El colegio, ciudad sin ley

Los niños son muy crueles. Lo sé porque viví entre ellos.

El colegio es una selva, un hervidero de pasiones de críos en la edad esa en la que uno no sabe si es sepia o calamar. Uno intenta hacerse un hueco y ni siquiera sabe qué asiento quiere. Los niños no deberían ser encerrados en un recinto durante tiempos tan difíciles como son la pubertad y la adolescencia. Hasta los presos tienen menos problemas personales que un niño creciendo.

Pero claro, los niños tienen que aprender a sumar, y luego a multiplicar, y luego las raíces cuadradas y los números complejos. Y la historia de España, y las teoría evolucionistas del descerebrado de Darwin, y saber por dónde va cada río y cuál es la capital de cada país (si supieran el tiempo que tiraron conmigo). Hasta que internet se desarrolle lo suficiente y cada niño pueda estudiar tranquilamente en su casa sin interferencias nocivas, habrá que confinarlos. ¿Qué se le va a hacer?

Hasta los 14 años más o menos el colegio va bien; bien comparado con lo que viene después. Yo tengo traumas desde el jardín de infancia.

Del jardín de infancia recuerdo varias cosas. El que unos años después sería mi mejor amigo, traía un balón de fútbol todos los días y a mí no me dejaba jugar. Así que toda la clase y algunos más se juntaban para darse patadas y de vez en cuando acertarle al balón y yo me tenía que dedicar a otros menesteres. Aunque se truncó mi trayectoria futbolística, procedí a desarrollar la capacidad de entretenerme con cualquier cosa, habilidad que ha llegado hasta estos días. Además me juntaba con otros niños con inquietudes como las mías, o a los que tampoco dejaban jugar al fútbol, y hoy en día tengo la suerte de poder hablar de temas que van más allá de la quiniela semanal.

También recuerdo con horror que no me gustaba la comida, ¿a quién coño le gustan las cerezas con seis años?, ¿por qué me obligaban a comérmelas si yo decía que no? ¿Dónde queda lo del libre albedrío? Como alma rebelde, tenían que perseguirme (literalmente) por todo el colegio para hacerme engullir las diversas delicias de la naturaleza, por lo visto destinadas a despertar mis sentidos a hostias. Tras la comida, nos metían en un pabellón a oscuras en el cual pretendían que durmiéramos la siesta. Creo que jamás pegué ojo allí, y lo poco que recuerdo de aquellas sesiones de reflexión post-cerezas haría un buen guión para una película de Tim Burton.

Luego vino ya el colegio propiamente dicho. Como comentaba alguien la semana pasada, desde los primeros cursos se definen roles y se establece la cadena trófica, en la que en seguida queda bien claro quién es el pez chico y quién el que le va a dar una somanta de hostias. El colegio es como la naturaleza, como una caja de cristal en la que se encierran bichos y se observa cómo se organizan. El próximo reality show de éxito será en un colegio. Lo de la supervivencia en una isla desierta no tiene ni la mitad de crudeza.

Hasta que los niños no empiezan a fumar, las diferencias entre unos y otros son físicas: está el niño gafotas, el niño gordo, la combinación de los dos anteriores (carne de cañón TM), el que tiene la cara hecha un mapa debido a las erupciones volcánicas de la pubertad, el que se adelanta a su tiempo y se le ven los pelos en las bolas en el vestuario, etc. Por supuesto, todos sus equivalentes en versión niña. La única diferencia entre ambas versiones es que, mientras que la niña sufre el acoso de compañeros a través de la tortura psicológica, la versión niño sufre el acoso en forma de tundas esporádicas y tratamientos de mantenimiento semanal. Tus palabras no quebrarán mis huesos, pero tus hostias... (no recuerdo muy bien el dicho).

El niño crece más o menos sano, aprendiendo geografía y batiéndose en alguna pelea ocasional para reforzar su posición en la manada. Cuando parece que uno le ha cogido el tranquillo, entonces empiezan las clases sociales: los niños empiezan a fumar y a mamar con cierta asiduidad. En mis tiempos esta edad estaba en torno a los 12 años y, aunque creo que ya nada me sorprende en este mundo, no quiero ni saber a qué edad se produce este cambio de estadio en la actualidad.

El caso es que, después de años de jerarquía establecida, se genera un nuevo orden social. Ahora el top de la crême es la clase que fuma (de momento cigarros) y que sale a privar los fines de semana. Si no fumas eres un degenerado social y el escarnio del grupo. En esta nueva clase dominante se ubican las tías buenas y los niños malotes. Por otra parte, los gordos gafotas ven en esta revolución social la oportunidad de un reconocimiento, y muchos se lanzan a darle al pitillo. Descubren que sus taras físicas serán pasadas por alto si deciden pagar el pequeño precio de encender un cigarrito. Muchos se lanzan al reconocimiento fácil y abandonan a sus amigos que, a pesar de tener granos en la cara o un sobrepeso evidente, han conseguido pasar por la infancia desarrollando un atisbo de personalidad.

Lo de las tías buenas es caso digno de estudio. Han caminado por la vida entre piropos y reconocimiento fácil, no han sufrido palos físicos ni emocionales. El resultado de este crecimiento en otra dimensión es una cabeza con menos contenido que un huevo Kinder. Se dejan llevar de aquí para allá, tienen menos criterio que una mosca de la naranja y no saben lo que es un puñetazo o una puñalada verbal. La mayoría consiguen empalmar este camino de rosas con la universidad e incluso con el mundo real, pero el batacazo cuando caen es tremendo.

Yo no sufrí sobrepeso, pero lucí miopía y granos como el que más. En el colegio cultivé la mayoría de complejos que conservo en la actualidad y jamás fumé. Tuve la suerte de rodearme de buenos amigos que conservo hasta ahora y a los que veo todas las semanas, más de 20 años después de darles la primera paliza o recibirla. El balance es más o menos bueno, pero las pasé putas. No volvería al colegio por nada del mundo.

Un último apartado es el de la ropa. Como si fueran galones, las etiquetas de tu vaqueros marcaban tu estatus social. Como buen niño, fui en chandal remendado con rodilleras hasta los 15 años, zapatillas desvencijadas completando el conjunto. Cuando pasé a los vaqueros, las chanzas eran continuas: unos días porque mis vaqueros no eran Chipie, otros porque me había hecho el dobladillo en las perneras porque me venían largos (joder, si el año pasado era lo más), cuando llegaba el verano porque me había recortado los vaqueros demasiado largos, o demasiado cortos, o... Vamos, que no daba una. Los años no me han cambiado, y me sigo poniendo lo que me parece cómodo y sigo reciclando ropa de otras temporadas bajo las coñas de mis amigos, que serán 20 años, pero siguen teniendo la misma mala leche del colegio para según qué cosas (dicen que la confianza da asco).

En fin, aquello fue el colegio. Evidentemente resumido en media hora, pero en esencia. Si alguien quiere que me extienda en algún apartado en especial, no tiene más que pedirlo; guardo traumas para dar y vender.

Opciones de visualización de comentarios

Seleccione la forma que prefiera para mostrar los comentarios y haga clic en «Guardar las opciones» para activar los cambios.

El colegio, ciudad sin ley

La verdad es que estoy de acuerdo en todo. El colegio para mi fue una verdadera tortura. Yo empece con mal pie (nunca mejor dicho). Tenia los pies planos. Eso me hizo llevar horrorosas botas ortopedicas hasta los 10 años. Creo que no hace falta detallar como puede eso marcar a un niño. Claro que tambien podia marcar al niño de enfrente con una buena patada. Lo peor llego despues. Nos hiciero test de inteligencia. Aunque el resultado era confidencial, se corrio la voz de que yo era superdotado. Al principio tuvo su gracia: los niños te señalaban con el dedo y te decian "superdotado, superdotado..." como si te estuvieran insultando. El problema llego cuando les explicaron que superdotado queria decir que era mas listo que ellos. Eso debio de suponerles una enorme agresion, pues respondieron a ello agrediendome continuamente. Y mis padres que no entendian como podia desgastar las botas de esa manera...

En fin, creo que lo del futbol cae por su propio peso. ¿Quien va a dejar jugar al futbol a un niño con botas ortopedicas? Como Gonzo, pienso que al final a sido una bendicion, pero en su momento fue una putada.

La unica ventaja que tuvo aquello fue que como no podia jugar al futbol, jugaba con las niñas. Lo cual para ligar no me ha servido despues, pero si para relacionarme con el sexo opuesto sin hacer el gilipoyas, y me ha asegurado un cierto grado de comprension de la psique femenina suficiente no para entenderlas, sino para asegurar mi supervivencia.

En fin, que aquello ya paso. En el instituto pude hacer una vida normal, no tuve que fumar ni beber para demostrar nada, y todo el deporte que hice para asegurar una cierta autofensa dio sus frutos. Con el tiempo, voy superandolo...

Mav
PD: Cuando venza la flojera me registrare...

El colegio, ciudad sin ley

Jolin...
queria ser el primero :-(
En otro momento sera....

Por el momento me reservo mis desventuras colegiales...
todo llegara.. y cuando llegue.. JUAJUAJUA....
Diox... que infierno...

chau

---
Las cosas que tiene la vida... Me encanta este weblog

El colegio, ciudad sin ley

A mi me tocó el trauma del aparato en los dientes. Me lo pusieron en quinto curso, unos 11 años, hasta octavo. En ese tiempo nadie sabía que eran esos alambres que llevaba en la boca y por supuesto, todos me señalaban y se reían, cosa que no hice yo durante esos tres largos años. De hecho es el día de hoy y si me lo propongo soy capaz de reir sin enseñar un solo diente. Cosas que se aprenden para pasar desapercibida.

Por supuesto durante ese tiempo el tema chicos era como en las tiendas, " se mira pero no se toca" a ver quien quería besar a una chica con alambres en la boca, y si se encancha uno????? en fin, corramos un estúpido velo.
Ahora la cosa no ha cambiado mucho porque, aunque tengo una sonrisa de escándalo ;)(su dinero le costó a mis padres), a veces incoscientemente bajo la cabeza y cierro la boca como cuando tenía 14 años.

El colegio, ciudad sin ley

Yo tambien pase por eso, a la edad de 10 años, y encima mi aparato eran 2 alambres que salian frontalmente de ambos lados de mi dentadura y se unian a otro que me bordeaba la cara a unos 3 cm y por detras se sujetaba con una cinta de pega.

Me llamaban Terminator, no digo mas :( Afortunadamente supe unirme al grupo de los que mandaban en mi colegio (de monjas), y aunque alguna ostia me llevaba por ser poca cosa, en general me libraba de casi todas las movidas.

El colegio, ciudad sin ley

Recuerdo que en el bachillerato me pusieron un p.... frenillo, yo lo usaba toda la tarde (por que estudiaba en la jornada de la tarde) y me lo quitaba en el descanso, un dia los malditos plagos compañeros me lo sacaron de la maleta y lo llenaron de tisa, cuando volvi me lo puse de nuevo y todo el mundo cagado de la risa y yo ni por enterado, claro se llevaron su par de golpes los dos delicuentes que me hicieron eso pero de todas formas.
saludos de Bogota, Colombia

---
CESAR DANIEL URREA LOPEZ
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS
INGENIERIA DE SISTEMAS
GLUD(GRUPO LINUX UNIVERSIDAD DISTRITAL)
BOGOTA, COLOMBIA

Escuela de supervivencia.....

Macho, tú lo has dicho: el colegio es una escuela de supervivencia. En mi clase yo era el gordo gafotas con alabres en los dientes y, encima, empollón. Además, era raro (porque me gustaba leer y quitarme la tarea para casa en las horas de "estudio").

Los primeros años fueron un auténtico infierno, convenciéndote a ti mismo de que "ya se cansarán", "yo tengo razón y ellos no", y demás... Lo malo es cuando descubres que ellos son 30 y tú 1, así que te cansas tú antes, y que lo de la razón no parece trastornarles demasiado

En ese momento es cuando tu instinto de supervivencia viene en tu ayuda, y te conviertes en el año del chantaje:
- "Eh, gilipollas, empollón.. Te vamos a dar una paliza"
- "Acércate a menos de 2 metros y en 2 horas todos los profesores se enteran de lo de que vendes tabaco a los pequeños"

Eso, y un poco de "artes de negociación", y pude pasar por todo el colegio sin más lesiones que las que me causé yo mismo por torpe.

Escuela de supervivencia.....

Resumiendo, que estoy en el trabajo :P

gordo, con aparato y timido a mas no poder. Parecia que a los 14 años tenia tatuado en el cuello "insertar collejas aqui". Yo tambien me he traumatizado en esos años, y he visto como chavales, por sentirse mejor, me sacudian sin piedad....

en fin, yo tambien quiero preguntaros una cosa..cuando conoceis gente nueva, y os presentan al tipico "gallito" que va de supermacho, vuestra primer impulso no es hacer lo posible por dejarle en ridiculo con vuestros conocimientos/gracia, como una revancha inconsciente por aquellos años? porque a mi me pasa, y mucho

un saludo a todos/as y Gonzo, si das con la formula para que si algun dia tenemos hijos, poder hacerles pasar el trago mas facil de lo que lo tuvimos nosotros, no dudes en compartirlo :)

PD: perdonar los acentos, pero este teclado ingles no gasta, y aprenderme todos los ASCII de los mismos como que no me apetece ;)

El colegio, ciudad sin ley

¡Ay, el colegio! Yo también era carne de cañón en aquella época. Era el empollón de la clase, el ojito derecho de casi todos los profes, un paquete jugando a fútbol, e incapaz de hacer daño a una mosca. Esto me convertía automáticamente en un objetivo preferente para los matones de la clase que repetían curso una y otra vez, y que por tanto me aventajaban uno o dos años.

Sin embargo, tenía cosas a mi favor: no era gordo, ni "caracráter" (o "caramapa"), ni llevaba aparatos en los dientes, ni llevaba gafas. Y lo más importante: en los exámenes dejaba que la gente me copiara. Lo cual me convertía en un pardillo, pero que no les caía mal del todo. O sea, que podía jugar a fútbol con ellos (a pesar de que en el 75% de los partidos ni siquiera olía la pelota), y no solían meterse mucho conmigo (sólo un par de peleas en toda la EGB, y una de ellas por culpa mía, no es un mal balance).

La mayoría de las agresiones eran verbales, y pronto aprendí a ignorarlas. Llevaba incorporado una especie de filtro bayesiano anti-spam (anti-insultos, más bien), que era de lo más eficiente. Así que, para mí, la escuela fue algo traumática, pero tampoco me puedo quejar.

En cuanto a lo de fumar... yo soy el típico gorrón que nunca compra tabaco, y que sólo fuma cuando le gorrea un pitillo a alguien. Empecé a los 14. Eramos cuatro, y nos escondíamos en unos edificios abandonados para que no nos vieran. Recuerdo que, al principio, fumábamos de todo: Bisonte, Gold Coast mentolado, Fortuna, L&M, Ducados, Kruger... Si no pillé un cáncer de pulmón entonces, dudo que lo pille ahora. De los tres que iban conmigo, uno es fumador empedernido, el otro lo ha dejado hace poco, y el otro no llegó a engancharse. Aquellas primeras toses, aquellos chicles de menta, aquel primer humo por la nariz, aquellos eructos ahumados... ¡Qué tiempos aquellos!

---
La belleza está en el interior (Jack el Destripador)

Cruel destino

Mi infancia únicamente fue atormentada en su momento por las dimensiones de mi cabeza. La verdad es que llegué a pensar que era un mutante(pero comprobé que si super-mente ni nada parecido). Yo es que me miraba al espejo y la verdad es que tampoco me veía tan cabezón, supongo que sería un reflejo de esquivación o algo parecido.
Al principio me cabreaba, hasta que un "listillo" me dijo: "Oye, si te hicieran un sobrero de paja, se morirían todos los burros de españa" (creo que fue la única frase con mas de un verbo que el chaval creó en toda secundaria). El caso es que me hizo gracia y aprendí a joder a los otros con la misma moneda, que si lo miras todos tienen taras genéticas, no creais.
PD: Ese chaval se pasa el día traginando chatarra y yo akí estoy, en mi ordenador...jajaraja (risa maliciosa)

La mejor defensa, el ataque

Tengo que contaros que yo viví dos etapas de colegio

En la primera etapa, estaba en un peaaaasssso colegio de Barcelona, edificio increible, con calefaccion, ventanas con persianas que se abrían, gimnasio cubierto con pista de balonmano, sala de cine, biblioteca, muchos despachitos interiores y tal... Laboratorio, salon de actos...

Allí no se estaba mal. Pero por las movidas de los rollos esos de aprender catalán y tal, mis padres decidieron mudarse a Sevilla.

En el colegio de Barcelona yo era el puto amo (tm). Como mis padres eran profesores en ese colegio, me conocía el cole al dedillo, con todos sus pasillos interiores, pasadizos y tal. Allí viví mi primera experiencia de rebeldía estudiantil, cuando le di su merecido a aquel tipo. No se si lo he contado en algún post previo, pero yo por aquel entonces era delgado, con un aspecto fragil (nada similar a mi aspecto actual, similar al de un M1 Abrams en pleno cabreo) y el profesor se divertía llamandome "mosquito patas de alambre".

"Púsome Dios el aparejo ante los ojos, que como aquel que dice hace al ladrón", decía el Lazarillo. Harto de tanta tortura psicológica, iba un dia caminando por uno de los pasillos cuando me encuentro a mi archi-enemigo remendándole la cabeza a uno de los crios en el botiquin (aun se estilaban las batallas a pedradas). Y se había dejado las llaves puestas en la cerradura. Así que le pegué un tirón a la puerta y le dejé encerrado dentro, chillando, pateando y sufriendo sin poder salir. Yo iba a llevar una nota de mi profe al despacho del director, precisamente, y luego me volví por otro pasillo.

Mientras tanto, el pobre cretino (según el Diccionario de la R.A.E.: Estúpido, necio; estúpido, segun el mismo diccionario: estupefacto; Estupefacto, segun el mismo diccionario, atónito, pasmado; Gonzo, si me vas a borrar el post, antes copialo entero en un documento de texto y me lo remites via e-mail) seguia voceando y golpeando la puerta, hasta que mi madre, que tenia su aula relativamente cerca, le oyó, y procedió a su liberación. El tío salió como los toros del primer encierro de hoy: de estampida, pidiendo mi cabeza y tal. Al final mi padre me riñó delante de él: Me dijo textualmente "Eso no se hace. De aquí en adelante, te debes portar bien". Y a Tomás, el tio que me hacía Mobbing le dijo: "Donde las dan, las toman".

El colegio de Sevilla era una absoluta mierda (TM). Era un colegio de los del PUA (PLan de Urgencia de Andalucía), con, supuestamente, 16 aulas. En realidad, llegó a tener 30 unidades funcionando, por milagros del corrimiento de paredes y aprovechamiento de espacios variados (como meter una clase de 35 crios en un cuarto de unos 36 metros cuadrados). La calefacción nunca funcionó en los 6 años que estuve en el colegio (en Sevilla en invierno hace frío). Las ventanas eran de posicion unica (o abiertas o cerradas) y las persianas de las clases, lo mismo.

Imaginaos mi perspectiva. Un crio en un colegio andaluz, con acento catalán y los padres son profesores en el mismo colegio. Carne de cañón, vaya. Todo el mundo me tenía enfilado e incluso uno de mis actuales mejores amigos me mordió en la fila (según él, solo un poquito).

La cosa pasó a mayores cuando me intentaron linchar en el patio. Aunque hasta entonces me había sujetado, en aquel momento no quedó otra que abrir la caja de las galletas e iniciar el reparto. Despues de un rato dándoles la comunión a aquellos energúmenos, vieron que era mas duro de roer de lo que ellos se esperaban, y aunque algunos de ellos aun me la tienen jurada (en proporcion directa a la cantidad de hostias que recibieron) otros fueron leales amigos y compañeros.

Cuando tenga mas ganas, escribiré más. Ahora me voy a darle una vuelta al Dyane 6, que ya funciona.

El colegio, ciudad sin ley

Ahhh, el colegio. El maldito e insufrible colegio... colegios, en mi caso :-)

¿Que no recordar, y olvidar, de esas interminables horas de clase? Mi caso no varía demasiado de los de encima salvo que, como se verá más tarde, a temprana edad me convertí en, como me gusta llamarlo, "catador de colegios".

Tímido, empollón, con gafas, que intentaba no devolver ni insultos ni golpes (¡craso error!) y, por si fuera poco, el único de 30 personas que hacía la asignatura de ética en lugar de religión. Características que me convirtieron immediatamente en objetivo de burlas y golpes.

Pero es que, por si fuera poco, algunos de los golpes e insultos se excusaban con un "tranquilo, te puedo pegar porque tu no has hecho la comunión y no crees en dios, y yo si, y por tanto puedo pegarte ya que dios esta de mi parte" (totalmente verídico). Otros, simplemente, no tenían razón de ser: "aquí te pillo, aquí te mato".

Caso curioso. De toda mi clase, unas 30 personas, no tengo noticia de nadie que haya llegado a la universidad. Tres, tal vez cuatro, tuvieron el graduado. Y entre ellos, y alguno del resto, se hallan los que fueron mis mejores amigos.

Años más tarde cometí otro error. O no, según como se mire. Ya que el tiempo me beneficiaría. Cambié de colegio. Y es que, con ello no sólo terminé arrastrando las características de empollón y gafotas, sino que además, era el novato. Y es que volvía a ser la nota discordante y, además, los profesores eran muy malos y muy a favor de la teoría "el alumno debe aprender por sí mismo y debe ser capaz de promover el debate en lugar de los golpes". Me harté de hacer unos cuadernitos de mates, rellenar uno tras otro, para que luego fueran distribuídos por toda la clase, o tener que solucionar las dudas de mates que alumnos hacían al profesor -allí nadie enseñaba- y que me las redirigía. O una profesora de lengua que, lo más destacado que podía decirse de sus clases, era el maquillaje que se ponía gracias a su espejo sacado del bolso. Un patio en el que la diversión más común era la guerra de piedras entre cursos. O maltratar a los niños discapacitados -el colegio, concertado, recibía subvenciones si los aceptaba-. Todo ello sin queja de los profesores: ¡viva la libertad!

Ese colegio duró sólo unos meses... en febrero me volvía a cambiar, tras un mes sin a clase (¡eso sí que era vida!). Cambiar en marzo no favoreció mucho. Volvía a ser la nota discordante, sí, pero esta vez ampliado dado que, ya no entraba en un curso natural sino que entraba a mitad de curso. Y además, entraba y sacaba mejores notas que la mayoría. Que el resto, mejor dicho. Tampoco ayudó demasiado tener un profesor que, al más puro estilo zipizapenco, ordenase la clase según las notas que sacaban. Eso sí, en orden inverso: En la primera hilera se hallaban los que sacaban peores notas. En la última, los mejores. Y totalmente solo y aïllado, adelante de todo, el peor especimen de la clase. Naturalmente, llegar y pasado poco tiempo me asignaran el último puesto no favoreció mucho.

Por otro lado, el ambiente del curso era curioso. Gente de todo tipo, buena gente algunos, otros no tanto. Y algunos cuyo panorama familiar era un auténtico desastre. Peleas en patio y amenazas de cortarme en pedazos -con alguien de quien se sabía era muy hábil en el manejo de la navaja- sucedían a diario. Aunque entre todo esto, encontré a gente con la que jugar a ajedrez mientras la mayoría jugaba al futbol. Otro respiro lo supusieron la llegada de algún niño magrebí, quien immediatamente era insultado y avergonzado (incluso el profesor sabueso -de lengua- llegó a tachar a uno -un chico muy inteligente- de subnormal porque no sabía pronunciar bien la "o"...).

Nada. Tras un par de años me enfrenté a otro cambio. A medio curso... dicen que el hombre es el único que tropieza dos veces con la misma piedra. En mi caso, tres y cuatro. También dicen que a la tercera va la vencida. Y fue totalmente cierto. Salvo que no era ese el tercer colegio, sino el tercer cambio -cuarto colegio-. A partir de aquí las cosas cambiaron y la cosa fue mucho más llevadera. Y aunque no todo fueron flores, el ambiente en general era mucho más agradable. Alguna riña, alguna pelea. Insultos y golpes no querían olvidarme, pero todo ya era bastante distinto.

Finalmente el instituto y la universidad. Pero eso ya son otras historias. Historias más agradables, en cualquier caso, y de las que pocas -o muchas, según se mire- anécdotas pueden contarse. Pero ninguna que narre el verdadero descenso al infierno... esto, los colegios, que es mi historia.

Un detalle: siempre me preguntaré que hubiera pasado si, en lugar de recibir el primer golpe e insulto, lo hubiera devuelto sin piedad. ¿Habrían cambiado las cosas? ¡Quien sabe!

El colegio, ciudad sin ley

La verdad es que yo me considero un freaky o nerd o comoquieraquequierasllamarme pero mi infancia en el colegio fue bastante llevadera. Solo unas orejas un PELIN mas grande de lo habituales (que con el posterior crecimiento global de mi cuerpo quedaron compensadas afortunadamente) me trajeron algun problemilla. Nada que no pudiera solucionarse con algun que otro insulto de vuelta para el cual el objetivo no tuviese una defensa convincente de manera que se auto-ridiculizaba.

En fin, volviendo al tema,yo he acabado en la informatica (ingenieria de sistemas) y ahora estoy currando en una multinacional informatica en un pais de lengua sajona (de ahi la ausencia de acentos) y nunca he tenido problemas graves. En el "cole" me integre bastante bien, jugaba al futbol, basket y a lo que me echaran y tenia tiempo para combinarmelo con mis colegas frikis!! Incluso tuve tiempo para alguna prematura incursion en el universo femenino.

En el instituto la cosa no empeoro. Seguia igual. No me hizo falta fumar ni beber para integrarme perfectamente y eso que mi "insti" estaba plagado de energumenos. De hecho empece a fumar hace un par de años en la Uni pero no era por motivos de integracion era mas bien algo como "Me corto las venas ahora mismo o hago algo igual de destructivo pero que me permita acabar la carrera, que ya que hemos llegao aqui ....".

Y bueno la Universidad ... lo mismo de lo mismo.

En resumen, me considero un friki integrado al que ademas no le importa reconocer, como tambien hace nuestro querido Gonzo, que tengo cierto ,y solo cierto, exito con las mujeres y el resto de realciones sociales en principio no relacionada con el mundo de la informatica (lease partidos futbol, borracheras desmesuradas, fumadas igual de desmesuradas and so on )

Eso si, rompamos una lanza a favor de los no tan afortunados: Tengo que decir que con la mayoria, que no todas, de las personas con las que realizo esas actividades NON-IT COMPLIANT me cuesta mantener una conversacion minimamente interesante.

Pero un consejo, si os poneis a su nivel, como bien comentaba un compañero por ahi arriba, llegara el dia en el que sorprendais a mas de uno/una (con toda su connotacion) haciendo alarde de vuestra inteligencia y ahi el maton, chulo o cualquiera que sea su condicion no tendra mas opcion que achantarse y dejaros la via libre.

Have a lot of fun ;-)

Cris
From Hibernia

El colegio, ciudad sin ley

Yo hice una encuesta, en su día cuando estaba en la facultad, y
descubrí que mis conocidos de informática todos habían pasado
una niñez de inadaptado en el colegio. Había una que era una
matona pero es la excepción. Mi pregunta es... ¿La inadaptación
lleva a la informática? (Tampoco se si es causa o efecto).
¿O tu experiencia es que eso no tiene que ver?(si todos los
informáticos que conoces eran de la status medio-alto en el cole)
En mi caso pienso que si, menos actividad social (y no hablemos
de ligar) llevó a más actividad informática (sobraba el tiempo).
Hoy en día lo disimulo muy bien ;)

El colegio, ciudad sin ley

Mi pregunta es... ¿La inadaptación lleva a la informática?

Bueno, yo conozco a uno en mi facultad (que es precisamente al único al que le he preguntado acerca de su estatus en el colegio), que me dijo que era uno de los matones de su clase. Más que nada porque, por lo visto, el tío era una mole, y nadie le tosía. Así que, respecto a la pregunta, es muy posible que sí, pero ya se sabe que todas las reglas tienen sus excepciones...

El colegio, ciudad sin ley

Los nin~os son muy crueles, como Gonzo yo tampoco volveria ni loca al colegio.... no tenia gafas, pero me discriminaban por inteligente... nadie me hizo un test porque yo me negaba (sabia decision, en cuanto di permiso para hacerlo estuve en observacion como ratita de laboratorio por mucho tiempo ni bien confirmada una superdotacion "notoria" sniff =( ) pero los chicos no necesitaban eso para discriminarte por saber mas o no (no estudiaba siquiera para sacar buenas notas)
Ni hablar de una nena mas alta de lo normal, tampoco tuve frenos (aunque los necesito, jejejej =B ) pero si al ser tan alta y tan grandota me veia mas gordita que las otras nenas.... con el tiempo ese "relleno" paso a ser atributo deseable... pero nada que me hacian de lado y me maltrataron tanto verbalmente que me han dejado complejos pa' toda la vida....

Ni hablar... los pibes son las criaturas mas crueles =( , que bien hace tener un reducto (aunque cibernetico) donde sentirse identificada y acogida =)

Tildes omitidas intencionalmente

El colegio, ciudad sin ley

En mi colegio si te portabas mal no dudaban en echarte de clase, y a veces aunque no lo hicieras. El resultado es que a veces nos encontrábamos casi más gente fuera de clase que dentro (vale, estoy exagerando, pero eramos muchos) y casi siempre los mismos (yo no es que fuera un gamberro, digamos que me juntaba con mala gente, o eso le dijo la profesora de 5º a mi madre).

Esto viene porque la afición preferida de todos era fichar a alguno que tenía que salir de clase para hacer pis, seguirle, entrar en el servicio en silencio y cuando estaba en pleco acto de micción en los "meaderos" de pared darle un empujón, lo que provocaba en la mayoría de los casos que el intento de mantener el equilibrio le crease una gran mancha de orina en sus pantalones, lo cual provocaba las carcajadas de todos.

Y como lógicamente no podía volver a entrar en clase con dicha mancha se quedaba en los pasillos con el resto, lo que hacía que al haber pedido permiso para ir a "hacer pis" y no volviese a clase dejase otro tipo de mancha, esta vez en su historial.

Iré contando más anecdotas según vaya recordando, que del colegio más de uno podríamos escribir un libro.

Un saludo,

Drako

El colegio, ciudad sin ley

Pues sí, a mí también por inteligente, tuve incluso que rechazar una oferta para saltarme un curso porque me veía muerto. A eso suma ser hijo de maestro (razón suficiente para convertirte en intocable) y que mi cuerpo me hiciera la faena de hacerme lucir un bonito mostacho de carabinero desde sexto de EGB.

Aquellos (¿)maravillosos(?) años

Aaaich, aquellos años de colegio, que lejos quedan y a la vez que cerca!. Un poco como tortura sí que se recuerdan, no es fácil ser el "empollón" de la clase, curiosamente yo estudiar, lo que se dice estudiar, más bien poco ya que mi memoria es binaria, o admite algo o no lo admite, pero la insistencia no le hace mella, y mi espíritu vago hace el resto. Sea com fuere como acostumbraba a jugar en la calle con gran parte de ellos, aunque no llegabas al grado de amigo del alma como mínimo tenías la teórica suficiente probabilidad de no recibir tundras.

Luego llegó el instituto. Como quiera que mi escuela de EGB no era la pera limonera, llegué a mi instituto en solitario como quien dice y allí, pues a hacer los amigos freaks (buen rollo coleguitas) y alguno que otro más normal. El primer año medio torturado por un par de chatis, que me iban todo el día persiguiendo... anda que si fuera hoy, iban a tener que pillarme entre varios colegas para que les soltara el cu .... bueno, que me voy del tema.

Y por fin la universidad, y todo un hito en sociabilidad. Me pasé los 3 años (inf. tecnica de gestión) practicamente solo hablando con mi colega de prácticas, el resto de la peña nada más se acercaba cuando nos quería preguntar algo. Como la universidad era de pago y nosotros eramos hijos de obrero, me imagino que alguna gente nos debía de ver como la peste.

Y ya cuando dejas todo eso te encuentras con el trabajo, lugar en el que si que te sientes puteado, aunque ya con tanto camino andado como para no estar muy impresionable. Como que afortunadamente te pagan una pasta (mayor o menor, dependiendo del caso) pues ya definitivamente te la viene sudando todo e intentas que el día a día se haga lo más suave posible.

En fin, Mariquita el último.

El colegio, ciudad sin ley

Bufff... el colegio, que recuerdos. Mi colegio era un colegio de curas, pero de curas fachas: pedófilos y fanáticos. Era habitual ver a cierto profesor con un chavalín al que llevaba a todas partes mientras le acariciaba lentamente la espalda. Lamentable.

En el plano personal la cosa no era mucho mejor. Desde que recuerdo siempre fui el gordo "oficial" de mi clase. Añadamos a esta característica, de por si determinante, el hecho de que mis queridos progenitores me pusieron un nombre que desde luego sonaba realmente mal. Por ultimo añadiré que mi estatura era mayor de lo habitual lo que me llevó a ser el "sparring" perfecto: era facil de cabrear, voluminoso y pelearse conmigo era una actividad de riesgo en solitario, pero por lo visto toda una diversion cuando entre tres o cuatro intentaban tumbarme. Pura diversión ¬¬
Algunas personas dicen que esas cosas hay que olvidarlas, pero muchos compartiran conmigo el odio visceral contra algunos "graciosos" que existian en las clases y que demasiado a menudo nos hacian la vida imposible.
Asi... entre dos-tres peleas diarias, respuestas a insultos y algún buen amigo que hice por el camino pase mi infancia hasta la pubertad...
Mi total inaptitud para los deportes (excepto como portero de futbol, por motivos obvios) y mis ansias nulas por intentar unirme a "los guays" (bebedores,fumadores,puteros y pre-bacalaeros) del instituto me acerco a otros "inadaptados". En las horas muertas de los recreos nos pasabamos las horas hablando de mil temas y haciendo nuestros pinitos en los juegos de rol mientras los demás sudaban como cerdos al sol de las 2 de la tarde.
Con la llegada de BUP cayeron en picado mis notas, un maton de 3º decidió que ese año ya tendria algo que hacer en sus ratos libres y senti el rechazo femenino en más de una ocasión... todo un placer. Gracias a dios me mude de casa y me fui a otro insituto, tb de curas, pero más liberal y donde los roles no estaban establecidos en absoluto, conoci al mejor amigo que he tenido nunca y mantuve el contacto con todos mis antiguos colegas del otro instituto. Perdi unos quilillos, me enamore, me dieron calabazas, al cabo de unos meses me alegre de que me las hubiesen dado... y hoy estoy estudiando Derecho con unas notas de vertigo, hecho un figurín y con una chica que es maravillosa y esta como un tren! jaejaejeajeea.
Algo es cierto, para los inadaptados la informatica es un refugio, para mi fue un placer y una via de escape, incluso en muchos momentos senti una sensación indescriptible al ver como los más "guays" eran incapaces de copiar un archivo a un disquet o simplemente imprimir un trabajo... no hablemos ya de programar...
La vida da muchas vueltas, los guays hoy tienen curros de mierda y vidas de mierda, mis amigos "inadaptados" son personas excelentes, con una riqueza cultural aplastante, algunos con más que notorio exito con las mujeres, estan en la universidad y les va más o menos bien a todos,gente excepcional en definitiva. Señor@s, quien rie el ultimo, rie mejor y el tiempo pone a cada cual en su sitio.
Gonzo, sin duda, la pagina con más sentido del humor por bit cuadrado de la red. ;)
[Sorry por el rollo, pero nunca habia escrito todo esto jajajajaja, que vida más larga dios... xD]

los guays, ahora

parece que es un tópico, pero los que eran guays en el colegio ahora estan amargaos. En mi clase en concreto habia 6, de los cuales:

* Uno trabaja vendiendo electrodomesticos
* Otro en la fabrica de su padre haciendo palés
* A uno de ellos lo he visto en 3 hipermercados en 4 años, siempre de reponedor
* Otro se hizo culturista y está dando clases en un gimnasio
* Otro conduce un camion de 3.500 Kg por toda la provincia
* El último falleció en un accidente de coche mientras le perseguía la policia.

Que conste que no quiero desprestigiar ninguna de estas profesiones, pero en el colegio, los tios estos (y sus padres) pensaban que iban para ministros...

¿se arrepentirán (los que pueden) de no haberse aplicado cuando estaban en el colegio?

los guays, ahora

Tranquilo... todavía pueden llegar a ministros (al menos los cinco primeros).

los guays, ahora

Cierto... para ser ministro, solo hay que entrar en política ;)

El colegio, ciudad sin ley

En el colegio pasé sin pena ni gloria, aunque era de los
empollones no recuerdo ni palizas ni nada, yo creo que
debido a dos razones:

  • Éramos 3 los empollones y aunque yo era de los más
    pequeños (nos ponían en fila por tamaño y yo siempre estaba
    entre los 3 primeros) los otros era prácticamente unos tanques
    y además suelo caer bastante bien a la gente, es algo natural
    en mí.
  • Un profesor nos colocaba en orden de notas, pero de tal
    forma que en los pupitres que estaban de dos en dos,
    estuviera el primero con último, el segundo con el penúltimo,
    el tercero con el antepenúltimo... y así sucesivamente, con lo
    cual me juntaba con los más cafres y había respeto mutuo, no
    hay nada como conocerse para respetarse

Eso sí, en séptimo coincidé con un chulo que me hacía
rabiar, una vez suspendí un examen de matemáticas y se
empezó a meterse conmigo en clase por lo bajini, harto
levante la silla por encima de mi cabeza e hice además de
estrellarsela en la cabeza (no recuerdo si me detuvo el
profesor o yo no tenía intención seria de hacerlo, pero
apuesto más por lo segundo), el resultado era que seguía
chinchando pero menos y sobretodo si tenía una silla cerca
(recordad que la violencia o su amago SI resuelve algunos
problemas ;-), y
después debido a problemas personales suyos me dejó en
paz totalmente.
Las represalias fueron nulas, pues sólo hice el ademán y
mi trayectoria anterior era impoluta.
Ahora con los profesores si que tuve problemas. Para
empezar ese colegio era el último reducto de los profesores
fascistas, aunque he de decir a su favor que sus métodos de
enseñanza eran bastante acertados como lo del orden de los
pupitres.
Bueno, pues allí había que entrar en fila india, formados,
nada de correr y rezar un padrenuestro y un avemaría nada
más entrar (no sé si sabreís que entonces (y ahora también)
era ateo), además de clases de religión aleccionadores como
"Si me dicen que hay un dragón en una habitación aunque no
me lo crea, no voy a la habitación por si acaso" no comment.
Podría haber sido peor, pues había otro que aplicaba el
antiguo método del golpeo de los nudillos con la regla que yo
por suerte no tuve.
Creeréis que soy un viejo cuarentón, pero puedo deciros
que soy un año más joven que el Gonzo, así que haced los
cálculos.
Pero lo peor del colegio era que no había niñas, ya dije
que era el último reducto de los profesores conservadores que
no quería colegios mixtos y lo consiguieron hasta que más o
menos yo llegué a 4º de E.G.B. pero el daño estaba hecho, ni
una niña en clase en mis 9 años de colegio (parvulito + 8 de
E.G.B), aunque estuvieran en cursos inferiores, eso y el coger
F.P. de Electrónica donde el número de chavalas tambíen
tendía a 0, hace que hoy mis relaciones con el sexo femenino
sean próximas a 0 (agravado aún más por mi afición a los
ordenadores y Linux), pero esa es ya otra historia. ;-)
---FDO. ER_MELENAS

El colegio, ciudad sin ley

Bueno, desde el principio.
Yo ahora mismo voy a empezar 2º de ESO (tengo 13 añitos). Al contrario de lo que alguno de estos santos señores y señoras puedan pensar, no vengo a criticarles, sino a darles la razón. Estoy absolutamente de acuerdo en todo lo que se ha dicho aquí. Y es que yo también he pasado lo mío.
Yo siempre he sido una niña muy rara, ya desde bien pequeñaja. Me gusta leer, la música clásica, y todas esas cosas.
Bien, primero me llevaron a la guardería. Allí fue donde empezó todo. Yo no estoy hecha para tener amigos, todo el que me conozca lo sabe, y sabe otras muchas cosas que contaré más adelante. Pues bien, allí me abandonó mi madre, a merced de unos 20 salvajes a los que llamaban niños y dos brujas a las que llamaban monitoras. Dejando de lado el hecho de que cuando no quería comer los asquerosos manjares que allí nos ofrecían las brujas me daban una somanta de hostias y que uno de los salvajes me rompiera una silla en la cabeza, las cosas fueron bastante traumáticas. Nadie me hablaba, si les hablaba yo me mandaban a la mierda, y las monitoras tampoco me hacían caso. Como pasa en estos casos me aislé, y puede que sea ese el motivo por el cual nunca he tenido ni una sola persona a la que pueda considerar amiga mía. En las fiestas que allí se celebraban me quedaba sola completamente, me quitaban la comida de las manos... vamos, que salí viva de milagro.
Ya con traumas y complejos varios entré al colegio. Yo ya le tenía terror a cualquier lugar en el que hubiese niños, de modo que yo iba muerta de miedo. Debo reconocer que los primeros años no me fue tan mal, ya que hice unos "amigos" temporales, y destacaba en todas las asignaturas. Todo fue bastante bien hasta que cerraron el colegio en el que estaba y tuve que ir a otro. Entonces yo debía tener unos 8 años. Allí yo iba confiada, porque en el otro colegio tenía "amigos" y no encontraba dificultades. Y ese fue el peor error que he cometido hasta ahora, porque al confiarme, lo pasé peor cuando me encontré con la cruda realidad: me reencontré con la guardería, solo que los salvajes eran algo mayorcitos, y que la bruja no era bruja. Allí volví a sentirme marginada, infeliz y desgraciada durante dos años, hasta tal punto que caí en depresión a la tierna edad de 9 años. Mis notas eras mejores que nunca, porque trabajaba como una loca para no pensar en mis problemas. La situación llegó a tal extremo que mis padres se plantearon seriamente el cambiarme de colegio. Llegó un momento en que no pude soportarlo más y empecé a pensar la forma en que esos salvajes me dejaran en paz. Finalmente ideé el plan perfecto. Cogí y aprovechando que empezaban las vacaciones de verano, me puse a estudiar todo tipo de asignaturas, incluso las que todavía no tenía, entrenaba cada día en todo tipo de deportes, aprendí a escribir sin faltas de ortografía, a tocar el piano, la flauta, el violín, etc., me cambié las gafas por lentillas, me pasaba horas delante del espejo ensayando caritas para estar más mona... Cuando empecé 6º de Primaria, me había convertido en la típica estudiante modelo. Sacar buenas notas no me costó nada, porque lo llevaba haciendo desde que era un renacuajo. Mi plan era que la gente pensaría que yo era así de rara, y que me dejarían en paz. Pero el resultado fue muy diferente al que yo imaginaba: de repente me hice popular. Todo el colegio hablaba de una chica de 6º (el mayor curso del colegio) que era inteligente, simpática, mona, modesta... Por primera vez en mi vida, la gente me respetaba. Me hicieron capitana del equipo de voleybol, delegada, gané un montón de premios... Yo me conformé con este inesperado resultado, porque además la gente creía que yo no quería tener amigos; o eso o les daba corte acercarse a mi, y me dejaban en paz.
Este año pasé a la ESO. Sigo dándomelas de estudiante perfecta, y no me va mal. El único inconveniente es que cuesta muchísimo ocultar todo el día tus verdaderos sentimientos, porque mi vida se basa en fingir. Si demostrara mis verdaderos sentimientos, mi imagen se iría a la porra, y volvería a las andadas. Por ejemplo, yo odio a muchas personas de mi instituto, sea porque son unos chulitos, porque no me caen bien, o por lo que sea. Cuando me saludan, aunque tenga ganas de mandarles a la porra, tengo que saludarles amablemente con una sonrisa. Pues toda mi vida es así. No me gusta esta forma de vida, pero no he encontrado otra solución, y prefiero esto mil veces más que lo de antes. Es una técnica que prueba poquísima gente, pero que funciona.
Bueno, de momento he llegado a la edad de los cigarrillos, pero yo, como buena estudiante modelo, nunca he probado uno. Esto a mi no me afecta, porque ellos saben que yo nunca fumaría, y me tratan igual que siempre. Además ni llevo gafas (ahora), ni aparato dental, ni tengo sobrepeso. Supongo que me las arreglaré, como hasta ahora.

El colegio, ciudad sin ley

Sin ser tu misma no vas a tener amigas(os) de verdad y si sigues mucho tiempo vas a acabar sin saber quien eres en realidad. Fíjate en quienes te caen bien y que tal les va, a lo mejor no es tan malo. Además por esa edad todo el mundo cambia (digamos evoluciona) en su caracter.
Si, los crios son (sois y fuimos) unos cabrones en general, pero lo bonito del colegio son las amistades que se hacen, que es lo que lo hace llevadero. Eres una tía lista (o así lo quieres pintar) pues desarrolla tu inteligencia social. Hazte parte del decorado, fluye con la masa, nada contra corriente o haz una isla con tu pandilla, pero que sea a tu estilo. Si no defines tu estilo ahora, te quedarás con el de cínica quedabien. Ganas a corto pero piedes a largo plazo.
Y sobre todo no le hagas caso a extraños por internet ¿quieres un caramelito? X)

El colegio, ciudad sin ley

<critica constructiva>Por favor mete algun punto y aparte</critica>
<ironia> me has dejado ciego </ironia>

Kare Kano

No se si será cierto todo lo que escribiste, pero lo de la estudiante modelo que finje para aparentar lo que no es, es lo que le ocurre a la protagonista del manga Kareshi Kanojo no jijoo (Las cosas de el y ella).

Quizá te interese :
http://www.mangaes.com/resenas/index.php?ver=00114

Saludos, y no te mates tanto ;)

--{@ Ryo99.

El colegio, ciudad sin ley

Bueno, pues aquí hay un informático que no fue especialmente inadaptado en su niñez. Mi única inadapatación era que no me gustaba jugar al fútbol (ni a ningún deporte), pero aun así no me escogían el último cuando se formaban los equipos (en ese ritual tan humillante en el que los dos 'capitanes' iban escogiendo a los miembros de los equipos y los que se quedaban los últimos eran la escoria). Y quitando a uno de octavo que me quitaba los caramelos cuando iba a tercero, tampoco se metían mucho conmigo (siempre he tenido habilidad para pasar desapercibido). Y aunque sacaba buenas notas, no era del grupo de los empollones (ese grupo estaba copado por unas lumbreras de 'buena familia').
Ahora bien, que no tenga excesiva queja de mi niñez, no quiere decir que me sintiera como en casa; me gustaba leer, y me juntaba con los 'inadaptados', porque era con los que estaba más a gusto (y, naturalmente, lo sigo estando).

Para aquellos que guarden todavía resquemor por los 'matones' de su infancia, aquí va esta canción de Los Enemigos

Las Tornas

Si, señor,
el último ríe mejor.
¡Ha ha ha!, ahora soy el mandamás
y tú basura.

Se acabó
para mí la humillación.
¡Aquí mando yo!

Así que cuatrojos y empollón,
pues, ya ves, a mí me funcionó
y, querido, a ti no.

Qué alegrón,
qué alegría veros,
¡ha ha ha!, en mi despacho nuevo.

¿Queréis currar?
Aquí entra quien yo quiero,
quien me apetece a mí.

Así que cuatrojos y empollón,
ahora os vais a tragar el balón,
el maldito ...

Si, señor,
el último ríe mejor.
¡Ha ha ha!, ahora soy el mandamás
y tú basura.

Se acabó
para mí la humillación.
¡Aquí mando yo!

Así que cuatrojos y empollón,
pues, ya ves, a mí me funcionó
y, querido, a ti no.

¡Ha ha ha!, ahora soy el mandamás.
Si, señor,
el último ríe mejor.
Se acabó
para mí la humillación.
Se acabó
para mí la humillación.
¡Ha ha ha!

El colegio, ciudad sin ley

La lectura positiva es que no fuimos pocos los niños con gafas, con asma (el no poder correr detrás de un balón durante el recreo te excluye automáticamente de toda la manada durante el resto de la EGB), con acné, con alergias y con un largo etcétera.

La lectura negativa es que todos leemos los mismos weblogs :)

yo sé que, si tuviese que empezar de nuevo, querría empezar en la universidad. Antes, la vida es un puzzle al que le faltan la mitad de las piezas.

saludos,

nadie@asturi.as

Secuelas sicologicas

Puedo añadir cosas a todo esto, por que las he sufrido y las sigo sufriendo, para bien y para mal por su puesto. Mi historia es una de tantas que habeis contado. Sólo que conmigo elevado a la enesima potencia, ya que no estaban detras de mi los matones típicos de la clase, sino los de la clase de al lado y los de la siguiente y los de la anterior también. Y todo por que yo dejo las cosas muy claras, conmigo "de buen rollo" se puede ir a cualquier parte pero a malas... Con este caracter me ocurrió que al intentar meterse conmigo es un 1:1, ostia que recibía, ostia que devolvía, si no podía ser en ese momento, en otro que me pillara mejor. Mi carácter pacifista me llevó a pasar olímpicamente de todos aquellos juegos, si, los recuerdo, pero yo no veía nada especial en eso de darse leches los unos con los otros, de tal forma que al final acabas solo (añadir que el futbol no me gustaba, y algunas veces que jugaba por no estar solo, era el último en ser elegido y tal y cual). En el instituto ya terminó el tema de meterse conmigo, pero ocurrieron otras cosas. El hecho de no gustarte lo que a los otros (aquí no tenia amigos de esos para jugar al ajedrez), te hace que te quedes mas sólo. La soledad a muchos les hace venirse abajo, de forma increiblemente cruda y real, he visto a gente pasar auténticos traumas o hacer locuras o cosas para no estar solo. Sin darme cuenta adopté una característica que ahora la considero como propia, en prácticamente todo soy autosuficiente, es decir, mientras ahora en mi edad veo como otros estan como locos por buscar pareja, paso de todo eso, cuando otros buscan a alguien con quien pasear o con quien pasar la tarde, me las puedo arreglar por mi mismo, es mas, tengo la sensación que cuando estoy solo y hago las cosas a mi modo todo me va infinitamente mejor. De esta sensación me di cuenta hace unos pocos años, cuando veía que juntarme con gente solo era en la mayor parte de los casos buscarme problemas y lios, y que cuando mandaba todo a la mierda y actuaba según mis propios criterios, todo me volvía a ir bien. En cuanto al tema tías, puedo añadir algunas cosas, alguna en referencia a la chica de 13 años que ha escribo mas arriba. En el colegio había 2 o 3 como tu, en el instituto conocí a 1 o 2 como tu, y en la universidad, no hay, jeje, a eso sumar mi aficción profesional por los pcs y linux, que es algo que es incompatible con las chicas, jeje, lo que habeis comentado antes. A lo que iba, a las 4 o 5 chicas que eran como tu, ojala las pudiera ver hoy en día, o volver a verlas o encontrarme con ellas (no tengo ni idea de que ha sido de sus vidas, pero vamos, seguro que no se han hechado a perder). Pasan los años, te vas dando cuenta de las cosas, y dudo que encuentre fácilmente a chicas tan buena gente como aquellas, en serio lo dudo mucho. Por cierto, me falta añadir que ellas no tomaron tu camino, y siempre fueron ellas. Las máscaras no es algo bueno, pueden servir como escusa para un rato, pero en un largo periodo de tiempo, ya no sabes si es máscara o si eres tu misma. Dices que estas en 2º de ESO, hazme caso, se tu misma, posiblemente te negarás por que ahora todo te va a ir muy mal y tal y cual. Lo que te estoy pidiendo es que hagas una apuesta de futuro (no muy lejano, te aviso, un par de años o 3 como mucho), y no una apuesta de presente, que es lo que has hecho tu, dado que lo que te está funcionando ahora bien en el presente, sin duda, se volverá en tu contra en el futuro, cuando quieras buscar nuevas amistades o pareja o lo que sea, y la gente encuentre a alguien que no eres tu.

El colegio, ciudad sin ley

Bueno aquí va mi história.
Yo cuando era niño cogia anginas cada 15 dias(26 veces por año, puntual como un reloj). Eso hizo que hasta que no tenía casi 5 años iva una semana al colegio y otra no. Eso hacía que no tuviese ni puta idea de lo que se estaba haciendo. Y de hecho me dava igual porque era sumamente aburrido.Se ve que el dia que venian los padres a ver a los niños yo dormía. Y que los dias que no venían los padres yo dormía tambien. Asi que la profesora les dijo a mis padres que: "El niño del todo tonto no es, pero le cuesta mucho". Asi que mis padres me enviaron a un colegio privado. Allí la cosa fue peor aún, porque eramos 6 en clase, y yo el único que no me sabía aún las letras, y que no entendía el Castellano ( tuve que hacer horas intensibas de televisión nacional).Así que desde ese dia esos 6 me tocarón las pelotas, me putearon y me machacarón tanto como pudieron y les dio la gana hasta que acavé la escolaridad, cosa que era respaldada por algún que otro profesor cabrón (August: mira al cruzar los pasos de peatones que no este yo, porque si te pillo no respondo de mis actos MAMÓN). Asi que año tras año era puteado y humillado dia tras dia. Así he acavado haciendo Ingeniería Industrial como todos los desplazados, ja ja.

El colegio, ciudad sin ley: raices?

Anecdotas aparte... quien coño se acuerda de...

..."Pero claro, los niños tienen que aprender a sumar, y luego a multiplicar, y luego las raíces cuadradas y los números complejos."...

El que todavia se acuerde de hacerlas sobre papel...

a) que levante la mano

b) por favorrrrrr, recuerdamelo!!!!

Saludos.

eltercerhombre

El colegio, ciudad sin ley: raices?

raices??? pero eso no es una part d los arboles??? XDDDDDD

El colegio, ciudad sin ley

Las hostias las pillaba o daba cuando jugábamos a mosca y
tampoco dejaba secuelas. Una vez un niño no quiso pasar (y
le tocaba) por las murallas de manos y piernas dispuestas a
golpear sin pudor y le perseguimos para q pasara Algunos le
amenazaban. Se giró y sólo por eliminación de alturas (ambos
éramos -yo sigo siendo- bajos) me encajó una bofetada... y
tuvo la suerte de llevarse la única hostia a puño cerrado q un
servidor a tenido la desgracia de obsequiar (artes marciales
no cuentan) acercándole a la horizontalidad del suelo del
patio, en su vida.

A parte de eso, creo q si hubo una época chunga fueron los
inicios de 1º BUP. Uno q ya iba "acojonado" por las historias
q la peña t contaba: las mafias, las novatadas, repetidores,
asignaturas suspendidas,... En fin, que llegas al instituo y el
parking del mismo 1000 cafres esperando a q les fueran
nombrando para ir entrando a clase (sólo el primer día). Te
comes las primeras horas de clase y cuando sales al 1er
recreo t cae de todo. En concreto: mostaza, pasta de dientes
y pinturas por la cara (eso fue un amigo... ). De la ducha me
libré pq estaban cerradas y más tarde pude comprobar que
también habría cabido la posibilidad de q alguien dejara su
firma con tipex en mi frente, de haber sido atado a un árbol o
incluso tirando calle abajo en un contenedor de basura. Muy
ameno.

Y no rallo más q habrán más comentarios :)

korg

pd. pisooooo ¡¡¡MOSCA!!!

El colegio, ciudad sin ley

Yo en mi colegio era el boca chapa gordo de la clase sobre el cual caían todos los golpes. Hasta 5º de EGB no me fue demasiado mal, ya que todavia no habia repetidores y, aunque nunca me ha gustado la violencia y solia pasar, pocas veces habia hostias porque sabian a lo que se atenian dada mi condición de niño gordo. La pesadilla comenzó en 6º de EGB. Entonces comenzaron a llegar los repetidores (aquellos cretinos que te sacaban una cabeza y que no sabian hacer la o con un canuto, pero que estos ultimos les hacian de puta madre). Yo segui con mi rol, pero ahora tenia a la media docena de cretinos encima de mi todo el dia. Por suerte, el resto de la clase tambien estaba hasta los cojo... de ellos, asi que el resto de la clase empezo a pasar de mi.
Respecto al fútbol, tengo que confesar que siempre era el último en ese ritual de los capitanes eligiendo a sus gregarios; lo sigo siendo. Quizas por eso sea por lo que he llegado a odiar tanto el fútbol como le odio. La putada era que no tenia a nadie con quien irme a jugar al ajedrez, asi que me tocaba joderme y jugar.
Hablando de los profesores, recuerdo que en 4º de EGB tube un profesor de aquellos de la vieja escuela de los cuales dudo que quede alguno. Recuerdo que el hombre se tomaba muy a pecho aquello de "la letra con sangre entra". La verdad es que tengo que reconocer que ha sido el mejor profesor que he tenido en mi vida. Desde ese momento se fueron sucediendo los respectivos inutiles hasta que llegue al instituto, donde parece que se suavizo la costumbre.
Hace dos meses volvimos a quedar todos los del colegio para cenar. Habian pasado seis años desde que dejamos el colegio. Pude comprobar como a todas las tias de mi clase la habian labado el cerebro Jose Luis Moreno y compañia. Ahora son una panda de pijas de la leche. Respecto a los tios, hemos seguido distintas evoluciones. Hay varios legionarios, diversas gentes currando por ahí y la gran mayoria estudiando . Ese dia me di cuenta de que yo era el unico puto empollon que estaba estudiando una ingenieria superior. ¿Cual sera la causa? ¿Habra tenido que ver ser carne de cañon durante tantos años?¿Simple casualidad? También pude comprobar que cuanto más matones eran de pequeños, ahora son más desgraciados y más putas las estan pasando. En fin, como dicen los Suaves:
Las vueltas que da la vida
el destino se burla de ti
donde vas bala perdida
donde vas triste de ti.

El colegio, ciudad sin ley

y asi va la puta vida, tanto asko dan unos komo lo otros, humanos pokos saben rektificar, los demas son todos iguales

Rugbycesto, deporte olímpico.

< nostalgia >

Yo soy un afortunado ex-alumno del colegio Jaime I de
Mislata. Nunca tuve problemas con mis compañeros, ni
peleas, ni enfrentamientos con repetidores. La verdad es
que me llevaba bien con todo el mundo y tenía muchos
amigos.

Debo decir que la mayoría de profesores eran magníficos,
a saber: Doña Sagrario, Don Vicente, Don Jesús, Don
Cipriano, la profe de Inglés, la de "valen" (valenciano),
el de plástica (como véis, a muchos se les nombraba con el
debido respeto, y además se les tenía).

En general mi mayor problema fue con los profesores.
Tengo que reconocer que iba sobradete en clase, me
aburría, pasaba de las clases, no hacía los deberes, y mis
notas se inflaban de sobres y notables, hasta séptimo. En
séptimo empezó mi etapa de "rebeldía" que me comportó
alguna que otra discusión e incluso pasé a mayores con la
profesora de Ciencias Naturales (la cual me pilló una
manía que...).

Con los compañeros, en realidad era yo quien se inventaba
los motes de todos ellos. Quienes me conozcan de
escomposlinux saben que siempre estoy bromeando y con
chistes, de modo que fuí yo quien acuñé los términos "El
sapo", "el piojo", "el pulpo", "el cabezón"... . Otros me
vinieron impuestos : Estaba mi amigo "el cotete", por
ejemplo, uno de mis mejores amigos en el cole.
Hay varios detalles muy fuertes que recuerdo de ese
colegio:

  • En 4º ó 5º me metí un colorín de cera por la oreja, y
    hubo que llamar a los SWAT para que me lo quitaran xDDD .
    Creo que interpreté mal eso de "la letra, por la oreja
    entra".
  • En 6º de EGB, recuerdo que el profesor de Valenciano,
    Don Vicente, le soltó un rijostio a mi compañero Jaime por
    "faltarle al respeto". La verdad es que era un hombre
    temperamental (de 2x2 metros) y se arrepintió enseguida,
    pero era un grandísimo profesor.
  • El deporte nacional del colegio para las chicas era
    "la
    goma" y "el sambori". Este último consistía en una serie
    de recuadros numerados en el suelo y una piedra plana que
    tenías que pasar de uno a otro (sin salirte del recuadro)
    dándole una sóla patadita con el pie UNICO con el que
    saltabas a la pata coja.
  • Para los chicos, se inició con el Rugbycesto, que era
    una mezcla entre Rugby y Baloncesto. Instrucciones: cójase
    el papel de plata del almuerzo (el de varios bocatas si es
    posible) y hágase una pelota con él. A continuación váyase
    al campo de baloncesto y háganse 2 equipos (con el famoso
    ritual de selección, donde por suerte nunca quedaba el
    último). A continuación juéguese un partido de baloncesto
    en el cual la pelota no se bota (por razones obvias) y se
    tiene que ir pasando a los compañeros. La parte del rubgy
    entra en juego cuando tienes la pelota en tus manos y se
    abalanzan sobre tí 2 tíos dándote todo tipo de hostias
    hasta que la pierdes xDDDDD .
  • Del rugbycesto se pasó al 1x2. Lo detallo para quienes
    no lo conozcan. Usese la misma pelota del ejemplo
    anterior. Uno la lanza al aire y con la palma de la mano
    le da a la bola hacia arriba (cuanto más alto mejor)
    diciendo "Uno!!!!". Todos se abalanzan sobre la pelota que
    cae, y el que consigue darle hacia arriba de nuevo dice
    "EQUIS!!!". Finalmente hay que volver a darle para gritar
    "Dos!!!!" pero en este caso no se lanza hacia arriba, sino
    que se palmea contra el compañero más cercano. Si éste la
    esquiva, se salva y se empieza de nuevo, pero si le toca
    ... ¡ay si le toca! Entonces tiene que correr a tocar
    "mare" (la pared) mientras esquiva la somanta de hostias
    que le caen de todos los compañeros en forma de palmeados
    de espalda. xD
  • Del 1x2 se pasó al típico futbol y baloncesto siempre
    que alguien consiguiera birlar una pelota del gimnasio
    (inicialmente el profesor de gimnasia era Don Jesús).
  • 7º de EGB fue la época donde conocí el Sinclair
    Spectrum, de la mano de mi amigo Javier Cañada, que se
    compró uno. Javi fue sin duda el mejor amigo que tuve en
    el colegio junto a Jose, Jaime, Jorge y Juanfran (el
    quinteto de las Jotas xDD), y también guardo muy buenos
    recuerdos de él, como cuando se hizo una pizza de nocilla
    y detergente en el microondas (por suerte conseguí que no
    comiera de eso xD). También de manos de otro Javi (el
    hermano repetidor de una compañera de colegio) me
    introduje en el mundo del rol.
  • Finalmente, no podemos olvidar a las chicas de la
    clase:
    Mónica, Sandra, Vanessa, Estela... todas ellas grandes
    compañeras, y a su vez muy cotizadas :) Ni que decir tiene
    que yo, que estaba algo gordito y con complejos, ligaba
    menos en el cole que la hija de la Charito, y hasta que no
    llegué a 8º no me comí un rosco xD

Por cierto, hace poco fue el 25 aniversario del Colegio
Público Jaime I de Mislata, y aunque no pude acudir, debo
reconocer que me emocioné recordando mi infancia en ese
colegio. Sin duda a mi me pasa al contrario que a Gonzo,
no odio mi etapa en el colegio, sino que me trae
grandísimos recuerdos. Un día de estos me pasaré por allí
con mi cámara digital a imortalizar aquellas escaleras que
rodeaban el colegio y que dirigían al patio... aquellos
soportes de cemento por los cuales podías escalar hasta
situarte a muchos metros del suelo... aquellas guerras en
los A y los B (8ºA y 8ºB), y los recelos porque futanito
era el hijo del profe y siempre sacaba buenas notas
(merecidas), los primeros intentos (en vano) porque
Futanita te hiciera caso, las excursiones a la Virgen de
la Vega (a ver la nieve) o a los museos, las verbenas de
todos los años, y las rivalidades con el colegio de al
lado (ya sabe que "los del amadeo" eran los enemigos),
etc. :-)

< /nostalgia >

Sobre juegos bestias

En mi colegio también se jugaba al 1x2, pero en vez de decir 1, x, 2, decían sota, caballo, rey (la única diferencia). Nótese que digo "decían", porque yo no solía participar en esta clase de juegos. Alguna vez me había dado la pelotita de rebote, a pesar de no estar jugando, y me cayó una somanta de collejas... Por suerte, sólo jugaban los días de lluvia. Si hacía sol, se jugaba a fútbol, y punto.

Y luego había otro juegecito,probablemente el más bestia que haya parido madre, que se puso de moda en 7º o en 8º de EGB, y que se llamaba "la vaca". Consistía en:

1. Escoger a una víctima, de sexo masculino (la vaca era un juego de hombres, ya que con chicas perdía la gracia). Yo no solía ser la víctima. Por suerte, corría demasiado y era muy escurridizo. Sólo me pillaron una vez. Nunca más.
2. Trincar a la susodicha víctima entre cuatro personas, e inmovilizarla de brazos y piernas.
3. Levantarla del suelo, estirándole los brazos y abriéndole las piernas.
4. Buscar una farola, árbol o poste de teléfonos cercano.
5. Coger carrerilla en dirección al árbol/farola/poste, con los genitales de la víctima apuntando hacia el objetivo.
6. Golpear reiteradamente el objetivo, con los genitales de la víctima, y regocijarse con sus gritos de dolor. Ocasionalmente, incluso escupir sobre la víctima, aprovechando su indefensión.
7. Repetir hasta la saciedad, o hasta que la víctima pierda el conocimiento o los genitales.

Esto era un colegio de un pueblo de 2000-3000 habitantes. ¿Se nota? No sé si en algún otro colegio de España se paracticaba una aberración semejante. Desde luego, tenía su morbo ver como le hacían todo eso a la víctima cuando la víctima te caía muy mal, pero no era tan divertido cuando te lo hacían a tí, o a algún colega. Esto demuestra que los niños son crueles, y que el ser humano es malo por naturaleza.

¿Alguien sabe de algún otro juego bestia que se practicara en su colegio?

---
La belleza está en el interior (Jack el Destripador)

la vaca y el poste

en mi colegio el reventarle las pelotas a uno contra el poste de la porteria se llamaba simplemente "huevos al poste", y "la vaca" (mejor dicho, "el peso de la vaca") era pillar a uno en el autobus de vuelta a casa y estamparlo contra la ventana. Haciamos una "melé" encima del chaval, y además haciamos fuerza contra los asientos para que quedase "mas aplanado" contra el cristal x'D

la vaca y el poste

Pues en mi colegio, a eso de hacer una melé encima de alguien lo llamábamos "hacer la montaña" (la montaña de gente, se entiende). Se prácticaba de forma esporádica, y eran tan brutos, que una vez casi ahogan a uno. Lo tuvieron que llevar a la enfermería porque no podía ni respirar. Se ve que le chafaron los pulmones, o qué se yo. Por suerte, todo quedó en un susto.

Al pobre chaval lo tenían amargado. era muy buen tío, y yo solía ir bastante con él. Pero era el pupas de la clase. Y no lo entiendo: ni era empollón, ni estaba gordo (todo lo contrario, no reíamos de él porque estaba tan escuchimizado que si se ponía de lado no se le veía), ni llevaba aparatos, ni nada de nada (incluso fue de los primeros en fumar). Simplemente, era el pupas. Y punto. En el juego de "la vaca" o "huevos al poste" era la victima por antonomasia. Yo no sé como al final no lo caparon. Y lo más fuerte es que el tío no hacía nada por evitarlo. Yo me revolvía, corría, y procuraba escabullirme (al final desistieron conmigo), pero él pasaba de todo. Supongo que por eso le tocaba siempre recibir...

---
La belleza está en el interior (Jack el Destripador)

la vaca y el poste

En el mío, "el colacao"... Y por más que lo pienso, no caigo en por qué
lo llamábamos así.

la vaca y el poste

Por mi colegio le llamábamos hacer un "Yuyu".
Creo que era por las películas de Tarzán, en cada una de ellas
cada vez que los porteadores, que siempre caía uno al
precipicio, aparecían alguno decía lo del "yuyu" "hombre yuyu"
o algo así. A lo mejor quiere decir algo en suahili.
En mi época no se estilaba, cuando estaba en COU los de 8º
estaban en ello.

Sobre juegos bestias

Se me olvidaba otro (soy NoP)... el burro. El burro era
un juego donde varios se agachaban en cadena apoyando las
manos en la pared el primero, y en el de delante los
demás, y otro tenía que saltar lo más lejos posible. No
recuerdo muy bien la mecánica del juego ... ¿alguien
recuerda más?

Por cierto, ¿nadie ha jugado a tirar a los compañeros las
típicas espigas verdes del campo que se clavaban como
dardos? XDDD

txorro morro piko taio ke

Asi se llamaba en mi pueblo (Gipuzkoa).
El juego consistía en

  • Tirar al equipo que estaba agachado saltando de la forma mas bestia.
  • Acertar (el primero que estaba agachado) donde tenía la mano el capitán del equipo que había saltado(brazo, antebrazo o mano).
    Había versión mas fácil (50%) que lo que había que acertar era de que lado estaba puesto un papel (clara o huevo! se decía)

  • ¡ Burro va !

    Ese si que era un juego bestial. Recuerdo que lo peor era tener que meter la cabecita entre la entrepierna del compañero/a que te precedía (nunca se sabe lo que puede ocurrir en semejante situación). Pero lo más duro era cuando se lanzaba como un campeón el compañero de clase con ligero sobrepeso, y cuando te caía encima, las piernas te empezaban a temblar y las vértebras crujían de modo extraño.

    Quizá sea por eso por lo cual tengo la columna como un interrogante xD.

    Sobre juegos bestias

    En Huelva capital, "chicharito la haba" ( pronúnciese "shisharitolaaba" ). Y en algún pueblo que yo me sé :)))) "angrúa angruá (a) la jaba crúa" o sencillamente "angruangrúa!.

    De ná

    Sobre juegos bestias

    En el mío se llamaba "churro, mediamanga, mangotero", por la razón que se ha explicado antes (la de adivinar la parte del brazo en la que había puesto la mano el primero en saltar).

    Creo que desde entonces