Nacer en otro lugar
Era de noche. Mi padre y yo estábamos tumbados el uno junto al otro en un sofá. En el otro sofá estaba mi madre. Yo llevaba un rato hablando con ellos. No recuerdo cuál era mi intención, pero estaba tratando de que mi padre se diera cuenta de algo.
A medida que los segundos transcurrían, empecé a impacientarme. Cada vez que le preguntaba, los ojos de mi padre acudían en busca de mi madre. Buscaban una respuesta, una explicación, una comprensión compartida. Yo seguía insistiendo, y la desesperación iba en aumento en mi interior.
Hasta tal punto llegó mi desesperación que tomé a mi padre con ambas manos del suéter, como tratando de hacerle reaccionar, tratando de hacer que me mirara y lo intentara una vez más. Necesitaba que se diera cuenta. Necesitaba que me comprendiera. Necesitaba que se hiciera la pregunta. Necesitaba que me tomara en serio.
Resbaló del sofá y cayó al suelo, y yo con él. Incluso allí, sobre la alfombra, cuando volví a hacerle la pregunta con una voz que probablemente se hubiera tornado amenazadora para él, incluso en aquellas circunstacias, se giró una vez más buscando la mirada de mi madre.
—¿Y ahora? ¿Estás despierto o no? —grité de nuevo.
Mi madre me miró a los ojos y dijo:
—Pero hijo…
En ese momento rompí a llorar. El sollozo sonó como la sirena de una ambulancia. Largo, prolongado. Agudo. Como el llanto de un recién nacido que ve la luz por primera vez. Sentí que fue así como lloré al nacer.
Su cara resplandeció. Sus ojos se abrieron como platos y su gesto adoptó una amplia sonrisa que me resultó familiar y desconocida a la vez. El tiempo se detuvo durante un momento. Después me abrazó y me habló. Su voz sonó reconfortante:
—Si la vida física no es para nada —dijo.
No sabía exactamente qué significaban aquellas palabras, pero en aquel momento fueron un bálsamo para mí. Sentí que había vuelto a nacer, y que esta vez podía estar tranquilo. Había sido liberado de algún tipo de peso. Esta vez podía respirar. Fue como si mi alma estallara de júbilo, como si alguien, en algún lugar, hubiera abierto una espita en mi ser y una parte de mí hubiera comenzado a fluir hacia otro sitio. Como si el recipiente que contuviera mi alma se me hubiera quedado pequeño y por fin alguien se hubiera dado cuenta y me hubiera permitido fluir hacia un lugar más espacioso. Sentía como si, en vida, estuviera naciendo en otro lugar.
Luego abrí los ojos. Había sido un sueño.
—————
El sueño es verdadero. Lo he tenido esta noche y me he levantado impactado. Me he sentado rápidamente a escribirlo tal y como aquí lo lees, antes de que los detalles comenzaran a difuminarse. Puedo asegurar que, antes de acostarme, no había comido ni peyote ni macarrones. Ahí queda eso, Freud.
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Comentarios
Rigolox
Jue, 25/02/2010 - 17:05
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Macarrones?
Te hace ese efecto cenar macarrones? Que les echas? :)
A ver si iba a ser un sueño lúcido y eso era lo que tú querías soñar.
NaCl u2
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NaCl u2
Perceban
Jue, 25/02/2010 - 19:04
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No sé
si freud te habría dicho que tu sueño tiene algo que ver con el sexo, como creo que él decía (en tu caso no sería raro :)
Desde luego, aún siendo un completo ignorante en la materia, nunca me he creido esa supuesta capacidad del inconsciente de elaborar metáforas tan complejas para decirnos algo. Según tengo entendido, el incosciente es bastante básico y primario, es decir, se “comunica” a través de sensaciones y deseos. Creo que esta era una de las diferencias entre Freud y Jung.
En cualquier caso, lo que quiero decir es que tal vez estés expresando un deseo de atención de tu padre (esta sería la lectura más evidente), veas en él al gurú que tanto buscas ávido de respuestas, o algo similar.
Murphy
Jue, 25/02/2010 - 22:59
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La vida física
Pienso que tu padre por vida física podía referirse a la vida biológica, a la parte material del ser humano, por contraposición a la parte espiritual o intelectual. Quizás divague un poco si digo que con los años, muchos hombres se van liberando de la esclavitud del sexo y la ambición por los bienes materiales, va aminorando su capacidad física y descubren la importancia del conocimiento y otros placeres no materiales que la vida nos ofrece.
luzbelito92
Jue, 25/02/2010 - 23:46
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Wow
Muy bueno, cada tanto la mente nos hace jugadas extrañas.
Renacer dentro de un sueño, increíble.
Caroline
Vie, 26/02/2010 - 00:02
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....
Yo lo veo muy claro. Pero el mensaje es para ti, así que no voy a decirte nada.
“Quien tenga oídos, que oiga.”
Nasón
Dom, 28/02/2010 - 00:23
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Oye, ¿hay manera de poner
Oye, ¿hay manera de poner firma a los comentarios en esta versión de Drupal? Desde que la cambiaste ya no sale automáticamente.
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¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.
Siete
Mar, 02/03/2010 - 00:17
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Hola, veras llevo un par de
Hola, veras llevo un par de años pasando por aqui, nunca he comentado ni siquiera se me ha ocurrido hacerlo,
pero nose porque esta vez me sentia impulsada a hacerlo mi cuerpo me lo suplicaba asi que aqui esta, un comentario sin sentio ni “carne”. y nada mas
un beso
PD: espero poder decir algo en un futuro
XTReX
Vie, 05/03/2010 - 08:57
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Este es uno de los comentarios...
Este es uno de los comentarios más sexys que he leído jamás por estos lares.
___
Dan
Dom, 07/03/2010 - 17:16
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¡Otro artículo ya! ¡Que éste
¡Otro artículo ya! ¡Que éste ya huele!
Nasón
Mar, 09/03/2010 - 13:21
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Gonzo, el "estás tarado" de
Gonzo, el “estás tarado” de Bilo quedaba mucho mejor que el nuevo “estás loco”.
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¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.