Mi niño no me come

Debo confesar que no como de nada. Para mí la comida es un mero trámite más que un acontecimiento. Son muchas las personas, normalmente de edad avanzada, para las cuales llenarse el buche es todo un evento, pero yo no disfruto en absoluto probando nuevos sabores o peripecias culinarias. Este extremo desespera a mis progenitores, especialmente a mi padre, quien no puede compartir conmigo su deporte favorito, el "jaling".

Sin embargo, no siempre fue así; antaño fue mucho peor. Cuando era pequeño apenas me nutría de un reducido número de platos. Los cereales de la mañana y la Nocilla a todas horas (antes no había Nutella) consiguieron hacerme crecer alto y sano ante el asombro de propios y extraños. Mis padres no tomaban cartas en el asunto pensando en que cuando creciera maduraría mi paladar, pero no fue así, y llegó un punto en el que la situación se hizo insostenible.

En aquellos tiempos se empezaba a popularizar el Spectrum 48, objeto que codiciaba yo por aquellos entonces. Mis padres, pese a concedérmelo todo antes o después, siempre han tenido la buena costumbre de hacerme sudar las cosas. Se les ocurrió pues que una buena manera de hacerme probar cosas nuevas podría ser asignando puntos a diferentes alimentos y hacerme llegar a una determinada puntuación.

Recuerdo algunos detalles del proceso: creo que debía alcanzar unos 300 puntos o así, y los platos variaban entre los 2 y 5 puntos en función de las lágrimas que derramara en una toma de prueba. La contabilidad se llevaba en una libreta y la cosa duró varias semanas. Al final obtuve el ordenador y pude completar una nueva etapa de mi niñez, y mis padres, obrando siempre en mi propio beneficio sin que yo lo supiera, consiguieron abrir el abanico de cosas no tóxicas que por entonces era capaz de llevarme a la boca.

Algunos de los alimentos que descubrí de aquella época y ahora sigo comiendo son: el plátano, el foie-gras, la sobrasada, el yogurt natural o "blanco", la manzana... y muchos otros más que no recuerdo. Algunos otros los probé y jamás cuajaron, como el tomate.

Hete aquí la imaginativa estrategia que siguieron mis padres para despertar mi paladar. Hoy día siguen luchando por hacerme comer más cosas y se siguen llevando las manos a la cabeza cuando rechazo la ensalada o digo que no a un calamar relleno, pero sigo firme en mi postura.

Mi padre es el que peor lo lleva. Con los años, la comida se ha convertido en su principal distracción, y disfruta paladeando nuevos sabores y hartándose de los antiguos. Y el pobre no puede compartir con su hijo la que ha devenido en su mayor pasión, ya que éste es un inadaptado social a través de la comida. Yo también tengo lo mío ya que, con lo que me gusta correr, no puedo salir a dar unos trotes con mi padre a menos que quiera heredar. Supongo que no se puede tener todo.

Por supuesto, y como comento, mis problemas con la comida me ponen en serios aprietos en las BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones) y en cualquier acto social que se precie. A falta de menú de niños o de la poca vergüenza necesaria para pedirlo, tengo que enfrentarme de vez en cuando a desagradabilísimas ensaladas, postres macedónicos de frutas variadas y platos que degusto conteniendo la respiración y las lágrimas intentando mantener impasible el ademán. Aparte de que me cuesta un tiempo excesivo terminar estos platos, sospecho que se me ve en la cara que no disfruto con lo que estoy haciendo.

En todo este tiempo y en algunos eventos de la BBC he conseguido conocer a mucha gente que sufre de mi mismo mal; personas para las cuales comer es simplemente una función biológica y no un objetivo en la vida, personas que lo pasan mal delante de cosas verdes y a las que un sudor frío les recorre el espinazo cuando se llevan un tomate a la boca. No es que me consuele, pero mira, las penas con compañía son menos.

Incluso a estas alturas de la vida, mis padres confían en que un día explotaré, como el Juli o El ruiseñor de las cumbres en sus tiempos. Dice mi padre cada vez con menos convencimiento que a él le pasaba lo mismo en tiempos, que no comía de nada. Yo empiezo a dudar de si entraré algún día en vereda, pero con estas cosas nunca se sabe, el tiempo obra milagros.

¿Coméis vosotros de todo? ¿Algún inadaptado social más por aquí? ¿Estoy solo? ¿Tendremos arreglo? ¿Deberíamos hacer un esfuerzo y comer de todo a pesar de tener un aspecto sano y salir bien en los análisis?

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Lo he logrado!!!!

Pues parece que hoy haré yo el primer post, aunque claro que tomando en cuenta la diferencia horaria (vivo en León, Guanajuato, en México), llevo un poco de ventaja.

Parece que mis padres han logrado un trabajo excepcional al educarme, pues al contrario que GonzoTBA, yo devoro cualquier cosa que sea puesta frente a mí en la mesa (aún a riesgo de que en alguna confusión me lleve a la boca algún elemento que no sea un comestible)

D.A.

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Así educamos a las generaciones del futuro... hay, si Asimov regresara, de la pena se volvía a morir

Lo he logrado!!!!

A tu firma le sobra una hache!

¿Conoces esta frase?: Ahí hay un hombre que dice ¡ay!

Lo he logrado!!!!

Yo me sé otra: "el verbo echar echa la h por la ventana"

A muchos Barrapunteros les vendría bien :P

Saludos.

Mi niño no me come

Pues yo al principio era como tu. Recordad el problema con ese profesor que ya he comentado un par de veces... Si, ese que me llamaba "mosquito patas de alambre" que acabó encerrado en un cuarto-botiquin.

Hasta los 7/8 años no dejé de dar problemas a la hora de comer. A mi me gusta casi todo... vamos casi todo lo que no me da asco. Empezando por el principio:

- Las hormigas, saltamontes, langostos y demas bichos de fuera del agua de mas de 4 patas, totalmente excluidos de la dieta. ¡Que asco! Los caracoles tambien, aunque solo tengan una pata. Y las lombrices.

- Nada de reptiles. Por muy buena que esté la sopa de lagarto, esos bichos dan asco. Y yo tengo aun en casa el pincho/arpón que usaba mi abuelo para cazarlos en los años del hambre de después de la guerra.

- Pasandonos al mar, nada de crustaceos. No me gustan. Del mar solo como atún, bonito, pez espada, merluza, chipirones, chocos y calamares, que yo recuerde ahora mismo. Después de tantas horas viendo los documentales del Comandante Cousteau me dan pena todos los bichitos acuaticos.

- En cuanto a los bichos de corral, esos "bichejos traicioneeeeeros" a los que alimentan con esmero en el anuncio de Bocatta, me gusta la variedad entera. ¡Vivan esos bichos traicioneros! Al menos que vivan hasta que lleguen al matadero. Eso si, el borrego, que sea borrego, no la oveja vieja barata que compra una tia abuela mia que si, está barata, pero en vez de cuchillo necesitas la sierra automática del tio de bricomania o el soplete de M.A. para cortar un poco de carne. Y que mala está leche!

- Fruta. La consumo a tutiplen. Todas estan buenas.

- Verdura. Las consumo selectivamente. Patatas, zanahorias, cebollas, ajos, puerros, hierbabuena (no, malpensados, la maría no es hierbabuena), perejil, tomates y tomatitos, diversas especias, lechuga y espinacas (con un poco de sal de ajo).

Las ocasiones BBC son siempre ocasiones en la que se dan uno de estos dos sucesos:

a).- Comida pija, de esa que te ponen un platito con 4 hierbajos distribuidos estrategicamente y pegados al plato con una salsa pastosa que sabe "regulá na mas", y que sirven para que parezca que el cacho de carne, de un tamaño de una moneda de dos euros, que te colocan en medio, es mas grande.

b).- Comida sustanciosa. En la ultima boda en la que estuve, hace una semana (FELICIDADES DE NUEVO, PRIMA EVA), ademas de juntarnos toda la familia mia por parte de madre a la vez, cosa que no pasaba en los ultimos 20 años, nos pusieron una comida que no veais.... Para empezar, entremeses variados, frititos de pescado, queso de la tierra (3 variedades) cortado a tutiplen y barra 100% libre.

A la hora de comer, teniamos un plato de entremeses variados ibéricos (lomo, jamón... mmm, como estaba el jamón... , salchichon etc...). Eso si, con la comida pusieron el pescado, un poco de mero, pero aprovechando la influencia de mi tio, que para eso era el paganinni del ágape, me lo cambiaron por... SIIIII... UN PLATO DE JAMOOOOOON.

De postre, tarta nupcial, etc... y café (que no me tomé), copa (que no me bebí) y puro (que se fumó mi hermano).

El problema ahora es que despues de tanto comer en los últimos 22 años, tengo una figura que en nada envidia a mesieu Bibendum Michelín (el muñeco de Michelin), así que tras hacerme unos controles médicos, decidí adelgazar. Es decir, dejo de comer ahora para poder hartarme luego. El caso es que con mi dieta me estoy hartando de comer cosas que hasta ahora no comía, como la merluza.

Bueno, os dejo, que me voy a dar mi paseo matinal, y a tomarme mi desayuno matinal tal y como indica el régimen: Tostada con aceite y jamón.

Mi niño no me come

Conmigo tampoco lo consiguieron. Para mi, comerme una paella (que a mi mujer le encantan) se corresponde más con una disección que con una comida: Voy haciendo montoncitos con lo que no me gusta en los bordes del plato. Eso sí, ordenador por colores y tipos, para que no se diga.

Viviendo en cataluña como vivo y sin que me guste el tomate, la gente me mira con cara rara, sobretodo cuando tengo verdaderos problemas para pedir un bocata sin tomate o una pizza sin salsa de tomate. Al final, cuando pido en un restaurante, les miento diciendo que soy alérgico al tomate, por que si no, me lo cuelan.

En mi lista se pueden incluir, además: la cebolla, el pimiento, los hongos (cualquier tipo de seta), los caracoles, las acelgas, la coliflor, los puerros, las "cremas" casi en general y cualquier tipo de condimento de esos de potaje de la abuela.

A estas alturas, mi mujer se ha acostumbrado a hacer dos platos, uno para ella y otro para mi. Raro que es uno. O los demás, depende del punto de vista.

Saludines,
elgnomo

Mi niño no me come

Pues yo, como se suele decir, me como a Dios por las patas. Vamos que no le hago ascos a "ná". Menos comer excrementos (a pesar de cierto altercado siendo un bebé), lo como todo, hasta insectos (mis amigos recuerdan unos bocatas de avispas que ...).

Y eso que de pequeño me tocó aprender a comer de todo en la guardería, pues mi madre estaba hasta el moño de ponerme el embudo. Claro, no me extraña, se los destrozaba todos a mordiscos y la pobre no ganaba para comprar embudos todas las semanas.

Me ha faltado un detalle, soy del norte, asturiano. Y ahí comemos como animales todo el año. En invierno fabadas a tutuplén y en verano, hombre una fabada no sienta del todo mal, pero preferimos las jornadas gastronómicas que se celebran por toda Asturias en el periodo estival.

A mi las BBC me aburren, pero irme con mis colegas a ponerme ciego a cachopos (especie de san jacobo pero con los extremos hechos con filetes de ternera y de tamaño descomunal) me satisface enormemente.

A pesar de lo dicho, no me encuentro con sobrepeso y disfruto de estos menesteres. Ya veremos dentro de unos añitos, cuando la panza aflore y necesite hacer videoconferencia para verme la churra al orinar.

Un saludo a tod@s,

Y yo pensaba que era un raro

Desde pequeñito yo también he tenido mis manías. Supongo que cuando eres un enano sólo hay unas pocas comidas que te gustan y estarías dispuesto a comerlas todo el tiempo. En mi caso, creo recordar que soñaba con comer todos los días huevos fritos con atún y patatas fritas. Sano que es uno.

Lógicamente mi madre se desesperaba ("¡este niño sólo come proteínas!") e intentaba llevarme por el buen camino. Así entraron en mi vida las legumbres y las verduras. Estuve mucho tiempo sin comer ensalada, la lechuga me parecía repugnante y del tomate mejor no hablemos.

Después descubrí que la ensalada de lechuga con aceite y limón no estaba nada mal. ¡Incluso se le podía poner atún! (la caña). El tomate todavía era repugnante, todo baboso por dentro y con esas pepitas...

Mucho después (más o menos cuando empecé mis estudios superiores y me tocó comer menú del día) el tomate entró en mi dieta. Creo recordar que fue un día que la opción "menú del día" no era precisamente una maravilla, y decidí pedir un plato combinado: huevos fritos con jamón a la plancha y tomate. JARL, me dije, esto está güeno.

Pero no vayan a pensar ustedes que me volví normal. El tomate es un ejemplo de alimento horrendo que entró felizmente en mi dieta. En la lista negra permanecen muchos, como por ejemplo cualquier bicho marino que pueda mirarme con sus ojitos desde mi plato, o del que yo pueda distinguir sus patitas o antenitas. Ejjjj.

Otros alimentos que un día me gustaron y que no pruebo hace años, por ejemplo, son las sardinas (me cuentan que de pequeño era capaz de acabar yo solito con una lata, y ahora no me gusta ni cómo huelen).

Algunas frutas entran en la categoría de trauma: el melón es una de mis bestias negras. A la tierna edad de 8 añitos, me tocó comedor en el colegio. Siempre he sido muy lento comiendo, así que siempre era de los últimos en terminar. Con lo que el postre (una monumental raja de melón) era ingerido (hecho daditos, eso sí) a marchas forzadas. Como es lógico, le cogí un asco tal que no lo he vuelto a probar.

(Por cierto, eso me recuerda que de enano también era absolutamente incapaz de tragar nada sin masticar. Con lo que cuando me ponía enfermo era imposible hacerme tragar una cápsula sin presenciar una escenita de arcadas. Otro trauma. Ahora me sigue costando, pero al menos he logrado eliminar las arcadas, menos mal.)

En cuanto al resto del mundo frutal, me he dado cuenta de que busco lo más fácil. Debo ser esencialmente vago, porque la fruta me gusta más cuanto más fácil sea comerla. Por esto mi favorita de todos los tiempos es la manzana. Para comerla basta con lavarla y no acercarse demasiado a las pepitas. A corta distancia la siguen el plátano y la naranja, aunque esta última es más por costumbre que por facilidad de uso. En general tiendo a no comer frutas con pepitas que haya que andar evitando. Por esto probablemente no pruebo la sandía.

Pero bueno, volviendo al título del comentario. Por todo lo anterior yo siempre había pensado que era un raro, que los demás comían de todo y que siempre sería un inadaptado. Nada más lejos de la realidad. En mi trabajo coincido, a la hora de comer, con mucha gente distinta y todo el mundo tiene manías que a mí me parecen más raras que las mías (lógicamente): unos no comen queso, otros no comen alcachofas, otros tomate, otros ajo, otros cebolla.

Por otro lado hubo una época en que yo desayunaba kefir, y cuando explicaba a la gente en qué consistía aquello (un cultivo de fermentos que vivía de la lactosa de la leche, dejándola con un ligero sabor amargo) a muchos se les quitaba el apetito (¿que en la leche echas qué bichos? puaj!).

En resumen, que todos somos un poco raros. Creo que muy poca gente come "de todo". Aunque seguiré siendo un inadaptado :-P

Mi niño no me come

Puede decirse que hasta la tierna de 15 años fui un inadatado con el tema de la comida, no me gustaba comer nada de nada; salvo "les fabes", como buen asturiano que soy, me las comia en fabada, "fabes" con almejas, "fabes" con mejillones, "fabes" con conejo, "fabes" con chipirones...... Si amigos, "les fabes" dan muchisimo juego xD
Pero el año que cumpli mis 15 añitos sucedio una terrible trajedia...Me operaron de apendicitis, y el problema en si no es que me operaran, el problema fueron los 3 dias que me pase sin comer nada de nada. Lo primero que me dieron fue un pure de verduras, que creezme, despues de 3 dias sin comer me supo a gloria y a partir de ahi fue el fin de mi inadaptacion social con la comida.
Ahora mi única pega a la hora de la comida es que soy incapaz de beber vino, da igual de donde sea, color, sabor, dinero que cueste.... no me gusta ninguno, aunque viviendo en Asturias como vivo eso tiene facil solucion, con pedir unas buenas botellas de sidra a la hora de comer todo solucionado.

Gracias a Dios!

No sabes lo que me alegra saber que existe más gente en este mundo que ABORRECE el vino. No lo soporto en ninguna de sus posibilidades. Para mi familia es inaceptable, no entienden como no puede gustarme el vino, ellos comen a diario con Rioja ( aqui sale más barato) y es que no me gusta ni el olor siquiera.Puajj!

Otra comida que no soporto son los calamares, en ninguna de sus variedades y cuando están cocinados en su tinta soy capaz de vomitar. Me pasó una anecdota muy buena que no olvidaré mientras viva. Era la primera vez que iba a comer a casa de los padres del mozo y cuando salgo del ascensor....

- joder que asco, como huele a calamares en su tinta
- que pasa no te gustan?
- prefiero morirme de hambre antes de meter esos bichos en la boca

Pues al abrir la puerta de su casa... sorpresa!!! la casa apestaba a calamares en su tinta, mi cara debió ser un poema intentando contener las arcadas. Menos mal que tenía otra opción en el menú porque sino menudo debut frente a sus padres ( la gente asturiana son de mucho comer y siempre tienen varias opciones, aunque ellos comen de todas). La cosa no fue a mayores y ahora la "cuasi suegra" sabe que no soporto los calamares.

Otra comida que no soporto es el cordero, el solo olor me marea o el pavo, joder sólo de pensarlo se me está revolviendo el estómago. Creo que voy a dejarlo antes de que sea demasiado tarde.

Un saludo y bonne appetite! (o algo asi)

Mi niño no me come

Antes de nada, presentarme. Soy David, frisando la treintena, lector habitual e incluso escritor anónimo alguna vez. Y este es mi primer comentario como usuario registrado.
Mi relación con la comida se parece a las experiencias que contais. Siendo hijo de madre trabajadora y, tras unos años de bastantes remilgos, a los 9 me mandaron a comer al cole. De monjas, por supuesto.
A la madre Emilia no le gustaba nada que se tirase comida, y después de años de llenarme los bolsillos con toda clase de manjares que no me acababan de apetecer -si, incluso huevos fritos- llegué a la conclusión de que era más rápido comermelos.

Ahora me vale todo salvo judías verdes. Y disfruto comiendo. Muchísimo.

Un saludo cordial

Mi niño no me come

Vaya y yo que pensaba que era el único treintañero. En mi caso mi progenitores me atiborraron a todo tipo de jarabes y potingues, con la colaboración alevosa de médicos, para el apetito con la desagradable consecuencia de que ahora cualquier cosa engorda.
Pero despues de muchas guerras campales en la cocina he acabado apreciando la comida y me gusta incluso probar.

Pero cuando digo probar es con todos los sentidos, es decir que si no me entra por los ojos no hay tu tia. Por eso no me veras comer caracoles, bichos o insectos, sesos o riñones.
Pero si pasa esa barrera visual solo hay que probar y puede que algo nuevo te sorprenda y te guste. Así conocí algunos productos de la comida asiática o la mejicana que me encantan (la italiana por descontado)tanto como muchos de nuestra rica gastronomía. Por otro lado también así descarté de mi dieta los callos, el chicle que sea de menta gracias.

Mi niño no me come

Suscribo punto por punto todo lo que dices, a ver si nos vemos en una BBC y compartimos experiencias :D
Lo único es que lo mío quizás sea un poco (pero poco, no te creas) peor porque el Spectrum venía de serie con mi familia (a mi padre también le gustan estas cosas) y no tuve que hacer puntos para ganármelo.
Qué alegría saber que hay más gente como yo :D

Platooooooo

Pues lo mío con la comida es un tanto extraño ya que he pasado de un extremo casi al otro. De pequeño simplemente no comía, las pocas energías que había en mi cuerpo eran dedicadas enteramente a cerrar la boca para evitar la entrada de la cuchara. En el barrio soy popularmente conocido porque mi madre tenía que ir a la hora de la comida por la calle detrás mio para que comiese, una cucharada al volante del coche de mi padre, otra en la cabina de teléfono, quizá otra en el tobogán o los columpios....

Cuando ya tuve autonomía, es decir, más o menos era capaz de comer (muy poco) sin que me tuviesen que forzar, entonces vivía un auténtico calvario con la carne. Metía un trozo en la boca, masticaba y masticaba para que se me acabase formando una bola que solo me inspiraba náuseas, así que me iba al lavabo y la tiraba. Por esa época, recuerdo que mi madre me daba unas hierbas hervidas que presuntamente aumentaban las ganas de comer, y que sabían a rayos fritos.

Sorprendentemente, no solamente sobreviví a tal período, si no que además resulta que salí el más alto de los primos por parte tanto de madre como de padre (y eso es una competencia entre 20 personas).

Con el tiempo además he llegado a comer más o menos de todo exceptuando algunas pequeñas cosas que simplemente se me hacen insufribles (vísceras y órganos de animales así como algunas verduras u hortalizas), incluso tengo fama entre los colegas de ser un auténtico devorador (y por supuesto un recordman en velocidad). Cambios que da uno ....

Mi niño no me come

Yo de cani era como supongo que éramos casi todos; no tenía
problemas serios de nutrición, pero sí que era un poco rarito, y
había cosas que ni para atrás, así que más de una y de dos veces
(por cierto, tengo mogollón de primos pequeños en el rango 2-16
años y hace un montonazo que no veo este método pedagógico...
los padres de hoy no son lo que eran) me encontré con el famoso
'Pues te lo guardo para la merienda; y si no, para la cena'.
Y vaya si me lo guardaban. Y vaya si hubo días que me fui a
dormir con lo poquito que picoteé a la hora de la comida de, por
ejemplo, unas lentejas.
Cuando fui haciéndome más mayor (o eso creía, hablo
de unos 12-13 años) mi madre, y sobre todo mi padre, que se
debe parecer bastante al de Gonzo, viendo que la vía
punitiva no iba a ningún lado porque tengo los huevos más
grandes y duros que la cabeza, y ya es decir, lo intentaba por la
vía del diálogo:
-¡Que te lo comas!
-¡Que no quiero!
-¿Y por qué?
-Porque no me gusta
-¿Y cómo sabes que no te gusta si nunca lo comes?
-Porque No (tm)
La lógica era aplastante, así que evidentemente ese
Porque no (tm) no era sostenible a largo plazo. Poco a
poco, más por no oir a mis padres que por otra cosa, y para poder
decirles 'Ya sé que no me gusta', empecé a probar
las cosas que me daban asco que te cagas desde que tengo
recuerdos. La primera cosa fue el jamón, el de verdad no el
jamonyór que era el único que me gustaba. No sé si era
que mi subconsciente sentía cierta familiaridad y simpatía por el
bicho en cuestión o que sería, pero el caso es que no podía ni
verlo. Así que un día que mi madre había puesto un plato de
jamón en la mesa y mi padre me empezó a picar con el clásico
'No sabes lo que te estás perdiendo, chaval', me infló los
cojones con el chaval y, a modo de desafío, cogí una
loncha y me la metí entera en la boca, supongo que pensando en
escupírsela a la cara toda masticada a los 15 segundos. Y aprendí
una de las tres grandes verdades de la vida (las otras dos las sigo
buscando): hay que probarlo todo, y después ya si
quieres te llenas la boca diciendo que sabe a mierda, pero
prúebalo primero (bonita paradoja, la mierda no la he probado). Y
que sepáis que vale para todo: la comida, la bebida, los libros, las
pelis, el sexo 8-/
Hoy estoy completamente rehabilitado, soy un miembro más o
menos integrado de la sociedad, me gustan algunas cosas sí y
otras no (muy pocas), pero las pruebo antes. He descubierto que
he estado un montón de tiempo perdiéndome cosas riquísimas, y
que, como siempre, Mi Padre Tenía Razón (tm). Me gustan las
lentejas, me encanta el jamón y hasta soy capaz, con un par de
pares de cervezas puestas, de participar en los concursos de
huevos cocidos que hacen los cerdos de mis colegas en el bar del
guarro (cuyo nombre no es gratuito, claro, pero que todo es muy
barato, y tiene una especie de cubo de cristal con huevos cocidos
como en el bar de Moe).

La religion de la comida

Por si te sirve de consuelo te dire que mi plan es mas o menos como el tuyo en cuanto a comida se refiere. Pero yo he conseguido la excusa ideal, "Yo no como cosas verdes ni rojas". Mis amigos piensan a veces que sigo una religion extraña pero chico, yo me las apaño bien asi. Eso si en las BBC de mi familia siempre ponen langostinos y cordero (que gracias a dios no son ni verdes ni rojos, como mucho rosadito los langostinos) y si no tengo escusas preparadas:

- El chorizo no es rojo, es rojo y blanco.
- La coliflor si es verde, etc...

No se si esto te servira de ayuda pero bueno, menos da una piedra, que no es roja ni verde pero tampoco se come.

Buscando el bar de Moe

Ostias, ahora que me lo has recordado..yo no se que hago aqui, hace 2 años que encontre mi Sentido de la Vida: Buscar el bar de Moe, para mi es la quintaesencia (no se si escribe asi)del paraiso: un lugar pequeñito donde conoces a todo el mundo, el camarero es horrendo y eso te hace recordar que tu no eres el mas feo del universo, puedes beber hasta perder el sentido y quedarte alli hasta la mañana siguiente, todo está tan guarro que no te sentirás mal por ser tu un puerco...y sobretodo, sabes que no va a entrar de improviso una chati que te va a obligar a meter barriga XD, ellas estan fuera del bar de Moe, tu estás dentro.
Desde hace 2 años estoy buscando el bar de Moe, he localizado algunos antros infernales y he entrado alli para tomarme unas birras, pero no eran el bar de Moe.
Sin embargo, lo conseguiré, el bar de Moe un día abrirá sus puertas para mi. Despues de todo, buscar el bar de Moe es mi Sentido de la Vida.

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http://es.geocities.com/aurpegiko_begia Probablemente la única revista que me acepta como colaborador...ENTRA!

Flamin' Moe's

¿No recordáis la cancioncilla en el episodio de los
flambeados de Moe en la que parodian a Cheers?

He aquí los versos (cantar con la músiquilla de Cheers):

-
When the weight of the world has got you down
and you want to end your life,
Bills to pay, a dead-end job,
and problems with the wife,
Don't throw in the towel
'cause there's a place right down the block,
Where you can drink your misery away.
At Flaaaaming Moe's,
(Let's all go to Flaming Moe's,
Let's all go to Flaming Moe's)
When liquor in a mug
Can warm you like a hug,
Happiness is just a Flaming Moe away.
Happiness is just a Flaming Moe away.
-

Y luego entra Barney todo repeinado por la puerta y le
dicen:
"How's life treating you Mr. Gamble"?
"BUUUUUUUURRRP!"

Mi niño no me come

el sexo 8-/

Hay algo quería preguntar, y ya que sacas el tema...

¿Cómo podéis decir "que asco" a ciertas cosas, cuando os metéis algunas otras en la boca?

¿A qué sabe una polla? ¿Y un coño? ¿De verdad no es peor que unos caracoles en su jugo o un fermento de lactosa vivito y coleando? :-D

Pues...

...no sabria explicarte bien a que sabe un coño, es como...mmmm...no puedo encontrar similitudes con cualquier otra cosa que me eche a la boca así que no te lo puedo explicar, de todos modos, es más el acto de hacer que la chica en qüestión disfrute, si a ella le gusta, a ti te gusta y el sabor no tiene nada que ver, si somos romanticos podriamos decir que sabe a "amor" o a "lujuria", segun el caso.
Respecto a una polla, ni puta idea, pero digo yo que vendra a ser lo mismo...chicas por favor...corroborad mi elaborada teoría

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http://es.geocities.com/aurpegiko_begia Probablemente la única revista que me acepta como colaborador...ENTRA!

Pues...

yo te loxplico...

depende de la chica, a anchoas o a agua de limón xD

Traumas varios

Mis problemas a la hora de papear vienen de lejos, concretamente, de cierto talego religioso en el que me tenian encerrado 24 horas al dia, 7 dias a la semana y un huevo de dias al año, al que se empecinaban en llamar "colegio". Las cabronas de las monjitas eran especialistas en traumatizar niños y pre-adolescentes, alli estuve desde los 3 hasta los 12 años. El caso es que como eramos alli un porron de niños y niñas los horarios de comedor (pese a tener un comedor de puta madre y una cocina parecida a la de la zarzuela, todo hay que decirlo) eran bastante cortos y muy estrictos, yo, que siempre me lo tomaba todo con mucha calma acababa empujando la comida a ostias, pero eso no era lo peor. Yo siempre he sido muy puñetitas en las comidas y aquellas malas personas nos ponian unos surtidos variados de todas las formas y colores, la cosa no seria tan grave si no fuera porque tenia que tragarme con lagrimas en los ojos y enormes arcadas el chorizo, los canelones, las croquetas esas asquerosas sinteticas (no como las que hace mi madre, mmm) y todo un enorme surtido de verdes y derivados de los cuales yo solo puedo tragar la lechuga y el tomate.

Os preguntareis porque yo no me negaba categoricamente, pues bien, como ya he explicado eran especialistas en traumatizar, concretamente, a las minima falta te metian en el cuarto donde estaban la nevera y el congelador, totalmente a oscuras y con la agradable premisa de estar infestado de ratas, eso, logicamente era mentira pero quitale el canguelo tu a niño pequeño cuando lo van a encerrar en un cuarto a oscuras llamado "el cuarto de las ratas" y con la unica compañia de un puto rosario.
Por aquella agradable habitación pase a lo largo de 9 años el escalofriante numero de 412 veces, en lapsos de 1 hora. Que como se el numero exacto? Las cabronas de las monjas en las notas de final de curso hacian una relacion de los castigos padecidos por el alumno. Pese a todo, mis notas eran muy buenas (y eso que no pegaba un palo al agua) y mi padre para darme animos tras la ostia que me han pegado los profesores este año me saco mis notas del internado, alarmado por las cifras astronomicas de castigos me puse a sumar las de todos los años. Existian 3 clases de "arrestos", a saber:
-Arresto simple: Consistia en media hora de reclusion en la capilla del centro, rosario en mano y posterior confesion al cura. Se aplicaba cuando hablabas en clase o no hacias los deberes, es decir, por faltas unicamente academicas. Yo, que jamas en mi vida he hecho los deberes padecí el arresto simple en 9 años 773 veces. Cuando vi el resultado de la suma me quede acojonado.
-Arresto correctivo: El cuarto de las ratas, era cuando no comias TODO lo que te ponian, te peleabas, te cagabas en la madre de Sor Teresita (una vieja asquerosa con alitosis que cada 2 por 3 se quedaba en blanco y abandonaba el mundo terrenal, supongo que para rajar un rato con dios), o te enganchaban con una chica. Los tres primeros ejemplos fueron las principales causas de castigo hasta los 10 años. El ultimo ejemplo fue el principal desde los 11 hasta los 12, realmente, llevabamos mucho tiempo conviviendo todo el dia con chicas y los cariños se acabaron conviertiendo en roces y no habia dia que nos castigaran a mi o algun otro por pillarnos metiendo mano por debajo de la parte (posterior) de la falda. Las habitaciones, que eran de 2 chicos o chicas estaban siempre muy concurridas, logicamente. A las chicas si las pillaban les daban de ostias, las muy cabronas de las monjas y las adoctrinaban sobre el pecado de la carne, a nosotros a aquella edad ya no nos tocaban, supongo que porque aparte del cura no habia ningun hombre mas y podian suponer que nos rebotariamos. Por arrestos correctivos estuve en la celda de castigo 412 horas. 24720 minutos.
-Arresto disciplinario: Este era cuando los toqueteos eran en las partes inferiores y anteriores de las anatomias de los estudiantes (eso los mayores, yo ya me conformaba con las inferiores posteriores y las escasas superiores anteriores), no cumplias con los servicios religiosos, te pillaban en la habitacion con alguien del sexo opuesto (aunque estuvierais jugando al parchis), te cargabas material del instituto, fumabas o simpatizabas con los yonkis del otro lado de la valla que parece ser que no tenian otro sitio para ir a picarse. Aquí los castigos ya eran bestiales: ayunos que oscilaban entre 1 y 3 dias (en que se ocupaban en que en uno de esos dias tocara tu plato favorito), dormir en el suelo, fregar con una balleta TODAS las clases de un piso y los lavabos (era el arresto mas usado, tanto que en el internado no habian señoras de la limpieza) ademas de sesiones en el cuarto de las ratas de entre 2 y 6 horas, dependiendo de tu falta y si eran acumulativas. Arrestos disciplinarios padeci 84.

Ademas, habia un top ten de los mas castigados con el cual las monjas nos pretendian convertir en unos parias, nada mas lejos de la realidad, eramos casi unos heroes. Y yo, que siempre me he negado a acatar cualquier orden, ley o norma que me parezca injusta, figuré allí desde los 8 años. Y llegué al puesto numero 6, mi hermano, que es como yo en ese aspecto (el único) estuvo en el número 1 y 6 años despues, el cabron aun se mantiene en la misma posicion, pero él estuvo allí hasta los 17, el tio jugaba con ventaja.
Recientemente estuve hablando con un amigo mio que sigue alli metido, fue el quien me comentó que los dos seguimos en el top ten, mi hermano con un numero que ni el, ni yo, ni mi colega recuerda, pero que supera los 3000, no he encontrado sus notas para corrobororlarlo, pero no me extraña. Yo he bajado dos posiciones pero sigo ahi con una impecable puntuación de 1269 castigos, creo que ademas soy el que proporcionalmente más castigos tuvo, porque estuve alli menos tiempo que los demas del top-ten, porque ademas del nombre, los numeros de arrestos en cada categoria y el total, incluyen el numero de años y yo soy el que menos estuve, 9. Vivir para ver, los hermanos Martínez tras 6 años siguen siendo allí una leyenda, tanto por sus buenas notas como por su enorme indisciplina, lo primero ya no se mantiente, pero lo segundo sigue vivo en centros estudiantiles y laborales de toda Catalunya.

Viendo mi manera de hacer en clase, no es de extrañar que con la comida siga igual: Realmente, solo puedo aceptar carne (de cualquier tipo de mamifero u oviparo terrestre, pero solo la pata y el lomo), macarrones y similares, huevos (en cualquiera de sus presentaciones), tortilla francesa y de patatas, el unico pez que puedo meterme por la boca es el atun, olivas y aceitunas (sin relleno) y el arroz con cualquier cosa, que es mi comida favorita y he comprobado que se le puede echar a absolutamente cualquier plato. El resto de comidas quedan totalmente excluidas y si alguien me las pone delante las rechazo con cortesia y humor, pero con firmeza, excepto si me plantan un chorizo delante, pues si tal cosa ocurre lo mas probable es que le pote encima a quien me lo puso (dios, que olor, no quiero ni imaginarme el sabor...)

Bueno, os dejo, que vaya rollo me he metido ya...

PD Yo si tengo los cojones de pedir el menu infantil en las BBC, y si es posible delante del cocinero y ademas me ocupo de que vea como aparto la mierda de salsa que le echan a todo y de mostrarles mi indignacion por pretender que me coma algo que no sé ni lo que es. Normal que mi abuelo, un maestro del jaling diga por esa y otras cosas que soy la vergüenza de España (de puta madre, pienso yo). Si es que joder, donde esté mi arrocito del Ebre...

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Jode macho

Estas seguro que al entrar en aquel edificio ponia "colegio"??? No pondria "campo de concentracion infantil"??? Porque por lo que cuentas...
Yo en lo referente a comida, me gusta todo exceptuando las verduras (no todas, me gustan las zanahorias, cebolla, y poca cosa mas), el marisco y los tipos pulpo, chipirones, y cosas del estilo. Carnes y pescado, todo, menos alguna cosillas, que me gusta menos, pero lo como. Legumbres todas (un buen plato de lentejas,... :D), y las patatas fritas lo mejor. Porque yo me pregunto, para que ir de restaurante, si te puedes quedar en casa, y tomarte un huevo frito, con un escalope, unas pocas de patatas fritas y unos pimientos fritos???? Eso si, luego hay que fregar...

Jode macho

Bueno, a ver, he hablado de todo lo malo, pero tambien hay muchas cosas buenas en mi que debo agradecer a aquel infecto lugar:

-El internado está situado en uno de los barrios obreros más asquerosos de barcelona, no es un getto pero casi, como ya he comentado los yonkis iban a picarse a los aledaños del instituto. El caso es que era un centro privado subvencionado por la generalitat, en otras palabras, gratis. Y allí ibamos chicos y chicas de una extracción social media-baja. En cualquier caso, la educación academica que recibí allí esta al nivel de los mejores internados de señoritas de Londres, con solo decir que cuando pasé a la escuela publica con 13 años la mayoria de mis libros eran lo que yo utilizaba en tercero de primaria, lo digo todo. Ademas, admitian a cualquiera, pero con una condicion, no aceptaban a nadie mayor de 3 años, es decir, nadie entraba entre cursos, allí se entraba en p-3 para que todos tuvieramos la misma educación, tampoco nos dejaban salir NUNCA excepto en Agosto, que cerraba el bicho, eso hacia que no recibieramos la influencia de las asquerosas calles en que viviamos, en definitiva, todos eramos iguales y no habia nadie por encima de nadie.

-Las monjas eran muy buenas profesoras, y creo que en el fondo, tambien como educadoras. Realmente, todos los estudiantes eramos como hermanos y nos tratabamos como tales, nos peleabamos, pero se olvidaba a los 5 minutos y habia una solidaridad y una empatia que no he vuelto a ver desde aquellos años. Durante los castigos nos apoyabamos mutuamente y cuando alguien salia del cuarto de las ratas (generalmente yo)se le hacia siempre un hueco y se le daba apoyo moral. Un momento especialmente emotivo fue una vez en que se me implicaron varios castigos seguidos, con 12 años, me pillaron morreandome con una chica en la habitación, pecado capital, además, hacia unas horas habia roto medio sin querer medio queriendo una estanteria y el cabron del cura se habia chivado de que me escaqueaba de misa, el resultado fue el peor castigo que se ha visto por ahi en muchos años: 2 dias de ayuno (decian que era para reflexionar, expiar tus pecados y hablar con Dios, y ciertamente, el hambre es alucinogeno, lo digo en serio, una vez creí ver a Dios, luego volvi a ser ateo), 4 horas de cuarto de las ratas(despues de tantos castigos ya sabia que no habia ratas, pero aun asi era un palo) y todo un mes limpiando mi aula. Pues bien, el caso es que mis colegas me apoyaron mucho, me guardaban comida en los bolsillos, y se fueron a quejar a grito pelao a sor teresita que a ver que cojones pasaba. Resultado? A mi me aumentaron el castigo a todo mi piso, por incitarlos, y a ellos los ficharon para ayudarme. Nos jodio mucho a todos, pero no se puede pedir mas compañerismo a los 12 años.
Ademas, nos enseñaron unos valores que parecen muy básicos pero que poca gente cumple, el respeto a las personas mayores, cederles el asiento en el autobus, ayudar a quien no puede hacer algo solo, cosas que yo hago con naturalidad y la gente me mira con caras raras, incluso una vez cierta vieja a la que le cedi mi asiento en el autobus me monto un pollo increible por ser tan descarado de pretender que ella era una anciana cualquiera, y ademas se empezó a meter con mis "pijos" modales. Su puta madre. Y encima la muy puta luego se sentó y me dejo a mi de pie.

-Por ultimo, las niñas. Convivir toda mi infancia con el sexo opuesto me las ha echo ver de una manera diferente, igual que mis colegas de ahora no las valoran como deberian, yo, gracias al internado se que por muy puta o mala que pueda llegar a ser una mujer siempre tienen su corazoncito y sus sentimientos debajo y si me lo propongo soy capaz de sacarlos a la superficie, ademas, soy incapaz de seguir su linea de razonamientos (totalmente absurda a mi modo de ver), pero puedo imaginarme la conclusión a la que llegarán con bastantes probabilidades de exito. Tampoco soy capaz bajo ningun concepto de tocar a una mujer(Aunque tu mujer cometa 100 faltas, no la golpees ni con una flor, dice un proverbio indú), por mucho que me cabree. El mismo motivo, pero al revés hace que no me tenga que contener demasiado para soltarle dos ostias "correctivas" a cualquier gilipollas que me toque demasiado las pelotas, y es que si todas las tias que he conocido tienen su corazoncito, hay tios que tienen una pelota de futbol, una televisión y un disco de Pont Aeri entre las costillas, y eso no puede ser bueno. Ademas, tanto yo como mi hermano en el internado eramos leyendas vivientes, todo el mundo sacaba buenas notas allí, pero nosotros dos nos saliamos y todo el mundo veia como nos rascabamos las pelotas en las clases y las salas de estudios, aparte de nuestra proverbial indisciplina, que nos hacia salir de un follon y meternos en otro mas gordo al mismo tiempo, a veces solos, a veces en grupos, y, cuando eramos mas efectivos nosotros dos solos, las monjitas aun tienen pesadillas con nosotros XD, eso sí, siempre sin joder ni enmarronar a nuestros compañeros. Las niñas, que aparte de ser como hermanas para mi, veian en mi un rebelde que estaba alli para joder a las monjitas y que se comia los castigos a pares, pues a los 11 años ya estaba sumergido en el mundo de los labios XD. Luego cuando llegue a la publica los rebeldes eran todos unos pedazo de subnormales sin un minimo de urbanidad ni cerebro y aunque seguia sin acatar las normas que encuentro injustas y sacando buenas notas, ante el nivel de imbecilidad que habia alli pasé a la categoría de empollón.

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Paracuellos

¿Has leído Paracuellos de Carlos Giménez? Tienes una referencia aqui
Es uno de los mejores comics que he visto en mi vida y trata de las andanzas de unos chavales de posguerra en un internado. Por cierto, es muy triste.

Las gambas son las cucarachas del mar

Hola, me llamo Enrique, no me he registrado aún por pura vagancia; quizás más adelante. Soy lector habitual de la columna desde hace bastante tiempo, aunque no me decidí a escribir nada hasta hoy. Comienzo.

Para empezar, desde pequeño me han cebado a base de bien. De entre todos mis hermanos y mis primos, era el único que "comía", así que mis abuelas y mi madre se desquitaban conmigo. Cogía unas empacheras... Me encantaba ir a los self-service de la playa y meterme 4 postres después de espaquettis y carne con patatas. Comía hasta que me dolía la barriga. Siempre.

El día en el que mis padres me regalaron por reyes un banco de abdominales y unos tensores, me sentí ofendido. Pero estaba gordito, joder.

Empezaron a interesarme las mujeres, y gracias a ellas, empecé a dejarlo. Y me puse a hacer tensores. Ahora no soy un modelo, pero me apaño.

A lo largo de mi vida he comido caballo, de avestruz y de canguro. Cocinados, y siendo totalmente consciente de lo que hacía. Y los tres me han gustado. A pesar de ello, nunca comería perro o gato a sabiendas (aunque fuera legal en el país donde estuviera).

En general no tengo muchos reparos con la "carne normal de animal": lomo, chuletas, pechuga, muslos, etc. El resto de las partes de los animales por lo general me repugnan (principalmente bísceras - sesos, cayos, etc, aunque también las "caras de cerdo" o los platos de tocino puro que se comen mis abuelos tan alegremente). Una vez, en una BBC, comí "criadillas" sin saber lo que eran. Puagh.

Los embutidos tampoco me suponen problema alguno. - De pequeño no me gustaba el jamón. Unas navidades mis abuelos nos regalaron un pata negra, y entonces descubrí que no me gustaba el jamón barato.

Vamos a las verduras. Aunque la carne me agrada bastante más, las como, a veces placenteramente. Lo único que no me hace gracia son las berenjenas, que además de no gustarme su sabor tienen nicotina (¿sabíais que comerse 1kg de berenjenas equivale a estar 3 horas encerrado con 3 fumadores empedernidos en una habitación?)

De las frutas, me gustan todas, y mientras más dulces mejor. Espero que todos los lectores de este foro sepan lo que es una chirimolla (http://www.foodsubs.com/Photos/cherimoya.jpg) Mi único problema con la fruta es que me es muy desagradable tocar la piel del melocotón. Se me eriza el pelo cuando lo hago, es muy desagradable. Parecido a lo que pasa cuando alguien araña una pizarra. Pero sin piel me gustan (en almíbar o sangría aún mejor).

Y ahora a los frutos del mar. Como cualquier *pescado* comestible es comestible para mí: atún, pez espada, sardinas, boquerones... con los calamares aún no me he decidido, depende del día, del animal en cuestión y de la pericia del cocinero.

Los crustáceos, sin embargo, nada de nada. Tampoco como almejas, mejillones o caracoles. Supongo que tengo un problema con los exoesqueletos.

Una ironía: de pequeño le tenía tirria al codido, no sé por qué. Ahora soy capaz de cocinarlo, y me sale de p**a madre.

Y ahora verdaderas barbaridades (todas basadas en hechos reales, que conste):

- Tengo una prima que no soporta el queso o la nata, pero le gustan la leche y el yogurt. Que alguien me lo explique.

- A un amigo de mi hermano el queso fresco le da arcadas; el curado le encanta.

- TENGO UNA AMIGA A LA QUE NO LE GUSTA EL CHOCOLATE. AAAAAAAAAAAAH!

- En un manual de supervivencia leí que en caso de emergencia se pueden comer grillos. Sí, cri-cri!. Grillos. Resulta que si atrapas uno, lo "pelas" y lo "quemas" con un mechero, se pone blanco y te lo puedes comer.

Una vez ví un documental. Era algo así como "comidas raras de centro América", no me acuerdo. Salían las hormigas esas "culonas", supongo que muchos sabéis a qué me refiero. De lejos parecían migas. También había una región cuyo plato principal era -agarraos- la lombriz. Incluso hacían "zumo de lombriz", y era tal y como suena: a la batidora y BZZZZ!!!

Pues bien, tanto a los come-hormigas como a los come-lombrices les enseñaban una gamba viva y les dijeron "¿pues sabéis qué? ¡nosotros comemos de éstos!". Los tíos ponían una cara de asco...

Las gambas son las cucarachas del mar.

Paradojas de la vida

Pues yo sí que como, como, comí y comeré de casi todo. Me encanta comer, y adoro la sensación de haber comido a gusto pero dejándote un poquitín de hambre para después ;)
Todos los esfuerzos de mi colegio por hacerme repudiar la comida fueron en vano. Adoro todo tipo de carnes cocinadas de todo tipo de formas, las ensaladas de mil ingredientes, quesos, frutas, pescados, hortalizas, crudas o cocinadas... todo todo. Lo único que no me gusta demasiado son los insectos(cultural), los crustáceos(uf!), las anchoas(aajjj) y los pimientos(brrr) Aunque no pasa nada por comer. Si hay que comer se come ;). Y eso es todo... o casi, porque hay un lado oscuro en todo esto.

¡¡Estoy más flaco que un palillo!!

Yo no lo entiendo, y todo el mundo me lo dice: -Oye, te veo muy flaco. -¿Has adelgazado? -Tienes que comer más.

Y yo pongo cara de circunstancias resignadas. ¡Pero si como todo lo que puedo! Si comiera más sería un suicidio. Pues yo no lo entiendo. Peso 52 kilos para 1.72 y soy incapaz de engordar 8 míseros kilos :( al menos para aparentar algo de músculo ;) pero es inútil. Debe de ser que mi cerebro gasta demasiada energía ;)

Al final, me tengo que aceptar tal como soy, un Fido Dido (prefiero estar flaco a estar gordo, pero preferiría un punto medio, en fin) :D

¿No hay nadie más con este 'problemita'? socorro! :)

(mmmmm rosquillas.... glglgll....)

Paradojas de la vida

Compadre Vorhidin! Cuántas veces habremos aguantado esos comentarios... A mí me quedan tres abuelos vivos (uno murió tiempo ha) y cada vez que me ven, sobretodo si ha pasado algo de tiempo desde la última vez, tiene que salir el comentario. Con 1.75, o un poquito más (no sé cómo medirme) siempre he estado en 60 kg, un poco por debajo. Y como mucho, y muchas veces (pico bastante entre comidas), y sin darle mucho al verde. Es más, hace un par de semanas probé que salía en la báscula del baño y me dio, si no recuerdo mal, 54 kg, pero tras pasar medio año justo en Holanda no es de extrañar, ahí (como en la mayoría de países nórdicos, parece) comen que da pena (incluso para quién comer sea un mero trámite, eso del sandwich y vaso de leche a las 11:30 como comida es de extrañar). Ahora he engordado un poquito.

En cuanto al topic, manías tengo bastantes, pero con el tiempo se suavizan. No puedo ver la cebolla, pero mientras no se note mucho la aguanto cocinada en platos. Yo no la uso nunca, para cocinar. Y diga lo que diga un compañero que escribía antes, odio la leche (incluso el olor me pone enfermo) y en cambio adoro el queso. No tiene mucho que ver una cosa con la otra. Mucha fruta todavía no la toco. Soy de manías por "textura" más que por "gusto", y por eso me puedo tomar un zumo de plátano con poco más que una mueca de disgusto y en cambio un plátano me manda a la tumba. Que hi farem...

Saludos. Primer comentario por cierto, a ver si me registro.

Mi niño no me come

Joer, cuantas manias.
Perdón: Hola a todos...

Yo como "de tó". A pesar de que de pequeño me llamaban "el caballero de la triste figura", porque era como un palillo (pero sin el como). He tenido que esperar 20 y pico años para tener "panchulina", y gracias a tirarme un montón de tiempo en una cama por culpa de la espalda. Ahora me dicen que estoy como una embarazada, pero carallo, con el tiempo que he tardado en coger volumen... no quiero soltarla.

Yo solo tengo dos manias: el melocotón en cualquiera de sus variantes -y porque de joven me comí uno verde, recien arrancado del árbol, y a 40 grados... y claro, me sentó como una patada en las criadillas-, y el ajo cocido.

Esto es raro: si me frien ajo (que rico con patatitas a lo pobre y un huevo frito), me lo zampo sin problemas... pero si pillo uno en un potaje (las lentejas, por ejemplo), echo hasta la primera papilla que tomé.

Del resto... como digo, he comido "de tó". A ver, hay cosas que me gustan mas que otras, pero... una vez en el plato, y con hambre, me zampo lo que sea.

He comido caballo -sobre todo cuando me dió la anemia... eso y el hígado, que no es que me entusiasme precisamente, pero que si hay que comer como-, cabra, canguro, avestruz, serpiente, hormigas (¿sabeis que las venden en latas, azucaradas, y que se toman como aperitivo?), serpiente, lagarto, rata (bueno, hamster: me lo sirvieron como conejo, y al poco me enteré de lo que realmente era), gato (sabiendo que lo era)... Y seguro que algo me dejo.

Regularmente me voy a la montaña para ponerme hasta las orejas de caracoles en su salsa, o de morro de cerdo. Se donde están los mejores buffets libres de toda Cataluña (incluso uno de marisco!), me encanta el pulpo gallego...

Y en mi último viaje, estas vacaciones, con 38 grados a la sombra, he descubierto mi último amor culinario. En Salzburgo. Se llama SOPA DE GOULASH y es... es... mmmmmm!!!

En fin... que me paice a mi que, como decia mi padre cuando de pequeñito no comía nada, "hambre es lo que teníais que pasar". Y es cierto, con la gazuza esa que te deja un vacío enorme en el estómago, ni piensas en lo que estás zampándote... todo sabe a gloria (aunque luego, cuando pienses en lo que has comido... urgh!)

Y si hablamos de líquidos... Un dia iba con unos colegas de excursión, y se nos rompió la cantimplora. Así que fritos de estar todo un día dando vueltas, vimos una fuente en un pueblecito y dos de los colegas bajaron a llenar una botella de dos litros de colaloca vacía que teníamos. Cuando la subieron, yo no me lo pensé: se la quité al colega que la traía y sin atender a explicaciones, vacié media botella...

De un manantial que resultó ser de agua PURGANTE, de efectos LAXANTES.

No se ni como conseguimos llegar a casa... limpios.

Ah! Y este es mi método para cuando estoy mal del estómago: Bombetas. Si, esas bolas de patata rebozadas con un trozo de carne dentro... y mucha salsa picante fuera. O te cura o te mata.

Y a mi, de momento, me han curado siempre...

¡Un saludo!

Campeón de jaling

Yo soy lo que técnicamente se denomina un "tragaldabas", también conocido como "pozo sin fondo", "agujero negro", "zampabollos", etc. No lo puedo evitar. Me encanta comer. Tengo alguna manía, como casi todo el mundo, pero como (casi) de todo. Y en cantidad. Cuando voy a cenar por ahí con los colegas, se quedan alucinados conmigo día sí, día no. Y eso que ya me conocen. Eso sí, para comer carne soy muy maniático. Me da mucho asco la grasa de la carne, así que siempre se la quito primero. Incluso le quito lo blanco al jamón. Pero bueno, aparte de eso...

Siempre recordaré una noche memorable. Había salido a cenar con un colega que es más o menos tan comilón como yo, y tres o cuatro personas más. El caso es que mi colega tragón y yo nos picamos para ver quién podía más, y le gané. Tuvo que admitir la derrota humillado :). El resultado: yo me comí una ensalada de primero, un plato de pasta de segundo (creo que eran tortellinis, pero no lo recuerdo bien), una pizza entera, del tamaño de un plato, de tercero, y de postre unas trufas con nata. ¡Toma ya! Mi colega no pudo con el postre, pero casi lo consigue.

Cuando hay alguna cena y/o comida familiar, y sobra algo, todo el mundo me mira a mí y me dicen que me lo acabe. Como si yo fuera el cubo de la basura. Evidentemente, cuando voy a un buffet libre arramblo con todo. Alguno podrá pensar: este tío estará como una foca. Pues no. Mido 1'75 y peso 80 kg. Estoy 5 o 10 kg por encima de mi peso ideal, pero no es ninguna barbaridad. No estoy sílfido ni mucho menos, pero aparte de un par de michelines y de unas piernas como columnas, se puede decir que estoy más o menos bien. Vamos, que por mucho que coma, me cuesta mucho ganar peso.

Mi hermano, en cambio, es todo lo contrario. No sé cuanto debe pesar, pero mide medio palmo más que yo, y seguro que no llega a los 70 kg. Y es lo más maniático que te puedas echar a la cara en cuestiones de comida. Ni tomate, ni queso, ni fruta, ni salsas de ninguna clase... le gustan los spagetis, pero no le gustan ni los macarrones, ni los tallarines :-O. Me lo expliquen. Nada de embutidos. Nada de refrescos (sólo bebe agua y leche). El bocadillo, siempre de nocilla. No le gusta el chocolate negro. Sólo come carne (eso sí, cualquier cosa: cerdo, ternera, cordero, pavo, pollo, hamburguesas, frankfurts, salchichas... lo que le echen), patatas fritas (yo le llamo el "mosntruo de las patatas"), pan, cerveza, y poco más.

Yo recuerdo cuando éramos críos, y nos quedábamos a cenar en casa de mi abuela. Que por cierto, que fijación tienen las abuelas con la comida. Será porque han pasado una guerra, pero están obsesionadas con que los niños tienen que comer mucho. Mi abuela era de esas. A mí me cebaba. Y yo encantado. Comía casi de todo, y en cantidad. Sólo con verme comer, mi abuela era feliz. Con mi hermano, en cambio, era distinto. Como no le entraba nada ni con embudo, mi abuela se ponía enferma. Y no valían las típicas estratagemas de abuela (del tipo: si no comes "te llevará el hombre del saco", o "no serás tan fuerte como tu padre", o "no crecerás", etc). No había manera. Y cuando llegaba mi madre, siempre la tenían: que si este crío no come, que si está escuchimizado, que si cualquier día se lo lleva el viento volando, que si me pongo mala de ver que no come de nada...

En fin, que en ese aspecto mi hermano y yo no nos parecemos en nada. ¿Hay algún otro tragaldabas con abuela cebadora en la sala? XDD

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La belleza está en el interior (Jack el Destripador)

Patatas

Tu hermano y yo nos llevaríamos bien.

En los veranos de mi juventud, bajo la tutela de mi
abuela, eran imprescindibles por la noche los bocatas
de patatas fritas: una barra de pan y un huevo de
patatas fritas. Hace mucho que no como estos
bocatas, pero estaban cojonudos. Dile que los pruebe.

Las patatas fritas son una de mis pasiones. En mi casa
uno de los platos oficiales es la carne con patatas, y
casi todos los días tomamos del sabroso tubérculo. Mi
madre se ha hecho ya una especialista en la materia
(a la fuerza ahorcan) y distingue entre 20 variedades
de patata, así como domina los tiempos de siembra y
recogida.

Ah, las patatas....

[Escatológico] La pizza picante, y su puta madre

Hablando de comida, me he olvidado comentar una anécdota que me ocurrió un día que fuimos a una pizzeria a cenar. Resulta que a mí me gusta bastante el picante (adoro la pimienta y el alioli), y vi que en la carta ponía "Pizza picante", con carne picante y tabasco. Bueno, pues decidí echarle un par de huevos, y me la pedí. ¡Craso error! Mala no estaba, la verdad es que estaba buena. Pero sufrí lo indecible para terminármela. Me caían unos lagrimones...

Pero eso no fue lo peor. Aquella noche no pude ni dormir (todavía no sé como no pille una indigestión, debo tener el estómago a prueba de bomba), y por la mañana, al levantarme, sentí unos irrefrenables deseos de ir al lavabo a giñar. Pero a la que empezó a salir la mierda, ¡me picaba hasta el ojete del culo! ¡Aaaagghhh! No sabéis lo que es estarte cagando vivo, y no a treverte a soltarlo por miedo a que te arda el culo. ¡Es algo que no le deseo ni a mi peor enemigo!

Así que, ya sabéis. Si alguna vez vais a una pizzeria, y pone "Pizza picante", no se os ocurra pedirla. Va en serio. Vuestro aparato digestivo os lo agradecerá. Y vuestro culo, también. :)

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La belleza está en el interior (Jack el Destripador)

[Escatológico] La pizza picante, y su puta madre

Eso me recuerda otra aventura con las pizzas que vivimos unos colegas y yo en un barsa-madrid (jeje)

El caso es que pillamos los cupones de las paginas amarillas (eramos jovencitos y duro que te ahorras duro que veneras) y llamo un amigo para encargar dos pizzas. Cuando volvió del teléfono nos dijo que le habían hecho pedir salsa en las pizzas, bueno... pues vale.

Llegan las pizzas, y abrimos la primera.. con salsa jalisco, pero no la salsa jalisco normal, esa tenía octanos por todos los lados, picaba como nada que hubiera comido antes. Os digo que PICABA¡ XD Pero no estaba mal del todo y entre lagrimones nos la comimos...

Ahora si que si.. abrimos la segunda y era.. ¡Una pizza HAWAIANA con salsa BARBACOA¡ Agggggg, después del picante era la cosa mas empalagosa que os podéis imaginar que asco, me costó engullir el unico bocado que di.

Por supuesto, era la primera vez que probaba la salsa barbacoa... desde entonces la odio

Mi niño no me come

Mis comidas no son abundantes pero se puede decir, por lo menos, que es una dieta medio equilibrada.

Comer poco hace que estén siempre pendientes de ti y no te dejen en paz. Todavía estoy traumatizada cuando en el comedor del colegio me daban la comida por el antiguo método del avioncito, sí, traumatizada, ya tenía 11/12 años y no era un bebe, claro que desesperaba a cualquiera, recuerdo que sonaba el timbre para entrar a clase por la tarde y allí estaba más sola que la una en un comedor de 300 personas, y el encargado diciendo: “anda!! toma el postre y vete a clase”

No me gusta nada ir a restaurantes a comer, suelo pedir poca comida (normalmente un solo plato y el postre) y como me pongan mucho ni siquiera lo termino. Los camareros te miran y parece que te están diciendo: “más como tú y tenemos que cerrar”. Claro en los buffet, el caso contrario.

Mi comida preferida, las pizzas. Me deleito comiendo pizza, y sobre todo que lleven mucho queso, de cualquier clase.
También me gusta mucho el atún, solo, en bocadillos, en ensalada, con pasta, en tortillas…

No me gustan muchas cosas pero dos de las peores son las judías verdes y la sopa de verdura, y todo porque en el comedor del colegio te las ponían con bichitos (que tampoco me gustan mucho :D)
También odio los callos y la oreja a la plancha, una vez fui a casa de mí tía y estaba haciendo callos, y no te digo como huele eso cuando se están cocinando. (agggg!!!). Lo de la oreja a la plancha es mejor, una amiga me dijo cierto día que la estábamos comiendo, que al cerdo este no le limpiaron bien y parecía que tenía cera en los oídos, desde entonces no he vuelto ni a probarla.

Ah! Se me olvidaba, no me gusta el chocolate ni la coca-cola. (pocas personas hay)

Mi niño no me come

Algunos comen para vivir y otros viven para comer.

Tengo un amigo que en unas fiestas se comió de una sentada dos pollo asados (enteros) con pimientos y patatas fritas.

¿alguien da más?

Y la columna de hoy??

Por favor, si hoy ha aparecido columna nueva, no puedo leerla. Si alguien puede ayudar, se lo agradeceria sinceramente.