La gorda telépata

Debo decir que soy un tipo peculiar. Hay quien me ha llegado a reprochar esas palabras, a pesar de que en el mismo artículo ya dije que “No quisiera que el lector pensara que escribo todo esto queriendo decir que soy mejor que nadie por ocupar mi mente en episodios poco mundanos, ni mucho menos. Es, sencillamente, lo que hay”. Peculiar significa, en su segunda acepción, “especial, poco frecuente”. Creo que cualquiera que me lea desde hace un tiempo, y que sea capaz de mantener una cierta objetividad, convendrá conmigo en que el adjetivo es adecuado.

Como tipo peculiar, he dicho cosas peculiares, frases del tipo “Hay multitud de ocasiones en las que una paja a tiempo te sacará de un buen apuro” o “Que levanten la mano aquellos que alguna vez se han dejado meter un dedo por el culo”. A veces incluso digo cosas que ni siquiera tienen que ver con el sexo.

Bien, hoy, como otras tantas veces antes, vamos a por el órdago. La frase de hoy es:

Hablé telepáticamente con una gorda que viajaba a bordo del bus del Dublin Tour”

Creo que, después de esto, sólo me queda colgar una foto de mi polla. Pero vamos por partes.

Era una mañana de lunes en Dublín. Me sentía como si fuera mi primer día en la tierra, y si había una sensación que pudo catalizar lo que después iba a suceder, fue la de tener en aquel momento una mente extraordinariamente abierta y curiosa. En aquellos instantes cualquier cosa parecía posible. Yo deseaba explorar aquel nuevo mundo tan excitante, y siendo que estaba en Dublín, una buena opción era empezar por dar una vuelta en autobús por la ciudad.

Subí con un amigo hasta la cubierta superior del bus y nos sentamos en los dos primeros asientos de la fila de la derecha. Aquella mañana hacía un frío del carajo. El vehículo empezó a rodar por la ciudad. Yo lo miraba todo con atención inusitada.

Unas cuantas paradas más tarde, abordó el bus un grupo de cuatro chavales de unos veinte años que se sentaron detrás de nosotros. Justo a mi espalda se sentó una chica enorme (a lo ancho) y junto a ella un chico delgado, el pelo rojo rizado y la cara llena de pecas. El clásico lad irlandés. Detrás de ellos había dos chicas que parecían las amigas del alma de la gorda. Iniciaron una conversación intrascendente de la que no tardé en desconectar para centrarme en las maravillas de la capital irlandesa.

El conductor del autobús iba narrando por la megafonía los pormenores de la vida en la ciudad. Su verbo era ágil y extremadamente variado. Tan pronto hablaba de un edificio como de algún personaje político como contaba un chiste o arrancaba una canción. Hablaba sin parar, diciendo lo primero que le acudía a la cabeza, y lo hacía en un tono serio y grave. La gente no paraba de reír, y sin embargo tuve la impresión de que el tipo no estaba en absoluto de broma cuando contaba las burradas que, una tras otra, salían por su boca. A los del piso de arriba, sus dislates nos llegaban por un altavoz situado delante a mi derecha, sujeto en la parte inferior del breve techito que nacía a partir del parabrisas.

De repente, escuché unos gemidos. Venían de detrás de mí. No notaba un aliento en cogote, pero los escuchaba como si se originaran a escasos centímetros de mi oreja. Se prolongaron como diez o quince segundos. Me giré brevemente y pude ver al chaval del pelo rizado mirando hacia adelante con la vista perdida, como si estuviera en una especie de trance, la mano derecha hundida en la entrepierna de la gorda. Dos mujeres de unos treintaytantos se partían de risa al otro lado del pasillo mirando a los chavales. El resto del autobús parecía estar ajeno al episodio, lógicamente más pendiente de lo que sucedía fuera que dentro.

Volví a mirar hacia adelante y enfoqué mi atención hacia lo que sucedía detrás de mí. Si hubo algo que me sorprendió durante todo el suceso fue mi extraordinaria capacidad para concentrarme en todo lo que ocurría a mis espaldas. Era capaz de centrar la atención en aquellas cuatro personas sentadas detrás de mí y bloquear el resto del mundo, cómo si sólo existiéramos ellos y yo, como si lo demás fuera un decorado. Es una sensación difícil de describir, y desde luego nunca después he vuelto a disfrutar de semejante grado de enfoque mental. Podía centrar mi consciencia en aquello que me resultara relevante y olvidarme de todo lo demás. Nunca me había sucedido algo así. De hecho suele ser todo lo contrario, y a veces dejo de leer un libro cuando me sorprende que he perdido el hilo dos páginas atrás y ni siquiera me he dado cuenta.

Le susurré a mi amigo en la oreja:

—Cuñao, no te gires, pero a la gorda de detrás le estaban haciendo un dedo.

—¿No jodas? —contestó—. El caso es que ya me había parecido a mí oír algo…

Yo lo había oído como en el cine. Mirando hacia adelante, tenía en aquellos momentos una especie de audición capaz de escuchar cualquier sonido con gran resolución y ubicarlo espacialmente de manera precisa. Todo sonaba amplificado.

La amiga de detrás de la gorda le preguntó con enorme curiosidad:

—How do you that? (¿Cómo haces eso?)

—It’s a secret… (Es un secreto) —susurró la gorda de vuelta de manera complaciente.

Me pregunté de qué estarían hablando. En ese momento, una frase sonó a través del micrófono de modo que me pareció que quien hablaba no era el conductor sino la gorda. Era la voz del conductor, pero aquellas palabras tenían sentido en aquel contexto en boca de la chica. A mí me pareció divertido, así que en mi mente formulé una contestación chispeante. Me quedé acojonado cuando lo siguiente que volvió a surgir por el micrófono volvía a tener sentido en labios de la gorda.

Aquello debió de prolongarse durante lo que a mí se me antojaron unos ocho o diez minutos. Quizá fue más o quizá fue menos, se me hace difícil estimarlo, pero mientras mantenía aquella extraordinaria conversación con la gorda a través del conductor atravesamos muchas calles y una amplia avenida que discurría a través de unos enormes jardines. Después rodamos a lo largo del río.

Días después todavía recordaba prácticamente la conversación completa, pero la fui olvidando con el tiempo. Debería haberla transcrito íntegramente en su momento, pero aquellos días tuve muchos toros que lidiar, muchas explicaciones que dar, y tuve que escuchar a unos llamarme loco y a otros mirarme como si hubiera perdido un tornillo. Lo último que quise considerar durante mucho tiempo fue que aquello hubiera sucedido realmente. Dicen que perder a la pareja es la peor situación a la que puede enfrentarse uno en la vida. Estoy seguro de que se queda en bragas al lado de hablar telepáticamente con una gorda. Uno nunca sabe cómo la vida le va a poner a prueba.

Respecto al contenido de la conversación, fue bastante picante. Es duro pensar que has establecido contacto telepático con una chica y lo has usado para decir una sarta de guarradas completamente intrascente. En fin, estoy seguro de que la primera transmisión telegráfica fue para contar un chiste de tetas y culos. Siempre estamos igual.

Ella empezó sugiriendo que después del rizos iba yo, y yo le contesté que se equivocaba, que la que iba a tomar la iniciativa iba a ser ella. Conversación de barra de discoteca entre adolescentes azotados por un desequilibrio hormonal. Yo escuchaba la contestación de boca del conductor, componía la respuesta en mi cabeza y después redirigía mi atención a lo que fuera que surgiera por el micrófono. Una frase detrás de otra, durante unos diez minutos, se compuso una conversación perfecta.

Uno, cuando suceden este tipo de cosas, trata de mantener un necesario punto escéptico. Es como el asunto de las sincronicidades. No es que uno esté deseando que suceda algo extraño para montarse una película, sino todo lo contrario. Al menos en mi caso suelo ser muy crítico. Pero cuando suceden las cosas de una manera claramente abrumadora, cuando las casualidades dejan de ser casualidades para convertirse en una especie de azar tan sospechoso que desafía toda racionalidad, entonces uno no puede sino rendirse ante lo que es una evidencia subjetiva.

¿Estuvo todo aquello sólo en mi cabeza? Es posible, ¿qué no lo está? Yo no tenía ningún interés en hablar con aquella chica. Yo no dije “Voy a subirme en el autobús del Dublin Tour a ver si tengo una conversación telepática con una gorda”. Puestos a montarme películas, hubiera preferido una que no me fuera a cambiar la vida.

Durante todo el tiempo que duró la experiencia, la gorda permaneció físicamente callada como una tumba a mis espaldas. Hacia el final, yo andaba intentado convencerla para que bajara del autobús. Fue en ese momento cuando por fin abrió la boca para decir:

—Stop it! You’re scaring me! (¡Para! ¡Me estás acojonando!)

Su voz denotaba verdadero miedo y, desde luego, aquella chica, por su aspecto y por sus aficiones sexuales en lugares públicos, no parecía tener miedo ni del mismo Belcebú. Le di un toque en el hombro a mi amigo y le dije “Nos vamos de aquí”. Bajé del autobús acojonado yo también sin siquiera mirar a la gorda y me perdí entre el bullicio de las calles del centro.

En fin, no sé qué puede tener de bueno haber contado todo esto, pero me prometí que lo haría y aquí está. Un miedo menos y un paso más libre. Así queda todo documentado por si algún día alguien sube en autobús con aquella gorda o por si alguien lee todo esto y tiene una idea sobre cómo funciona. Yo tengo mi propia teoría al margen de que pudiera haber perdido la chaveta en aquel momento, que eso ya lo tengo muy trillado.

Ponga una gorda telépata en su vida. Ya nada será lo mismo.

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Comentarios

Ahora sí que me he reido! Con la de tías buenas que hay en el mundo y vas a establecer contacto telepático con un bicho xD

En serio que parece una escena de comedia americana. Podrías escribir el guión :D

Es en estos momentos cuando se oye, de fondo “Osti, maqui, quiere ver una disonancia cognitiva del copón?”

Pero tio, si consigues controlar eso, la verdad es que molaría.

Como mucha gente dice, llevaba mucho tiempo queriendo hacer un comentario, pero después de este artículo y del tiempo que llevo leyendo tus andanzas ya empezaba a ser una necesidad. El caso es que no tengo ni la más remota idea de qué explicación dar a lo que nos cuentas ultimamente. Y la verdad, creo que tampoco hay necesidad. La forma en la que siempre has escrito es síntoma de inteligencia. Si a eso le añades el haber encontrado (o estar próximo) a la felicidad, nada se puede objetar. Lo dicho, sigue reflexionando sobre tu vida y déjanos participar. Por cierto, yo soy de los que recibí un cálido abrazo con anterior post ;)

Roberto.

Detrás mío” es absolutamente incorrecto. “Detrás de mí” está bien.

No me veo capaz de explicar por qué. Seguro que hay una razón gramatical, pero la desconozco. Sólo sé que “detrás mío” no puede ser correcto, y si lo es, que alguien me explique por qué es “detrás mío” y no “detrás mía”. Lamento no poder explicarme mejor, pero para eso me sobran dos o tres cervezas en el cuerpo.

Tengo la hipótesis de que “mío” es un posesivo, y lo que indica “detrás de mí” es posición. Es lo mismo que decir “a mi derecha” y “a mi izquierda” en vez de “en mi derecha” y “en mi izquierda”. Es una cosa que el inglés tiene resuelta algo mejor, creo.


Ta otro post…
Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)


Ta otro post…
Marcos (cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad)

Creo que los dos vais bien encaminados. “Mío” es un pronombre posesivo, y como todo pronombre, se usa para sustituir a un nombre: Tú lees tu libro y yo leo el mío.

Detrás” es un adverbio de lugar y como tal no puede ser acompañado por un posesivo, necesita la proposición “de”: “detrás de mí”. Es por eso que “mi detrás*” es incorrecto, mientras que “mi libro” es correcto, porque “libro” es un nombre, pero “detrás” no lo es.

Mejor explicado aquí y aquí, entre otros.

Saluditos

¿Te has quedado que un montón de esos “sucesos extraños” (llamémoslo así) te ocurren mientras utilizas el transporte público? (Me baso en las últimas entradas leídas)

Joder! …y a mí llegándome solo la faceta más superficial de ese submundillo ambulante: la de los chillidos estridentes, los empujones y el olor a sobacos… XDDD

maxx

Hummm, transporte público… Puede ser tan asqueroso como sugerente, el el más amplio sentido de la palabra.

Lo siento pero por ahi no paso. La telepatía y esas cosas no existen. Os pongais como os pongais. Ignoro lo que te pasó pero dudo la hostia que puedas entrar en melones pensantes ajenos. Si estoy equivocado, no tienes más que intentar desarrollar dicha habilidad y lo tendrás todo hecho, amén de que dicho descubrimiento sería la mayor revolución en la historia de la humanidad. Por eso y más, no creo en esas cosas.

Otra cosa, es posible que esta entrada se llene de comentarios de gente diciendo que ellos tambien son telépatas, que hacen viajes astrales y que de su polla sale horchata. Huelga decir que les hagas el caso mínimo -o mejor, nulo- aunque sé que eres inteligente y lucido de más para ello.

decadenciaoccidental.blogspot.com
Porque en el fondo todos somos gilipollas

Qué complicado me resulta comentar una cosa así. De entrada me cuesta creerlo, no que te ocurriese, sino que realmente establecieses contacto telepático con la gorda. Somos así, nos cuesta aceptar como cierto algo de lo que no tenemos certeza, y más aun… tan asociado a la parapsicología y a la ciencia ficción como lo es la telepatía.

Supongo que las respuestas médicas a lo que te ocurrió ya las sabes y no las compartes, así que no tiene sentido que la relatemos aquí… La respuesta que buscas yo no la tengo. Todo lo más que me atrevo a decir es, con mucha cautela ¿y por qué no? admitiendo que me cuesta aceptarlo como cierto, pero tampoco puedo negarlo con certeza.

P.S. Vaya comentario más chorra… para no decir nada, podría haberme callado la boca. Interprétalo como una especie de feedback que te anime a continuar. Sin más… :-S

Qué lista soy.
He encontrado un camino hacia el infierno del que No hay forma de salir.”

Me he quedado con la duda de que si la amiga de la gorda le preguntó a la susodicha “… como haces eso? …” se estaba refiriendo a otra cosa que no fueran los gemidos… sip?

La amiga sabía que la gorda era telépata? La telépata era la gorda y no Gonzo? cual era el secreto de la gorda?

Para que haya telepatía tiene que haber 2 telépatas o vale con uno, que es el que llama ?

Con la de que cosas que tengo que hacer y yo haciendome estas preguntas xD

Nunca te atropella un Ferrari…

Igual le preguntaba por algo que le estaba haciendo al flaco… una pregunta que se hace cualquier chica después de ver un video de Heather Brookes.

Humm, interesante tema.
A mi lo que me parece extraño es que la comunicación se estableciera via el conductor del bus. Podria haber pasado que tu imaginación interpretase las palabras del conductor. Es como si te hubieses tomado 2 cubatas mas de la cuenta o cuando te despiertas de una siesta de esas que te dejan confundido durante algunos minutos. Y mas teniendo en cuenta que cuando lees un libro tu imaginación sigue por otro lao mientras lees, podria haber pasado algo similar.
Para mi todo el argumento se sostiene en 2 frases, la que dijo la amiga al principio “How do you that? - It’s a secret… ” y la del final “Stop it! You’re scaring me!”. Esto es lo que le da sentido al relato, pero tal vez fuese otra cosa lo que se dijo, debido al estado exacerbado de tu percepción, interpretaste a tu gusto o fuera de contexto sus palabras.
No me parece nada extraño que la gorda hubiese conseguido que un panocha le hiciera una paja en el autobus, esta mas o menos a la orden del dia, tampoco es extraño que se lo hubiese dicho a las amigas antes de subir al autobus, eso explicaria la primera frase.
Luego estaria la ultima frase, aqui se puede interpretar cualquier cosa; que el panocha le hubiese dicho algo al oido a la gorda y esta se apoyardara, tipo “te voy a dejar preñá cuando lleguemos a mi kelly”, que el conductor del autobus dijera estas palabras realmente, hablando de algún ingles de sangre azul que vivió por alli, o que la gorda fuese hablando por el manos libres de su iPhone…

Esta historia podria ser real, hay muchos casos por todo el mundo de telepatia. Yo no le daria mayor importancia. Trata de volver a comunicarte y si lo consigues entonces ya tendremos algo.

Me he reido un monton con la historia Gonzo. Vas por el buen camino, el siguiente paso deberia ser apuntar mejor y que en vez de la gorda fuera una rubiales de aqui te espero y que te pidiera a ti trabajos manuales. Prueba y luego nos cuentas como se hace.

… que este es, con diferencia, el post más peculiar que has escrito jamás.
¿Seguro que no había ningún tipo de sustancia ilegal involucrada en todo este asunto?

If I lie here

¡ESTO!
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La ruta de las cabezas de piedra

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La ruta de las cabezas de piedra

;)
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La ruta de las cabezas de piedra

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La ruta de las cabezas de piedra

pues no lo pillo y la verdad es que me parece buenísimo… ¿Nos lo explicas? Venga vengaaa, porfa!! :P

Ese truco de cartas es muy sencillo. Lo que uno ve no siempre es exactamente lo que cree… (Creo que el hecho de que Alfayate ponga ese enlace en este hilo refleja exactamente eso).
Eso sí, lo del 98% de acierto es mentira. Yo diría más bien un 100%, pero con 98 queda mas creíble, claro.

Y respecto a lo de la gorda, el amigo de Gonzo puede tener algo que decir. ¿Qué oyó él por los altavoces?. Creo que la pregunta de ¿como lo haces? se puede referir a ¿cómo consigues que te haga un dedo un desconocido en el autobús?. Y lo de “Para, me estas asustando”, probablemente iba dirigido al pajillero, que se estaba animando demasiado y vete a saber qué querría. Igual quedar otro día, para tomar un café.

Descartado el consumo de peyote y que Gonzo se quedara dormido y lo soñara, yo explicaría todo este episodio con las dos hipótesis anteriores sumadas al hecho de que las personas tenemos una capacidad inusitada para sacar dobles sentidos a todo lo que oímos. Especialmente dobles sentidos de contenido sexual. Cosa que se facilita bastante si lo que oímos son los comentarios de un guía turístico mas salido que el pico de una plancha…

…te estás refiriendo al experimento de Bruner y Postman sobre la influencia de las expectativas en la percepción?

Ains, esto de saber tannnnto le quita taaaanta emoción a las cosas…;-p
Estoy harta de ser buena
“Yo estoy en mi cabeza; mi cabeza está en el Mundo” (Paul Auster)

Estoy harta de ser buena
“Yo estoy en mi cabeza; mi cabeza está en el Mundo” (Paul Auster)

¿y qué relación guarda la “percepción selectiva” con el truco de las cartas?

yo es que debo ser muy cortito :(

vale, pues sí, ya lo he pillado xD

sí que soy membrillo sí xD

¿Membrillo? ¡Pero si lo has pillao en un cuarto de hora, un récord!;-)
Estoy harta de ser buena
“Yo estoy en mi cabeza; mi cabeza está en el Mundo” (Paul Auster)

Estoy harta de ser buena
“Yo estoy en mi cabeza; mi cabeza está en el Mundo” (Paul Auster)

Para los que no lo hayan pillado, el truco es simplemente que NINGUNA de las cartas a escoger es mostrada luego, vamos que el ordenador acierta sí o sí. En esas condiciones lo que dicen del 98% de aciertos seguramente es verdad, nada más fácil que hacer un programa que falle a posta un 2%, lo difícil sería acertar sin truco.
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La ruta de las cabezas de piedra

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La ruta de las cabezas de piedra

Ganas me dan de apoyar efusivamente este post, o de desmerecerlo ferozmente. Pero no puedo.

Me quedo con lo bien que nos lo pasamos con tus historias, tus fijaciones sexuales, tus situaciones rocambolescas y tu intensa vida perceptiva y sensorial.

Lo demás (el trasfondo de los últimos posts) se escapa a mi conocimiento, y de lo que no conozco, no hablo.

Por cierto, algunos de tus comentaristas pueden llegar a ser tan jugosos y entretenidos como tu.

Gonher

Todos los caminos que escojas, te llevan a ti, solo que algunos dan más vuelta que otros.”

Gonher

Todos los caminos que escojas, te llevan a ti, solo que algunos dan más vuelta que otros.”

…. podria referirme a ti como “el escritor imbecil” o para ser completamente objetivos “el feo escritor/ingeniero/…” o para hacer contrapeso “el feo telepata”….

¿Cuál es el problema? ¿Estás gorda?

En cuanto a mí, te puedes referir en los términos que gustes…

No entiendo de herir sensibilidades gratuitamente. Quizas lo entendieras si tus atributos masculinos estuvieran expuestos publicamente y con conocimiento de causa uno se pudiera referir a ti como “el pichacorta telepata”.

Y no, no estoy gorda…. pero en estos tiempos del respeto y la tolerancia (jajajaja) en los que todos somos tan progres y solidarios (rejajajaja) no entiendo la ridiculizacion sin motivo.

En fin, como tu has dicho, puedes referirte a quien quieras como gustes, sencillamente yo no lo entiendo.

Simplemente, yo a nivel personal y con mi modo y manera de entender la vida, no entiendo la compatibilizacion de todo tu sufrimiento pasado y esta evolucion a nivel personal en los ultimos tiempos con ese modo de tratar a tus semejantes. Es mi percepcion. Ese es mi unico comentario.

¿Qué hay de malo en llamar gorda a una persona que está gorda? ¿Cómo llamas a los negros, personas de color? No entiendo que se puedan herir sensibilidades por llamar a las cosas por su nombre. Me parece que a la larga hace más daño una actitud condescendiente como parece ser la tuya que decir las cosas como son.

Me he reido muchísimo por la manera en que lo cuentas, casi que parecia que estuviese yo misma dentro del bus observando la escena.También noto que intencionadamente creas un clima morboso y ridículo.Pobre chica! Y claro que es posible la telepatía.

pilarica

A mí me parece que la gorda estaba pensando en tí mientras el chaval se la trabajaba. Eso, unido a tu reconocida capacidad “receptiva” en todo lo que tiene que ver con el sexo…y los dedos, provocaron un bucle en el espacio-tiempo, de forma que sentías como si los dedos del pelirojo te estubiesen entrando a tí, y como todos sabemos, eso te gusta tanto que te llevó a tener un orgasmo tántrico!!

La verdad es que no tengo ni idea de lo que te pasó, ya que tú mismo descartas que te falte un tornillo. Pero admiro que tengas el valor de contar esas cosas al público. En mi vida también hay algunas sombras que, por ahora, sólo me he atrevido a contar a una sicóloga, que tampoco es que me sirviese de mucho la verdad.