El tiempo libre

En este momento me encuentro enfrascado en descifrar uno de los misterios más grandes de la teoría de la relatividad, y trata justamente sobre la relatividad del tiempo libre.
El tiempo libre es un bien escaso que, por definición, uno desea con toda el alma cuando no hay posibilidades de obtenerlo y se dedica con tesón a dilapidar en cuanto lo tiene. Esto es lo que hace a su propia esencia, por otro lado.
Justamente ahora estoy usufructuando uno de estos breves períodos que me concede la vida de estudiante y trabajador en el hermoso campo de IT para dedicarme a perder mi tiempo libre. Sé positivamente que en un par de horas, cuando recostado en mi cama de las consabidas vueltas antes de dormirme, mi conciencia me reprochará una vez más no haber aprovechado para adelantar esta u aquella consultoría o trabajo práctico.
Pero es que el tiempo libre es a la vez una necesidad, un vicio, una quimera y una fantasía. El único tiempo libre es el futuro, en cuanto ese instante llega y se hace presente, está ocupado. No importa si es en trabajar y hacerse millonario o en holgazanear confortablemente en el sillón mientras se lee una buena novela, la realidad es que todo instante del pasado ha dejado inexorablemente de estar libre.
Personalmente, al igual que muchas otras personas a mi alrededor, invierto cantidades insospechadas de tiempo en intentar que mi tiempo libre se aproveche al máximo. De hecho, hago todo lo posible por capitalizar ese valor a cobrar que es el tiempo libre en algo más relevante para mi espíritu, como un poco de amor o quizá algo de felicidad, ya sea en dosis personales o grupales.
Sin embargo, y por eso estoy en este momento escribiendo, creo que hay formas mejores y formas peores de hacer que este crédito rinda. Muchas de las historias que Gonzo publica fueron una buena forma de capitalizar pequeños instantes robados al trabajo o, cuando no, al estudio. Otras no, pero todos tenemos días y días.
Ahora, sentado en frente al PC que nunca pude terminar de actualizar y con un dolor de espalda que habla a las claras de que mi estado físico, pese a la natación diaria, no es de las cosas que mejor he venido cuidando, quiero lanzar mi proclama contra el tiempo libre.
El tiempo libre no tiene razón de ser, porque es tiempo desperdiciado.
Eso no quita el carácter imprescindible del tiempo que uno gasta en meditar sobre la sexualidad de las hormigas coloradas del Himalaya, si es que tal insecto existe, sino que invita a darle todo su valor.
Dejar pasar media hora tirado en un sillón, leer diez capítulos de un libro de una sentada, ver las dos triologías de Star Wars en un fin de semana enganchadas con las tres versiones extendidas del Señor de los Anillos, pasar una tarde sentado en el pasto o jugando al fútbol con amigos, son cosas indispensables de la vida. Y si cuantificamos y clasificamos cada insignificante y miserable momento que vivimos en nuestros trabajos, no podemos dejar de hacer lo mismo con estas ocupaciones tanto más primordiales.
Qué estoy loco? Puede ser, en todo caso no son noticias frescas. Pero no puede negarse que perdemos la posibilidad de disfrutar esos instantes fugaces en que podemos dedicarnos a las grandes cosas de la vida, sean estas grandes cosas ver crecer a nuestros hijos, cosa que todavía no puedo hacer, o dedicar diez minutos a leer lo que un tipo despierto escribió del otro lado del océano. Y la perdemos justamente porque no nos parecen tan grandes.
Por lo pronto, esta noche cuando mi conciencia me remuerda en la cama, voy a conversar seriamente con ella. Le diré que el día que estas pequeñas grandes cosas sean algo cotidiano con que se ocupe nuestro tiempo libre, se habrá cubierto ese bache que hay entre los grandes acontecimientos de nuestra vida, habremos inventado el asfalto para los empedrados caminos de nuestra existencia.
Y que cuando esto pase yo brindaré por ello, que al fin y al cabo será una buena manera de deshacerme de mi inútil tiempo libre.

Categorias:

Comentarios

Merece la pena perder el tiempo leyendote. Yo tambien intentaré hablar con mi conciencia esta noche a ver si la encuentro porque ha decidido fugarse a otra dimensión, supongo.