre vital lo experimenté con las ecuaciones diferenciales. En aquel momento de flaqueza espiritual recurrí, como ya lo había hecho anteriormente en Dibujo Diédrico, Física III, Cálculo II y Química Orgánica, a la ayuda especializada.
Me enrolé en el curso del cuatrimestre que comenzaba en la academia Armando junto con cinco chavales varios años más jóvenes que yo y con una chica que al final del curso me terminaría dando calabazas:
—¿Qué haces este fin de semana? —pregunté.
—Me voy con mis padres a la urbanización.
—¿Crees que podríamos quedar el siguiente, el otro, o algún fin de semana en el marco temporal de los próximos dos años? — Yo era tímido redomado, pero tenía otras calabazas frescas y mis ganas de marear la perdiz aquella temporada eran aproximadamente iguales a una división por infinito.
Las clases terminaron. No me comí un rosco pero aprobé las Ecuaciones Diferenciales en Derivadas Parciales y además disfruté en el proceso. Esa frase y "me pillé un huevo con el quicio de la puerta y me gustó" comparten el mismo grado de coherencia semántica. El milagro se lo debo a Armando.
Yo había llegado a su puerta como un perro apaleado. Rehuía el contacto con cualquier organismo docente y gemía de dolor cuando alguien sacaba una integral doble. Él me acogió y me dio sopa caliente hasta que me repuse de todo el odio que se me había incrustado en los huesos. Cuando salí de allí no sólo fue para aprobar ecuaciones diferenciales, sino para ver la vida de otra manera. Hay personas que tienen el poder de reconciliarme con el mundo, y Armando fue una de ellas. Tanto hizo por mí que, en cuanto tuve oportunidad, intenté expresar mi gratitud del único modo en que sabía hacerlo: escribiendo.
Hasta aquel momento sólo había sabido escribir con la espalda contra la pared, protegiéndome de todo lo que me acechaba con lo único que mi entorno me inspiraba: odio. Fue entonces cuando, por primera vez, salí en camiseta a la arena de la plaza para escribir de otra manera: desde el agradecimiento y la admiración.
El resultado, tosco para mis estándares actuales (afortunadamente), apareció en una página par cualquiera en un día que no recuerdo de Diciembre del 99:
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A veces uno tiene la noche y le entra la vena filosofal. Si además uno escribe en el BIELA, pues puede hacer que varios cientos de personas lleguen a leer sus desvaríos, lo llaman el poder mediático, creo. Son esas noches en que uno se pone a pensar en los misterios de la vida, en aquella gracia que Motos dijo algún día, en su fundida de Física II en Junio: en fin, en el sentido de la vida. Uno se para y mira atrás con la mirada de aquel que a sus veintipocos años se cree que lo sabe todo, aunque afortunadamente sabe que no tiene ni puta idea de qué pinta aquí. Menos mal que algunas cosas sí las tiene claras.
Uno viaja, aunque sea a la esquina. Va por aquí, va por allá, intenta hacer todas las cosas que su limitado presupuesto le permite, y ve lugares y cosas y conoce personas. Y al final uno se da cuenta, no hacen falta muchos más de veinte años, de que no importa el lugar y no importan las cosas, lo importante son las personas. Uno se da cuenta de que los momentos los hacen las personas, y de que no es posible una vida decente sin unos buenos amigos ni una buena noche sin una buena compañía.
Así, uno deambula por la vida encontrando de todo: gente que se arrepentirá de haber conocido y gente especial que habrá valido la pena haberse encontrado. Desgraciadamente, el número de sujetos del primer grupo es sustancialmente mayor que el número del segundo, pero la impresión que uno se lleva de los segundos es tan grata que hace que todas las metidas de pata anteriores hayan valido la pena, y eso que uno puede llegar a toparse con cretinos de gran calado.
Pues bueno, yo conocí el año pasado a Armando, o el anterior, no recuerdo, pero el caso es que fue seguro el año pasado cuando tuve el placer de acudir a sus clases de EDP en la curiosa academia que ostenta su nombre (intentaré completar el artículo sin que suene a reportaje publicitario, más que nada porque Armando no ha pagado extra por este artículo).
A mí, EDP, sinceramente, me producía náuseas, me ponía casi tan mal como con el Cálculo II: me subía la tensión y me salían granos en el culo. Sin embargo, yo llegué a disfrutar yendo a sus clases de EDP, disfrutaba con sus historias, con sus anécdotas y con sus sanas gilipolleces. Sinceramente todos deberíamos pasarnos el día haciendo el capullo, por lo menos a media jornada; es cojonudo. Y se puede hacer el tonto y aprender Ecuaciones Diferenciales a la vez, yo lo hice y no soy ninguna lumbrera. También puede ser que Armando disfruta con lo que hace, y eso se nota.
La Academia de Armando es especial, como él. No hay secretaria con sonrisa profidén, no hay mobiliario de última generación, las clases se sabe cuándo empiezan pero no se sabe cuándo acaban, ni siquiera dónde acaban, ya que a veces se termina tomando un café en el bar de abajo, o se empieza, porque no importa, hay tiempo para todo. Y cuando uno va todo el día estresado de aquí para allá, haciendo el capullo sin obtener satisfacción por ello, y cuando uno tiene la oportunidad de contagiarse de esa serenidad y esa pachorra desenfadada, de verdad que lo agradece. Porque afortunadamente no sólo lo malo se pega.
Armando es un tío guay, como diría una abuela que dicen los jóvenes de hoy en día. Se deja llevar por la vida con sencillez y humildad. Se ríe de todo: Armando está siempre de coña, por lo menos siempre que yo le he visto. Siempre hace reír, y sólo eso ya merece banda y diploma. Por eso cae bien a todo el mundo y las nenitas lo adoran (que sí, que lo he visto yo). Armando debería llevar colgado del cuello un cartel que dijera “soy de puta madre”, pero es demasiado modesto para eso. Qué se le va a hacer. De todas maneras ya se encarga la gente de recordárselo.
En fin, Armando, que ha sido un placer conocerte. Y pocas veces digo esto en serio. Sólo espero que no tenga que encontrarme muchos cretinos por el camino hasta conocer al próximo cachondo, al próximo con el que me pueda reír de las cosas que más me agobian, a la próxima persona que me pueda enseñar algo más que Ecuaciones Diferenciales, que eso, al fin y al cabo, de bien poco me va a servir en la vida. Qué curioso.
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A los pocos días de publicarse esto Minglanillas nos llamó a su despacho en la torre más alta del castillo de Capullolandia en el reino de las academias de cristal. Yo ya sabía de qué íbamos a hablar. Confiaba en que, al haberse publicado mi pequeño homenaje a Armando en una anodina página par a tres columnas, no lo habría leído nadie, pero él debió de encontrarlo mientras repasaba la revista para comprobar si le habíamos escatimado tinta a su anuncio.
–¿Qué es esto? –dijo sosteniendo la publicación por la página dieciséis.
–Algo que escribió un lector. Llegó al buzón el otro día y andábamos escasos de contenido.
Minganillas miró la revista y permaneció callado pensando unos segundos buscando el efecto deseado.
–Esto es publicidad descarada. ¿Lo habéis leído bien?
–No sé. Ya digo, se ve que lo mandó algún alumno agradecido.
–¿Cuánto os ha pagado? –preguntó.
–Aquí nadie ha pagado nada, no se confunda.
–Pues esto es un publirreportaje en toda regla. Debería daros vergüenza editar algo así. ¿No tenéis ética periodística?
Nos encogimos de hombros. No teníamos mucho margen de maniobra, como mucho una cara de tonto. Nos arriesgábamos a perder un buen anunciante, y dios sabe que éramos jóvenes y necesitábamos el dinero, así que durante cinco minutos soportamos una encendida perorata sobre la pérdida de los valores espirituales en occidente y sobre la integridad, la honestidad y otras cualidades del alma humana. Cuando nos levantábamos para irnos con el rabo entre las piernas, preguntó:
–¿Qué me costaría que me hicierais algo así?
Tonk. Es un ruido sordo y desagradable. Es el sonido de la dignidad tocando fondo. Aquella debió de ser la primera vez que lo reconocí. Ahora distingo el sonido incluso antes de que se produzca el golpe.
Aquel Minglanillas vivía en un mundo diferente al mío; un mundo en el que todo existe a un precio determinado. Las cosas no suceden, se encargan por una cantidad negociable. En su mundo, una caja de pinturas y un lienzo ya son un cuadro.
Armando, por su parte, disfrutaba con lo que hacía, y eso se notaba desde que entrabas por la puerta. Era un tío feliz que intentaba ayudar a la gente. Las ecuaciones diferenciales eran para él el cuadro que había que pintar. Cuando por fin sus alumnos se presentaban a los exámenes, él rondaba las aulas caminando por los pasillos, haciendo tiempo nerviosamente hasta que sus vástagos terminaran la prueba para poder saber cómo había ido todo. Cuando las diferentes escuelas celebraban sus correspondientes días del patrón, él era el único anunciante que era invitado por las redacciones de las revistas para tomar jamón y vino.
Aparecí por la puerta de la academia Armando para cobrar la publicidad. Armando me llevó a un rincón y me mostró el BIELA abierto por la página dieciséis.
–Oye, ¿sabes quién ha escrito esto? –preguntó.
Me sentí algo incómodo. En estos tiempos tener sensibilidad no está muy bien visto. Tampoco me costó demasiado ceder.
–Sí, lo sé: lo he escrito yo.
Una sonrisa le estiró ambos mofletes hacia los lados:
–Gracias –dijo–, muchas gracias. Mi mujer lloró mientras lo leía. Dice que es lo más bonito que alguien ha escrito jamás. No sabes cómo te lo agradezco.
No tenía que dar las gracias por nada. Era yo quien se había quitado un peso de encima escribiendo aquellas líneas.
–Oye. ¿Esto... os ha dado algún tipo de problemas? –preguntó a renglón seguido.
–Bueno, el de Perrymus se ha quejado. Ha cogido un berrinche de cuidado, en honor a la verdad. Incluso es posible que deje de ponernos publicidad.
–Ese tío es un estirado. Mira –me dijo–, si deja de poneros publicidad, yo os pago su parte.
Nos dimos la mano y nos despedimos. En el siguiente número Minglanillas volvió a poner su anuncio. Imagino que él nos necesitaba más a nosotros que nosotros a él. Yo seguí aprobando asignaturas y al final no les quedó más remedio que darme el título. De Armando no volví a saber más. Si alguien se lo encuentra, le puede decir que todavía me acuerdo de él. Más que de Euler.
Han pasado ya ocho años y no he vuelto a ver una ecuación diferencial en derivadas parciales, sin embargo he seguido utilizando mucho de lo que allí aprendí. Entre otras cosas, que una caja de pinturas y un lienzo no son un cuadro.
Que tiempos aquellos
Prime..
:)
Tu post me ha recordado a mis tiempos de uni, unos años en los que desfilan ante tus ojos todo tipo de personajes y profesores imposibles.
Yo fui un bicho raro, en toda la carrera nunca fui a una academia de esas, pero mis cmpañeros de clase contaban historias espeluznantes, al final aprobaban eso si
En fin, saludos a todos.
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Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.
EDP
Hola.
Yo estudié en la misma escuela que Gonzo, y me acuerdo de las sensaciones que cuenta a cerca de no ver la luz detrás de una asignatura. EDP fue la última que aprobé y fue un tanto agonioso. Gente de otras carreras también me hablaron muy bien de Armando aunque por suerte o desgracia nunca fui a sus clases.
Saludos
Supongo que en la academia
Supongo que en la academia se reune una fauna variada con intereses mutuos, entre alguno d estos el de aprovar.
Que vivan los bichos raros!
Felicidad y carreras técnicas
Se me han saltado las lágrimas acordándome de mis propias experiencias con muros infranqueables, y de un personaje muy parecido a tu Armando...
A veces echo la vista atrás y me dan ganas de volver, de repetir el camino y hacerlo mejor, de reparar el montón de errores que una vez cometió el tarado inmaduro que fui. Y no hablo sólo de la fac, sino de haberle dado importancia a las cosas de verdad importantes, de no haber perdido el tiempo como si de veras pudiera alguna vez volver. O de haberle pedido el teléfono a aquella chica tan simpática...
Pero sólo de pensar en tener que pasar otra vez por la angustia de algunos exámenes, me dan escalofríos... y me conformo con mi vida imperfecta. ¿Volver? ¿Volver a dónde? Empecé a vivir el día en el que por fin pude escapar de allí...
Yo creía que era cachondeo
La verdad es que siemrpe que veía esa página del BIELA (me escapaba furtivamente a Industriales para pillar un ejemplar :-D) creía que era cachondeo, imaginad un A4 con un 30% de la página donde ponía ACADEMIA ARMNADO, yo siempre me imaginaba que debajo ponía BARULLO.
Y ahora resulta que sí, que era real.
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http://botellon.blogspot.com
Genial el articulo. Muy
Genial el articulo. Muy bueno lo de perrymus, aunque a mi de vez en cuando todavia me toca pasarme por ahi. Se hecha de menos a Ceferino Quemao en la escuela. Un saludo
Y sin ir más lejos ...
No hace falta ir a una academia para encontrar Armandos y Minglanillas; sin ir más lejos, en las propias facultades o escuelas hay esos tipos de profesores que desean ganarse tu admiración o respeto por la fuerza, y los que con sólo mostrar que desean enseñarte adecuadamente ya te ienen en el bolsillo.
El mundo está lleno de Minglanillas.. para encontrar Armandos hay que buscar un poco más.
Diario de un Chico Sencillo
http://chicosencillo.blogspot.com
Me tocaste el alma
"Uno viaja, aunque sea a la esquina. Va por aquí, va por allá, intenta hacer todas las cosas que su limitado presupuesto le permite, y ve lugares y cosas y conoce personas. Y al final uno se da cuenta, no hacen falta muchos más de veinte años, de que no importa el lugar y no importan las cosas, lo importante son las personas. Uno se da cuenta de que los momentos los hacen las personas, y de que no es posible una vida decente sin unos buenos amigos ni una buena noche sin una buena compañía.
Así, uno deambula por la vida encontrando de todo: gente que se arrepentirá de haber conocido y gente especial que habrá valido la pena haberse encontrado. Desgraciadamente, el número de sujetos del primer grupo es sustancialmente mayor que el número del segundo, pero la impresión que uno se lleva de los segundos es tan grata que hace que todas las metidas de pata anteriores hayan valido la pena, y eso que uno puede llegar a toparse con cretinos de gran calado."
Es la primera vez que escribo un comentario en este blog, luego de ser un «lurker» durante más de un año.
Pero ya con esto sí que no me pude resistir, Javier; con estas palabras sí que me tocaste el corazón, hombre. Son exactamente las palabras que le han dado «el sentido de la vida» (pun intended) a mi ser durante muchos años, y en estos momentos tan difíciles por los que estoy atravesando, han vuelto a resonar en toda mi alma con una fuerza impresionante.
Sigue adelante, chico, sigue adelante. Continúa compartiéndonos «El Sentido de la Vida».
«Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: despertar.»
Ah, qué tiempos...
Algunos tuvimos la suerte de tener un profesor que nos hizo sentir admiración por algo, que nos hizo finalmente ver la vida de forma diferente.
Por eso yo, rodeado de ingenieros, abogados y médicos, soy historiador.
Por un historiador, que un día me mostró que las cosas más pequeñas y menos pensadas -un estornudo, por ejemplo- pudo haber cambiado la historia.
Será un buen artículo para el blog...
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Jack Maybrick.
Presidente del Comité a Favor de la Instauración del Día Internacional del Hombre.
Mi profe de academia se llama Vicente
Enhorabuena por otro pedazo de historia. Me ha recordado a un profesor de academia al que recurrí para que me ayudara con la física y la química. Como bien dices aprendí más de la vida con ese hombre que de las asignaturas. Era y es muy buena persona y en mi caso en vez de Armanado se llama Vicente. Son esas personas que han aportado algo a tu vida sin tener que pedir nada a cambio o devolverles el favor.
Un saludo.
"Podréis meter mi cuerpo en una cárcel, pero mi mente siempre libre siempre arde porque es inarrestable" El Meswy.
Si es el de la academia
Si es el de la academia Murias, en Oviedo, lo ratifico, pedazo de profesor-colega.
El poli, el poli.....
Sí, yo también estudié en el poli cuando el ágora era algo parecido a lo que debía ser en la antigua Grecia, a mí me pareció un sitio bastante despiadado, los exámenes jamás tenían nada que ver con lo que se estudiaba en clase, la gente era súper individualista salvo honrosas excepciones, muchos profesores eran peor que malos......
Lo que recuerdo especialmente y no porque sea un recuerdo bonito ni mucho menos, fue el día de las borregadas, yo tenía entonces 18 añitos y me encerraron en una clase junto con otras chicas de primero, nos pintaron la cara con borregos azul oscuro (que tardé en quitarme un mes) y nos expusieron a una pandilla de salidos de últimos cursos (muchos rondarían la treintena) que nos obligaron a hacer cosas bastante humillantes que omitiré contar en este mensaje. Ese año las novatadas llegaron a oídos del rector y se prohibieron, cosa que no me extrañó absolutamente nada.
Y bueno, ésa fue mi "calurosa" bienvenida al poli.....tan buena que se me quitaron las ganas de seguir allí
merece la pena la espera
Muy buen post, ha merecido la pena esperar para leerlo.
De bien nacido es ser agradecido, que decía mi abuela. Y es que hay personas que marcan, y no todas gracias a dios para mal, aunque abunden más. Y esas personas merecen cuando menos un agradecimiento.
Opiniónes, por favor
Excelente post, Gonzo. Ahora permíteme que me "aproveche de él" para lanzar estas preguntas:
¿Por que la universidad española reune a tanta cantidad de incompetentes? ¿Es que los puestos se dan alli en base al "enmarronamiento lingüistico" (tienen la lengua marron ... de tanto la-mer-cuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu-los, véase Arma Letal IV) de los candidatos minglanilloides?
De todas maneras, entre tanta mierda se encuentra de vez en cuando algunos profesores que se preocupan mas por sus alumnos que por ellos mismos y por dedicarse a dar puñaladas traperas a sus compañeros de departamento...
Ay, si yo os contara...
Incompetentes
¿A caso coneces alguna institución u organismo oficial o extraoficial que no esté lleno de incompetentes, lameculos y apuñaladores oficiales de compañeros de departamento?
Yo ultimamente pienso que siempre pasará lo mismo allá donde vayas. Desde el colegio y hasta la tumba, me temo...
Qué bueno...
Yo vivo actualmente intentado ser en el futuro un ingeniero de la ETSII. Me ha parecido una historia muy bonita, y me gustaría conocer a Armando. Como ya ha comentado alguien, con los profesores que te encuentras en clase pasa igual. Los hay de todos los tipos. Para mí, sin duda, en el tiempo que llevo en Industriales ha sido J.M. García Ricart el profesor que más me enganchado. Sus clases siempre se llenan, pese a que Normalización es en comparación a otras, una asignatura fácil. Espero seguir encontrando profesores así... y en general, personas así.
Maravilloso lo que has escrito.
http://unlocoandasuelto.blogspot.com
A eso iba
Eso era exactamente lo que quería comentar en mi respuesta y que no sé si ha quedado lo suficientemente claro, si los profesores fueran buenos profesionales a nadie le haría falta ir a academias privadas para aprobar una asignatura pero tenemos un sistema educativo que en muchas ocasiones deja bastante que desear, profesores desmotivados o ineptos, exámenes que no se ajustan para nada al temario, fomento del poco compañerismo....
A Armando, le conozco de oídas porque conozco a tres personas que estuvieron en su academia y todos coinciden con la opinión de Gonzo. Por lo visto, el buen hombre es un crack como profesor además de agradable y buena gente.
Conversaciones de pasillo
En mis largos años en la facultad, con la "pirenaica" enchufada, he oido de todo... Profesores que presumian de fumigarse a 700 alumnos mínimo en cada examen, coordinadoras de asignaturas que convocaban un día de revisión de examenes durante una hora de una asignatura que tiene a mas de 500 alumnos, y que cuando le dijeron que la ley indicaba que había que dar 4 dias para revisar, hizo 4 revisiones de 15 minutos, amenazas de reducirte las notas en posteriores examenes si manifestabas que no estabas de acuerdo con la corrección de tu examen (todo eso por escrito), profesores que te insultan en la revision de examenes, profesores que se niegan a enseñarte tu examen alegando que lo tienen en casa, profesores que no se molestan ni en corregir todas las hojas de un examen en el que escribes 17 folios, y en el que no apruebas por dar TU opinion sobre la liquidez, solvencia y rentabilidad de una empresa, sino porque tu opinión COINCIDA CON LA DEL PROFESOR, que puede haberse levantado ese dia con un criterio conservador o un criterio de riesgo... Profesores "de izquierdas" demócratas de toda la vida en lucha contra el pensamiento único que plantan un equipo de sonido de 1000w de potencia en el patio central de la facultad al que convergen todas las clases y se dedican a poner Heavy Metal cuando ellos se ponen en huelga, impidiendonos dar y recibir clase a los que no estamos de acuerdo con ellos ni con su lucha contra la LOU... Endogamias departamentales, como el que los profesores se casen entre ellos dentro del departamento, o que retiren "de primera linea" a ciertos elementos que estaban como contratados para hacer un doctorado "acelerado" y pasar por los tribunales de "oposiciones" (se oponen a otro, al que aprobaran los mismos tios en la siguiente convocatoria, y así va la cosa) antes de que la LOU les pillara y les impidiera montarse sus chiringuitos y sus clanes internos, como uno que me han contado que hay en cierta facultad de veterinarias cuyo "fundador" se dedicaba a meter las manos dentro de las vacas que Franco tenía en el Palacio de El Pardo...
Os tengo que decir que casi han podido conmigo en mas de una ocasion. Que me han hecho cuestionarme mis aptitudes como persona y como estudiante, que me han hecho sentirme como un completo inutil, que me han llevado incluso hasta el borde del suicidio, que me han metido en una depresión en la que lo he pasado muy mal.
Pero en cuanto tenga el título en mi mano... ¡MI VENGANZA SERÁ TERRIBLE! Sobre todo, después de leer "El Conde de Montecristo", y anotarme esta frase:
"Y después de premiar a los inocentes, ahora vamos a por los culpables".
Y no, no es que me vaya a dedicar a quemar coches (algunos de ellos ya son veteranos en eso) ni a partir piernas (tambien hay veteranos en eso), no. Me vengaré en donde mas les duele: En su orgullo. Y si tengo la oportunidad, lo grabaré en video para que todos lo veáis... ;)
Pues yo
la verdad es que no recuerdo ningún profesor que me marcara especialmente en la universidad, en el buen sentido de la palabra. Lo que si puedo decir es que en la escuela de caminos de aquella época había algún que otro Megacabrón. El number one era un tal Saurí, un catedrático endiosado, casi hexagenario, 'gafapastoso' y retaco que me dio clases de geometría descriptiva. Nos daba una asignatura de apenas cuatro créditos, pero él se encargó de hacerla más dificil que cualquiera de 12. Recuerdo que en un examen de la asignatura el ponía el 50% del examen, lo que era un problema. Después de salir todo el mundo del primero comentando aquello de: "bueno, estaba jodido, pero con un poco de suerte en el problema de Saurí quizá roce el cuatro y medio para promediar con las prácticas", nos volvíamos a sentar y a los tres minutos de entregarnos el problema de Saurí, la gente empezaba a dar giros de 90º al papel sin dar crédito al enunciado del problema, como intentando ver la cara de la Virgen por algún lado. Unos segundos después se levantaba todo el mundo a la vez para entregar en blanco, mientras Saurí decía en voz alta con aspavientos: "para que luego no vayan a mis clases!!". Las caras de gilipollas que se nos quedó a todos era impresionante. Casi nadie sabía que se pedía en realidad en el problema. No vi nada igual en el resto de mis años como universitario.
Como anécdota puedo decir que corría una leyenda sobre este tío que consistía en que en una clase dijo: "Dios es Dios, pero no es ingeniero de caminos".
Ole ahí!
Qué grande eres Gonzo
Qué grande eres Gonzo, en serio, eres un tío increíble. Y además, eres el segundo que escribiendo consigue tanto hacer que me parta la polla como que se me caiga una lagrimilla...
No dejes de escribir.
Un tio de puta madre...
... es lo que tu eres.
Te lo dice uno al que este año le toca aguantar a Motos, Manglano, Ricart... me hace gracia el que ha comentado lo del ágora. ¿Por aquel entonces ya servían su especialidad (patatas pochas)? ¿Eres de los que llegó a ver 5 croquetas en la ración? ¿Llegaste a disfrutar esas paellas de orgía, farra y desenfreno?
Aun no me acabo de creer que uno de mis más admirados autores de esto que llaman blogosfera haya estudiado en la ETSII, se haya metido con los de la EUITI en el BIELA o haya aparcado en la rotonda por que ya no quedan sitios libres a partir de las 8:30...
Sigue escribiendo así, vale la pena leerse este pequeño gran tocho y disfrutar cada palabra; porque tú si que eres un tipo de puta madre!
El ágora
¡¡¡Matallo soy chica!!!.
Mmmmm me parece que cuando me hablas del ágora hablamos de cosas diferentes, yo no me refiero a la cafetería sino a una especie de "foso" con escaleras y el escudo del poli pintado que se parecía a un ágora griega y que estaba en pleno centro del poli. Si quieres saber cómo era, en algún Biela antiguo aparece la foto ....
Por otra parte, sí estuve en varias paellas de patrón y me lo pasé muy muy bien ¡¡¡¡ qué recuerdos!!!.
Armando en las paellas
Mis disculpas pues.
Me informan de que este año nos han devuelto la fiesta del patrón y vamos a poder disfrutar de las paellas de nuevo. Parece ser que nos las prohibieron debido a ciertos actos de vandalismo o cosas como tirarse desde arriba de la locomotora...
Estaría bien que invitaran a Armando y poder saludarlo; tiene pinta de ser un buen tipo...
paellas prohibidas
Eso ya nos lo dijeron a nosotros hace 10 años... o las paellas están prohibidas desde entonces, con lo que muchas generaciones de ingenieros se habrán quedado sin uno de los grandes alicientes de la llegada de las Fallas, o las prohiben cíclicamente porque alguien se despeña locomotora abajo, cíclicamente. Esperemos que no sea la misma persona...
Igual alguien necesita aclaración, yo la necesitaría; "prohibir las paellas??... en Valencia?!!! Y que pinta una locomotora en todo esto???". Basicamente, el último día de clase antes de las vacaciones de Fallas, la escuela de industriales celebraba su patrón. Un simple pretexto (aunque en esa época no hacian falta muchos) para pasarse 12 horas bebiendo, tirando tejos, recibiéndolos... En todas las universidades hay cosas por el estilo, pero la nuestra tenia la particularidad de que cada grupo de colegas se cocinaba su paella. Era parte del encanto. La locomotora, de vapor (creo), estaba allí.
Fiesta universal
El Día del Patrón es una fiesta universal para todas las facultades... Se sustituyen los coches del aparcamiento por barras donde se distribuye Cruzcampo como si no costara, las chicas comienzan a lucir sus despampanantes atuendos de primavera (sobre todo las orgasmus, digo las Erasmus... en que andaría yo pensando)
En fin, a mi me gustaba mas el Día del Patron que la Fiesta de la Primavera, entre otras cosas porque el día del patron la facultad cierra mientras que en la fiesta de la primavera no...
Leyenda urbana
Años ha,corría el rumor de que las paellas se habían prohibido porque un tío se había tirado de la locomotora y se había matado. Yo no sé si sería verdad o una simple leyenda urbana, pero la verdad es que si tuviera que dar un motivo creo que era porque el poli se quedaba hecho una mierda y había muchos destrozos :S.
Ánimo
Me he registrado solo para decir que me ha parecido GENIAL la historia, y más, un tio tan de puta madre como Armando.
Dónde venden cartelitos de éstos ? Es para colgarlos. Necesito 6 o 7, no más.
Te animo encarecidamente que, si puedes, se lo hagas llegar. Si su mujer lloró, ahora llorará él también.
Muy buenas noches.
Forza Euler.
Todos tendremos historias, aunque no todas sean para recordar.
Pues eso... la mayoría tendremos opiniones sobre bestias con tiza en una mano y borrador en la otra... Recuerdo alguna vez en que me puse a discernir el funcionamiento de la fibra óptica y al final el profesor no sabía de que carajos le hablaba... cuando era cuestión de avanzar 10 páginas en el libro... O de aquel que te iba platicando y cuando recordabas ya te había zampado toda la historia de europa desde el renacimiento hasta nuestros días y ni cuenta te diste, y aparte te divertiste.
Recuerdo sobre todo a un profesor, de matemáticas, en la escuela preparatoria, fiel aficionado al futbol que todos los lunes dedicaba 1/2 hora a platicar el último partido de su equipo "Las Chivas Rayadas del Guadalajara"... era capaz de fusilar en un examen a 45 de 50, con todo y libro abierto, con el que el 65% de los alumnos obteníamos calificaciones parciales entre 0 y 5.5 en la escala de 10, por el cual repetí un exámen varias veces, pero que siempre, a pesar de todo, aprobábamos el curso justo por encima de lo necesario... pero cuando llegué a la universidad me tocó explicarle a varios compañeros muchos conceptos, dándome cuenta de que aunque en la preparatoria mi nivel era "vergonzosamente aprobatorio", en la universidad comprendí que tenía un nivel bastante aceptable, comparando con mis compañeros procedentes de otros colegios, lo que al final de cuentas te muestra que todas esas noches en vela y más de algún enojo por las revisiones, valieron la pena. Conservo con cariño el mensaje que me escribió en un cuaderno el último día de clases... "sigue esforzándote, que tú llegarás lejos"... mientras yo pensaba que era un asno, y no rebuznaba para no confundir a la naturaleza, el sabía que nos estaba enseñando mucho más de lo que nosotros mismos hubiéramos creido...
D.A.
¡Alerta antispam!
Tenemos a un tio que anda spameando por ahi con mensajes con el título de "cool site"...
Armando
Vaya relato, lo he leído varias veces y aun cala hondo. También he tenido la suerte de conocer a varios Armando, de esas personas que marcan un antes y un después en tu vida.
Sigo tu blog desde hace un año mas o menos, aun tengo muchos artículos por leer (tengo un amigo que tiene una sesion de ESDLV diaria). Estoy seguro de que este artículo será un clásico.
Saludos!
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Franco Catrin L.
http://www.tuxpan.com/fcatrin
Egoísmo
Muy buen post, GonzoTBA, aunque más por el fondo que por la forma...
Me ha recordado al del egoísmo y toda esa chufla de qué es ser egoísta y si lo somos o no... Personas como Armando y Minglanillas nos enseñan cuales son las cosas importantes de verdad y no las palabras sobre las cosas importantes.
Me imagino que la función de los Minglanillas es ser la medida de los Armandos; por eso son muchos más, pero también mucho más pequeños e insignificantes.
todos
Todos hemos pasado por situaciones parecidas en la Uni. Yo también conocí a mi armando (Roberto en este caso). Fue mi profesor particular de matemáticas, el único que consiguió que esta asignatura me llegase a resultar interesante, aunque sólo fuese durante las tres horas a la semana que tenía clases con él. El tío era un crack, cincuentón, terminó la carrera con nota media de sobresaliente, también daba clases en la facultad. Nunca se ponía en huelga, decía que a él le parecía que 300 mil pelas al mes por dar un par de clases a la semana era un sueldo más que digno.
También se dedicaba a comprar y vender libros viejos, tocaba en una orquesta se salsa la trompeta y el piano, y había publicado un par de artículos científicos, entre ellos, un método patentado para resolver ecuaciones diferenciales... y aún así, era un tipo humilde, simpático y con una paciencia a prueba de bombas...gracias a él conseguí sacar un 9,5 en el examen final, de mi última asignatura de la carrera...se lo debo a él.
snif snif
snif snif
www.lavidaesasin.net
Grande, muy grande.
Te habla un actual estudiante de Agrónomos que está envuelto en Matemáticas II del señor Molina, y como tú, recibiendo ayuda del gran Armando.
Este hombre es alucinante, nunca había disfrutado tanto con unas clases, de hecho, matemáticas, asignatura y materia que he llegado a odiar con todo mi alma, está gustándome, qué digo gustándome... ¡me está encantando! Si más gente fuera como este hombre el mundo iría muchísimo mejor y todos seríamos más felices.
Ahora estamos terminando las clases de Matemáticas II, acabamos de finalizar Laplace, y cuando nos disponíamos con Bessel resulta que Molina nos ha eliminado este tema, lo cual más que alegría me ha dado pena. Esto significa que nos queda menos tiempo para disfrutar con este crack, este docente que disfruta con su trabajo, y adora el poder enseñar y transmitir sus conocimientos a las generaciones venideras, por muy toscos, bestias o burros que puedan ser. Casi estoy deseando suspender esta asignatura para poder volver a verle el año que viene de nuevo, vamos, tener que aguantar a Molinator y sus injusticias y gilipolleces un año más sería un pago que haría más que gustoso para poder volver a recibir clase de este hombre.
Grande Armando, no creo que leas este comentario, porque desdeluego no te voy a decir que lo leas como si fuera un niño deseoso de ver como le dan las gracias por algo, sólo necesitaba decirte las gracias de una manera que más gente pudiera ver.
Por cierto, que Armando tiene colgada esta columna en la puerta de su Academia, así he llegado hasta aquí :P
Armando
¿Dices que tiene colgada esta columna en la puerta? ¿Es la columna o lo que escribí antaño en el Biela?
Si sólo es lo segundo, estoy seguro de que le gustará tener esta columna. Mañana se la llevo y se la leo mientras le invito a una cerveza.
Gracias!
Ambas cosas, la columna del
Ambas cosas, la columna del Biela, y esta que has escrito. Pero seguro que se alegra de que vayas a saludarle igualmente :D