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2 years ago: Libros y leche caliente

4 years ago: ¡El equipo colorao!

5 years ago: Perry AG

Random story: Adiós Ulrich, adiós...

Te toca escribir

Estaré unos días fuera. Mientras tanto, escribe lo que quieras.

Gracias.

Daos algo, hermanos.

Sólo me pongo traje cuando pido trabajo o cuando voy a una boda. Esta vez se trataba de una boda. En cuanto a trajes, sólo tengo dos. Uno es el que mis amigos llaman "De inaugurar pantanos". El otro tiene un corte algo más moderno, y ese fue el que me puse en esta ocasión. Después de todo, vivimos en tiempos modernos.

"¿Sólo tienes dos trajes?". Eso es lo que me dice la gente. Así, sorprendida; como si tuviera que tener una docena. Ni siquiera tengo una docena de calzoncillos. Sí, sólo tengo dos trajes y ya me parecen muchos, y allí estaba yo de pie entre los bancos de la iglesia como quien no inaugura un pantano.

El comediante

Había quedado con mi padre para comer en el Asador Tapería.

—A las dos en punto allí —dijo mi progenitor—. Si no estoy fuera, estoy dentro.

Empujé la puerta exactamente a las dos en punto. La única que estaba allí era una chica alta de pelo largo y lacio que movía algún cacharro detrás de la barra. Di un par de pasos y dejé cerrarse la puerta tras de mí.

—¿Ha llegado ya mi padre? —le pregunté.

La chica se quedó de piedra.

—No... no conozco a tu padre —balbució casi como si ella tuviera la culpa.

—Entonces ponme una cerveza.

Últimamente estoy de un gracioso subido.



"Una vez de que te das cuenta del gigantesco chiste que es todo, lo único que cobra sentido es ser El comediante"

—Alan Moore

Nacer en otro lugar

Era de noche. Mi padre y yo estábamos tumbados el uno junto al otro en un sofá. En el otro sofá estaba mi madre. Yo llevaba un rato hablando con ellos. No recuerdo cuál era mi intención, pero estaba tratando de que mi padre se diera cuenta de algo.

A medida que los segundos transcurrían, empecé a impacientarme. Cada vez que le preguntaba, los ojos de mi padre acudían en busca de mi madre. Buscaban una respuesta, una explicación, una comprensión compartida. Yo seguía insistiendo, y la desesperación iba en aumento en mi interior.

Una cura para la gripe B

No sabía cuánto tiempo hacía desde que la incipiente Gripe B había golpeado por última vez. Le estaba cogiendo el truquillo a aquello. Un día la cajera del supermercado me diría "Toma el cambio y lárgate, que no te quiero volver a ver" y yo pondría una sonrisa, cogería las monedas y me largaría a casa silbando.

Regresaba con mi madre de su clase de PNL a la que acudo como observador. Caminábamos por la calle mientras ella me contaba lo último que le había hecho alguna de sus hermanas. Entonces oí una voz familiar:

—¡Jaaavi, Jaaaavi! —gritaba la voz.

Quien pierde a una buena mujer...

Habían pasado un par de semanas, quizá diez días, desde el episodio épico de ¡Por allí resopla!, y apenas un par de días desde que había vuelto a ser malo por última vez. En esta ocasión con Flor de loto. Por lo que conocía a esta última, iba a ser raro que las cosas quedaran como estaban. De momento todo iba bien. El silencio, el bendito silencio, se elevaba en mi existencia impregnándolo todo de paz y bienaventuranza.

Estaba en casa de mis padres. Mi madre le acercaba a mi padre una cuchara de madera para que comprobara si el arroz estaba en su punto o si todavía le quedaban un par de minutos. Me empezó a sonar el móvil. "Flor de loto", decía la pantalla. A medida que uno avanza en el juego de la vida, las cosas cada vez resultan más obvias, así que me preparé para cualquier cosa.

Flattr

No hace mucho hablábamos aquí de posibles modelos de negocio para blogs. Hace un par de días, un lector me envió un enlace a un sistema de pagos que encaja bastante bien en la dirección que planteaba en aquel artículo. El invento se llama Flatter.

La cosa todavía está en bragas y parece que funciona de momento por invitación, pero la idea es la siguiente. Uno tiene una cuenta y la carga con una cierta cantidad de dinero. A continuación hace una selección de páginas que lee regularmente. A final de mes, una cantidad de dinero, que imagino que será configurable, se reparte entre esas páginas. Puede ser poco o puede ser mucho, y lo interesante es que cada céntimo se une al de los demás y al final puede juntarse una cantidad respetable. Yo lo veo como un pago por una suscripción a una serie de páginas que sigo regularmente.

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