Categorías (en construcción)Encuesta¿Qué cojones le pasa al GonzoTBA que últimamente parece un meapilas? Se le ha terminado de ir la pelota 22% Se ha enrolado en una secta 23% Ha empezado a abusar de las drogas 18% Ninguna de las anteriores 37% Total de votos: 78 NavegaciónInicio de sesión de usuarioCosas para pasar un buen ratoAutobombo: Bombo en general: |
Mi aparato (el de los piños, esta vez)Sí, tengo que reconocerlo, llevo aparato en los piños desde hace ya casi año y medio. El dentista dice que queda ya poco, pero los dentistas dicen tantas cosas... Él dice que para Marzo estará ya en otro sitio que no sea mi cavidad bucal. Yo espero que para verano eso sea cierto, si no tendrá que ir a buscarlo en alguna de sus cavidades. Los dentistas que ponen aparatos son como los hombres: harán lo que sea para llevarte al catre. Para bien o para mal, los dentistas sólo te pondrán el aparat... Vaya, pues al final los dentistas van a ser igualitos que los hombres. ¿Y cómo se mete alguien como yo en un fregao así, a mi edad? Pues eso es como todo: se empieza con los amigos, un poquito los fines de semana, por probar, y lueg... Ay, no, eso es otra cosa. Pues la verdad es que no sé por qué. Un par de amigos míos se lo pusieron con 25 tacos, y a mí, que siempre me habían hecho gracia los anuncios de dentífrico, me entró el gusanillo. Fui al dentista y, como quien no quiere la cosa, en un "quítame allá esas pajas" había más hierro en mi boca que en el cajón de los cubiertos. Y es que, no nos engañemos, llevar aparato es motivo de orgullo y sinónimo de ostentación. El que no tiene clase ni dinero, el que es un mindundi, se pone un anillo en una ceja o en la punta del nabo, un "pirsing" de esos. Pero alguien como yo, un tío con clase y con un estatus, se pone un "pirsing" a tutiplén, de los que valen una pasta, de los que se ven cuando uno se ríe a mandíbula batiente. Si me hubiera puesto un remache en la punta del ciruelo, no me lo iba a ver ni Perry. En cambio, el aparato, el aparato sí que luce. Puedo entrar en un bar cutre y decir: "Lleva más pasta en la boca que lo que os habéis gastado aquí en el equipo de música". Remontémonos unos cuantos siglos para encontrar el origen de semejante cacharro. Corría una época de esplendor religioso y renacimiento de las artes, cuando un grupo de aspirantes a dentista que se hacía llamar "La Santa Inquisición", se dedicaba a poner una sonrisa en cada boca. Sus aparatos no eran tan sofisticados, pero conseguían llevar la alegría a cada cara. En la actualidad, las ciencias han avanzado que es una barbaridad. Afortunadamente. Y eso que los dentistas se cortan, que si se emplearan a fondo, otro gallo nos cantaría. Cuando uno se sienta en la silla y ve el arsenal que reposa sobre la bandejita, se le encoge el hígado. Yo lo paso peor que cuando voy al registro a pedir una partida de nacimiento. Bueno, lo pasaba, porque la silla del dentista es ya como el sofá de mi casa. Todos los meses, con regularidad tal que si desayunara fibra por la mañana, tengo cita con el dentista. Para todos aquellos que no puedan imaginarse una sesión de ajuste de remaches, haré una pequeña recreación (entre paréntesis mis pensamientos): Entonces el tío me abre las fauces. Si hubiera sido domador en tiempos pasados, sin duda intentaría introducir el cabezón en mi boca (y vive dios que cabría), pero afortunadamente no es el caso. El payo mira a un lado y a otro. Me dice que cierre. Que abra. Que vuelva a cerrar. Entonces se gira a la enfermera (ayudante), pone los ojos en blanco y entra en trance: "Le vas a poner una retro del 3 al 5, una goma de los seises al 3, un janderindemidel en los unos y una trócola del doce". La ayudante hace que toma nota de todo, y lo que no ha llegado a coger lo improvisa luego (os lo juro). Al final uno acaba descifrando el código (son muchos meses) y os aseguro que ha habido veces que he salido de allí con menos piezas de las que ha dictado el pollo. Pero uno piensa: "Qué más da, si no es este mes será el siguiente". El proceso de ajuste de tuercas es bastante tedioso. Te quitan las goma antiguas, que se te han quedado grandes, y te ponen cosas nuevas. De vez en cuando improvisan nuevos artilugios, y entones ves las estrellas. Cuando sales de la consulta sólo notas un cierto empanamiento, pero al día siguiente no puedes ni mascar gelatina. Pasan varios días hasta que puedes lavarte los dientes sin jurar en arameo. Y así llevamos año y medio. Ya no recuerdo lo que es notar el interior de los labios rozar las encías en una tarde de primavera. Pero queda ya poco, veo el final del túnel. Y entonces, las mozas, apabulladas por unos piños forjados a base de gomas y cables, se arrojarán en mis brazos sin pensar en las consecuencias de tan alocado acto. Porque vamos, como no lo hagan, mi dentista, al que yo y otros tantos hemos hecho rico, se va a enterar. Por estas.
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El arte que no la ciencia-
El verdadero problema de los dentistas es su trabajo es un arte. Debido a que ellos nunca se equivocan; y no es tan dificil ver a un medico de cabecera (por ejemplo) desprenderse de frases como \"creo que el tratamiento no ha ido bien\" o \"No lo tengo muy claro, consultare con mis compañeros\". En un dentista nunca verás eso.
¿Y porqué digo yo estas cosas? Porque he estado 8 años con un aparato para algo que no tenia, todo porque el dentista no tenia huevos a asumir, que habia metido la pata. Claro esta, cambie de dentista, y no hicieron mas que intentar reparar la averia del otro (que casualmente milita en izquierda unida y trabaja algunos dias en el ayuntamiento... politico+dentista= mentiroso.... politico+x=mentiroso).
Pues bien, durante la infancia es duro llevar ortodoncia, no puedes comer bocadillos, ni golosinas, ni cosas extrañas que puedan hacer que te salte un magnifico bracket, o que acumules mas mierda por cm cuadrado que el camion de la basura. Luego con los años lo asumes, y aprovechas la hora y media cada semana perdida en el dentista con howtos, revistas, manuales y el Hola.
Despues de 8 años + el pico que llega casi a uno mas, me levante un dia por la mañana y me arranque una mierda que me habian puesto en el paladar... porque es que no podia ni comerme una sopa de arroz sin retener la mitad de cada cucharada en el susodicho aparato, aparte de no dormir y el que nadie me entiendiera... Hoy en dia soy el hombre mas feliz del mundo con un defecto en la boca, pero feliz.
Quizas no haya tenido tanta suerte como esa gente que va al dentista 2 años y sale con una sonrisa profident. Pero al menos he aprendido a valorar aun menos el aspecto exterior humano, y a no creerme nada de un medico sin consultar a otro. (y mas si le tengo q dejar medio sueldo)
Sin contar el dineral que ha costado, y que la seguridad social no ha pagado ni un duro. Cosa que no entiendo porque yo me hago un raspon o me parto una uña y la SS (en mi tierra se llama SaCyL) te pone un parche, pero tienes un problema gordo en los dientes, y nadie te lo paga.
Y hablando de dinero, cuantas cosas importantes en la vida no paga la SS? aparte de los dientes, ¿podriamos hablar de las gafas y la necesidad de la gente para VIVIR y no morir atropeyados, necesidad de unos elementos grabados con el 16% de iva?
Atentamente, un saludo: graffic.
Tienes toda la razon
Eso de tener que esperar en la sala de espera (muy adecuado el nombre) era insoportable, pero hasta hora y media tuve que esperar yo. Lo de ver todo el \"arsenal\" que tenia en la bandejita... bueno, a mi no me daba asco ni cosa, hasta que me tuvieron que quitar una muela del juicio (escuchar el ruido entre la muela y la mandibula, el esfuerzo del dentista por arrancarmela, no sentia dolor, pero si la presion de como tiraba (eso dolia mas que arrancarte las uñas de los pies, fijo), eso fue lo peor).
Lo de que no notas las encias, los dientes... cuando te lo quiten gritaras de alivio, de satisfaccion, de gozo, poder notar el roce de tus dientes, notar la parte interior de los labios sin que el aparato te joda la lengua, no tener mas llagas (porque no se tu, pero a mi me salian unas llagas que te jodian la vida), sera lo mejor. Y no te tiraras esos 2 dias despues de que te apretaran el aparato comiendo cosas que no haya que masticar, con pan bimbo, incluso masticar el pan bimbo jodia...
Cuando te lo quiten, sabras lo que es vivir de nuevo... y aunque despues de comer no te laves los dientes, NO IMPORTA, porque la comida no se te quedara entre los putos alambres y mariconadas.
Menos mal que no habéis ahondado en los horrores de la consulta
Como bien hizo Brian Yuzna en su genial película \"El Dentista\" :D:D:D
Ender Deckard
Dientes de Lata
Oye... es el primer texto de esta página que leo. Me cagué de la risa, casi literalmente. Me sentí profundamente identificada. Mi drama es ganador. Llevo 5 años con frenillos. 5 AÑOS!!! Tengo 18... adquirí la manía de cepillarme los dientes prólijamente. Debo demorar más en lavar mi boca que en ducharme.
Espero una o más horas en la consulta. Cabeceo. Es un ambiente ultra somnoliento. Las revistas ya parecen exposición arqueológica, almanaque, papiro...
Siempre salgo con una canción nueva. Todas las bandas y solistas que no me gustan, las he conocido ahí. Si vas al baño a mear, todos se enteran. Gracias doy por mi desinterés en la opinión pública. Luego entro y la dentista me saluda como si nada.
Tengo 4 pearcings, sólo en las orejas. Cuando me preguntan por qué no tengo más, les digo que me sobra con todos los de la boca o que no me los pudieron sacar. Lo único que alivia las molestias de los frenillos en boca propia, es ver bocas ajenas con una ensalada de dientes y verme en un futuro sin hocico de lata y parejitos.
Una vez me contaron de una pareja que quedó enganchada por los frenillos al besarse. Me asusté cuando me iba a besar con un loco que también tenía frenillos. Descubrí que no es cierto y que posiblemente los otros se raspaban o chocaban o algo así, pero besarse no era.
En realidad esto de tener fierros en los dientes, es caro. Podría tener 4 computadores a cambio de mi juego.
En fin... los cachureos siguen en mi boca y espero que la dentista deje de cuentiarme y me los saque en un futuro no tan lejano.
Gracias por hacerme reír tanto.
Luzanto!<