El soñador novato

Debo de llevar unas tres horas seguidas hablando. Ella escucha atentamente. Pregunta de vez en cuando. Me mira con curiosidad. A veces me pregunto si todo lo que le estoy contando tiene algún sentido, así que me detengo y se lo hago saber. Sonríe y dice que sí. Siento un agradable calor, como si estuviera en brazos de alguien y me estuvieran acariciando la cabeza. Siento que alguien me escucha, me intenta comprender, se interesa por lo que cuento. Es la primera vez en meses, y meses transcurrieron antes de aquella ocasión anterior. Me pregunto si alguna vez, en todos los años que precedieron, me sentí así. Me gustaría creer que sí. De repente me doy cuenta de que el postre lleva un cuarto de hora sobre la mesa.

Hunde la cuchara en la crema catalana y la lleva a sus labios. Hago lo mismo. Me pregunto cómo puede uno sentirse tan bien. Continúo hablando donde me quedé.

Es americana. Tiene diez años menos que yo. Sus ojos son azules, su pelo rubio, largo y ondulado. Tiene un cuerpo delgado y esbelto y un novio que la espera a doce mil kilómetros de esta mesa. Su condición para salir conmigo ha sido que seamos sólo amigos. Hubiera llamado a las puertas del mismo infierno para poder sentarme con ella a cenar esta noche, así que aceptar su condición ha sido pan comido. El cielo debe de estar de rebajas.

Toma la tarrina del postre entre sus manos. La acaricia y le da vueltas frente a sus ojos. Le digo que es como una niña, siempre curiosa, disfrutando de cada minuto como si fuera nuevo. Le digo que quiero ser así, que quiero disfrutar de mis sentidos, unos sentidos que apenas estoy descubriendo. Paso las yemas de los dedos sobre el mantel, acariciándolo despacio:

—¿Ves? Antes pensaba que esto era un mantel. Sin más. No le daba ninguna importancia.

—Simplemente estaba ahí. You took it for granted.

—Exacto. Ahora lo toco con los dedos y lo siento, me quedo con la sensación y no tengo que ponerle ningún nombre. Es maravilloso.

El camarero se acerca y nos indica amablemente que están cerrando. Miro alrededor. Todas las mesas están vacías. Es la una menos veinte de la madrugada de un miércoles, pero yo estoy en un lugar en el que el tiempo no tiene ninguna importancia.

Caminamos por las aceras bajo la lluvia. Me dice:

—Ahora que estás descubriendo el sentido del tacto, ten cuidado no te vayan a hacer daño las gotas de agua.

Sonríe.

No le digo lo que me gustaría hacer ahora con mi sentido del tacto. No le digo que me gustaría tumbarla sobre una cama y recorrer su cuerpo con mis manos durante horas. Quedarme con cada rincón. No le digo lo que me gustaría hacer con mi sentido del gusto.

—El mundo es un lugar fascinante —me mira—. Quiero decir... las cosas. Pero cuando miro a la gente...

—¿Crees que tú eres como los demás?

—¡No! —su rostro se torna serio—. Soy rara. La gente se ríe de mí todo el tiempo.

Bajo la cabeza. La gente quiere ser como tú. La gente se pregunta cómo puede alguien parecer tan absurdamente feliz, cómo puede alguien estar en tu permanente estado de gracia. Cómo se puede escuchar a cualquiera sin juzgar, cómo puede uno maravillarse por lo más trivial. Creo saber de qué me hablas.

Llegamos al coche y echamos a rodar por las calles. En la radio suena "More than words". La lluvia cae sobre el cristal y convierte las luces en auras mágicas. Ella mira por el parabrisas hacia algún lugar en las nubes oscuras. Dice:

—Es como si el mundo estuviera tratando de decirte algo.

No sé si habla de ella o de mí. No sé si está intentando sugerir algo. No sé nada. Pero es cierto: el mundo está tratando de decirme que pare el coche y te dé un beso, está intentando decirme que me deje llevar, que me empape en la lluvia de tu dulzura, de tu increíble inocencia.

—Ha sido una noche maravillosa —digo.

—Sí, yo también lo he pasado muy bien.

Reflexiono unos segundos.

—La gente no dice estas cosas. Quiero decir, aunque quizá lo haya hecho alguna vez, no recuerdo haber dicho estas palabras antes. No es algo que se suela decir.

—La gente lo dice —responde—, pero no lo siente.

La conversación se pierde, y en algún momento digo algo que quizá no debería haber dicho. O quizá miro como no debería haber mirado. Ella dice con una sonrisa:

—Ahora me estás haciendo sentir incómoda.

—¿Por qué? —pregunto sorprendido. No quiero romper nada.

—Me mirabas... como si quisieras mirar en lo más profundo de mi alma. Como si quisieras saber qué estoy pensando.

Suspiro. Quiero saber lo que estás pensando. Quedan doscientos metros para dejarte en casa y me gustaría saber si sientes lo que yo estoy sintiendo. La urgencia, la inevitabilidad.

—¿Quieres... saber lo que estoy pensando? —dice despacio.

Yo la miro. Vuelvo a mirar por el parabrisas.

—No, no quiero saberlo... Siento que estoy en una especie de sueño... y tengo miedo de despertar.

—Pero tampoco puedes aferrarte al sueño. Despertarás en cuanto lo intentes...

Tiene razón. Sin embargo, sonrío.

—No lo haré cuando sea un soñador avanzado.

Ella ríe divertida.

Aparco y nos quedamos mirando. Recuerdo que hubo un tiempo en mi vida en el que lo sabía todo. Sabía incluso lo que los demás estaban pensando en todo momento. Mi vida iba sobre raíles. Ahora sé que no hay nada más lejos de mí que los otros, que no hay nada más lejano que sus pensamientos. Esto lo hace todo increíblemente difícil. Cada paso es un acto de fe, cada vez que adelanto un pie lo hago sin saber si va a aparecer el suelo o si me precipitaré a la nada con un grito ahogado. Estamos a apenas veinte centímetros el uno del otro y puedo mirar hacia abajo y ver el abismo. Puedo sentir su vacío en las entrañas.

Son las cuatro de la mañana y no puedo dormir. Miro el techo mientras en mi cabeza escribo líneas deliciosas, las engarzo una tras otra. Paso películas adelante y atrás y busco las palabras exactas, las frases más bellas, la metáfora genial. Escribo párrafos mágicos que nadie nunca leerá. O quizá sí. Y de nuevo, otra vez, una sensación de enorme plenitud me embarga y me pone lágrimas en los ojos.

Gracias, me susurro.

Gracias.

Opciones de visualización de comentarios

Seleccione la forma que prefiera para mostrar los comentarios y haga clic en «Guardar las opciones» para activar los cambios.

Gracias a ti

Mi primer comentario, espero que no el último. Estoy aquí sentado leyéndote, una de tantas noches desde hace tiempo, después de recibir la enésima bofetada de la vida. Gracias a ti, por todo.

¿Continúas con el orden

¿Continúas con el orden cronológico de las últimas entradas o ha sido una excepción? ¿Fue un sueño lúcido o una situación real digna de un sueño?
Estoy harta de ser buena
"Yo estoy en mi cabeza; mi cabeza está en el Mundo" (Paul Auster)

Hechos reales

Creo que he terminado ya con la serie que relata todo lo que me sucedió en el último medio año. Lo que quedan son ya más sincronicidades y hechos curiosos, más de lo mismo.

En cuanto a esta historia, es completamente real. Son retales de una noche muy bonita. Sí que es cierto que parece un sueño.

Gracias

Cuando he terminado de leer el post me faltaba el aire y me he dado cuenta llevaba sin respirar desde el segundo párrafo. Además tenía las lágrimas apunto de caer.
Es maravilloso que alguien produzca estas sensaciones con sus palabras.
Nunca lo desperdicies.

Esa sensación...

...de nudo en la boca del estómago, que en realidad no son más que todo lo que querías hacer y no hiciste, a las cuatro de la mañana, horas después de volver de tomar algo con la chica que, Dios!, adoras y sabes imposible. Esa sensación es lo peor y lo mejor de la vida.

Perdí esa sensación hace tiempo, y con ella la inspiración, ya no hay "nada" que me haga daño, ni que me haga feliz.

Me alegro de verte vivir. Sigue así amigo.

Inspiración Despreciable

Retomando lo de...

Retomando lo de "Detrás mío/de mí" he de decir que lo de "Debo de llevar" para empezar me suena fatal. Mejor "Debo llevar".

saludos

Pues no

Querido fan (mío xD), lamento comunicarte que, aunque la intención correctora en pro de la excelencia redactora de este blog ha sido encomiable, esta vez te has colado. La expresión "debo de..." aquí es correcta, puesto que lo que se intenta transmitir es una estimación aproximada, en este caso del tiempo que se lleva hablando. Te pongo un par de ejemplos en los que ha de utilizarse "debo" o "debo de":

Ejemplo uno: estás en la barra de un bar a las 4 AM soltando membrilladas a una tía buena y sabiendo íntimamente que esa noche, ay, no triunfas. En ese momento piensas "Jo, debo de estar haciendo el payaso. Mejor me retiro con honor" -->La RAE al habla: en este ejemplo 1, el sufrido ligón de barra intuye con acierto que la cierva no está por la labor, y hace una rápida estimación o suposición del ridículo que está haciendo.

Ejemplo dos: tienes una entrevista de trabajo a las 9 de la mañana, son las 9 menos cuarto y estás al otro lado de la ciudad. Coges un taxi y le dices al taxista con gesto desencajado "¡Rápido, debo estar en la calle Lolailo en 15 minutos!" La RAE al habla: en este ejemplo 2, aparte de que el taxista se descojone de ti por ser un pedante y no decir "tengo que estar..." como todo hijo de vecino, se está expresando una obligación, literalmente un deber, con lo que no cabe la partícula de suposición o estimación "de".

Txomo, antes de intervenir consúltame, por Dior...
Estoy harta de ser buena
"Yo estoy en mi cabeza; mi cabeza está en el Mundo" (Paul Auster)

Si lo fuera sabido, no lo fuera ponido xD

Pues yo diría "Debo estar haciendo el payaso" y me quedaría la mar de tranquilo. Además... para qué usar tres palabras si podemos decir lo mismo con dos?

Como siempre tiene ud la razón y al parecer es correcta la construcción "deber de", pero a mí no me suena bien, me da algo así como grima xD

Prometo acudir a su consultorio en próximas ocasiones.

Plas plas plas

Nada más que decir, llevo siguiéndote mucho tiempo y hoy por fín me has hecho registrarme para dejarte un comentario. El comentario en sí no dirá nada nuevo, simplemente que me parece que desde hace tiempo ya has encontrado el verdadero sentido de la vida, que no es, nada más y nada menos, que esas pequeñas historias que guardas en tu cabeza, que recuerdas y te producen alegrías, tristezas y otros estados anímicos. Lo más importante es que has perdido el miedo a contar lo que hay en lo más profundo de tí, te envidio (envidia sana).

Te has transformado, por lo menos de cara a este blog, porque creo que esa transformación llevas cuajándola desde hace demasiado tiempo, pero no te has atrevido a salir de detrás de las cortinas y decir: "Aquí estoy, soy así".

Mucha gente critica tu cambio, dicen que se te ha ido la cabeza, yo pienso justo lo contrario, que antes tenías la cabeza perdida, ahora es cuando sabes más que nunca lo que quieres y lo que necesitas.

Enhorabuena.

Mirabas por un agujerito??

Despues de mucho tiempo, una escena similar se repetia el pasado viernes entre dos amigos que se volvian a encontrar.
Esa sensacion de bienestar no se va de mi cabeza... Pero tampoco las ganas de saber como continuará, si habrán más encuentros, si el destino está jugando con nosotros.

Romperé la magia y gritaré...

...a los cuatro rincones de internet: ¡¡¡¿¿¿Nadie se ha dado cuenta que ha mojado????!!! Pero si lo dice bien clarito, de la una menos veinte a las cuatro de la madrugada. Y si ahora fuera uno de los que piensa que se te fué la perola, te diría que bien hecho, que eso es lo que necesitabas, pero como no es el caso, simplemente agradecerte que hayas recreado un pequeño trocito de sueño [otra vez más, y van...] con palabras.

Nos leemos.

No tengo ningún derecho a decirlo

...pero me recuerda a cosas que leo ahora sin recordar que las escribí hace mucho.

Gracias a ti también

Preciosos sentimientos

Me encanta la forma en qué has descrito esos sentimientos. Me han hecho sentir.
Son esos sentimientos que nos hacen sentir tan vivos y que a veces los tenemos ahí como apagados esperando que alguien encienda la chispa que hace falta para que revivan.
Gracias por regalarnos la lectura de ese relato tan real como precioso.

Gracias

Gracias a ti por compartirlo.

Un abrazo.

-- Wayfarer

El novio a 12.000 kilómetros

Hace unos años un compañero de trabajo de mi novia "super majo" se empeñó (y digo poco) en invitarla a tomar algo "y si eso a cenar por ahí" (sic) durante las vacaciones.

Tengo la impresión de saber ahora exactamente lo que evité cuando le dije a la que ahora es mi mujer que si no se lo explicaba ella se lo explicaba yo.

¿La metafísica con dolor de huevos es más o menos filosófica, pillín ;-)?

Una gran entrada en todo caso. Gracias por compartirla.

esa burbuja jabonosa

Hace unas semanas que ando subido en una de esas pompas de jabón, rebotando contra sus suaves paredes.. pero ya con miedo a que explote de un momento a otro.

En fin, estas sensaciones son las que llenan nuestra bolsa de la vida.

Salud!
Xavi!