Pues sí, el año pasado fui yo el que dejó el nido familiar y se fue a hacer una "mili" a Nantes. Este año, como no podía ser menos teniendo en cuenta lo bien que se lo monta mi hermana, quien vive en una realidad paralela, la tía ha hecho el petate y se ha largado. Pero no 6 meses, no, eso es una minucia si uno se lo quiere pasar bien, ¡todo el año!
Veamos las principales diferencias entre una "mili" y un Erasmus de verdad.
- Yo tenía horario de trabajador, y fichaba 8 horas diarias en el laboratorio. Mi hermana tiene un par de clases a la semana, por cosas raras de convalidaciones y otras historias para no dormir. Una de las clases es el Sábado, pero esa se la fuma con más facilidad que el caro tabaco francés.
- Yo tenía vacaciones de trabajador, es decir, no tenía vacaciones. Una vez casi me saltan las lágrimas porque nos permitieron hacer puente, pero resultó que nos lo habían cambiado por un Sábado en el que hacían jornada de puertas abiertas e íbamos a tener que pringar. Mi hermana, por si tuviera una agenda ya de por sí apretada, se beneficia de vacaciones escolares varias, puentes, acueductos y los diez días que se toman los gabachos religiosamente en blanco cada vez que les da la gana, que suele ser bastante a menudo.
- Y todas las demás diferencias que habrá, que yo desconozco y que prefiero seguir desconociendo, que ando delicado del corazón.
Sin embargo, no todo iban a ser desventajas en mi nueva situación. Reconozco que lo que siento por el Erasmus de mi hermana no es envidia sana, es envidia puramente cochina; pero no voy a dejarme comer por todos los males y voy a sacar partido a la situación: ahora soy hijo único, y ya no me acuerdo de la última vez en que eso sucedió.
Los hijos únicos disfrutan de una serie de ventajas que los hijos en serie desconocemos, y que se resumen en que están más mimados que un billete de 500. Mi madre cocina todos los días los sencillos platos que más disfruto, mi ropa tiene preferencia en la bolsa de la ropa sucia y el baño, ¡oh el baño!, lo he redescubierto.
Con mi hermana se fueron no sólo todos sus derechos en la hacienda, sino todos los potingues que usa para restaurarse las diversas partes del cuerpo y careto. Desconozco de dónde había salido tanto bote y cómo habían llegado hasta allí, sin duda a traición, pero es increíble lo amplio que es ahora el baño. Es tan grande que mis padres y yo estamos pensando meter una mesa de billar. Y resulta que de la docena de botes que había en la repisa de la ducha, yo sólo usaba el champú. ¡Una sencilla botella! ¿Estaré loco? ¿Puede uno lavarse la cabeza con un sólo champú siendo que mi hermana tenía un batallón de botes de todos los colores y formas? Con razón los tíos nos quedamos calvos. Si supiéramos que al pelo le hacen falta más compuestos orgánicos que a unas semillas de petunia en pleno estirón, otro gallo nos cantaría. Si es que vivimos en la ignorancia más absoluta.
En su habitación se apilan ahora todos esos trastos que no caben en ningún otro lugar: ese pantalón que me pondré el Viernes otra vez, las cajas con los libros de Bilo y Nano que sobraron de la Hispalinux, los libros de alemán... Estoy por tirar el tabique y poner un futbolín. Billar y futbolín, sí. Y volviendo al baño, hay una paz y una quietud. Ahora la pasta de dientes se puede quedar destapada, los pelos se pueden quedar en la ducha y la toalla húmeda se puede quedar en el suelo. Y nadie grita. La paz reina en mis nuevos dominios como en un templo budista.
Bendito sea el tío que inventó las becas esas para permitirnos, primero, darnos un paseo, y luego redescubrir la vida en casa. Si ya sois muy mayores para iros de Erasmus, mandad un hermano. ¡Es todo un viaje!
Envidia cochina es...
...lo que destila tu artículo y lo que tengo yo por todos los que han tenido el placer de disfrutar de un Erasmus, más conocido en algunos círculos exquisitos por Orgasmus (nunca me han querido decir por qué, hay que ver).
Y vamos, qué decir del Erasmus de mi querida amiga Sari... Todo un lujazo. Sólo sé que cada vez echo más de menos la época de estudiante.
Ah, Javier, he leído tu Diario de Nantes y la verdad es que me lo he pasado pipa. Con lo que me aburro últimamente en el curro, me ha venido de vicio para matar ratos. Gracias, hombre. Que escribes muy bien para ser ingeniero, jajaja
Besos y tal
La Andre
Envidia cochina nada
Yeeeepa! A esta te la he traido yo, que conste :P
No me envidies tanto el erasmus que aqui estoy, sàabdo por la mañana y pringando desde las 8 :(((
Musus Helen!!!
Envidia cochina nada
Pues mira, un madrugón como ese me lo pego yo como muchísimo una vez al año. No me lo permite mi médico, jajjaja
Un besazo, wapísima!
La Helen/Andre