Huesos rotos

La mayoría de mis recuerdos de preescolar son oscuros y confusos como una película de Tim Burton. Imagino que era demasiado pequeño para tener consciencia de mí mismo y de lo que me rodeaba. Los seres humanos deberíamos nacer por lo menos a los diez años.

Como digo son todo fogonazos. Recuerdo que me hacían comer cerezas y las odiaba; recuerdo un día en el que rompí un cristal con un borrador en lo que supongo que debió de ser un desafortunado malentendido; me veo a mí mismo corriendo por los pasillos huyendo de un par de profesores que me querían hacer ingerir verdura; me veo en una enorme sala oscura en la que o nos intentaban hacer dormir la siesta o abusaban de nosotros. Cuando hago un esfuerzo para ponerlo todo junto no hay manera de hacer que aquello cobre sentido.

Son todo recuerdos brumosos, recortes de apenas unos segundos, episodios fugaces. Todos menos uno: el día que me rompí el brazo.

La profesora nos dijo que podíamos salir al patio. En realidad debía de ser una sirena o algo así, porque nos lanzábamos todas las clases simultáneamente al recreo en avalancha y maricón el último. Salíamos a la luz y nos desperdigábamos por un patio de gigantes dimensiones. Así empezaban en aquellos tiempos todas las desgracias.

En el flashback de aquel episodio yo corría codo a codo con un niño más corpulento. Nos dirigíamos a una zona arenosa en la que había ubicados los clásicos columpios de acero forjado que un día alguien prohibirá: el carrusel que tantas cabezas ha abierto, el castillo de hierros en el que tantos niños han perdido los dientes de leche, el tobogán que tantas infancias ha truncado... Y el arco iris, un arco de travesaños metálicos en el que los niños podían poner a prueba su fuerza y habilidad.

Sería incapaz de decir con seguridad que, cuando salíamos al recreo, corríamos todos a abordar el arco iris y que el primero en coronarlo era el rey del patio, pero eso es lo que parece suceder en el video que yo veo. intentar buscarle otra explicación a aquel capítulo es complicado.

Corro junto al niño cabrón y en el último trecho me distancio. En las imágenes puedo observar que apenas levanto un metro del suelo y llevo unos elegantes pantalones de pana con rodilleras y una recia camisa de leñador en tonos marrones. Como ya he dicho, me resulta difícil evocar recuerdos tan perdidos en la niñez, así que soy incapaz de asegurar a ciencia cierta que la camisa me quedaba de vicio. Imagino que sí.

Salté a la arena cual aguerrido gladiador del extrarradio romano. Sólo unos pocos pasos me separaban del arco. Los cubrí velozmente. Tap tap tap. Salté a los listones inferiores y comencé la escalada. Al llegar a la cima, levanté el puño en señal de victoria y dirigí mi mirada hacia el horizonte sabedor de que había culminado una gran hazaña. Entonces llegó el niño cabrón y me empujó del arco iris.

Debido a la relatividad, cuando uno es pequeño los columpios son enormes. Aquella estructura metálica debía de medir el equivalente adulto de un edificio de tres plantas.

Caí apoyando las palmas de ambas manos en la arena como un gato arrojado desde un balcón, me levanté y me fui corriendo a coger un soldadito de plástico que alguien había perdido en los límites del recinto arenoso. Probablemente el resto del día lo pasé ladeando la cabeza mientras me intentaban meter una cereza en la boca o rompiendo algún cristal, pero no podría poner la mano en el fuego.

La siguiente escena tiene lugar en el ascensor de casa. Le digo a mi madre que me duele el brazo y ella contesta que vamos a echar un vistazo. Quita el botón de la camisa de leñador, sube la manga y ahoga un grito. Yo me sorprendí. Cuando ahora lo recuerdo, diría que ha sido la única vez en mi vida en la que tuve el brazo menos recto que la polla.

Los médicos dirían después que tenía una doble fractura astillada de cúbito y radio, que viene a ser como una de las maneras más espectaculares de romperse un brazo. A mí me dolía, pero vamos, tampoco era nada del otro mundo. Se ve que por aquella época todavía estaba asimilando eso del dolor físico. Debía de haberme pasado varias horas con el brazo hecho trizas, y lo más relevante que mi cerebro me había hecho notar era que al mear me la tenía que sujetar con la otra mano. Yo era un niño duro como una piedra al que las camisas le quedaban de vicio, una máquina de guerra inmune al dolor físico y a las inclemencias del mundo. En algún momento después se torció la cosa.

Lo siguiente que recuerdo son dos o tres enfermeros retorciéndome el brazo. No entendía nada. Uno me sujetaba y los demás me retorcían la extremidad mientras veía las estrellas y pedía clemencia. Luego me subían a rayos X, me hacían una fotocopia y todo volvía a empezar. Los recuerdos en ese momento se desvanecen. Seguramente porque perdí el sentido.

Romperse un hueso es una etapa más de la niñez, como quemarse por jugar con fuego o pelarse los codos y las rodillas al caerse del monopatín mientras se baja una calle con tráfico cruzado a cincuenta kilómetros por hora. Algunos se rompen uno o varios dientes; la naturaleza es sabia y nos da un kit completo de piezas de leche. Otros se dejan un pedazo de piel en el lugar más insospechado y necesitan un remiendo con un par de puntos.

Debe de ser lo que después se llama "trozos de infancia".

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Prime ...

Ahora toca leer.
Por cierto, seguro que ya lleva un tiempo y que yo no me he enterado pero ...
Enhorabuena, parece ser que los de 20 Años al menos por ahora te han dado el premio de la votación popular ...

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El rollo de kafre

Huesos rotos?

Yo nunca me he roto un hueso, ni un diente. Eso sí ostias me he metido para espabilar a un adolescente actual (vamos, muchas).

Puede que sean las pastillas de calcio de pequeño y la obsesión materna, aunque me jodería admitirlo.

Recuerdo que una vez hice un mal gesto y al bajar un escalón la rodilla me hizo crack. No le di importancia y como un machote estuve casi dos meses con molestias y sin jugar a fútbol. Eso sí, no se lo dije a nadie, y recuerdo que apenas me preocupaba. Simplemente aceptaba la situación. Son cosas que sólo pasan a ciertas edades, normalmente a edades en las que las mujeres aún no importan.

Después, como a ti, algo se torció porque empecé a ser un hipocondríaco y a pelármela como un mono. Cosas de la edad que diría la gente que usa frases tontas...

yo cuando era pequeño

yo cuando era pequeño (aunque no demasiado, unos 12 años), conseguí romperme las dos piernas a la vez, fue todo un logro... aun tengo pendientes los brazos xD

blog.mrithail.com

Huesos rotos

Pues yo tampoco me he roto nunca ningún hueso, creo que el que inventó eso de que "los niños son de goma" debía de estar pensando en mí. Me he caído varias veces por la escalera, de lo alto de una portería de futbito (una leche de esas que te caes de espalda y estás un rato sin poder respirar), de la bici innumerables veces (con el tiempo practicaría ciclismo federado durante 7 años, con dos atropellos de coche incluidos y un esguince de tobillo como mal mayor), me ha golpeado en la cabeza un columpio de los de hierro, etc. Huesos no, pero cicatrices en la cabeza, la cara y la barbilla tengo unas cuantas.
Pero, a lo que íbamos, lo del primer recuerdo. Es raro que Gonzo (si no recuerdo mal) no haya sacado nunca el tema. Ya lo propongo yo: no recuerdo cuándo empecé a hacerme pajas. Sé que era muy pequeño, pero mucho. A ver si hacéis memoria y no me dejáis como el niño más vicioso de finales de los ochenta hasta nuestros días (nací en 1980).
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¿Por qué mandáis que el hijo de Venus se prostituya por dinero? No tiene bolsillo donde guardarse el dinero.

Joder con las etapas de la infancia...

Gonzo, cuando he leído "Huesos rotos" en el título he pensado que iba con recochineo. Después de leer tu entrada, me queda claro que debo de ser un niño todavía (de los guarros, eso sí ;) poruqe no me había roto nada hasta ahora.

Pero como siempre hay una primera vez, ahora mismo voy por mi sexta semana de escayola por fractura de tibia y peroné. El esquí y una fijación mal puesta, cóctel rompedor, proclamo.

Debe de ser que yo fui un niño con suerte (o bien vigilado, porque me cuentan que tenía la fea manía de asomarme a la barandilla de la terraza de nuestro décimo piso encaramado a una silla :) Eso sí, ¿soy el único que tiene pequeñas abolladuras en la cabeza?

Un abrazo,

PS: Yo creo que fue a los 13 añitos, en el pueblo, después de ver una miniserie de la Revolución Francesa, en la que una panadera cañón se liaba con un revolucionario que intentaba salvarse de Mme. Guillotine...Será por eso que acabé de Erasmus en Francia :P

---La comidita te acecha,
sólo es cuestión de que salgas a por ella---
"El Maestro"

Dientes de leche

Hombre, pues yo creo que la naturaleza nos debería dar al menos dos juegos de recambio de dientes de leche, porque se ve cada uno por ahi...

Yo lo mas gordo que me ha pasado fue un esguince tonto en un tobillo al bajar unas escaleras deslizando por la barandilla, lo que pasa es que con el chandal cutre de tactel se cogen velocidades cercanas a las de la luz y claro, al llegar abajo...

En fin, que todo se supera, creo que en nuestra generación éramos todos bastante brutos en ese sentido (no sé qué nos ha pasado luego)

Quieres que sea feliz? Sonríe
Metis Adrastea

Ahora soy pequeño

Yo cuando era pequeño no me partí nada, me bastaba con las típicas quemaduras saliendo disparado de la bici.

Es ahora en la juventud adulta que los viejos añoran donde voy comprobando los límites físicos de tendones, rodillas y pulgares.

Una muestra del tiempo que pasa y no espera en:

http://botellon.blogspot.com

Tal cual

Me he acojonado y todo. Has relatado, punto por punto, cómo me rompí el cúbito y radio del brazo derecho al caer del medio arco ese extraño que había en el patio de preescolar...

¿Hola? ¿Soy yo? xD

El radio

Pues yo me partí la cabeza del radio por una mala caida que tuve, y estuve andando por ahi dos semanas pensando que tenia un esguince, ya que eso me habia dicho el médico de urgencias.

Cuando despues de dos semanas volvi por urgencias y vieron lo que tenian, casi me tienen que partir el brazo de nuevo, pero por suerte la fractura era limpia y no se habia desplazado. Dado que el proceso de crecimiento aun no habia terminado, no me ha quedado rebaba, o por lo menos, no se ven en las radiografias que me he hecho.

En cuanto a golpes, torceduras, etc..., pues de todo tipo, pero la que mas me dolió y mas jodido me dejo fue una caida de la bicicleta, estando curiosamente parado...

Tierna Infancia

Yo tampoco me he roto nunca un hueso... o eso creo. Tampoco es que me quejase mucho cuando me daba una costalada, cosa que ocurría a menudo. Realmente creo que los que diseñaban por entonces los columpios tenían una cierta vena sádica: asientos de metal dispuestos a destrozar las cabezas del niño que pasaba corriendo, toboganes altísimos, el clásico arco iris rompe-brazos (los míos no, pero sí el de varios compañeros de colegio y guardería) y luego, más novedosa, la pirámide de cuerdas, de unos 5 metros de altura con un mástil central por el que te deslizabas si conseguías llegar a la cúspide.
Me apunto entre los niños de goma: si no me he roto nada no ha sido por falta de méritos, pero recorrí toda mi infancia sin saber lo que era una radiografía.

Y respondiendo a un comentario anterior, no creo que fueses el crío más pervertido de los 80. El encontrar un alijo de pornografía en una casa abandonada a los 7 años supuso un incentivo extra para interesarme por la lectura (no sólo habia fotos) y la anatomía femenina.

Sedatio Et Tranquilitas

Trozos de infancia

Me he partio de risa, jeje. Yo lo unico que me e partido son los dos dedos corazones y varias veces, se ve que el baloncesto no era lo mio, pero no lo asumía ... Ahora me da miedo jejeje

-- Uno que va y que dice ... --

Es curioso

Recordando mi infancia, me extraño que no me rompiera nada, en el patio del colegio éramos muy monas nosotras y claro no había peligro de nada, sin embargo los fines de semana, desde mi más tierna infancia íbamos a esquiar y bueno, cuando ya teníamos mucho nivel, como a las 10 años a así, entonces dejábamos la cuadrilla(unos 7 niños y niñas o así) a los padres y nos íbamos solos(que temeridad), pistas negras, laderas de 70 y tantos grados, pistas de hielo puro, saltos y...nunca ninguno nos rompimos ningún hueso.

Y no fue porque no lo intentáramos o que fuéramos prudentes, que va, siempre acabábamos el día con un grito de "Chuusssssss", y cuando las pistas se habían vaciado bajábamos desde la pista más alta en paralelo, sin hacer curvas. Ah que tiempos aquellos.

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Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.

La costura

Yo siempre quise romperme algun hueso, porque los amigos te firmaban en la escayola, porque tu mami estaba pendiente de ti todo el dia, porque eras el centro de atencion contandole a todos como fue la rotura, etc. Pero solo consegui una miserable apendicitis, y presumir de una cicatriz de apendice nunca tubo tirón, lo bueno fue que mi abuelo me regaló toda la coleccion de Tintin y algunos de Asterix & Obelix y una "maquinita" con un videojuego(entonces las maquinitas de videojuego causaban furor).
Tambien recuerdo como un video en mi cabeza en la guarderia cuando jugando al futbito se me rompieron los pantalones por la costura del culo, esos pantalones heredados de mi hermano mayor, llegaron a su fin en medio del recreo. Para mi fue un trauma, aun recuerdo las risas del niño cabron que me señalaba con el dedo. Me fui a un banco y alli me senté, fue el recreo mas largo de mi vida, me senti discriminado, abatido....sin duda era un niño mimadito.

Algo similar

Yo me los rompí en un sitio donde casi todos nos los rompíamos: El "Resbalaero", una peña de granito al lado de la ermita del pueblo de mi padre que tiene una parte totalmente pulida, cortesía de cientos de miles de culos que pasaron por allí. Pero como era algo normal, todos llevabamos pantalones de reserva. Curiosamente no se nos habia ocurrido nunca poner un trozo de tela debajo del culo para lanzarnos por ese tobogán natural. La popularización de las botellas de dos litros de coca-cola y similares marcó parte del fin de las roturas de pantalones en ese sitio.

Por cierto que al final del resbaladero, en una zona de tierra, reposan las cenizas de una muchacha que poco antes de morir pidió que las dejaran ahi.

El resbaladero...

¿Cuántos huesos no se habrán roto en uno de estos artilugios, naturales o de acero?

Yo, cosa rara, nunca me rompí ningún hueso en uno de éstos inventos endemoniados, aunque debo decir que sí hubo luxaciones varias. Pero mis hermanos... una vez se subieron los cuatro al resbaladero más grande de la ciudad, que en ese entonces era un monstruo de casi 20 metros de altura (17 desde la rampa) enclavado en el Parque Alcalde, y como uno solo se lanzaron al vacío.

Nunca antes en la historia de la ciudad cuatro miembros de una misma familia habían entrado al mismo tiempo a lamisma sala de urgencias de la Cruz Verde con un brazo roto, mientras el mayor se reía salvajemente...

Al día siguiente clausuraron el resbaladero más alto.
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¡Qué asco de generación!
42, ¡Ahora con Foro!

Eso pasa...

Pues yo no tenia ese problema...

Según mi madre, mis manos debian de valer una fortuna, por que es lo primero que apartaba cuando me iba hacia el suelo... No, si mi teoria es que al tener la cabeza hueca, debia de ser como un airbag!

Así que huesos rotos, no, pero dolores de cabeza... los he tenido a montones!

Pero no hay mal que por bien no venga, y este sobreproteccionismo osario me ha llevado a tener unos huesos de hierro! que lo máximo que he llegado a tener es una fisura en el omoplato, y hizo falta que se chocara el metro...

/Insertar aqui tu frase favorita/

Huesos Rotos

Pues yo me rompí a los 9 años el cúbito y el rádio patinando... Y si, me di cuenta, más que nada porque cada uno salía en una dirección opuesta. También tuve la grata experiencia de tener a 3 tios retorciéndome el brazo (ahora, a mi edad, tal vez disfrutara algo con la experiencia) con una mísera anestesia local. No tuve la suerte de perder el sentido. Cuando lo pienso aún me duele.

tiene delito

lo mio tiene delito. Me paso 6 años jugando al voleibol y nunca me hago nada (a excepción de quemaduras en las rodillas y en los codos por el roce con la pista, o algun moraton en las falanges de los dedos, que los dejaban gordos como tomates), y me da por jugar UNA VEZ al futbol, en el pueblo con mis amigos, y me hago un esguince en el tobillo SACANDO DE BANDA. Es un poco vergonzoso... pero en mi defensa dire que tuve que saltar una tapia para ir a por el balón y que junto a la pared de piedras habia hoyos en el suelo que no se veían por la hierba muy alta...
Groetjes

Sacando de Banda...

Por la explicación posterior parece que fué al ir a buscar el balón, no? es que al principio me ha sorprendido un poco eso de poderse hacer daño sacando de banda... (excepto si lo intentas hacer como algún sudamericano, que daba un salto mortal antes para coger más inercia...)

/Insertar aqui tu frase favorita/

situación exacta

situación exacta: el balón salió del campo (literalmente, porque se fue a otra finca), salte la tapia, recogí el esférico, volví a saltar la tapia y cuando ya estaba de nuevo en el terreno de juego di un paso y me torcí el tobillo, porque justo junto a la pared la hierba estaba muy alta y no se veían los hoyos que había en el suelo. No me dio tiempo ni a dar los saltitos que mencionas ... :-(
Groetjes

Realmente...

Por lo que explicas, seguramente si que diste los saltitos, pero después de meter el pié en el gujero...

Desde luego, debe de ser la forma más extraña de sacar de banda conocida hasta el momento :)

/Insertar aqui tu frase favorita/

Carreras particulares

Pues huesos no, pero en mi colegio hacíamos carreras diferentes: te subías encima a una compañera al estilo borricate y salíamos corriendo unas cuantas a ver quién ganaba. Yo tropecé y claro, como con las manos sujetaba a mi colega, dí con la cara en el suelo. Desde entonces, la punta de mi nariz tiene un hondilón en el medio. Milagrosamente, no me la rompí, y tampoco ningún diente...me pasé varios días con los labios hinchadísimos, eso sí.

Huesos

La estadística funciona.
Nunca me he roto un hueso y eso que no han faltado oportunidades (atropello, otro, caidas, más caidas, más alto, golpe de viga...).
Vamos que soy un campeón. Pero no cantemos victoria ...fuera de combate me quedé un par de veces.
Yo era un chaval bastante tranquilo por lo que veo en vuestras experiencias.
Mi primer recuerdo de partirse algo lo veo así:
Estaba tan tranquilo en el recreo (embobao) cuando veo las estrellas. Me acababan de partir la cara. Sería la primera y última. A partir de ahora a seguir a los grandes estrategas, golpear primero y fuerte, ataque preventivo (todavía no había conocido a Sun Tzu).
¿Eramos/Son/Somos más felices ignorantes?

¡El horror, el horror!

HOLA TENGO 16 AÑOS Y HACE

HOLA TENGO 16 AÑOS Y HACE SOLO TRES MESES KE ME PARTI EL CUBITO EN UN ACIDENTE DE MOTO.NO CREO KE LA ROTURA DE UN HUESO SEA PARA REIRSE POR LO MENOS PARA MI, NO ES KE ME DOLIESE KUANDO OCURRIO NI NADA PERO LA SEÑAL QUE TENGO EN EL KODO IZQUIERDO ME HA MARCADO PARTE DE MI VIDA Y NO ES MUY ADMIRABLE QUE SE DIGA SIEMPRE HE SIDO UNA XIKA MUY PRESUMIDA Y AORA CON LO OKURRIDO NO PARESCO LA MISMA INTENTAS QUE TU VID SEA LA MISMA PERO NUNCA LO KONSIGUES,PARA MI NO ES NINGUN LOGRO HABERMELO PARTIDO SI ALOMEJOR VIENE BIEN KONTAR UNA BATALLITA DE LA CAIDA A TUS AMIGOS PERO DESPUES TU ERES EL UNICO KE LLEVAS LAS CONSECUENCIAS.HOY EN DIA NO PUEDO HACER TODO LO KE KISIESE KON EL BRAZO PUESTO KE ME GUSTARIA SER GUARDIA CIVIL Y LAS PRUEBAS FISICAS ADEMAS DESER DIFICILES ME KOSTARAN MAS KON EL BRAZO ASI, NO PUEDO KOJER APENAS PESO KUANDO HACE FRIO SE ME ENKOJEN LOSS KLAVOS Y APENAS PUEDO MOVERLO Y ADEMAS TENGO 10 GRADOS ES DECIR KE NO LO PUEDO ABRIR KOMPLETAMENTE NO KREO KE UNA KOSA KE TE VA A AFECTAR TODA LA VIDA SEA TEMA DE RISAS

Irrompible

Pues yo soy del club de los huesos de goma. De pequeño he sido cafre, como todo niño que se precie de serlo y he hecho muchas burradas, como saltar de lo alto de un columpio (lo alto es el largero), o practicar trial con la bicicleta en un descampado lleno de montañas de escombros, donde lo normal era clavar la rueda delantera cada tres pedaladas.

Aún así, lo más grave que me pasó fue a los catorce años, jugando al futbol en la plaza de mi barrio; usábamos como porterías los bancos de piedra de la plaza, el hueco de un metro de largo y 50 cm de alto de debajo de el banco. Había llovido y el suelo de la plaza (que era de baldosas) estaba bastante resbaladizo, lo que me hizo patinar de tal forma qu en vez de meterse el balón en la portería, me metí yo, tras golpearme la tíbia con el "largero".

Cuando se me calmó el dolor del golpe, seguí jugando, hasta que me dí cuenta de que el típico calcetín blanco de deporte, ahora era rojo. El golpe me había abierto una brecha, pequeña en origen, pero que al seguir jugando se había agrandado hasta unos ocho centímetros.

Me fuí andando a casa y de ahí me llevaron al hospital, donde me pusieron los únicos puntos (creo que eran veintiseis o veintisiete) que me han tenido que dar por un accidente.

Yo tampoco me rompí nunca nada

Yo tampoco me rompí nunca nada, pero hice oposiciones durante toda mi juventud. Eso si, me rompieron la cabeza una vez de enano cuando jugabamos con piedrecitas simulando que eran cohces entre las raices que sobresalían de un arbol. Mientras otro chaval,el fuerte de la clase (estamos hablando de entre 4 y 8 años), jugaba con una piedra enorme a aporrear el tronco del susodicho árbol. Como era previsible se le resbaló la piedra y fue a aterrizar sobre mi cabeza.
Aquello dolió, pero en un principio no parecía grave, hasta que me pase la mano por la cabeza y vi que estaba sangrando. Entonces no se porqué empezó a doler mucho más y no pude reprimir el llanto.

Con cierta edad, en los tiempos muertos en la piscina se nos ocurría estupideces de todo tipo, como sería el colocar sillas (de esas metálicas antiguas de terraza de bar) en una fila una detras de otra y ver quien saltaba más. El record estuvo en dos, pero como no eramos capaces de saltar más se nos ocurrió separarlas un poco e intentar algo parecido a los 100 vallas, así el reto estaba en saltar la primera, apoyar el pie delantero, saltar la segunda apoyando el otro pie en el espacio intermedio y proceder con la tercera.
No se si fue un fallo de coordinación o que había poco espacio entre las sillas, pero el caso es que al intentar saltar la segunda el pie que iba adelantado se metió entre el asiento y el reposabrazos y yo fui a besar el suelo de cemento dejándome la cara hecha un cristo.
No me rompí nada, pero durante una larga temporada tuve media cara con una postilla.

Ya muchos años más adelante, en plena puvertad, solíamos jugar al baloncesto en los recreos. Aquel día tenía clase de gimnasia después del recreo y entramos en el gimnasio botando la bola.
En el gimnasio había una de esas escaleras que estan de manera horizontal para recorrerlas colgandote por los brazos.
El caso que yo me acerqué con el balon por un lateral. Simulando un mate salté, solté el balon por encima de la escalera y me colgué del lateral de la escalera con tan mala suerte que debido a la inercia mi cuerpo se balanceó como un péndulo y cuando mis piernas estuvieron a más altura que mis manos resbalé dándome un buen golpe en la cabeza.
De hecho perdí el conocimiento, tuve un amago de ataque epiléptico el profesor de gimnasia no se le ocurrió otra cosa que intentar hacrme el boca a boca, por lo que tuve que aguantar el puteo de mis compañeros durante mucho tiempo.

Eso es lo más significativo si no nombramos los ostiones en mis inicios con el esqui, mis escarceos con las bicicletas de juventud y ya más maduro en el Erasmus (sobre hielo, nieve, lluvia y a veces sin sillín) o mis intentos.

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El rollo de kafre

Eso debió doler

EL profesor de gimnasia haciendote el boca-boca, mientras estabas inconsciente, delante de toda la clase, eso es lo mas macabro que he oido nunca, una infancia jodida la tuya, lo siento. Por curiosidad, que nota te puso al acabar?? je je je

Tambien con huesos de Goma

Pues que yo recuerde nunca me he roto un hueso, durante la infancia, aunque en la adolescencia, en muchas ocasiones me lesione el tobillo y se ponia redondo y grande como una pelota, casualmente siempre fue con un amigo que esa repetidas ocasiones me tuvo que cargar hasta mi casa pero en ningun momento se rompio, y la mas actual fue hace como un año que haciendo una instalacion de internet me vine de el techo de una casa, llevando conmigo todo lo que esta entre el techo y el suelo, lo bueno fue que la compañia pago los gatos y yo, como que si nada, solamente moretones y el susto