Como ando cabreado con mi compañía de telefonía móvil, estoy cambiando a otra.
Si alguien teme que me voy a poner a escribir sobre mis problemas con la que aún es "mi" compañía de telefonía móvil, que no lo haga pues no voy a hablar de lo mal que me tratan y esas cosas.
Vayamos al grano. Hace unas horas entré en una tienda sita en un hipermercado para darme de alta en la que espero que dentro de un par de meses - y Dios mediante - sea "mi" nueva compañía de telefonía móvil. Sólo había una dependienta atendiendo a los clientes y se estaba ocupando de una pareja (dos jóvenes, quizás un matrimonio) a la que enseñaba un teléfono móvil tras de otro. Antes de que mi impaciencia hiciese que me largase enfadado - llevaba ya más de 5 minutos esperando y ni siquiera me habían dicho hola - me fijé de que lo único que parecía importar a esa pareja de adultos eran las características de los terminales que la dependienta les iba enseñando al tiempo que glosaba sus virtudes: que qué bonito, que si pantalla con tropecientos colores, que si cámara integrada, que si esta marca es muy buena... Lo que me chocó fue el hecho de que cuestiones, que en mi opinión son lo primero, como tarifas o cobertura les parecían secundarias a ellos, que no me parecían los típicos adolescentes descerebrados ávidos por instalar en sus teléfonos el últimísmo politono chorras de rabiosa moda y el logo a todo color más molón.
Puesto que hay en ese hipermercado otra tienda y quería aprovechar el desplazamiento, allá fui... para encontrarme con una escena similar, con el agravante de que esta vez el matrimonio era más talludito.
Total, que los adultos son como los chavales: el teléfono móvil es esencialmente un juguete. Cambian las formas, pero seguimos en las mismas. Y así se explica que en la publicidad de todas las empresas de telefonía móvil primen hoy en día las ofertas de terminales con cámara incorporada, espectaculares diseños y demás hierbas electrónicas. Los chicos de marketing han hecho bien su trabajo y detectado que eso es lo que realmente importa y que la calidad de servicio es una cuestión secundaria (aunque uno mismo haya sido objeto uno malo).
Como botón de muestra diré que esta vez la talludita pareja acabó de mirar, saliendo de un estado de cuasi-éxtasis, los terminales expuestos en el mostrador antes de que mi paciencia lo hiciese por segunda vez y me marchase de nuevo enfadado (en esta ocasión también había un sola dependienta). Le dije a la dependienta que quería darme de alta con tarjeta de prepago portando el número de teléfono que tenía en mi (aún) actual operador. Ella me respondió que no era posible, ya que no había ninguna oferta de teléfonos móviles en un caso así. Respondí que del terminal me ocupaba yo y así empezamos el papeleo. Lo que me parece significativo es la respuesta - errónea y que muy probablemente yo también hubiese dado de estar en su lugar - que ella me dió esperando que fuese como 9 de cada 10 clientes: quiero un teléfono móvil nuevo más molón.
En fin, que no verán mis ojos una empresa de telefonía móvil que de verdad se dedique a eso, a la telefonía móvil: buena cobertura en el sitio más remoto e insospechado, buen servicio de atención al cliente (y no lo que hay ahora: esperar 10 minutos a que te atienda un operador mal pagado al que le han dicho que debe seguir en cualquier caso una serie de pasos), buenas tarifas... No, no lo verán porque una empresa así jamás sería rentable, ya que gente que en esto piense como yo hay muy poca.
Las empresas de telefonía móvil no deberían - por aclamación popular - ser consideradas como empresas del sector telecomunicaciones sino del juguetero.
La telefonía móvil como juguete
Hola, pues creía que yo era el único que pensaba así
pero veo que ya somos dos. Toda la gente que conozco
(bueno, casi toda) lo unico que le interesa es tener
el teléfono más llamativo y chillón del universo. Les
importa un carajo si la señal es buena o las áreas de
cobertura, con que le puedan poner la músiquita del
último éxito de mierda del puto MTV les es suficiente.
¡¡¡¿Pero en qué coño piensa esta gente?!!!
En cuanto a mi telefonito pues hace poco cambié a esteMotorola que es de lo más sencillo y no necesito más.Me importa un carajo la Multimedia y los dibujitos de 512 millones de colores, que para eso tengo mi PC :PAh! y por aquí MoviStar tiene la mejor cobertura del país,eso sí: su servicio de atención al cliente es una MIERDA !bueno.. era de esperarse tratándose de Timofónica perocomo
casi no he tenido problemas en los 4 años que estoycon ellos pues me he salvado :)---Danny G.
La telefonía móvil como juguete
Estoy con vosotros.
Hace unos años, me compré un móvil genial. Era duro como una roca, venía sellado anti-agua y rápido, le dabas a la agenda y ¡Zas! contacto encontrado. Te metías en la ducha y te llamaban? no problemo.
El problema fué la tercera vez que se me cayó al suelo en el mismo momento que daba un paso. Patadón y diez metros pegando botes...
Se jodió y fuí a la tienda para reparar. No hubo manera, me pedían demasiado dinero y no me aseguraban de que se podría arreglar. -- Está descatalogado, es demasiado viejo, etc...
Suerte tuve que un amigo se compró móvil nuevo, y le supliqué que me regalase el viejo, ya que era el mismo modelo que quería. Estaba demasiado cascado, teclas tocadas, batería estropeada... Apenas lo disfruté seis meses.
Ahora la cuadrilla me ha regalado una consola portatil, y casualidades de la vida, también es un teléfono.
Conste que no tengo yo la culpa, yo prefiero un móvil sencillo, pero un regalo es un regalo, y jugar al Doom en el autobús tampoco está tan mal.
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El de Arriba y sus Amigos.
La telefonía móvil como juguete
Huola, pos yo soy telecos y curro en una de esas empresas que se "ganan" la vida con los sms. Nosotros no ofrecemos politonos/sonitonos/tonos, pero hacemos otras cosas como "localizaatumaridoparaversiestáenelcurreotelapegacontuprima"
na, de todos modos, una cosa es timofónica y otra cosa es movilisto... xD
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Horas de Humo
La telefonía móvil como juguete
Hombre, eso parece interesante, ¿nos cuentas algo mas?
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El de Arriba y sus Amigos.
La telefonía móvil como juguete
Tienes toda la razon. La telefonia movil, al menos en España, esta hecha una mierda. Pero a nadie parece importarle mientras puedan hacer fotos con su movil. Y digo yo, ¿para eso no seria mas util una camara de fotos?.
No consigo terminar una conversacion de movil sin que se vaya la voz del llamado menos 3 veces y el otro no me oiga a mi un minimo de 2 frases. ¿Eso no le importa a nadie? ¿Nadie usa el telefono para hablar? ?!??!??
telefonía móvil de juguete
Echándole bastante cara, voy a contar - por encima, que tampoco es cosa de castigar demasiado al personal - los últimos tormentos a los que la compañía de telefonía móvil de la que soy cliente me ha sometido.
Portabilidad. Cuando se trate de portabilidad, agárrate los machos y reza aunque no seas creyente. Cambié de compañía de telefonía móvil a principios de este mes de noviembre. No estaba contento con "mi" antiguo operador, al que llamaré Verde... porque desde el punto de vista técnico están eso, muy verdes. Con el operador Verde podía hacer llamadas... pero no recibirlas. Y es que desde cualquier número de teléfono desde el que se me llamase se oía la siguiente locución: "El número marcado no corresponde a ningún cliente." Como el operador Verde tardó una semana en arreglar el problema - del cual no era yo el causante - y eso lo encuentro inaceptable, me largué conservando mi número de teléfono, esto es, con portabilidad.
A "mi" nuevo operador le llamaré Rojo... por aquello de rojo de la ira, la mía. El operador Rojo me envió un SMS diciéndome que la portabilidad del número de mi número teléfono estaba confirmada para el 3 de noviembre. Hasta el lunes 15 no he vuelto a tener servicio de telefonía móvil; mientras tanto, he sido incapaz ni de hacer ni de recibir ni llamadas ni mensajes. Tampoco he podido hacer fotos chorras, pero es que mi terminal no dispone de cámara fotográfica integrada de tropecientos megapixels. Creo que seré ecuánime si digo en defensa del operador Rojo que de tener mi terminal cámara de fotos, podría haber hecho durante estas casi dos semanas fotos... en los momentos en los que no tuviese que agarrarme los machos y, por lo tanto, las manos las tuviese libres.
No voy a entrar en detalles acerca de lo que pasó. Poco sé y me temo que los empleados del operador Rojo saben tan poco como yo. Parece ser que olvidaron de activar mi tarjeta SIM y que sus torpes procedimientos administrativos hicieron que así quedase, inactiva, a pesar de mis numerosas reclamaciones. El "chiste" del tema podría estar en el hecho de que mis reclamaciones no surtieron ningún efecto, hasta que tuve la suerte de toparme con una telefonista competente, porque no se atienden reclamaciones de usuarios cuya tarjeta SIM está aún sin activar. Mientras tanto, la culpa era de la portabilidad, "... que es un proceso muy complejo [sic gloria transit]..." y ríase usted de los neurocirujanos.
(Que tome alguien nota en el ministerio de cultura: las empresas de telefonía móvil aportan su grano de arena a eso de la cultura, oiga. Kafka estará muerto, mas los operadores Verde, Rojo y Azul mantienen vivo su legado; es más, goza de excelente salud.)
El fin de la historia es que por fin tengo una línea de telefonía móvil funcional. La empresa me ha "regalado" 20€ en llamadas (impuestos indirectos no incluídos... ¡sólo faltaría que el estado no sacase tajada de esta suerte de indemnización) y durante dos meses me va a dar otros servicios - que no sé muy bien cuáles son por la sencilla razón de que soy un bicho raro que utiliza el teléfono móvil para poco más que hacer y recibir llamadas - gratis. Este "regalo" me parece significativo ya que soy cliente de prepago - esto es, no tengo contrato -, con anterioridad había sido cliente del operador Rojo y sus bases de datos saben muy bien de mi escaso gasto en telefonía móvil. Parece un mea culpa tras haber estado todos estos días orinando encima de mí.
Puesto que la telefonía móvil es un juguete para la inmensa mayoría de los españoles, no es de extrañar que la telefonía móvil ofertada sea eso: de juguete, o sea, fiabilidad escasa.
---epitafio en la tumba de un portugués: "Tenía la preferencia."